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El blog literario latinoamericano

jueves, 9 de febrero de 2012

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

Esta no es mi guerra

Parece una película de serie B dedicada a la violencia sin límite, pero desgraciadamente se trata de nuestra realidad: México está en guerra, una guerra que no es la nuestra, una guerra que lastima y hiere, una guerra cuyo saldo de 25 mil muertos es apenas el comienzo, una guerra injusta, nebulosa y criminal, iniciada por el gobierno.

Hay un antes y un después luego del coche bomba estallado en Ciudad Juárez. A partir de ahora México entra en una nueva dimensión. El narcoterrorismo llega para quedarse. El Cártel de Juárez "La Línea" inauguró el pasado 15 de julio, con 10 kilos de explosivos activados por un teléfono móvil, uno de los métodos más mortíferos e indiscriminados de la violencia.

El discurso oficial del gobierno de Felipe Calderón sigue evadiendo su responsabilidad en esta guerra fallida. El Ejecutivo inició una batalla que estaba seguro ganar. La falta de prudencia, inteligencia y sentido común les ha demostrado que no es así. El amor propio del presidente no le permite reconocer que se equivocó. Se necesita grandeza para eso y no hay más que ver la estatura física y mental de Calderón para saber que nunca dará marcha atrás, ni reconocerá sus errores.

Los coches bomba, no obstante, ya están entre nosotros en medio de  cualquier ciudad esperando estallar. El miedo se ha instalado en los ciudadanos. Salir a la calle se ha convertido en una odisea, en el azar de perder la vida al pasar frente a una balacera entre sicarios y autoridades, en cruzar el instante mortal de una bala pérdida o los cañonazos de militares y policías.  Hay 30 mil niños huérfanos de esta guerra absurda. 

Esta guerra que no es nuestra, es una guerra desigual, donde el enemigo son los 10 cárteles de la droga que se disputan el territorio mexicano y el bando de los buenos está representado por un presidente ciego y sordo que juega a la guerra con sus soldaditos de plomo sin importarle los miles de muertos inocentes.

Esta no es mi guerra, ni tampoco la de ningún mexicano de a pie. Es la guerra de los señores de la guerra representados por un hombre que llegó a los Pinos seriamente cuestionado, que sueña con una legitimidad que ni las armas le dan; un señor soberbio, enfermo de poder, incapaz de reconocer a tiempo las consecuencias garrafales de sus decisiones.

La última pretensión de este gobierno es convencer a los mexicanos que esta guerra contra el narcotráfico nos pertenece a todos, porque afecta a todos. Nos invitan a combatir en un duelo desigual. Frente a las cuernos de chivo, los ciudadanos solo tenemos la indefensión y el miedo; frente a la escalada de terror solo nos queda protegernos en nuestras casas y ante las balas indiscriminadas de ambos lados no tenemos más defensa que nuestro instinto de supervivencia.

Funcionarios, políticos profesionales, periodistas, académicos y profesionistas varios, fustigan a la sociedad señalando su falta de determinación a la hora de tomar partido por uno de los dos bandos. De manera absurda se nos acusa a los ciudadanos de inactividad, de ser "tontos útiles" del crimen organizado, de no dar la batalla. Se nos quiere convencer que asumamos una culpa que tampoco nos pertenece. El discurso oficial insiste y acusa a los ciudadanos de apoyar a los malos al no actuar beligerantemente y enfrentarlos cara a cara.  Es un disparate digno del delirio de un  gobernante alejado de la realidad.

Pero Felipe Calderón tiene su guardia pretoriana dispuesta a secundarle sus dislates. El emperador débil esta rodeado no solo de un ejército impune, sino de  súbditos merolicos encantados de recibir prebendas a cambio de su obscena aralaca.

El escritor Héctor Aguilar Camín, intelectual generador de opinión pública sin importar el color del gobierno en turno, argumenta que esta guerra es de todos porque el coche bomba estallado en Ciudad Juárez iba dirigido a todos...

En cambio, otros estamos francamente en desacuerdo con Aguilar Camín. Esta no es mi guerra porque yo no trafico con drogas, porque no tranzo con los criminales; esta no es mi guerra porque no la declaré yo, ni la instigue o la provoqué con mis errores; esta guerra no es mi guerra porque soy pacifista, una convencida de que la ley y el orden no se obtienen a base de un combate sin rumbo.

No es falta de solidaridad, por favor, no me malinterpreten. Es puro sentido común.

 

 

[Publicado el 26/7/2010 a las 00:48]

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Comentarios (10)

  • Escribe usted lindísimo, sobre un tema tan horrendo. Cásese conmigo ahora mismo.

    Saludos

    Comentado por: Oscar Barrera el 08/8/2010 a las 01:55

  • Nadie puede desentenderse del problema de la droga. Habrá que buscar una solución razonada y razonable, pero no vivir al margen. Quienes se drogan y quienes les abastecen forman parte de la humanidad, como la periodista y nosotros, los lectores. Cuando se vuelvan a desarrollar los valores auténticos del hombre, sean de ayer, de hoy o de mañana, cuando el trabajo se convierta en esencial, como el afecto, quizás podamos salvarnos de tantas adicciones perversas que sólo evaden a la persona de la realidad, que pareciera aborrecer.

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 05/8/2010 a las 20:08

  • Creo entender lo que quiere decir Sanjuana. Ella no está de acuerdo con los métodos. No apoya la "guerra" contra los narcos,lo que no quiere decir que esté a favor de ellos, creo que Carlos García la malinterpreta.Y en verdad, que guerras frontales contra los narcotraficantes, siempre han fracasado,porque como bien dice otro comentarista, aquéllos están mejor armados, mejor pagados y mejor estimulados para lanzarse a la acción bélica. Lo que entiendo falta en el comentario de Sanjuana es proponer su estrategia para combatir ese cáncer.Ya sabemos que la guerra total,ha sido una mala elección. Queremos saber qué sugieres que haga el Estado para controlar los carteles y sus infinitos crímenes.Porque..... es deber del Estado proteger a sus ciudadanos, a sus instituciones, hacer respetar las leyes,etc. ¿Tiene el Estado mexicano un sistema jurídico lo suficientemente sólido, incorruptible y valiente, como para dejar en sus manos, totalmente, la lucha contra aquél poder tenebroso? Se puede cambiar "guerra" por "ley", con alguna esperanza, aunque sea a largo plazo ?

    Comentado por: laura el 01/8/2010 a las 17:17

  • e hiere

    Comentado por: aly el 31/7/2010 a las 05:40

  • Ante la claridad de Sanjuana, preocupan los que pretenden que este desastre sirva para legitimar a un gobierno que no se legitimó en las urnas, y que compró el reconocimiento de EE.UU. con la promesa de esta guerra.

    Un gobernante valiente sabría que esta guerra no tiene sentido. Los narcos están mejor armados, más motivados, mejor entrenados que las corruptas fuerzas del orden que débilmente los enfrentan. ¿Y para qué? ¿Se va a detener así sea en la menor medida el flujo de droga a las hambrientas masas de adictos al otro lado de la frontera? Ciertamente no. ¿Se va a encarcelar a todos los narcos y se borrarán todos los pactos con el narco que hicieron los gobiernos priístas y panistas, y hasta los cardenalitos? Tampoco.

    Un gobernante valiente no lanzaría a su país al mismo camino de Colombia, a la destrucción irrecuperable de su tejido social, de sus esquemas morales, de su gobernabilidad.

    Nada de lo que ha hecho Calderón tiene sentido, ni estrategia razonable, ni objetivos claros. ¿Qué apoyo merece si está pagando su capricho con las vidas de los inocentes? Merece exactamente el mismo apoyo que los narcos: ninguno.

    Comentado por: Mauricio-José Schwarz el 28/7/2010 a las 22:33

  • Efectivamente, no es nuestra guerra, pero cómo me duele, me toca, me tiene cansada y débil.

    Comentado por: Denise A. el 28/7/2010 a las 22:01

  • ... sí, está NO es nuestra guerra. Es la de unos que nos están queriendo arrastrar a todas/os, y donde calderón está del lado de los que siguen fomentando la guerra.. Yo también soy mexicana, pero no tengo por qué asumir las decisiones erroneas y llenas de intereses de quienes dicen gobernarnos. Al contrario, toca exigirles que nos representen bien. No es nuestra guerra, no tendrían porque estar sucediendo tantas muertes, tanto terror, tanta impunidad... No es nuestra guerra, pero algo tenemos que hacer entre todas/os... empezando por no asumir lo que el gobierno dicte cuando se está llevando al país a pique y a la población a la ristra de muertes que parecen interminables pero a las que nos resistimos en pos de la vida....

    Comentado por: Liz el 28/7/2010 a las 21:18

  • De acuerdo con Carlos, también podríamos no pagar impuestos para no apoyar al gobierno (ironía). Una lástima que en México este sucediendo esto, pero no se hizo solo, alguien lo construyo y ahora hay que destruirlo, o ¿cual es la idea de esta mujer? ¿No acabar con este mal? Incomprensible veas por donde lo veas, cuanta tontería escribe los que dicen ser periodistas...

    Comentado por: Adriana el 27/7/2010 a las 12:26

  • Hola, siento decirte que sí es tu guerra. Al vivir en democracia e ir a votar, apruebas las decisiones que toma el gobierno (hayas o no votado por él, es lo que tiene vivir en democracia). También es tu guerra en tanto que pagas impuestos y con ello las armas que se usan. Aunque no trafiques con drogas, o trates con criminales, o la hayas iniciado, es tu guerra porque eres mexicana y como tal debes asumir las decisiones de tu gobierno (estés o no de acuerdo). Dices ser pacifista, pues mira los pacifistas de verdad no hablan de guerra, es un tema que no tocan. Lo que mas bien pareces, es una "Rojilla" barata, una tolerante intolerante, una "Perroflauta" que se queja de todo. Si realmente dices que no es tu guerra y quieres hacer algo, te propongo que convenzas a uno de tus amigos y le digas que no ingiera drogas (mas de uno lo hará, quizás tú no lo sabes, siendo tan perdilla igual y no te das cuenta), eso ayudaría a que algún sicario tenga unas cuantas balas menos.

    Comentado por: Carlos García el 27/7/2010 a las 12:16

  • El hombre tropieza cientos de veces con la misma piedra. Nadie aprendió del terror que vivió Colombia en aquella época aciaga en que Pablo Escobar sembró su patria de miles de muertos. La historia se está repitiendo en México, en lo que parece ser la segunda parte de una misma novela (realidad). ¡Qué pena!

    Comentado por: Jaime el 27/7/2010 a las 11:25

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL), Verdades que no mueren (Ediciones Oficio) y La frontera del narco (Planeta, 2011). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 
 

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