El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 17 de marzo de 2010

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

Vivir con el narco

la violencia como espectáculo

 

Hay ciudades en México donde el narcotráfico ha penetrado el tejido social y la actividad criminal se ha convertido en un aceptado modus viviendi e incluso en un modelo a seguir.

Tal es el caso de Culiacán en el estado de Sinaloa, una ciudad enloquecidamente violenta, cuya cotidianeidad se centra en el espectáculo grotesco de la barbarie y el primitivismo.

Recorrer las calles de Culiacán implica el hallazgo ominoso de cuerpos tirados en cualquier avenida, símbolo de las ejecuciones impunes. Cada día son asesinados entre ocho y once personas.

La semana pasada mientras realizaba una serie de reportajes sobre esa ciudad y las redes del narcotráfico, presencie escenas verdaderamente espantosas. Una tarde por ejemplo, iba en un taxi por la calle Madero y un tumulto de gente nos impidió el paso. Se trataba de una ejecución más y los consabidos mirones, espectadores del morbo que ofrece la sangre. La gente estaba alrededor del muerto mirándolo. Baje del auto y me acerqué. A mi lado había una niña de unos cuatro años jugando con otros tres pequeños, al lado de la dantesca escena. Le dije: "Y tu que estás mirando". Con rapidez me contestó: "Al muchacho muerto le falta un zapato". Le pregunté a su madre desde cuando estaban allí mirando el cadáver. Me dijo que hacía unos 15 minutos. ¿Es una escena terrible para la niña?, le dije, "Ya estamos acostumbrados", me contestó lacónicamente.  

Es increíble como el ser humano se acostumbra a ver la violencia contra el otro; a observar con indiferencia el sufrimiento, la tortura, el dolor. A ver a la muerte en términos de rutina. ¿Por qué las escenas del dolor de los demás adormecen la sensibilidad y nuestra capacidad de respuesta? ¿Cuántos de los que se dedican al trabajo humanitario se deshumanizan, se convierten en seres inmunes, blindados ante el sufrimiento de sus semejantes?

En su ensayo crítico "Ante el dolor de los demás", Susan Sontag analiza el estado de nuestra conciencia frente al dolor ajeno. La indiferencia, ese pretexto de "nada podemos hacer" es solo una muestra de nuestra dura realidad.

Algo tenemos que hacer. No podemos cerrar nuestra conciencia. De lo contrario, nos convertiremos todos en cretinos. Sontag lo advierte: "Los ciudadanos de la modernidad, los consumidores de la violencia como espectáculo, los adeptos a la proximidad sin riesgos, han sido instruidos para ser cínicos respecto de la posibilidad de la sinceridad".

 

[Publicado el 30/1/2010 a las 15:52]

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Comentarios (17)

  • Si creyésemos que el morbo es algo innato en el mundo humano.

    Comentado por: gramma el 17/2/2010 a las 20:52

  • Fíjese, estimad@ Darksei, (a estas alturas y después de todos sus comentarios...) en cómo enfoca la cuestión Sanjuana Martínez y cómo la enfoca usted:
    Ella habla de un acostubramiento a la violencia, de una insesensibilización a ésta, pero hace un llamado al cambio se supone porque cree que éste es posible; lo cual sería imposible si no tuviésemos fe en la capacidad del ser humano para desnarcotizarse, si creyésemos en que el morbo (porque usted habla de disfrute en la violencia mientras que lo que acusa o denuncia de entrada el texto del que partimos es la insensibilización, la falta de empatía ante el dolor ajeno).
    Y desde luego que admito sus puntos de vista.

    Comentado por: gramma el 17/2/2010 a las 20:50

  • Hay que ver la de comentarios que ha suscitado y suscita mi intervención, lo cual me alegra, y pienso que también debe de alegrar a Sanjuana Martínez, pues su blog tiene más vidilla que otros, y eso es bueno.
    Por supuesto que me parece extraño que una persona dedique parte de su tiempo a presenciar escenas macabras o de violencia por Internet. Como tampoco me parece normal que alguien pase horas y horas en un chat o navegando por páginas de contenido pornográfico, pudiendo dedicar su tiempo a actividades más interesantes y enriquecedoras.
    En cuanto a la curiosidad morbosa por la muerte y que es innata al ser humano, es que lo es. En la escena de un crimen, accidentes de tráfico… muchas personas acuden o detienen su vehículo para ver lo que ha sucedido allí, saben perfectamente lo que se van a encontrar: alguien que se ha suicidado, un accidente de coche… sin embargo se detienen a mirar. A ESA CURIOSIDAD MORBOSA ES A LA QUE ME REFIERO.
    Usted pone en tela de juicio mis valores, y, la verdad, no comprendo por qué. Una cosa es dar tu opinión sobre algo o constatar un hecho: Muchas personas disfrutan contemplando actos violentos y no por ello son capaces de cometerlos. Y otra muy distinta sería alentar a la gente a que lo haga o afirmar que es positivo ver violencia.
    El hecho de que alguien disfrute viendo una película gore, o de violencia explicita, o contemplando páginas en las que aparecen ejecuciones, torturas y demás, no implica que esa persona sea capaz de cometer un acto violento o torturar a otra persona. Mire, si todo el mundo que disfruta viendo escenas violentas en cine, en Internet… practicara la violencia, las calles parecerían campos de batalla.
    En cuanto a lo de prepararme, pues mire, lo intento y le recomiendo a usted que haga lo mismo.
    Saludos!

    Comentado por: DARKSEI el 17/2/2010 a las 18:14

  • "No he entrado en juicios morales sobre los que disfrutan viendo, por ejemplo, páginas de Internet donde se emiten videos y fotos de violencia explícita. Pero si me preguntan que opino sobre ellos, debo decir que me parece un entretenimiento insano, macabro y que denota algún tipo de desequilibrio mental"

    ¿Y sin embargo?:
    "Yo pienso que esa curiosidad morbosa por la muerte es innata al ser humano"

    ¿Qué es lo innato la curiosisad innata por la muerte o la curiosidad morbosa por la muerte?
    Risas.
    ¿La curiosidad por cómo vivirá usted su propia muerte o curiosidad/disfrute por la muerte ajena?

    "El hecho de que a alguien le guste la violencia no implica que sea violento, ni que la ejerza siquiera."
    ¡Qué vergüenza! ¡Usted no serviría para la carrera docente! Porque si de lo que s etrata es de transmitir valores...

    ¿Qué le pone la curiosidad por cómo vivirá usted su propia muerte o curiosidad/disfrute por la muerte ajena?
    ¡A prepararse!, ya que omo dijo un filosófo hacer filosofía es aprender a morir. No tiene mucho que ver con el arte sofístico que usted practica.
    Salud.

    Comentado por: ´gramma el 17/2/2010 a las 10:31

  • Pues sí que es grave ser testigo de un acto de violencia y no hacer nada por evitarlo. Y lo dejo claro en mi primer comentario cuando digo: “lo que no comprendo, ni comprenderé nunca es la indiferencia ante un suceso trágico”.
    No he entrado en juicios morales sobre los que disfrutan viendo, por ejemplo, páginas de Internet donde se emiten videos y fotos de violencia explícita. Pero si me preguntan que opino sobre ellos, debo decir que me parece un entretenimiento insano, macabro y que denota algún tipo de desequilibrio mental.
    No he dicho en ninguno de mis comentarios que una persona que no vea contenidos violentos o pornográficos en la red, sea anormal. Lo que sí he dicho es que las páginas pornográficas y violentas son las que tienen mayor número de visitas. Eso no lo digo yo, lo dicen las estadísticas. No se por qué me hace usted esa pregunta charlie, Pero como me la formula se la responderé: No me parece anormal en absoluto que una persona no invierta su tiempo libre en webs pornográficas o de contenido violento. Es más, pienso que hay cosas más interesantes y edificantes con las que entretenerse en la red, como blogs de este tipo.
    En cuanto a lo de la dicotomía, sigo pensando que no todos los que ven violencia real o simulada son capaces de cometer un acto violento. Con la violencia simulada, me refiero a ese gran cine americano de acción: películas de grandísima calidad (es ironía, por si alguien no lo pilla) como Rambo 4, cuyo único argumento es un mercenario, algo venido a menos, que lanza bombas, pega tiros y mutila a diestro y siniestro. Bueno, pues por si no se han dado cuenta, esas maravillosas y gratificantes películas (más ironía eh) son las que permanecen en cartelera meses y meses.

    Saludos!

    Comentado por: DARKSEI el 16/2/2010 a las 18:53

  • Sí que es molesto que se establezca una dicotomía entre "mero espectador" (como si no fuese suficientemente grave ser testigo de una violación, por ejemplo, y no querer evitarla) y agresor propiamente dicho.
    ¿Las personas como yo que nunca hemos visitado los contenidos violentos o pornográficos que contiene la red somos por eso anormales, DARKSEI?
    Saludos, guap@s
    Saludos.

    Comentado por: charlie el 16/2/2010 a las 16:43

  • Al que no le gusta la violencia, no le gusta.
    Coincido con el diagnóstico de esquizofrenia, Lina.
    Será una cuestión de sensibilidad y de civilización.
    Creo que hacen falta voces como la suya, Sanjuana Martínez.

    Comentado por: Baucis Ares de Barcelona (españa) el 16/2/2010 a las 00:05

  • Sus definiciones no me valen.
    ¿Qué se le hará?
    Es hipocresía diferenciar entre ser espectador (en su idioma "ser pasivo") y ser actor (en su idioma "joder" al personal, esa rancia, vulgar expresión hispana). Usted dirá, quizás, peut être castiza. Pero quizás le sobrevaloro.
    Hasta otra, hermanosd.

    Comentado por: Lina (de Cuenca) el 15/2/2010 a las 21:33

  • Buenas!
    "Morbo y violencia son primos hermanos"
    Definición de la RAE de morbo: Interés malsano por personas o cosas. Atracción hacia acontecimientos desagradables.

    Definición de la RAE de violencia: Cualidad de violento. Acción y efecto de violentar o violentarse.
    Violento: Que está fuera de su natural estado, situación o modo. Que obra con ímpetu y fuerza. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.
    No veo la hermandad por ningún sitio. No me parece que una cosa implique necesariamente a la otra, es decir, se puede ser morboso y pacífico o morboso y violento, ¿no?.
    Lina, una cosa es disfrutar de un acto violento ejecutado por otros y otra cosa es participar en un acto de violencia. La mente humana es muy complicada.
    Le pongo un ejemplo, como usted ha hecho con el vegetarianismo.
    Un voyeur es una persona que disfruta con la contemplación de actitudes eróticas o actos sexuales ejecutados por otros. El voyeur normalmente no interviene, se contenta con esa simple contemplación.
    La tauromaquia, en mi opinión, es un acto de violencia contra un animal. La mayoría de los taurinos serían incapaces de matar a un animal y, sin embargo, disfrutan enormemente en una corrida de toros. Conozco, sin ser taurino, a muchos aficionados (hombres y mujeres) a la llamada fiesta nacional, y es así.
    ¿Creen ustedes que todos los romanos que asistían al circo a presenciar las cruentas luchas entre gladiadores, serían capaces de matar a alguien, o de llevar a cabo un acto de violencia? Yo creo que no, algunos sí, pero la inmensa mayoría no.
    Lina, usted tiene su punto de vista, que yo no comparto y nada más. Eso es lo bonito de la democracia que cada uno tiene un pensamiento diferente y puede exponerlo. No pretendo que los demás piensen igual que yo. Simplemente expongo, respetuosamente, mi parecer.
    Saludos!

    Comentado por: DARKSEI el 15/2/2010 a las 20:51

  • la utilización del ADJETIVO "pusilánime" es muy sospechosa, Darksei, pero ilumina en la oscuridad.
    Usted afirma que a los seres pusilánimes, como usted los denomina, no les atrae ejecutar actos violentos.
    ¿Cómo se puede no ser violento y "disfrutar" de la violencia como mero espectador?
    Es esquizofrénico, creo yo, ser vegetariano y DISFRUTAR de la carne como mero gourmet.
    Desengáñese, Darksei, y sea más lógico, si no es mucho pedir.
    NO hay tanta diferencia entre VER/CONTEMPLAR y HACER.
    ¡Saludos!

    Comentado por: Lina el 15/2/2010 a las 19:35

  • Morbo y violencia son primos hermanos o hermanos, en fin. Tanto monta, monta tanto...
    ¡Saludos!

    Comentado por: Petra el 15/2/2010 a las 19:23

  • Buenas!
    En ningún momento afirmo que el ser humano sea violento por naturaleza. Lo que digo es que es morboso por naturaleza, y eso podemos constatarlo diariamente. Si se colgara un video en Youtube de un suicidio real, en unos días batiría récords de visitas. Las páginas más frecuentadas en Internet, según las estadísticas, son las de contenido escabroso, violento y pornográfico. Esto es una realidad, nos guste o no. Otra cosa es que nos pongamos una venda en los ojos, como esos padres que no saben, ni quieren saber, ni les preocupa lo que sus hijos ven en Internet. El hecho de que a alguien le guste la violencia no implica que sea violento, ni que la ejerza siquiera. Se puede ser pacífico, incluso pusilánime y disfrutar de ella como mero espectador.
    Hay que leer bien un texto antes de interpretarlo, para no emitir juicios erróneos.
    Saludos!

    Comentado por: DARKSEI el 15/2/2010 a las 19:14

  • Si todos somos seres humanos, cuando daño a otro ser humano, me estoy dañando a mi mismo.
    Un ser humano daña a otro ser humano, significa que daña al ser.
    Hay seres humanos que daña, pero no TODOS los seres humanos dañan.
    Afirmar -como se atreven temerariamente a afirmar alguno- que el ser humano es innatamente violento no es correcto ni honrado. Suena a justificación.
    Hay muchas personas que se esfuerzan por un mundo tan justo.
    ¡Saludos, Sanjuana!

    Comentado por: Lina el 15/2/2010 a las 12:12

  • Yo pienso que esa curiosidad morbosa por la muerte es innata al ser humano. Las páginas Web de violencia explícita, son las que reciben un mayor número de visitas, junto a aquellas de contenido pornográfico. Recuerdo de oídas una desaparecida página llamada Ogrish, que no tuve ocasión de visitar porque no disponía de conexión a Internet por aquel entonces, donde se mostraban mediante fotos y vídeos escenas de torturas, malformaciones genéticas, autopsias, accidentes de tráfico, etc. No hace mucho, existían ferias de “monstruos”, en las que se exhibían personas con deformaciones y anomalías físicas. El público asistía en masa a estas exhibiciones denigrantes, rechazadas socialmente con el paso de los años, al descubrirse que, en realidad, se trataban de enfermedades: como el enanismo o la microcefalia, entre muchas otras.
    La semana pasada, sufrí un atasco en la carretera debido a un accidente de tráfico. Los dos vehículos implicados en el suceso ya habían sido retirados al arcén, sin embargo, el atasco continuaba debido a que los coches frenaban su marcha cuando se aproximaban a la escena del accidente. Esta actitud morbosa no me llama demasiado la atención por lo que explico antes, lo que no comprendo, ni comprenderé nunca es la indiferencia ante un suceso trágico. Así como tampoco entiendo cuando la televisión emite a cualquier hora y sin previo aviso en muchas ocasiones, escenas de ejecuciones, cadáveres… Recuerdo el caso de un inmigrante que se quemó a lo bonzo y estuvieron casi una semana repitiendo la escena a todas horas. Hace poco, Juan José Millás dijo en una entrevista que concedió: Imaginad un padre que llega a casa con su hijo, va a la cocina a preparar la cena y deja al niño delante del televisor. De pronto aparece una escena terrible y dramática. Cuando el padre vuelve al salón, aunque él lo ignore y no se de cuenta, su hijo ya no es la misma persona.
    ¿Puede ser quizás que esa indolencia, laconismo o como se le quiera llamar, ante la violencia en ciudades como Culiacán, sea un mecanismo de defensa que desarrollan sus habitantes para poder mantener la cordura y vivir en ese entorno del cual no pueden escapar por falta de medios, recursos económicos..?
    Saludos desde el Cuarto Mundo!

    Comentado por: DARKSEI el 13/2/2010 a las 21:16

  • Toda esta violencia pasará, lo sé desde que personas en el ábito del periodismo y la investigación académica tratan de presentar objetivamente los primeros los hechos y de analizarlos, más allá del ámbito judicial los segundos. Las elites del poder siempre se sentiran amenazadas por esta mirada, es incorruptible y señala con claridad.

    Comentado por: alej monzon el 11/2/2010 a las 17:17

  • Tienes toda la razón, pero tu conoces México: la corrupción ¿se puede hacer algo cuando el narco y el gobierno son uno mismo? la ley no es opción para nosotros, el tejer redes de solidaridad sí. Protegernos, informarnos, eso es lo que la sociedad mexicana puede hacer, estamos indefensos Sanjuana

    Comentado por: Guadalupe el 08/2/2010 a las 19:05

  • La teoria de que los seres humanos nos acostumbramos einsensibilizamos al dolor no está comprobada. Como réplica está la teoría de las neuronas espejo.

    Comentado por: Eloy Garza González el 04/2/2010 a las 16:43

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL) y Verdades que no mueren (Ediciones Oficio). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 

Obras asociadas

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