El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

Si tocan a una

Marisela con la foto del asesino de Rubí

“...nos tocan a todas”... Nos han tocado a todas, es verdad. A todas las que seguimos compartiendo su lucha, su grito desesperado, su denuncia, su exigencia de justicia y reparación.... y ahora su asesinato.

Marisela Escobedo era una mujer de convicciones. La conocí hace unas semanas en la Suprema Corte de Justicia donde premiamos un reportaje sobre el caso de su hija Rubí Frayre, asesinada a los 14 años por su compañero sentimental, exonerado por tres jueces de Ciudad Juárez. 

Marisela acudió a la ceremonia del Concurso de Periodismo “Género y Justicia, 2010” del que fui jurado. Su presencia era un poderoso símbolo del fracaso del Estado de Derecho en México: “¿Qué más puedo hacer?, me dijo con una noble sonrisa, “Seguir denunciando. Seguir exigiendo justicia. No voy a parar hasta ver al asesino de Rubí en la cárcel. Y no me van a callar. Lo hago por ella y por todas las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez, de México, del mundo”. 

El reportaje premiado de la periodista Mirna Pastrana narra la historia de Rubí y la lucha de Marisela. El viacrucis policiaco y judicial que Marisela sufrió desde que Sergio R. Barraza, mató a su hija hace dos años. El joven de 25 años fue contratado por ella para trabajar en su negocio de carpintería. Allí conoció a Rubí cuando tenía 14 años. La acosó, la conquistó. Luego la embarazó. Al nacer la bebé se la llevó a vivir con él. A los pocos meses la mató a golpes. Tiró su cadáver en una marranera en la zona poniente de Ciudad Juárez y le prendió fuego. El sujeto desapareció con la pequeña. 

Marisela sospechó de él inmediatamente. Lo buscó con mirada detectivesca. Ofreció 1.500 dólares de recompensa a quien le diera informes sobre su paradero. Hasta que lo encontró en Fresnillo, Zacatecas. Fue ella quien dio aviso a la policía para que lo detuvieran. Así pudo rescatar a su nieta. Sergio confesó el crimen y llevó a las autoridades al lugar donde había quemado el cuerpo. Encontraron 39 partes de restos óseos de Rubí. Con el asesino confeso, el caso fue turnado a a la Fiscalía Especializada de Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez. El juicio fue anunciado para el 27 de abril  de 2010.  

Marisela esperó pacientemente la fecha.  La sala de juicios orales tenía toda la solemnidad que manda el protocolo. Hay un video en youtube que muestra ese momento. Los tres jueces, Catalina Ochoa, Nezahualcóyotl Zúñiga y Rafael Boudid, permanecen en silencio. Marisela tuvo oportunidad entonces de hacer uso de la palabra mirando a los ojos al asesino de su hija: “Sergio, no te perdono, que te perdone Dios si es que algún día te arrepientes, porque se que no lo haz hecho, de viva voz lo haz exteriorizado.. La jueza presidenta lee el dictamen: “Se absuelve por unanimidad a Sergio Rafael Barraza Bocanegra”. Los gritos desgarradores de Marisela y las otras mujeres resuenan como una condena para el poder judicial de Ciudad Juárez. Los policías intentan controlar a las mujeres que se levantan de sus asientos gritando “No, no, no....”

Se necesita mucho valor para convertir el coraje y la frustración en lucha. Marisela era una mujer valiente. Desde ese momento no cejó en su intento de repetir el juicio. El 20 de mayo el Tribunal de Casación revisó el caso y anuló el juicio oral que absolvió a Sergio. El 26 de mayo fue condenado a 50 años de cárcel. Condenado en ausencia, claro. Huyó y sigue prófugo hoy en día. 

Marisela llevaba siete meses de búsqueda. Le seguía el rastro al asesino de su hija, pero también buscaba denunciar la inoperancia del sistema de justicia mexicano. Buscaba exhibir a los cómplices del asesino de su hija, los jueces, policías, ministerios públicos, funcionarios, gobernantes, que han sido parte de la maquinaria que permite la impunidad en este país.

Y allí estaba, frente al palacio de gobierno colocando unas mantas para seguir denunciado cuando su asesino se le acercó. Ella lo vio a la cara. Corrió intentando salvar la vida. Cruzó la calle. Pero él matón la alcanzó. Le disparó a bocajarro en la cabeza. 

Marisela y Rubí fueron asesinadas por la impunidad. Son crímenes de Estado. Símbolos del despotismo contra las víctimas sin dinero. Los pobres no tienen acceso a la justicia en México. 

Marisela te lloro de impotencia, de indignación, de rabia... 

 
www.websanjuanamartinez.com  twitter: @SanjuanaMtz 

[Publicado el 18/12/2010 a las 17:35]

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Comentarios (1)

  • He leído atentamente tus artículos,d e adelante hacia atrás y no puedo más que sobrecogerme de dolor, más cuando tengo una amiga en ciudad Juárez que cuenta el circo que es vivir allá, los desaparecidos, las muertes, las torturas y el dolor que impregna el ama de las familias que han quedad huérfanas.

    Estos artículos reflejan la impotencia de quienes estamos fuera, viendo como las cosas suceden y se hace poco o mucho, pero no hay resultados.

    Un saludo enorme en la distancia

    Comentado por: Gustavo el 18/1/2011 a las 18:19

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL), Verdades que no mueren (Ediciones Oficio) y La frontera del narco (Planeta, 2011). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 
 

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