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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 28 de febrero de 2020

 Blog de Vicente Luis Mora

97. Complejidad, novela, supervivencia.

Suele decir Antonio Orejudo que la novela debería ser aquello que el cine no puede contar. Pienso mucho en esta frase. Y lo cierto es que he visto Tabú (2012) del portugués Miguel Gomes, y me pregunto qué novela podría competir con esta historia, qué libro podría rivalizar con sus recursos y su arrolladora potencia narrativa y estética para contar una trama que sucede en dos épocas distintas. Narrar a personajes inolvidables con profundidad metafísica, carga sociopolítica, estilo, etc., puede hacerse asimismo mediante una película y quizá mejor, pues tiene más recursos expresivos (imagen, música, palabra, gestualidad actoral, inflexiones de voz). Temo que sólo hay dos opciones hacederas para la novela: la de Orejudo, que vindica que ésta se centre en el virtuosismo verbal/formal, o la reinvención del genero, convirtiendo la novela en un campo estético de batalla (que es lo que he defendido), convirtiéndola en un lenguaje de lenguajes narrativos. Pero creo, sinceramente, que la tercera opción convencional de contar una especie de película describiéndola con palabras (que es lo que hacen muchas novelas actuales, sin altura formal, ni profundidad en temas, ni solidez en personajes) tiene cada vez menos sentido. Es decir: la novela no ha muerto, ni mucho menos, tiene ante sí dos opciones: ser complejamente estética o ser estéticamente compleja. Para todo lo demás, cámara digital y YouTube. Lo digo como lo siento. No se preocupen, no soy nadie. / Por eso me ha gustado Leonardo (Lengua de Trapo, 2013) de Guillermo Aguirre, porque no podría rodarse. De ninguna forma. Sería imposible llevar al cine el capcioso modo en que el protagonista se cuenta en primera persona, dejando caer lo peor de sí remisa y oblicuamente, con notable elegancia estilística, reflejando en la prosa la demora particular de su carácter. Su aspecto ridículo sería insostenible en una pantalla, donde deberían aparecer los rostros perplejos de los otros, que no aparecen en la novela, construida desde el solipsismo más absoluto. Un yo que no puede soportarse a sí mismo intenta inútilmente explicarse: este es el mayor mérito de Leonardo y lo que es delicioso de leer sería molesto o tedioso al ser mirado. Leonardo es el retrato perfecto del imaginario oscuro de este presente: es mezquino, egoísta, xenófobo, insoportable. Las dos sombrías frases de la novela de Javier Moreno 2020 (2013), “soy un tipo normal en los tiempos que corren. Quiero decir, un miserable”, parecen escritas pensando en el Leonardo de Aguirre. El autor continúa con las metáforas acuáticas que abundaban en Electrónica para Clara (2010), pero el estilo es mejor y la almendra narrativa ha ganado consistencia. / Pensemos en Pierre Michon, en ese estilo alambicado que bucea en la Historia para fraguar una prosa barroca e inimitable. Se me ocurren modelos cinematográficos para Michon, claro: Lew Majewski o Sokurov, pero son tipos de manierismo formal que pueden convivir, en tanto discurren paralelos. La cuestión es que el cine comercial comparte terreno con la novela convencional. El futuro de ésta, próximamente, en sus pantallas. De cine.

[Publicado el 25/4/2013 a las 21:00]

[Etiquetas: Antonio Orejudo, Leonardo Aguirre, Pierre Michon, Lew Majewski, Novela, Cine]

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Comentarios (9)

  • La novela nunca desaparecerá ni tampoco creo que el cine consiga convertirse en la alternativa peligrosa que la cuestione. Fluyen por caminos diferentes y no siempre quien se sienta con un libro en las manos se sienta en una butaca frente a la pantalla. La capacidad envolvente de una novela no creo que la alcance una buena película.
    Dejemos que el cerebro reserve sus compartimentos a las percepciones compatibles, incluso las sinestésicas. Y recordemos que, en general, la gran novela llevada al cine pocas veces ha conseguido despertar los mismos sueños. Es más, casi siempre ha fracasado el intento.
    Durante un tiempo la fotografía parecía que terminaría invadiendo el campo reservado a la pintura, como si la "nueva fidelidad" que se regalaba a los ojos anularía a quienes hasta entonces se limitaban a reproducirla.

    Comentado por: blas paredes el 29/4/2013 a las 21:44

  • Creo que el cine podrá ser siempre Genial para contar una historia pero por mas adelantos tecnológicos que tenga jamás se podrá igualar a la imaginación de los que nos encanta leer

    Comentado por: Fabian Romero el 29/4/2013 a las 03:53

  • ¿Historia, argumento, trama,...?

    "Los argumentos son para los muertos, cara de cráter" (Lorrie Moore: Cómo hacerse escritora)
    Un abrazo desde Oviedo, Vicente.

    Comentado por: Javi el 28/4/2013 a las 00:24

  • Ahí sí estoy de acuerdo con Orejudo.
    Gracias, Vicente.

    Comentado por: Antonio Orejudo el 26/4/2013 a las 11:16

  • Gracias a todos por los comentarios. Querido Antonio, gracias por el tuyo; aprovecho para aclarar que al tener que reducir cada post a 500 palabras alguna mutilación de sentido es necesaria. Cuando digo "virtuosismo formal" no me refiero a un regodeo masturbatorio en las posibilidades de la técnica, sino a esto que tú has sostenido algunas veces, y que comparto: "Yo pienso que el talento de un novelista se mide en buena parte no por la agudeza de sus lamentos ante el estado de las artes en general y de la literatura en particular, sino por su capacidad para utilizar las formas prestigiadas en su época y trascenderlas"; Antonio Orejudo, "Buscando el baúl de los recuerdos:
    novela, sociedad, ideología y compromiso"; revista Tonos Digital, n. 2, noviembre 2001. Es decir, una ambición formal que dinamite lo previsto y que trascienda o venza sus constricciones. Quizá la palabra "virtuosismo" no era la más adecuada, pero creo que lo aquí expuesto reproduce tu punto de vista en buena parte. Abrazos y gracias.

    Comentado por: Vicente Luis Mora el 26/4/2013 a las 10:16

  • Hola, soy Antonio Orejudo.
    No recuerdo haber dicho nunca lo del virtuosismo formal/verbal. De hecho estoy más de acuerdo con Vicente Luis Mora que con el supuesto Orejudo.

    Comentado por: Antonio Orejudo el 26/4/2013 a las 09:13

  • Comparto lo que piensas. La introspección de los personajes es algo único en la novela, forma parte de su estética. El equivalente cinematográfico -la voz en off-, pocas veces funciona y es considerado un recurso pobre. Por otro lado, es difícil leer guiones, porque resultan incompletos, apuntes de algo que solo se completa, claro, con el rodaje primero y el montaje después. Esto pasa con algunas novelas que están pensadas como películas.

    Comentado por: Beatriz B. el 26/4/2013 a las 09:02

  • Yo creo que la novela y el cine son artes distintas, la novela independientemente de la trama e incluso del autor nos va a llevar a lugares inimaginables así como enriquecernos de conocimientos, ya que la lectura estimula todos los sentidos, como comenta el autor la novela no ha muerto, lo que muere es el interés en ella por parte de nosotros los lectores.

    Comentado por: Silvia RL el 26/4/2013 a las 05:25

  • El cine no podrá sustituir jamás a una novela, creo que son distintos uno del otro.
    me gusta la frase de que la novela debería se aquello que el cine no puede contar.
    Por supuesto que la novela no ha muerto, ella nos lleva por caminos imaginarios, inclusive en donde el lector se vuelve el protagonista del trama y esto lo hace más intenso.
    El cine se disfruta la actuación, los efectos, los sonidos, es decir nos despierta los sentidos de la vista, del oído y emociones, pero la novela va más alla, pues insisto el autor convierte al lector en protagonista de la misma

    Comentado por: javier iturbide c. el 26/4/2013 a las 00:35

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Biografía

(Córdoba, España, 1970), es Doctor en Literatura Española Contemporánea y licenciado en Derecho. Ha trabajado como gestor cultural y profesor universitario. Estudioso de las relaciones entre literatura, imagen y tecnología, hasta el momento ha publicado la novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010), el libro de relatos Subterráneos (DVD, 2006), y la novela en marcha Circular 07. Las afueras (Berenice, 2007). También ha publicado Quimera 322 (2010), inclasificable proyecto sobre la falsificación literaria desde la teoría y la práctica, a través de 22 seudónimos, que apareció como nº 322 de la revista Quimera. Como poeta, cuenta con los poemarios Texto refundido de la ley del sueño (Córdoba, 1999), Mester de cibervía (Pre-Textos, 2000), Nova (Pre-Textos, 2003), Autobiografía. Novela de terror (Universidad de Sevilla, 2003), Construcción (Pre-Textos, 2005) y Tiempo (Pre-Textos, 2009). Ha publicado los ensayos Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby, 2006), Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006); La luz nueva. Singularidades de la narrativa española actual (Berenice, 2007) y El lectoespectador. Deslizamientos entre narrativa e imagen (Seix Barral, 2012). La parte de narrativa de su tesis doctoral, galardonada con premio extraordinario de Doctorado, aparecerá próximamente en la Universidad de Valladolid en una versión breve y actualizada bajo el título de La literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo


Ejerce la crítica literaria y cultural en su blog Diario de Lecturas (I Premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Crítica Literaria), y en revistas como Ínsula, Quimera, Clarín o Mercurio. Ha recibido los premios Andalucía Joven de Narrativa, Arcipreste de Hita de Poesía, y el I Premio Málaga de Ensayo por su libro Pasadizos. Espacios simbólicos entre arte y literatura (Páginas de Espuma, 2008).

 

 

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