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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 22 de julio de 2017

 Blog de Roberto Herrscher

Los cuentos de Onetti cantan, tocan y bailan en la ópera de Madrid

Escena de La ciudad de las mentiras. Foto: Javier del Real

El Teatro Real de Madrid presentó en febrero La ciudad de las mentiras, una ópera o teatro con música que juega y dialoga creativamente con cuatro cuentos de Juan Carlos Onetti. Es el último encargo del anterior director artístico del teatro, Gerard Mortier. Y es un homenaje al gran escritor uruguayo, que vivió sus últimos años y murió en esta ciudad soñando con su inventada Santa María, la Macondo del Cono Sur.

Esta es mi crónica y ensayo sobre esta obra de Elena Mendoza, que la semana pasada se publicó en la revista cultural Ñ de Clarín en Buenos Aires.

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Se abre el telón… Bueno, no se abre el telón porque no hay telón. Como en el teatro de vanguardia de los ochenta, cuando el público llega a la sala ya está en funcionamiento el bar de mala muerte que se extiende en escaleras que suben y bajan para convertirse en sitio de confidencias, restorán cochambroso, oficina de un agente teatral arruinado, estudio de radio polvoriento y terraza donde las mujeres lánguidas e imposibles de Juan Carlos Onetti mueren matando.  

La joven compositora sevillana Elena Mendoza, formada musicalmente en Alemania, y el veterano director teatral y escritor Matthias Rebstock crearon una obra extraña, inclasificable para traer a Madrid el universo de uno de sus exiliados latinoamericanos más ilustres.

En la época en que García Márquez, Vargas Llosa y José Donoso se afincaban en Barcelona alrededor de su agente Carmen Balcells, Onetti se amodorraba para fumar en la cama en la avenida América de Madrid con su esposa Dolly. Onetti siempre fue distinto: fue Balcells quien había tenido que venir a buscarlo a Montevideo. El escritor no se levantaba de la cama ni para ir siquiera una vez a escuchar los conciertos de su esposa, concertista de la filarmónica.

Hasta me resultó una escena onettiana que la jefa de prensa del Teatro Real me presentara a Dolly al final de la función. Habíamos visto La ciudad de las mentiras a pocas butacas de distancia. Ella sí había ido a ver la obra basada en cuatro cuentos terribles de su marido.

Como música profesional, me dijo a la salida que había apreciado el rigor alemán, la fuerza rítmica de la partitura de Mendoza. A mí me gustó también el juego de timbres de los instrumentos que crean atmósferas mientras los cantantes, más hablando que cantando, cuentan las historias de la ciudad inexistente de Santa María.

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Antes de la función, un grupo de periodistas internacionales nos habíamos reunido con la compositora y su socio alemán. Yo le pregunté si escucharíamos sones y guiños a la música del Río de la Plata. Se alarmó. Cuando escuché la obra la entendí: como explica Antonio Muñoz Molina en su introducción a los Cuentos completos de Onetti, sus narraciones carecen “tan radicalmente de color local como las de Franz Kafka, con las que a veces no dejan de guardar un cierto parentesco”.

Son historias de horror pudoroso sin lugar que parecen suceder dentro de la cabeza del lector.

A Dorotea Muhr, Dolly, la mujer que amó a Onetti con una profundidad casi inconcebible, la obra le gustó. Yo acababa de leer el punzante perfil de Dolly (La mujer que amó a Onetti), que Leila Guerriero escribió el año pasado para la revista chilena Paula. De allí sabía de su vida de violinista y de incondicional del inventor del Macondo del Sur.

Desde su sapiencia musical, Dolly había encontrado en la ópera el hilo instrumental para contar historias tan difíciles, me dijo a la salida del teatro. También le había encontrado humor, un humor escondido en la obra triste de un pueblo inventado, sumido en el sopor de la mediocridad y mágico en el vuelo universal de sus historias, un pueblo que tal vez está a mitad de camino entre el amado Macondo de Cien años de soledad y el odiado Salas de El ciudadano ilustre.

“En Santa María, cuando llega la noche, el río desaparece, va retrocediendo sin olas en la sombra como una alfombra que envolvieran; acompasadamente, el campo invado por la derecha- en ese momento estamos todos vueltos hacia el norte-, nos ocupa y ocupa el lecho del río. La soledad nocturna, en el agua o a su orilla, puede ofrecer, supongo, el recuerdo, o la nada, o un voluntario futuro; la noche de la llanura que se extiende puntual e indominable sólo nos permite encontrarnos con nosotros mismos, lúcidos y en tiempo presente”. Así describe su pueblo el joven Jorge Malabia, el narrador de El álbum.

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Para Elena Mendoza, en El álbum está el secreto del mundo literario de Onetti y lo que ella quería reflejar con su partitura atonal, envolvente, de atmósferas inquietantes. En este cuento, Malabia se enamora de una mujer que le cuenta historias fantásticas de sus viajes por el mundo y desaparece tan misteriosamente como había llegado a Santa María, dejando un baúl que promete volver a buscar. Malabia y su amigo, el doctor Díaz Grey, abren el baúl y encuentran, en las últimas líneas del cuento, un álbum con fotos de todos los lugares que el enamorado creía que ella había inventado para él.

“Hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos”, cita la compositora a Onetti al final de su explicación del argumento.

De ahí sacó La ciudad de las mentiras, el nombre de su ópera que no es una ópera.

En el estreno varios habitués del Teatro Real habían abandonado la sala antes del final (y eso que la obra dura menos de hora y media). En la función que vimos Dolly y yo esto también pasó, pero menos. A parte del público tradicionalista le pareció un insulto que en algo vendido como ópera casi no se cante, que la mitad de los diálogos sean hablados con esa cadencia sentenciosa y en voz baja de los personajes de Onetti (aquí vueltos exóticos porque la mitad de los intérpretes son alemanes) y la otra mitad sean monólogos y conversaciones ejecutadas por instrumentos de todo tipo. A mí eso me pareció un hallazgo profundo y juguetón.

Carmen, la mujer de El álbum, por ejemplo, es Anne Landa, una acordeonista vasca que cuenta su historia con un uso percusivo, casi tartamudo del acordeón. Moncha, la mujer de La novia robada, que vuelve a Santa María para casarse con su novio de juventud y cuando se entera de que ha muerto se pasea infinitamente por el pueblo con un vestido de novia cada vez más raído, es la violista suiza Ana Spina.

En una de las escenas más tristes y divertidas a la vez, el actor-cantante-bailarín-percusionista alemán Tobias Dutschke le pone y despone la mesa con su vino y su plato y su mantel como para que ella coma y no coma con el muerto, en una coreografía magistral acompañada por una pequeña orquesta en el foso, dirigida con mano maestra por el especialista en música contemporánea Titus Engel.

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Uno de los otros dos cuentos con los que se teje la acción fluida y sinuosa de La ciudad de las mentiras es El infierno tan temido, donde el periodista que recibe fotos sexuales cada vez más insoportables de una esposa ofendida no es el reportero de turf de un diario del cuento original, sino el locutor de la radio local, lo cual da más juego a la música en vivo.

El último cuento, el que obra como gozne que vertebra toda la pieza coral, es Un sueño realizado. La soprano española Laia Falcón juega al misterio con una voz a la vez potente y a punto de quebrarse interpretando a una mujer sin nombre que pide al productor teatral Langman (el barítono mendocino Guillermo Anzorena, el único intérprete de por aquí) que monte en un escenario un sueño donde coincide brevemente con un hombre que puede ser o no ser el amor de su vida. La obra será sin público, solo para ella. Pero el director está arruinado y acepta.

¿Qué es verdad, qué es mentira? ¿Puede ser teatro una obra sin texto y sin público? ¿Se puede actuar un sueño propio o ajeno?  Los lectores de Onetti reconocerán estas preguntas, impropias en la obra de otros escritores de su generación, como centrales para entender el universo del uruguayo. 

Como hilo conductor de la trama y de la música de toda la obra, un pianista vasco, un clarinetista asturiano, un saxofonista y un trombonista de Alemania, un violinista polaco y un chelista estadounidense nos convencen de que son los parroquianos de la taberna de Santa María donde se desarrolla toda la acción. Hablan unas pocas líneas cada uno, en una extrañamente efectiva Babel de acentos, murmuran todos juntos como un coro griego (a mí me recordó el inquietante oratorio Turbae de Alberto Ginastera, donde la multitud que murmura e insulta a Cristo es protagonista de la Pasión), pero sobre todo opinan y actúan con sus instrumentos, como en Pedro y el lobo de Prokofiev.

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La ciudad de las mentiras fue el último encargo del genial, creativo, rompedor  director artístico del teatro Real antes de morir de cáncer hace tres años. Mortier trajo al Real y a la ópera de España un soplo de heterodoxia y libertad creativa, con puestas en escena insólitas para las obras canónicas, nuevas óperas de temas actuales (como una biografía crítica de Walt Disney, obra del célebre minimalista Philip Glass) e incluso mestizajes que chocan con la definición de ópera, como una obra sobre y con la performer balcánica Marina Abramovic. Este encargo a Elena Mendoza, premio nacional de música en España y con una fulgurante carrera en Alemania, es el último de sus legados.

Y es también un homenaje a Onetti, el gran fabulador recluso. Incluso si no hubiera muerto en esta ciudad en 1994, el novelista gruñón probablemente no hubiera pisado la alfombra roja del Real para “su” ópera”.

Pero estaba Dolly, su musa que, a diferencia de las mujeres de pesadilla en la fascinante Santa María que se corporiza sobre el escenario, sí vino, porque siempre estuvo ahí.  

[Publicado el 20/3/2017 a las 16:47]

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Biografía

Es periodista, reportero especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.

Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University. Desde 1998 vive y trabaja en Barcelona, donde dirige y enseña en el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Es el corresponsal en España de la revista Opera News.

Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado por SIL-Universidad Finis Terrae en 2009, y del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010. Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, donde saldrá este año la versión española de Periodismo narrativo.

Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile). Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.

Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Association for Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York.

 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 

Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

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