PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 20 de septiembre de 2019

 Blog de Roberto Herrscher

El arte de que te rompan la nariz: Hunter Thompson tras los Ángeles del Infierno

En este comienzo de año quería rescatar al maestro de los excesos, el Gran Gonzo Hunter S. Thompson.

Parece que su prosa fluye como el chorro descuidado de un adicto con mono, pero todo está cuidado hasta el detalle, y en sus libros se cuelan citas clásicas para quienes saben encontrarlas. Publiqué estas líneas hace un par de años en el diario Perfil de Argentina, en la época en que mi amigo Maxi Tomás lo enriquecía en la dirección de su excelente suplemento cultural.

*          *          *

Una mañana de finales de 1965 el editor del primer libro de Hunter Thompson lo llamó para decirle que todo estaba listo. Todo estaba a punto para publicar la obra que lo lanzaría a la fama y crearía el periodismo gonzo, de inmersión a fondo en mundos de drogas, sexo y violencia para contarlo con la prosa alucinada de un poeta y los datos precisos de un periodista de sí mismo. El libro se llamaría Los ángeles del infierno, una extraña y terrible saga.

Era un perfil a la vez cercano y crítico de la banda de moteros que para la derecha era el símbolo de lo anti-norteamericano y para la izquierda, ejemplo de rebeldía juvenil. Thompson se pasó un año bebiendo cientos de litros de cerveza con la banda, se compró una moto para seguirlos y descubrió que no eran rebeldes con causa sino enamorados de la velocidad, la libertad para hacer el gamberro, el machismo y al violencia. El idilio con la izquierda se rompió un año después, cuando irrumpieron en una marcha contra la guerra de Vietnam y molieron a palos a los manifestantes.

El texto de Thompson se un alucinante viaje al corazón de un grupo profundamente norteamericano. Para el autor, eran los auténticos herederos de la tradición de los cowboys, los aventureros del Oeste. Bebían hasta caer desmayados y pegaban y violaban a las mujeres. Seguramente como los verdaderos cowboys. Los diálogos del libro son precisos, punzantes y reveladores. Nadie da discursos. Hablan como habla la gente, sobre todo la gente borracha y drogada. Y las descripciones son específicas, poéticas, pegadas a lo que ve y oye y al mismo tiempo, llenas de citas literarias y religiosas. 

*          *          *

Pero al libro le faltaba algo: le faltaba la foto para la portada. Así que seis meses después de las jornadas infernales, meses después del último contacto con ellos, Thompson se volvió a echar a la carretera para sacarles fotos. Y todo salió mal. O muy bien, según cómo se lo vea.

Esto lo cuenta Marc Weingarten escribió la biografía conjunta de esta pandilla de soberbios inadaptados que formó lo que Tom Wolfe, el más soberbio de todos ellos, llamó Nuevo Periodismo.

En el libro de Weingarten, The Gang  That Coudn’t Write Straight (La banda que no podía escribir recto) salen Wolfe, Norman Mailer, Joan Didion, Truman Capote, Gay Talese y el más loco de la banda, el joven Thompson.

La cosa es que Hunter tomó su cámara de fotos y volvió a la carretera con sus Ángeles del infierno. En el lago donde acampaban y se bañaban con sus jeans mugrientos – nunca se sacaban la ropa de andar en moto para bañarse – Thompson les tomó decenas de fotos. Pero se armó una bronca. Uno de los Ángeles empezó a golpear a su novia. Thompson la defendió, y pronto se vio rodeado por los personajes de su libro. Su editor dijo después que de toda su investigación, él debía saber lo que iba a pasar. Lo molieron a golpes. Le rompieron la nariz.

*          *          *

Con la nariz sangrando logró subirse a su coche y condujo hasta el pueblo más cercano. Ahí se encontró con una pandilla local de para-policías dispuestos a darle una lección al primer Ángel del Infierno que se apareciese. Estaban podridos de las visitas de la banda de indeseables. Condujo un par de horas más y se encontró con la sala de emergencias del hospital llena de miembros de los Gypsy Jokers, una banda rival a la que los Hell’s Angels acababan de dar un paliza. Hunter Thompson terminó de arreglarse la nariz él solo, con la ayuda del espejo retrovisor de su coche.

Jim Silberman, su editor en Random House, lo tenía claro: tu método de investigación, le dijo, consiste en atarte a la vía del tren cuando sabes que viene el expreso, y quedarte a ver qué pasa. Lo que estás buscando no es la foto, sino una escena fuerte para el final del libro. Querías que te partieran la cara.

Nadie había hecho ese tipo de periodismo antes. O si lo hicieron, no lo llamaron periodismo. Ahora, 40 años después del nacimiento del Nuevo periodismo, estoy convencido de que si seguimos leyendo sus textos luminosos como Hell’s Angels y aplicando sus métodos es fundamentalmente por el enorme talento, la mirada única para mirar y entender su tiempo de cambios y la voz que cada uno creó para sí mismo: una voz literaria, tan reconocible como sorprendente, para los hechos periodísticos.  

*          *          *

¿Y de dónde venía este genio? Thompson había nacido en Kentucky, en el corazón rural del Sur. Muy joven demostró su capacidad para ser echado a patadas de escuelas, empleos y asociaciones. Lo echaron de la revista de su colegio, lo echaron del liceo militar, donde recaló para escapar de casa, lo echaron de la revista Time y del diario Middletown Daily Record. Se marchó a trabajar a Puerto Rico, al diario El Sportivo, y de ahí no lo echaron porque el diario cerró antes de que pudiera protagonizar alguno de sus habituales escándalos.  

Mientras tanto, había escrito dos novelas, se había casado, había intimado con los popes de la generación Beat y estaba listo para dar el salto: cuando el director de la revista de izquierda The Nation le propuso hacer un artículo sobre los Ángeles del Infierno, saltó sobre la moto y los siguió de la forma intensa, personal, a fondo, que creía que correspondía a la tarea que tenía entre manos. Fue muchos años después, cuando Jan Wenner, el mítico fundador de Rolling Stone, le propuso que viajara a Las Vegas para cubrir una delirante carrera con un abogado mexicano, que Thompson se lanzó deliberadamente a presentar su método como algo nuevo, llamado Gonzo.

De ese viaje salió Miedo y asco en Las Vegas, y la consagración definitiva en 1972. A partir de entonces, casi todas sus grandes crónicas salieron en la revista de rock. De hecho, Thompson fue el mejor y el más entusiasta de los que vieron que Rolling Stone no debía ser una revista sobre rock, sino de y para la generación del rock sobre todo lo que estaba cambiando en el país y el mundo, de Vietnam al secuestro de la democracia por las grandes corporaciones, y de las nuevas normas sexuales en la pareja a las revueltas en el Tercer Mundo. Para la revista Thompson cubrió las elecciones de 1972 y 1976, y siguió escribiendo sobre política hasta la época de su odiado George W. Bush. Siempre con miedo y con asco.  

*          *          *

Se suicidó en 2005, de un escopetazo. Sus amigos dijeron que estaba sufriendo mucho, tanto física como espiritualmente. Y no quería dar lástima. Con su absoluta falta de sentimentalismo, dejó escrito en un papel lo más parecido a una nota de despedida:Football sesason is over. Se acabó la temporada, chicos.

Y todo había empezado en esa aventura de los moteros impresentables, y el día en que Hunter Thompson descubrió que la única forma en que podía hacer su periodismo sin concesiones era lograr que le rompieran la nariz, y vivir para contarlo.

Siguen viniendo y pasando periodistas de lo obvio, que son como el pregonero que lee el bando del preboste en la plaza. Al leer su cháchara, no puedo dejar de escuchar un lejano rumor de flauta. Es Hunter Thompson, el Flautista de Hamelín del periodismo narrativo, que toca su feroz cacofonía destemplada. Lo seguiremos hasta tirarnos por el precipicio. 

[Publicado el 19/1/2014 a las 23:16]

[Etiquetas: crónica, diario Perfil, Hunter S. Thompson, Los Ángeles del Infierno, Maximiliano Tomás, Miedo y asco en Las Vegas, periodismo gonzo, Periodismo narrativo]

Compartir:

Comentarios (0)

No hay comentarios

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Es escritor y periodista, especializado en cultura, sociedad y medio ambiente, y profesor de periodismo.
Nació en Buenos Aires en 1962, estudió sociología y teatro en su ciudad natal, periodismo en Nueva York y reporterismo ambiental en Berlín. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo por Columbia University.
Es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, donde dirige el Diplomado en Escritura Narrativa de No Ficción. Entre 1998 y 2016 vivió en Barcelona, donde dirigió por 18 años el Master en Periodismo BCN_NY, organizado por IL3-Universidad de Barcelona y la Universidad de Columbia en Nueva York. Escribe habitualmente para la revista Opera News y el diario La Vanguardia, y colabora con The New York Times en español, La Folha de Sao Paulo y la revista Ñ de Clarín en Argentina.
Herrscher es el autor de Periodismo narrativo, publicado en España por la Editorial de la Universidad de Barcelona, en Chile por SIL-Universidad Finis Terrae, en Argentina por Marea, en Colombia por Ícono y en Costa Rica por Germinal. También es autor del relato de no ficción Los viajes del Penélope, editado por Tusquets Argentina en 2007 y traducido al inglés y publicado por Südpol como The Voyages of the Penelope en 2010, y de la antología de crónicas, perfiles y ensayos sobre música El arte de escuchar (Publicacions UB, 2015).
Actualmente trabaja en Crónicas bananeras, una investigación histórica y crónica de viajes sobre las ‘repúblicas bananeras' de Centroamérica, para Tusquets. Asimismo, dirige la colección Periodismo Activo de Publicacions de la UB, elegida en 2018 como la mejor colección por la Asociación de Editoriales Universitarias.
Es autor de capítulos en los libros La noticia deseada y Soldados de Noé (Argentina), Analizando los medios y la comunicación y Domadores de historias (Chile), y La Crítica y Libro de las palabras (Colombia), entre otros. Trabajó como reportero y editor en el Buenos Aires Herald, la agencia IPS y las revistas Hombres de Maíz y Lateral. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicados en medios como La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gentleman, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil, y Puentes.
Ha dado clases y seminarios en Ithaca College (EE.UU.), las universidades degli Studi di Milano (Italia), Colonia (Alemania), Católica de Valparaíso y Finis Terrae (Chile), los masters en periodismo de Clarín/San Andrés (Argentina) y U. Complutense de Madrid/ABC (España). entre otras. Es miembro de la International Associationfor Literary Journalism Studies (IALJS), y fellow del Seminario de Salzburgo y la Inter American Foundation. En 1998 obtuvo el 3er. premio de la Foreign Press Association de Nueva York. 

Blog: www.periodistanarrativo.wordpress.com

 Twitter: @RMHerrscher

 

Bibliografía

 

El arte de escuchar (2015)
Universidad de Barcelona 

Periodismo narrativo (2012)
Universidad de Barcelona

 

Periodismo narrativo (2009)
SIL-Universidad Finis Terrae 

 

 

Los viajes del Penélope (2007)
Editorial Tusquets 

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres