El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 16 de marzo de 2010

 Blog de Jorge Eduardo Benavides

Olvidados

Desconfío de esa frase algo envarada y con cierto afán de trascendencia que nos alerta de que «el tiempo pondrá a todos en su lugar». Creo que se trata más bien de un deseo de justicia póstuma (poética) y, por lo tanto es más un empeñosa esperanza que una aseveración con un mínimo de fundamento. Viene a colación porque el otro día terminé de leer  las «Iluminaciones en la sombra» (Josef K, editor) de Alejandro Sawa, quien ha pasado de puntillas por la historia de la literatura española. Sawa resulta tan propio del novecientos que se diría que esa época tintada de funebrismo lo esperó impaciente para señalarle su destino: trágico y maldito, canalla y lúcido, afrancesado y culto, muerto en la pobreza y la soledad, rescatado de manera tangencial porque Valle Inclán hizo de él al célebre Max Estrella, de «Luces de Bohemia».

Leer las páginas de este diario casi epitafio -con una espléndida introducción de Andrés Trapiello- es asistir a la visionaria amargura de quien rodeado de escritores e intelectuales de relumbre -Darío, Baroja, Verlaine, Valle Inclán...- se sabe ya perdido para su tiempo y también para la posteridad. Hay tal urgencia en sus frases, tanta repentina lucidez sobre lo que observa y lo que intuye, que estremece: «El niño se convierte en cura como el plomo en bala: por un hecho de fatalidad bárbara», dice en algún momento. Y más allá: «Me trasuda el dolor y pienso que la vida es una infamia». Sawa observa su tiempo con perplejidad, a veces enervado, despóticamente, a veces con una pena que traspasa. Y se observa así mismo con desconfianza, con cierta misericordia, sin apenas dejarse llevar por los celos o la envidia sobre sus colegas triunfadores. Un elegante, en el fondo.

Como él, como Sawa, hay tantos otros desconocidos! Leyéndolos uno piensa que son casi delicadas exhumaciones para el paladar de un puñado de afortunados lectores... y también hay otros que gozaron en su tiempo de fama o de prestigio, bien merecida o injusta, y que luego se los llevó el ventarrón del olvido, y no nos queda nada de ellos, apenas el nombre, quizá una cita equívoca, el comentario exótico en boca de un entendido. Poco más. Por eso, al encontrarse con textos como los de Alejandro Sawa un comprende el valor de tales hallazgos y que estos, si no ponen las cosas en su lugar, al menos nos ofrecen el consuelo de creerlo así. Pero sobre todo, cuando uno se encuentra con algún escritor particularmente obsesionado por la trascendencia, la fama, el reconocimiento, piensa en la fragilidad de tales afanes, en el inútil dispendio de energía que conlleva. Uno piensa en Sawa y en tantos otros... 

[Publicado el 26/1/2010 a las 11:28]

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Comentarios (5)

  • Pues yo utilizo mucho la dichosa frase a mi modo, o sea: "El tiempo pone a todos en su sitio". Y, ¿qué quieren que les diga? Pues que para mí es un consuelo emplearla porque me gusta pensar que debe haber alguna justicia divina, y no estoy por la labor de que me la amarguen calificándola de "literaria".
    A los que íbamos: el éxito me parece cuestión de talento, de esfuerzo, de oportunidad. Perseguir la quimera del reconocimiento público de nuestras habilidades es una soberana tontería. Si no llega, es que la cosa no era para tanto. Lo único que concedo es que, a veces, una obra literaria llega demasiado pronto a los lectores, o no encaja con los gustos imperantes, o no alcanza el lugar apropiado en el momento oportuno. Pero no creo que ninguna obra maestra deje de ser reconocida.
    Me parece que la sencillez es directamente proporcional a la inteligencia e inversamente proporcional al ego estúpido.

    Comentado por: Nadine el 31/1/2010 a las 20:20

  • Nada tan balsámico como perderse entre los estantes de colores desvaídos de una librería de viejo. La lista de textos y autores tachados de la memoria urbana resulta abrumadora. Como reconfortante llevarse a casa un ejemplar deshilachado y austero de literatura pasada de moda y escrutarlo en silencio. Rozar el lomo con los dedos, pasar las páginas y hasta olerlas.
    La desgracia reside en que a casi todas las librerías de viejo las ha engullido algún dragón que cotiza en Bolsa.

    Comentado por: Rafael Borrás el 31/1/2010 a las 17:48

  • Es curioso cómo en estos días habéis coincidido en el tema Javier Marías (http://www.elpais.com/articulo/portada/Todavia/parte/mundo/elpepusoceps/20100131elpepspor_13/Tes) y tú. Incluso en el artículo de Ray Loriga (http://www.elpais.com/articulo/portada/ahora/elpepusoceps/20100131elpepspor_2/Tes) del semanal de El País.
    La trascendencia. Misterio para sagrarios.
    Ando enfrascado en mi lectura de la biografía de Carver y me estoy dando cuenta de cómo anhelaba el reconocimiento, las buenas críticas, la canonización que pudo disfrutar por pocos años.
    Pero es Tess la que todavía vive y escribe. Y eso es todo lo que tenemos. No es poco, no.

    Comentado por: Pepe Aguilar el 31/1/2010 a las 12:34

  • Lo del juicio de la historia me parece un consuelo pero por otras razones: si eres de verdad malo para escribir, sigue adelante de todas maneras: en cien años nadie se va a acordar.

    Comentado por: LuchinG el 27/1/2010 a las 15:05

  • Ay! Para leer este blog debo ponerme a tono. Confieso, ¡qué horror! que ni me suena el nombre de Sawa y menos aún haber leído un libro, un fragmento, algo sobre él. Por eso, para opinar, investigué. Enseguida me di cuenta el motivo cuando anoche busqué en la red y encontré "Iluminaciones en la sombra" Es posible que yo haya estado oscurecida por el calor y el sueño que tenía anoche pero es de lectura muy difícil, triste en grado sumo. ¡Contemporáneo de Darío! No le era posible brillar frente a tanto.
    La última es una apreciación subjetiva, me sale desde la niña que fui, desde el placer de oír recitar a mi padre aquello de (espero acordarme bien porque sale de la memoria) "Yo soy aquel que ayer nomás decía,/el verso azul y la canción profana/ en su noche un ruiseñor había /que era alondra de luz por la mañana" Era más largo y más bello en la voz de mi padre, sirvió para que en mi adolescencia me interesara en profundizar y así enterarme de las dos etapas en la obra de Rubén Darío y de gozarlo. Controvertido como fue, sus obras tienen luz, dan gusto.
    Justamente en la versión que vi anoche en internet, Rubén Darío escribe el prólogo de la obra de Sawa, a pedido de su viuda. Ese prólogo es lo mejor, eso trasciende y no se olvida.
    Tendría que leer un poco más a Sawa pero casi todos los párrafos que iniciaba anoche eran "pena que traspasa" Te cito porque es buena frase, Jorge.

    Abrazos llenos de calor, que aquí en Buenos Aires está sobrando y podemos regalar con gusto.

    Comentado por: Mónica el 27/1/2010 a las 13:01

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su más reciente novela es La paz de los vencidos, galardonada con el XII Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro".

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com
http://www.cfnovelistas.com/ 

Bibliografía

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La paz de los vencidos (2009). Alfaguara

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2009 Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú)

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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