El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 21 de marzo de 2010

 Blog de Jorge Eduardo Benavides

Un placer clandestino

 

 

Hace unos años, el editor Juan Casamayor, más astuto que quijotesco y más pragmático que el departamento de Lógica de una universidad de la Ivy League decidió apostar por Páginas de Espuma, un sello editorial dedicado al cuento. En un medio como el español, donde editores, libreros, agentes e incluso los propios escritores han fruncido el ceño a la hora de hablar de la edición del cuento, Casamayor recibió manuscritos, buceó entre clásicos reeditando a unos y rescatando a otros, afirmó la valía de novelistas dedicados de forma espuria al cuento, redimió de la reserva a otros más y poco a poco se convirtió el suyo en un sello de referencia para quienes disfrutan de los cuentos. Algo similar ha ocurrido con la librería "Tres rosas amarillas" del madrileño barrio de Malasaña, cuyos dueños ejercen de libreros comme il faut y han espigado del campo inmenso de las publicaciones españolas los cuentos y los cuentistas: Clásicos, veteranos, redimidos, recónditos, íntimos, ignorados y completamente novedosos... ir a aquella pequeña librería es un verdadero placer para quienes aman el género, pues no sólo hay libros sino recitales y conferencias que recuerdan mucho a esas pequeñas librerías de barrio neoyorkinas tan difíciles ya de encontrar...

Parece pues que al cuento, a juzgar por estos dos ejemplos entre muchos otros y  en contra del resquemor proverbial, le va bien en España. No creo realmente que haya habido un mal momento para su práctica ni para su edición: en el caso de lo primero, yo llevo talleres de creación literaria desde hace casi veinte años y me consta que en este tiempo, talleres y escuelas dedicadas a ello se han multiplicado por toda la geografía española con rapidez y han crecido con vigor; en el caso de lo segundo, editoriales como Páginas de Espuma así como otras más abastecen a un tan grande como clandestino número de lectores de cuento. Y creo que esa es la clave: La clandestinidad. Frente a la aparatosa prepotencia de las novelas y novelones que surcan como trasatlánticos en el horizonte lector, los libros de cuentos son frágiles y delicadas embarcaciones de recreo reflexivo: en solitario o en austera compañía, su presencia parece pasar desapercibida, pero están allí. Los cuentos requieren un lector menos tumultuoso que la novela, un lector cuyo entusiasmo alienta el entusiasmo de sus cofrades, pero que rara vez solivianta el ánimo de muchos. La densidad de su alcance, el tiralíneas con que traza sus argumentos, la exigencia de su acometida tiene poco que ver con la maquinaria bélica que es una novela, que tritura y deglute cuanto encuentra a su paso, pues tal es su naturaleza, donde cabe todo: romance, acción, reflexión, biografía, detritus y especulaciones varias. La novela es un territorio que admite ser conquistado por todo el mundo. El cuento es una cabecera de playa que sólo unos pocos atrevidos ganan. El cuento parece vivir pues, más que modestamente, en un elegante anonimato, cultivado con el esmero de unos pocos. Suficientes.

 

[Publicado el 22/12/2009 a las 11:27]

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Comentarios (4)

  • Aceptamos, veo, que el lector de cuentos es un lector-náufrago solitario, clandestino, que recorre con unción el entramado puntilloso y pelado de la prosa cuentera, muy distinto al de novelas, trasatlánticos movidos por una maquinaría bélica, como gráficamente las describe Jorge, que convoca abundantes lectores tumultuosos.
    Muchas personas son capaces de imaginar y escribir un cuento de dos o tres páginas durante un fin de semana y quedar aceptable (con tal de que previamente lo haya fermentado en la cabeza y pasando de puntillas por la exigencia), pero no todo el mundo es capaz de embarcarse en la entrega incondicional, el vaciamiento absoluto, de estructurar y redactar durante años una novela de cuatrocientas o más con la historia atada y bien resuelta. Paradojas de la literatura: a priori, novelas: lector mayoritario/escritor curtido, mientras que cuento: lector reflexivo y entusiasta/escritor popular.
    Y desafortunadamente, si tal público mayoritario prefiere esos novelones en los que puede saltarse el párrafo antipático o la descripción farragosa sin que se le escape el hilo narrativo, no dudemos que sobre todo de ellos abundará la oferta. A pesar de que bastantes se le atragantan al lector reflexivo antes de la página cincuenta.

    Comentado por: Rafael Borrás el 23/12/2009 a las 23:08

  • Como siempre, al igual que toda vez que cuelga Jorge un post, me lo devoro, me engancha desde el título y hasta el final.
    En cuanto a mí, pertenezco a la raza de los clandestinos, siempre compro antologías de cuentos. El sábado pasado, sin ir más lejos, fue la noche de las librerías en Buenos Aires, traje tres libros, una novela y dos colecciones gordas de relatos. Como bien señalaba Juan Carlos, los grandes escritores de América nos han escrito cuentos, muchos y buenos. Ya citó al Gabo y a Borges. Podemos agregar a Cortázar y a Quiroga.
    Me gusta decir también que mi escritora preferida, la argentina María Rosa Lojo, que trabaja con excelencia la novela histórica, tiene publicados varios libros de cuentos.
    Pero sí, es un placer clandestino, más aún el de escuchar a un narrador de cuentos. Confieso que en vacaciones, siempre me escapo algunas noches a un barcito que está en el fondo de una antigua librería de Villa Gesell (balneario de la costa Atlántica de Buenos Aires) donde siempre hay algún narrador. Ese pequeño barcito, generalmente poco concurrido ante programas más atrayantes, se convierte para algunos en el escenario de narraciones de toda índole y, por ende, en paraíso.

    Ojalá que al cuento le vaya bien.

    Muero por leer lo que comentó Pepe ¡y voy con apuro! Lo guardo para luego de Nochebuena.

    Deseo para vos, Jorge, para Eva y sus respectivas familias, también para todos los lectores de este blog una hermosa Nochebuena pura paz y alegría.

    Un fuerte y sincero abrazo.

    Comentado por: Mónica el 23/12/2009 a las 20:35

  • Es cierto que el cuento empieza a despertarse en nuestro país. Pero son escasos los lectores. Probablemente no tanto como los de poesía, pero algo similar. Cuando pregunto entre mis amigos, grandes lectores muchos (y no solo de best-sellers) pocos buscan la intensidad de un relato breve. Alguna vez lo hemos hablado. Creo que es por el esfuerzo extra que se exige al lector.
    Por cierto, el último premio "Juan Rulfo" parece que hubiera necesitado de alguna ayudita por tu parte:
    http://hermanocerdo.anarchyweb.org/index.php/2009/12/el-cuento-es-bambi/

    el cuento puede leerse aquí:
    http://www.rfi.fr/actues/articles/120/article_13878.asp

    y, por supuesto, apunto esto sin acritud ni resquemor, después de no haber sido seleccionado y van.... ¿Y ese Chirinos finalista? ¿Es "nuestro" Chirinos?

    Comentado por: Pepe Aguilar el 23/12/2009 a las 17:11

  • Quizá, Jorge, pasa con el cuento en España como con el Guadiana: se esconde por épocas y emerge más adelante; cuándo esa "maquinaria bélica", como dices, arrinconó al relato aquí es una pregunta que me he hecho desde hace tiempo. En América los escritores suelen ser ambidiestros: escriben novelas y cuentos por igual, y con igual destreza. Hay excepciones, de uno y otro género, desde luego, Borges el primero y más inamovible cuentista. Pero es más que común que un novelista tenga varias novelas y varios libros de cuentos, y sean dos sus rostros de escritor. Claro, que si hay edioriales que publican relatos y cada vez más gente escribiéndolos, el panorama sólo debería tender a la (elegante, discreta) mejora.
    Queda por dilucidar ese territorio en claroscuro que está entre el relato largo y la novela corta, ¿quién sabe cómo llamar a esa tierra de nadie?
    ¡Salud!

    Comentado por: Juan Carlos el 23/12/2009 a las 10:04

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su más reciente novela es La paz de los vencidos, galardonada con el XII Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro".

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com
http://www.cfnovelistas.com/ 

Bibliografía

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La paz de los vencidos (2009). Alfaguara

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2009 Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú)

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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