Literatura literaria
[Publicado el 07/12/2009 a las 17:50]
Bueno, sin duda el exceso de literatura al intentar hacer literatura parece un tema tan profundo como un calcetin con agujero. Me gustaría apuntalar una cosa al respecto; y es que, creo, en literatura la literatura misma debe ser discreta. Los textos que parecen más sencillos son los más trabajados. Mucha gente escribe pretendiendo demostrar lo bien que sabe escribir "literariamente" y al final resultan textos pomposos, o tan Kitsch como el mercado de navidad de la Plaza Mayor. También creo que muchas veces, las mejores frases son las que surgen de un plumazo, éstas se imponen sobreviviendo a las sucesivas correcciones del manuscrito. Creo, sólo creo, que lo "literario" es dificil de perfilar.
un saludo
Comentado por: Justo el 13/12/2009 a las 11:44
este tema es muy interesante; porque, ¿qué es lo "literario" y qué no lo es? ¿Depende de la época o es algo atemporal?
No deje este tema hasta aquí, señor Benavides, le pediría que siguiera comentándonos sus opiniones sobre este particular porque además alienta un debate que no parace dejar(nos) indiferentes a algunos.
Comentado por: Socrates el 12/12/2009 a las 21:58
Personalmente entiendo al editor. ¿No se han encontrado alguna vez con una novela en la cual el autor trata de ser tan “literario” que la transforma en algo indigesto?
Lo hermoso de un texto “literario” esta en poder disfrutar de su belleza sin que pese.
Lo compararía con la diferencia que existe entre una persona culta y una persona pedante.
O quizás no soy suficiente literario para entender…….
Pascal
Comentado por: Pascal el 12/12/2009 a las 19:30
Aunque es casi más un comentario sobre el psot anterior, un link de Gabriel Zaid (http://www.letraslibres.com/index.php?art=14290) y un extracto (del mismo) creo que interesante.
"Cuando apareció el mercado de libros en Atenas, Sócrates lo consideró lamentable porque los libros son inferiores a la conversación. Dos milenios después, cuando aparecieron los libros impresos, hubo lectores elegantes que no querían tenerlos en sus bibliotecas y contrataban calígrafos para que les hicieran copias manuscritas (James J. O’Donnell, Avatars of the word)."
y
"La tradición lectora sigue viva, aunque nunca salgan en televisión noticias como: Ayer, un estudiante leyó la Apología de Sócrates y se sintió más libre."
Comentado por: Pepe Aguilar el 12/12/2009 a las 16:13
Comentado por: Mónica el 10/12/2009 a las 22:26
1º)Se lee más que nunca.
2º)Las editoriales hacen negocio.
3º)La sociedad está "infantilizada"
4º)Las editoriales se adaptan a la sociedad.
Comentado por: joana el 10/12/2009 a las 20:45
Dentro de poco veremos en las portadas de los libros advertencias a los incautos lectores: "El exceso de literatura puede ser perjudicial para la salud" o "Cuidado: este libro contiene oxímoros, digresiones y un 5,7% de literatura.
¿Dónde iremos a parar? Desde luego, viendo la lista de libros más vendidos, el futuro se antoja aliterato.
Recuerdos a los viejos amigos que asoman de vez en cuando la nariz por aquí.
Comentado por: José Luis Rodriguez-Núñez el 10/12/2009 a las 13:35
A mí lo que me da miedo es que el día que muestre mi trabajo me digan que no es literario. Como si me rompieran la brújula.
Comentado por: Eduardo Izaguirre el 10/12/2009 a las 02:56
Siento la repetición de mensajes; parece que le día la tecla de enviar varias veces!!!...ahora no puedo borrar las repeticiones:(
Comentado por: María José el 09/12/2009 a las 14:00
No sé si esta reflexión es adecuada o no respecto a el tema que se está tratando, pero en parte entiendo la postura del "editor". La literatura es preciosa, maravillosa, un arte y todos lo adjetivos que queramos añadirle....pero, además, se publica para ser vendida. Un editor no puede arriesgarse a sacar a la venta algo que a priori sabe que será invendible por demasiado complejo, denso o elaborado.
Seamos realistas, los libros que más se venden son los best sellers; la apuesta fácil de argumento predecible y sin demasiadas florituras lingüísticas. Todo lo que se salga de ahí es un riesgo para el editor y para la editorial que lo publique. Sólo los autores consagrados pueden aspirar a que se cubran los gastos de edición con las ventas generadas por su "obra literaria"...Todo lo demás es un riesgo económico para la empresa que edite la obra. Así, es lógico que intenten minimizar los riesgos.
Sé que al escribir este post hago un poco de abogado del diablo y que habrá mucha gente a la que no le guste nada lo que he dicho; pero me pareció adecuado en el contexto del ambiente "soñador" que reinaba por aquí:D
Un saludo.
Comentado por: María José el 09/12/2009 a las 13:57
No sé si esta reflexión es adecuada o no respecto a el tema que se está tratando, pero en parte entiendo la postura del "editor". La literatura es preciosa, maravillosa, un arte y todos lo adjetivos que queramos añadirle....pero, además, se publica para ser vendida. Un editor no puede arriesgarse a sacar a la venta algo que a priori sabe que será invendible por demasiado complejo, denso o elaborado.
Seamos realistas, los libros que más se venden son los best sellers; la apuesta fácil de argumento predecible y sin demasiadas florituras lingüísticas. Todo lo que se salga de ahí es un riesgo para el editor y para la editorial que lo publique. Sólo los autores consagrados pueden aspirar a que se cubran los gastos de edición con las ventas generadas por su "obra literaria"...Todo lo demás es un riesgo económico para la empresa que edite la obra. Así, es lógico que intenten minimizar los riesgos.
Sé que al escribir este post hago un poco de abogado del diablo y que habrá mucha gente a la que no le guste nada lo que he dicho; pero me pareció adecuado en el contexto del ambiente "soñador" que reinaba por aquí:D
Un saludo.
Comentado por: María el 09/12/2009 a las 13:56
No sé si esta reflexión es adecuada o no respecto a el tema que se está tratando, pero en parte entiendo la postura del "editor". La literatura es preciosa, maravillosa, un arte y todos lo adjetivos que queramos añadirle....pero, además, se publica para ser vendida. Un editor no puede arriesgarse a sacar a la venta algo que a priori sabe que será invendible por demasiado complejo, denso o elaborado.
Seamos realistas, los libros que más se venden son los best sellers; la apuesta fácil de argumento predecible y sin demasiadas florituras lingüísticas. Todo lo que se salga de ahí es un riesgo para el editor y para la editorial que lo publique. Sólo los autores consagrados pueden aspirar a que se cubran los gastos de edición con las ventas generadas por su "obra literaria"...Todo lo demás es un riesgo económico para la empresa que edite la obra. Así, es lógico que intenten minimizar los riesgos.
Sé que al escribir este post hago un poco de abogado del diablo y que habrá mucha gente a la que no le guste nada lo que he dicho; pero me pareció adecuado en el contexto del ambiente "soñador" que reinaba por aquí:D
Un saludo.
Comentado por: María . el 09/12/2009 a las 13:56
No sé si esta reflexión es adecuada o no respecto a el tema que se está tratando, pero en parte entiendo la postura del "editor". La literatura es preciosa, maravillosa, un arte y todos lo adjetivos que queramos añadirle....pero, además, se publica para ser vendida. Un editor no puede arriesgarse a sacar a la venta algo que a priori sabe que será invendible por demasiado complejo, denso o elaborado.
Seamos realistas, los libros que más se venden son los best sellers; la apuesta fácil de argumento predecible y sin demasiadas florituras lingüísticas. Todo lo que se salga de ahí es un riesgo para el editor y para la editorial que lo publique. Sólo los autores consagrados pueden aspirar a que se cubran los gastos de edición con las ventas generadas por su "obra literaria"...Todo lo demás es un riesgo económico para la empresa que edite la obra. Así, es lógico que intenten minimizar los riesgos.
Sé que al escribir este post hago un poco de abogado del diablo y que habrá mucha gente a la que no le guste nada lo que he dicho; pero me pareció adecuado en el contexto del ambiente "soñador" que reinaba por aquí:D
Un saludo.
Comentado por: María José el 09/12/2009 a las 13:55
Buenos días a todos, siempre me hace pensar la reflexión de Jorge, normalmente la leo varias veces. Después me siento en la obligación de comentar y, desde mi lugar, es bastante pobre lo que puedo decir.
Trato de ponerme en la piel del escritor a quien le dicen: "Es que es muy literaria" me provoca una sonrisa y me inspira una comparación. Se parece a un hombre que, luego de salir un tiempo con una mujer, desea cortar la relación y le dice: "Es que sos mucho para mí" Es una forma delicada, suave y diplomática de esconder el miedo. La mujer, que es hermosa, inteligente, joven, culta y ha terminado una carrera universitaria, de pronto se queda perpleja, como la novela literaria, mirando al editor en silencio.
Después se lo cuenta a la amiga y lo conversan largamente. Terminan riendo, afirmando que hay más hombres, habrá alguno que no busque un envase bien adornado pero hueco, (Rafa, gracias por la comparación de los clientes en la librería, los que eligen un libro para regalar y piden asesoramiento como si compraran un perfume o una corbata)
Abrazo a todos desde Buenos Aires.
Comentado por: Mónica el 09/12/2009 a las 12:54
Pero ¿a qué escritor en sus cabales se le ocurre escribir una obra literaria? Es como si un arquitecto se negase a proyectar centros comerciales (eufemísticamente llamados "centros de ocio y cultura"). No es casualidad que en esos engendros mastodónticos los primeros establecimientos en cerrar sean las librerías.
Comentado por: Fátima el 09/12/2009 a las 11:32
La respuesta precisa ante tamaña idiotez es la que sugieren por ahí abajo: "Disculpeme que me haya equivocado. Por un momento pensé que publicaba usted literatura".
Comentado por: Pedro de Paz el 08/12/2009 a las 21:01
Bueno, Jorge, no deja de ser una anécdota reveladora de que existen editores que en lugar de ocupar el sacrosanto sillón de dirección deberían ocupar el asiento de, por ejemplo, un tractor en mitad del campo. No hay que extrañarse, respuestas tan de pronóstico neutro en boca de ciertos mandamases no son ajenas en otros oficios.
Si uno se fija bien, el ejército de novelas (olvidémonos del ensayo, ésa es otra guerra) en una librería se compone básicamente de soldados rasos, pero, eso sí, uniformados de gala, a base de portadas grandilocuentes, fotografías sofisticadas y tapas de diseño cautivador.
Se vislumbran pocos militares estrategas; ficciones desarrolladas con tino y solvencia, infalibles en el arte de azuzar la imaginación del lector mínimamente riguroso desde la primera página, textos que no importaría que estuvieran encuadernados con dos pedazos de cartón basto, hilo de coser y un poco de cola. El envoltorio representaría un aditamento irrelevante en ellos, puesto que si poseen calidad (literaria, por supuesto) unos pocos párrafos leídos de pie en la misma librería son anzuelo más que suficiente.
Pero basta con estirar la oreja y escuchar cómo se asesoran muchos compradores que desean adquirir un libro como regalo (que son multitud, tal que si buscaran un perfume o una corbata vistosa), para concluir que los editores no son más que la caja de resonancia del nivel cultural sobre el que chapoteamos, inmersos en la más banal fugacidad. Y, de paso, que un libro regalado parece que debe ser, ante todo, visual en su indumentaria, por muy hueco que esté por dentro.
Lo del tractor iba porque a un editor literario se le supone un cierto “saber estar”, un trato educado con base en la sinceridad, sin olvidar la cortesía, como primer mandamiento de dicha virtud. Pero tal vez peco de ingenuo. O de ignorante.
Comentado por: Rafael Borrás el 08/12/2009 a las 20:15
Somos muy buenos si pensamos que ese comentario lo realiza un editor sólo por buscar una manera suave de decir que la novela no le gusta. Lo cierto es que se publican muchas novelas poco o nada literarias, y eso no ha de ser casualidad. Estaría bien que algún editor, en vez de rechazar novelas por ser demasiado literarias, asumiera y proclamara: "Lo siento, es que yo no publico literatura". Sería más justo.
Comentado por: nicolás el 08/12/2009 a las 19:17
El error del editor es la falta de sinceridad: con decir que no le gusta la novela, o que la considera mala, sería suficiente; pero hay mucho editor (y, cómo no, escritor) que cree que lo literario está reñido con la diversión, con lo que vende y con el simple hecho de contar historias; seguramente, porque su concepto personal de literatura sirve máscpara dormir a las ovejas que para establecer una categoría.
¿Y la moda?
Esa traidora, pasajera enfermedad.
Lo de la revista dominical es una gran idea: "Coma", la revista que habla del mundo rosa de los escritores.
¡salud!
Comentado por: Juan Carlos el 08/12/2009 a las 12:49
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su más reciente novela es La paz de los vencidos, galardonada con el XII Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro".
Cursos presenciales en Madrid
Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com
http://www.cfnovelistas.com/

La paz de los vencidos (2009). Alfaguara
Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2009 Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú)
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
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