Planeta India
Oscar Pujol, el director del Cervantes de Delhi es un catalán especialista en sánscrito que vive en este país hace veinte años y con quien sostuve una conversación amena y llena de interesantes observaciones durante el larguísimo trayecto hasta el restaurante donde nos esperaba el embajador peruano. La presentación que hizo Pujol de mí fue cálida y de una sobriedad exquisita. Pero gracias sobre todo a Nitesh Gurbani y a Carlota Taboada, en Delhi y en Bombay, respectivamente, he podido aprovechar mejor estos diez días en la India. Nitesh es un joven indio que trabaja en el Instituto Cervantes y conoce bien España, pues hizo la carrera de Filología en Córdoba. Él me ha enseñado esta ciudad mareante, caótica hasta la extenuación, sorprendente de lo tanto que se puede parecer a la imagen que de ella nos hacemos y que sin embargo, intuyo mientras camino por el casco viejo de Delhi, que sólo es la superficie, la manera de defenderse o burlarse de quienes ingenuamente creen que la pueden abarcar en pocos días. Naturalmente no intento semejante insensatez y me limito a caminarla, observando las hileras de rickshaws, las vacas que se apostan invulnerables en plena calle, entre una tienda de Lacoste y otra de Armani, a los indios ricos y vestidos a la usanza occidental que pasean de la mano de chicas fugaces y hermosas en sus saris multicolores. Nitesh mira con los ojos de un occidental, pero también de un indio, y eso es fantástico porque me salva de zozobrar en medio de tantas experiencias deep India con un dry martini en el Hotel Imperial, que es lo más parecido a un viejo enclave de las colonias británicas.
Carlota Taboada es una profesora de español en la universidad de Bombay que lleva poco menos de dos meses en esta ciudad tan distinta a la ensimismada Delhi. Se mueve con mucha soltura por sus calles y barrios, no se deja marear por los taxistas y es capaz de entender el enrevesado inglés de los indios. Pero al igual que Nitesh, Carlota ha sido una anfitriona estupenda que ha sabido equilibrar la sobredosis de realidad con breves oasis de sosiego occidental. Bombay es más festiva, despreocupada, un punto cínica. Delhi parece más contenida y sobria, más metida en sí misma. No es un impresión a la ligera: mis anfitriones y la gente con la que he conversado en estos días me ha confirmado esa sensación inmediata que nos asalta al recorrer las dos horas de vuelo que las separa. Pero en ambos casos la identidad india es un vínculo demasiado fuerte como para no percibirlo. Bombay es una espléndida vista nocturna (ciudad con mar, claro) que invita a imaginar su tráfago como una fiesta perpetua, espejismo que se deshace durante el día, cuando el calor, el tráfico pespunteado de bocinazos, el tropel de gente que inunda plazas y calles, nos la devuelve menos coqueta y mucho más conservadora de lo que a simple vista parece. Y entonces asoma en el recuerdo la Delhi norteña y un punto envarada, un poco a su aire. Como en realidad parece ser toda la India y que se vuelve hacia Occidente con esa indiferencia ancestral de los países que son en realidad planetas.
[Publicado el 02/11/2009 a las 09:29]
Jorge, la imagen de las vacas apostadas entre las tiendas de lacoste y Armani no tiene precio...
Gracias por ese cuadro que nos ha regalado de tu visita a la india.
Abrazos
Comentado por: Loli el 07/11/2009 a las 11:17
Hola a todos. Es la primera vez que escribo en este blog.
Por manida que resulte la frase; la India es uno de esos lugares que uno debería visitar antes de morir. No he estado nunca pero pienso que debe haber un antes y un después...Buena desccripción de la ciudad...Por un momento me sentí transportada a ella...
Saludos.
Comentado por: María José el 06/11/2009 a las 09:23
Mucho tiempo sin volver a entrar a este rincón, y que deleite leer este relato, esta pincelada de Jorge, este compatir, y a la vez una invitación a reflexionar sobre estos paises, que son otros planetas para cada uno de nosotros. Estupenda mirada de alguien tan observador pero sobre todo tan descriptivo.
Por otro lado Irene, no sé si aprendí bien, pero cuando escribimos todo es ficción, pues pasa através de nuestro lente, por lo tanto creo que se puede decir que ese post es ficción, asi como lo es también este comentario.
Un abrazo para Jorge, y saludos para todos.
Comentado por: Alvaro Arrivillaga el 03/11/2009 a las 06:59
Hola, es la primera vez que entro a este blog: me ha encantado la descripción que hace Benavides de esas ciudades, aunque también se ha hecho un poco corto. Parecen escenas más bien noveladas, ficcionalizadas, por decirlo así, de la ciudad. ¿este post es una ficción o no?
Comentado por: Irene el 02/11/2009 a las 18:02
Magnífico post. No puedo dejar de pensar (y siento caer en la pedantería de analizar tu texto, pero donde las dan...) que las ciudades que describes son tu recreación de esas ciudades (alas que llegas a tratar como personajes, más que paisajes). Lo de la "sobredosis de realidad" te delata como el gran escritor de ficción que eres. Ni en medio de la India puedes dejar de contar, estupendamente, una historia: la del escritor genuinamente occidental salvado por la campana, digo, por el martini (seco).
Lo he disfrutado: me apunto al coro de los que piden más.
Comentado por: Pepe Aguilar el 02/11/2009 a las 17:46
Ojalá que sí, que vuelva a publicar otra nota. Darse el lujo de mirar ese planeta con ojos parecidos a los nuestros desde mi pc es placer exquisito en esta mañana lluviosa. Quiero más, sí, Jorge, deberías hacer una especie de diario de viaje para tus seguidores, ¿dale que sí?
Un abrazo.
Comentado por: Mónica el 02/11/2009 a las 15:18
Ese país tiene que ser realmente impresionante. Y diez dias no deben dar para nada, pero las pinceladas abren el apetito de conocer más. ¿Publicará otras notas al respecto? Sería realmente bueno.
saludos
Comentado por: Javier el 02/11/2009 a las 10:31
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su más reciente novela es La paz de los vencidos, galardonada con el XII Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro".
Cursos presenciales en Madrid
Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com
http://www.cfnovelistas.com/

La paz de los vencidos (2009). Alfaguara
Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2009 Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú)
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
20/3/2010 11:39
Publicado por: pepe Cabellero
20/3/2010 10:12
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