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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 23 de noviembre de 2008

 Curso de escritura creativa de Jorge Eduardo Benavides

Clase XXII. Las acotaciones

Como dijimos en la consigna anterior, antes de continuar con los discursos narrativos vamos a detenernos un momento en un pequeño elemento propio (aunque no exclusivo) del discurso directo y que resulta de capital importancia para que los diálogos funcionen bien. Son las acotaciones. Cuando colocamos un guión que separa la voz del personaje de la voz del narrador, estamos estableciendo una precisión que ayuda a entender mejor el parlamento leído. Así por ejemplo, puedo tener un diálogo entre dos personajes y aunque escuchemos sus voces, la intensidad de estas dependerá, en gran medida, de las llamadas acotaciones.

      -Pensé que te ibas ya -dijo Iván mirando al suelo.

      -He decidido quedarme- la voz de Carmen era apenas un susurro-. Pero pondré mis condiciones.

      Iván alzó los ojos hasta enfrentar los de su mujer.

      -¿Cuáles son esas condiciones?- encendió un cigarrillo con dificultad y aguardó.

      -Ya te las diré-gruñó ella.

      -Vale, esperaré entonces.

      A lo lejos se oyó el ladrido de un perro.

Aquí podemos observar que hay unas acotaciones como la primera («dijo Iván mirando al suelo»), bastante común, pues usa el verbo decir para indicar que habla el personaje; como la segunda («la voz de Carmen era apenas un susurro») que evitan el uso del verbo introductor y polisémico pero que nos dan cuenta de cómo era el registro de la voz; como la tercera, llamadas acotaciones dramáticas, porque no usan el verbo «decir» ni ningún otro que se refiera a la voz del personaje sino que pasa directamente a la acción que acompaña a la voz («encendió un cigarrillo con dificultad y esperó») y también una variación de la primera forma de acotación en la que se evita el verbo polisémico «decir» y se utiliza otro que precisa la voz del personaje aunque sin perder la forma simple de la primera acotación: «gruñó ella.» Observen además que hay una pequeña interrupción del narrador que, subrepticiamente, se ha colado en medio de la conversación para decirnos que «Iván alzó los ojos hasta enfrentar los de Carmen» y proponer así una brevísima explicación de lo que ocurre a la vista del lector, acerca de cómo reacciona uno de los personajes. Lo mismo ocurre al final con la frase colofón, aparentemente inconexa en medio del diálogo, «A lo lejos se oyó el ladrido de un perro», pero que permite dar espacio al escenario, así como actuar como un elemento dosificador de la tensión narrativa por su carácter ajeno a los hechos. Y también podemos ver que hay una última voz que no tiene acotación (-Vale, esperaré entonces.), porque no hay que abusar de ella...

Decíamos que el narrador se ha colado subrepticiamente en medio de los diálogos, pero no es cierto: en realidad está siempre, ya que acota prácticamente en todo momento. Lo que ocurre es que la acotación es como una trinchera en el campo de batalla de los diálogos y así debe pasar para el lector: casi desapercibida. El lector debe creer, mientras escucha el diálogo de los personajes, que sólo los está escuchando a ellos. Nosotros sabemos -pero no se lo digamos a nadie- que no es cierto.

Para que un diálogo en discurso directo funcione a cabalidad debe ser limpio, claro, bien estructurado. Y eso se consigue evitando el texto «en bandera» (es decir sin justificación), usando los guiones largos y puntuando correctamente, sin sobrecargar las acotaciones y procurando que la voz de los personajes destaque con naturalidad de lo que se narra. Esa voz debe decir con exactitud lo que quiere, ser nítida, rotunda, (incluso si es vacilante, pues no olvidemos que todo en la ficción es un artificio) y no muy extensa, ni estar cortada en exceso por varias acotaciones.  A veces basta una acotación de cuña para darle énfasis a la frase.  La acotación de cuña es la que separa un parlamento en dos frases cortas. Fíjense en este ejemplo: 

      -No tendremos posibilidad de alcanzarlos -Pedro encendió un cigarrillo con aspereza-. Ya deben estar muy lejos.

Como pueden observar, la acotación de cuña nos obliga a detenernos y darle un nuevo énfasis a la segunda frase, casi obligando al lector a modular su voz para denotar el cambio. Prueben leer el párrafo en voz alta y se darán cuenta del efecto.  

La propuesta de la semana

De manera que vamos a insistir un poco en estos diálogos y en sus imprescindibles acotaciones. Vamos a retocar nuestro texto anterior (o si no lo hicimos, escribiremos uno nuevo siguiendo estas pautas) para matizarlo con todos estos tipos de acotaciones, a ver si logramos darle mayor énfasis e intensidad. Veamos dónde puede mejorar, dónde sobran las acotaciones, dónde serán dramáticas, con verbo introductor de voz, si este es el habitual «dijo» o evitamos la polisemia... ustedes verán cómo las acotaciones pueden mejorar nuestros cuentos. 

[Publicado el 10/10/2008 a las 10:31]

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Comentarios (29)

  • Ya termina la semana y me he mantenido en silencio porque tuve mucha dificultad con el ejercicio. He llegado a una conclusión: no sé escribir un diálogo. He buscado escritos míos anteriores y casi como excepción aparecen los personajes hablando un par de veces.
    No pueden imaginarse ustedes lo que me ayuda leerlos y releer sus comentarios. Yo no he escrito porque estuve abocada a leer diálogos en las novelas de mi biblioteca.
    Buscando lo que ustedes citaban, aparecían otros y otros. Como quien hace zaping con el control remoto de la TV, me he dedicado a pasar las páginas dedicada a buscar acotaciones y fragmentos dialogados. Después de leer mucho, quizá, logre hacerlo.
    ¡Antes de que lo olvide! Hoy, en Buenos Aires, sale a la venta con la edición del diario "La nación" el "Diccionario del habla de los argentinos". Alguien dijo por acá que el mejor castellano se habla en Colombia, Pepe desde España escribió un diálogo con acento bien argentino y yo, al leer la noticia, me he quedado sorprendida por lo enorme del diccionario. A veces, nos parece a nosotros, que cambiamos la conjugación de los verbos de la segunda persona y eso es todo. ¡¡¡ El diccionario al que aludo recoge 4500 voces y frases y unas 9000 acepciones diferentes!!!
    Ya creo que es probable que los argentinos hablemos otro idioma. jajaja
    Si no me entienden lo que digo, avisen.
    Un abrazo apretado para todos, dos besos como "dais" los españoles y mi agradecimiento sincero a todos los que hacen (haceis) posible este taller de tanta riqueza.

    Comentado por: Mónica Mabel el 17/10/2008 a las 15:58

  • No quise que se me pasaran las ganas de colgar este texto de Rulfo -fragmento de "Pedro Páramo", su novela en la que, bien dice Felipe, se manejan los diálogos en distintos niveles:

    Había estrellas fugaces. Las luces en Comala se apagaron.
    Entonces el sueño se adueñó de la noche.
    El padre Rentería se revolcaba en su cama sin poder dormir:
    "Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésa es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y estas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo interceda por ellos para con Dios. ¿Pero que han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento... Todavía tengo frente a mis ojos la mirada de María Dyada, que vino a pedirme salvara a su hermana Eduviges:
    "-Ella sirvió siempre a sus semejantes. Les dio todo lo que tuvo.Hasta les dio un hijo, a todos. Y se los puso enfrente para que alguien lo reconociera como suyo; pero nadie lo quiso hacer. Entonces les dijo: "En este caso yo soy también su padre, anque por casualidad haya sido su madre". Abusaron de su hospitalidad por esa bondad suya de no querer ofenderlos ni de malquistarse con ninguno.
    "-Pero ella se suicidó. Obró contra la mano de Dios.
    "-No le quedaba otro camino. Se resolvió a eso también por bondad.
    "-Falló a última hora -eso es lo que le dije-. En el último momento. ¡Tantos bienes acumulados para la salvacón, y perderlos así de pronto!
    "-Pero si no los perdió. Murió con muchos dolores. Y el dolor... Usted nos ha dicho algo acerca del dolor que ya no recuerdo. Ella se fue por ese dolor. Murió retorcida por la sangre que la ahogaba. Todavía veo sus muecas, y sus muecas eran los más tristes gestos que ha hecho un ser humano.
    "-Tal vez rezando mucho.
    "-Vamos rezando mucho, padre.
    "-Digo tal vez, si acaso, con las misas gregorianas; pero para eso necesitamos pedir ayuda, mandar traer sacerdotes. Y eso cuesta dinero.
    "Allí estaba frente a mis ojos la mirada de María Dyada, una pobre mujer llena de hijos.
    "-No tengo dinero. Eso usted lo sabe, padre.
    "-Dejemos las cosas como están. Esperemos en Dios.
    "-Sí, padre".
    ¿Por qué aquella mirada se volvía valiente ante la resignación? Qué le costaba a él perdonar, cuando era tan fácil decir una palabra o dos, o cien palabras si éstas fueran necesarias para salvar el alma. ¿Que sabía él del Cielo y el Infierno? Y sin embargo, él, perdido en un pueblo sin nombre, sabía los que habían merecido el Cielo. Había un catálogo. Comenzó a recorrer los santos del panteón católico comenzando por los del día: "Santa Nunilona, virgen y mártir; Anercio, obispo; Santas Salomé viuda, Alodia o Elodia y Nulina, vírgenes; Córdula y Donato." Y siguió. Ya iba siendo dominado por el sueño cuando se sentó en la cama: "Estoy repasando una hilera de santos como si estuviera viendo saltar cabras."
    Salió fuera y miró el cielo. Llovían estrellas. Lamentó aquello porque hubiera querido ver un cielo quieto. Oyó el canto de los gallos. Sintió la envoltura de la noche cubriendo la tierra. La tierra, "este valle de lágrimas".

    ES LARGO EL FRAGMENTO, pero como puede advertirse, el diálogo entre María y el padre está en la memoria del padre.

    Un saludo a todos y les ruego me disculpen por no haber hecho comentarios en estos diez días... Francamente he tenido poquísimo tiempo. Pero he leído con interés las opinioes de ustedes.
    Saúl G. Mesta

    Comentado por: Saúl G. Mesta el 17/10/2008 a las 07:45

  • No sé, creo que ellos se lavarían las manos como Nerón.

    Bueno -seguimos la idea-, la frase habla de Pilatos, pero nadie dice que Nerón no se lavara las manos, ¿no?.

    En fin, a mí me agarrarían a palos. Salvo este comentario -eso espero-, he cometido errores de tipeo o de alguna otra clase en todos.

    Mejor me quedo callado un rato.

    Saludos a todos.

    Comentado por: Rubén_R el 17/10/2008 a las 07:08

  • Sí Ruben, puse lo de Flaubert por continuar el lío-lapsus... me hizo gracia el desliz ¿qué pensarían ellos?

    Saludos,
    pepe

    Comentado por: Pepe Aguilar el 16/10/2008 a las 21:26

  • Gracias Pepe Aguilar sinceramente, definitivamente necesito ese médico literario, quizá un Médico a Palos, ¿no?

    Y es que sscribí Faulkner, pensando en Marcel Proust. Qué tal desliz...

    Sí, Proust y no Flaubert

    Saludos de nuevo y gracias por la atingencia

    Comentado por: Rubén_R el 16/10/2008 a las 19:44

  • Gracias, Eva. Lo entiendo y por eso he preguntado antes de colgarlo. Intentaré buscar un ejemplo de algún autor de lo que digo. Un saludo. t.

    Comentado por: teresa el 16/10/2008 a las 19:31

  • Teresa,
    no es buena idea colgar los textos propios en blog porque, como podrás entender, si todos los participantes lo hicieran sería imposible manejar este curso. Por eso pedimos que los comentarios en el blog se hagan siempre con pequeños fragmentos de otros autores que sirvan como ejemplo para todos los miembros del curso.
    Un saludo cordial

    Comentado por: Eva Valeije el 16/10/2008 a las 16:51

  • Hola,

    "Mientras agonizo" y me invade "El ruido y la furia"... veo mucho lapsus en los últimpos posts: "En busca del tiempo perdido" es de Flaubert (todos sus tomos, supongo).
    Hay que buscar un buen psicoanalista literario para que interprete todo esto.

    Un abrazo,
    Pepe

    Comentado por: Pepe Aguilar el 16/10/2008 a las 10:04

  • hola, josé r.
    a mí también me salen textos sin acotaciones pero no me parece algo malo. de hecho, a veces escribo sólo diálogos, haciendo que cada cual imagine a su personaje.
    he llegado a esta nueva tanda del curso y no sé si se puede colgar un ejemplo propio para que lo comentemos. si alguien me resuelve la duda y es que sí, subiré un texto.
    gracias.
    t.

    Comentado por: teresa el 16/10/2008 a las 09:51

  • Sí, bueno, curiosidades de los escritos. Sobre lo que dice José R. Creo que hago lo mismo, no explícitamente, pero es un poco que uno escribe de cosas que conoce -sino no tendría verosimilitud- y eso implica escribir sobre tipos humanos que uno por ahí ha conocido (no digo que un personaje es mi amigo Pepe, sino que tiene atributos de él y en esa medida, ya está visualizado.

    Sobre mi 'neologismo', nada más alejado de la verdad, fueron unos 'dedos desafinados'. Pero da pie a un asunto importante, se han dado cuenta que cuando escribimos ya no leemos, es decir, sí leemos, pero muchas veces suponemos porque no leemos nuestro texto, sino que nos lo contamos y pasamos errores infantiles. He ahí la importancia de contar con alguien que haga las veces de editor.

    Y sobre el desfase del diálogo y las acotaciones, me refiero a esa tendencia de comienzos del siglo XX que intenta alejarse de todo lo que sea demasiado externo al sujeto, que privilegia el relato en primera persona y que intenta ser, por ejemplo algo como lo que hacía Faulkner en En busca del tiempo perdido, una compleja elucubración mental del personaje.

    Quizá esto que digo no sea muy evidente y muchos digan que diálogos y acotaciones siempre hay, pero creo que la mayor prueba de que no son tan 'importantes' es que nosotros -todos o casi todos- tenemos problemas con ellos, y nos sentimos más cómodos en universos monologantes.

    Bueno, en todo caso, Cristina, es una idea mía.

    Comentado por: Rubén_R el 16/10/2008 a las 00:09

  • ¡Felipe! No seas vaguete y agrega tú el párrafo :-D A ver si consigo entender qué es un metadiálogo y un subdiálogo.

    José Ávila: el cuento lo puedes enviar. Esa es la propuesta de la clase XXII.

    Rubén, qué gracia porque yo tampoco creí que era un error tipográfico, sino una palabra elegida aposta (de hecho, me sentí una ignorante, jaja). Y resulta que Lula ha cambiado la palabra plegada por desplegadas. ¡Ay que ver lo que da de sí la mente de cada uno!
    Por otra parte, no sabía que el diálogo y la descripción estuvieran desfasadas. Una curiosidad: ¿es tu impresión o lo has leído de algún autor?

    José R: a mí me pasa igual.

    Saludos a todos/as

    Comentado por: Cristina_H el 15/10/2008 a las 21:53

  • Un maestro de este asunto era Rulfo, en Pedro Páramo maneja diálogos, subdiálogos y metadiálogos (por llamarlos de alguna forma) de manera incomparable. Sería bueno que el profe agregara un fragmento para ilustrarnos.

    Un saludo.

    Comentado por: Felipe el 15/10/2008 a las 21:20

  • El cuento corregido se puede enviar o es solo para trabajar en casa??. Un despistado.

    Comentado por: Jose avila Forero el 15/10/2008 a las 17:03

  • Claro, como ya ha insistido el profe Jorge, aunque no recuerdo las palabras exactas, al escribir nos trasladamos al campo de la ficción, es decir, salimos de lo que es el mundo tangible, verdadero (digamos). Entonces a veces, aunque es cierto que una frase bien elaborada puede dar cuenta del sentir del personaje sin matizarla, no es algo que se pueda emplear siempre. Además, yo creo que cuando se tiene algo que decir, como suele ser complicado, hay que facilitarle al lector lo más posible el acceso a la parte técnica, para que dedique su interés al auténtico punto que queremos evidenciar, es decir, al porqué, o al para qué, de nuestro escrito. También es verdad que sólo dominando las formas usuales y aceptadas podremos investigar nuevos caminos.
    Ay que gracia Rubén, no me percaté de que hubiera error tipográfico alguno, sólo que me gustó mucho tu comparación y la repetí de memoria, además, puse plegadas en lugar de desplegadas porque en mi cabeza veía el relato como un muñeco con las piernas encogidas que, a base de trabajo, conseguíamos desplegárselas para que andara. Ya ves las interpretaciones de cada cual.
    Saludos y buen día para todos.

    Comentado por: lula el 15/10/2008 a las 11:02

  • José yo creo que a los personajes se les conoce siempre por lo que dicen, así pues, si hablan claro no te preocupes por el lector que los va a comprender perfectamente Un saludo de Ana

    Comentado por: Ana Herrera el 15/10/2008 a las 10:55

  • Gracias compañeros por ayudarme a comprender "las acotaciones", es curioso que acotar quiera decir "vedar"
    acotar "un terreno. Por eso me cuesta entenderlo en literatura. Un saludo afectuoso de Ana

    Comentado por: Ana Herrera el 15/10/2008 a las 10:48

  • Buenos días a todos.

    A mí me sucede una cosa que explico aquí para ver si soy el único.
    Cuando escribo un pequeño relato con diálogos directos tengo en mi mente bien dibujados los personajes así que me centro sobre todo en lo que dicen. Al releerlo al cabo de, como dice Cristina, dos días o así, me doy cuenta de que para un lector externo no queda claro cómo son físicamente mis personajes, de tal forma que debo introducir acotaciones para explicarlo. Creo que en este caso cobra más importancia lo que dicen a lo que son.

    Comentado por: José R. el 15/10/2008 a las 10:31

  • Otra cosa que no comenté anteriormente (Gracias Lula por hacer ver que tuve un error de tipeo que linda con el horror y que lo que quise decir fue 'piernas desplegadas'), es que esto de los diálogos y acotaciones nos permite salir de una tendencia al 'ensimismamiento literario'. Esto del personante monologante puede ser bueno por momentos, pero quedarse allí solo por considerar al diálogo y la descripción como formas retóricas desfasadas, me parece tan temerario como meter la mano al fuego anaranjado, para ver si quema menos que el azul.

    Creo que no podemos discriminar formas verbales, sino las dominamos, porque son todos estos recursos los que dan interés a lo que contamos, eliminan esa horrible linealidad, esa insoportable unilateralidad y destruyen ese insufrible universo que gira en torno a un único punto de vista (que crea algo semejante a un universo 'personajecéntrico'.

    En suma, aprender estas otras técnicas nos va a permitir no solo usarlas, sino -lo que es más importante-, poder salir de ellas para buscar eso nuevo que queremos (nadie en su sano juicio quiere repetir fórmulas conocidas).

    Todo esto me recuerda aquella famosa anécdota de Pablo Picasso -anécdota esta, que me permito compartir con ustedes-. Cuentan que cierta vez Picasso observaba maravillado cómo pintaban los niños de una escuela.

    -¿Pintan bien maestro? -preguntó bastante complacido el profesor de la escuela.
    -No tanto -respondió Picasso- es solo que pensaba que a su edad yo pintaba como Miguel Angel, y me tomó sesenta años llegar a pintar como ellos.

    Comentado por: Rubén_R el 15/10/2008 a las 01:44

  • Me ha sorprendido leer que no corrigís vuestros textos. Yo siempre intento hacerlo, dejando un par de días de diferencia para que se me haya olvidado un poco y así, al releerlo, noto qué cosas me chirrían y qué cosas me gustan. De hecho, yo creo que la corrección es un "vicio", porque cada vez que lo relees lo modificas (y no siempre para mejor...)

    En este clase, me ha sucedido que mi primera versión tenía pocas acotaciones, porque intentaba hacer el diálogo ágil y que las emociones de los personajes se dedujeran por las palabras que decía (por ej., no es lo mismo decir: "¡Hala, qué maravilla!" que decir: "Ah... pues... qué maravilla". En esta revisión, he notado que debería incluir más acotaciones porque yo puedo atribuir bien el estado emocional del personaje porque yo he escrito el texto, pero un lector no tiene por qué entenderlo de la misma manera que yo. Y creo que ha quedado mucho mejor. (¡Ya veremos!)

    Ana, yo creo que si relees la clase entenderás mejor lo de las acotaciones, porque Jorge da bastantes ejemplos.

    ¡Saludos!

    Comentado por: Cristina_H el 14/10/2008 a las 19:07

  • Totalmente de acuerdo con Lula. Es increíble cómo algo que nos parece perfecto y redondo en un momento puede tener tantas cosas que cambiar / mejorar / añadir al releerlo unos días después. Por eso dicen que los escritores no terminan de escribir sus libros, sino que los abandonan. Muchas veces por apuro uno se "come" palabras o frases que mejoran el sentido. Una releída posterior siempre nos pone en perspectiva con aquello que queremos decir.

    Otro detalle del que me he podido dar cuenta con este ejercicio es lo equivocado que estaba con respecto a la forma de presentar los guiones y las tabulaciones. De la primera versión a la segunda hay un mundo de diferencia que no supe ver en un inicio (hubo que cotejarlo primero con los comentarios de Eva y Jorge y luego con una novela impresa que tenía diálogos para hacerlo a imagen y semejanza de ella).
    Saludos a todos.
    ernesto.

    Comentado por: ernesto el 14/10/2008 a las 18:14

  • Para mí también ha sido una buena experiencia corregir el primer texto, pues no suelo hacerlo. Me he dado cuenta de que es un error no trabajarlo una vez y otra vez porque uno, de momento, vuelca una idea de una forma apelotonada y, después de unos días, ya aparece una necesidad de acotar y de, como si dijésemos, hacerse entender, matizar, ordenar, etc. Ahí empieza otro tipo de trabajo menos compulsivo, más racional, que también es fundamental.
    Me ha gustado el ejemplo de Rubén para ilustrar lo que nos ocurre al escribir: el dibujo con las piernas plegadas.
    Ana, yo creo que lo de las acotaciones se refiere a la explicación, a la aclaración que va entre los guiones, que es como si se acotara una situación para hacerla más entendible. De todas formas, no quisiera equivocarte; eso es sólo lo que me parece a mí.
    Buen día y muchos saludos para todos.

    Comentado por: lula el 14/10/2008 a las 12:21

  • Comentaba que me parece muy bueno esto de mejorar el texto anterior, esto nos permite -en especial a mí- tener algo de disciplina. No sé a cuántos de ustedes les ha pasado que empiezan a contar algo y de un momento a otro lo abandonan.

    Yo pensaba hacer eso mismo con el texto de la clase XXI, buscando escribir uno mejor en la clase XXII, pero el mejorarlo es un trabajo de aprendizaje más duradero. Yo realmente muy feliz de haber encontrado este taller. Saludos a todos.

    Ahora bien, sobre las acotaciones, ya es cosa mía esta de la relativa injerencia que creo debe tener el narrador respecto de la realidad mental de los personajes, sin embargo, hágase o no esto, es claro que sin las anotaciones estaríamos haciendo un libro semejante a una caricatura en la que un hombrecillo tiene las piras desplegadas. ¿Cómo sabemos si corre? ¿Cómo sabemos si el terreno por el que corre es escarpado, agreste? ¿Cómo sabremos si nuestro monigote solamente trota?

    Dibujando, solo sabremos eso si es que colocamos elementos que nos permitan configurar un universo, crear un 'ambiente'. Cuando contamos, es eso lo que hacen las acotaciones. Por ejemplo diríamos:

    -Levanten los brazos -dijo el capitán Ridlaw. El ejército de Marte ya se había enfrentado anteriormente a las vesánicas armadas venusinas, de manera tal que cuidaron cada detalle-, y que nadie se mueva.
    (usando el ejemplo de Walter)

    Comentado por: Rubén_R el 14/10/2008 a las 08:09

  • Me hago un pequeño lío con las "acotaciones". NO se si es exactamente "guiones" o frases completas. Espero que lo "cogeré" pronto. Gracias a los profesores y un saludo a todos. Ana Herrera.

    Comentado por: Ana Herrera el 13/10/2008 a las 21:50

  • El texto en bandera es aquel cuyos márgenes no se han justificado y, por lo tanto, no los presenta alineados. Sobre la tabulación, el inicio de los párrafos y los diálogos siempre van con tabulación.
    Un saludo.

    Comentado por: Eva Valeije el 12/10/2008 a las 23:04

  • No entiendo lo del "texto en formato bandera". ¿Quieres decir que las frases deben tener tabulación al inicio?
    Saludos.

    Comentado por: Cristina_H el 12/10/2008 a las 21:21

  • Aquí te esperamos, Elena. Pero no puedes quejarte, ¡Quien estuviera ahora en G. Canaria! En fin, voy a intentar corregir mi diálogo, que cuesta, cuesta. Pero ya casi lo tengo cosido.
    Sobre lo que dice Walter, yo también veo expresiones que me chocan a veces, pero supongo que es debido a los giros específicos de cada país. Acababo de leer un larguísimo artículo de JJ Millás en el que, de pasada, comenta que el mejor castellano del mundo se habla en Colombia.
    Un abrazo.

    Comentado por: lula el 12/10/2008 a las 12:03

  • Estimado profesor Jorge:

    No se debería decir ''Iván alzó los ojos hasta enfrentar a los de su mujer'' en vez de '' Iván alzó los ojos hasta enfrentar los de su mujer''.

    ¿No es mejor decir ''enfrentar a'' que simplemente ''enfrentar''?

    Ejemplo:
    Forma correcta:
    -El ejército de Marte ya se había enfrentado anteriormente a las vesánicas armadas venusinas.

    Forma incorrecta:
    -El ejército de Marte ya se había enfrentado anteriormente las vesánicas armadas venusinas.

    Yo pensaba que uno siempre se enfrentaba a, o enfrentaba a, es decir siempre a, siempre a alguien o a algo.

    Aunque creo que estoy equivocado, es correcto usar la forma que ha hecho usted explicita en su texto.

    Comentado por: Walter el 12/10/2008 a las 05:54

  • Hola a todos y todas.

    Hola Lula, qué envidia que estés en Madrid. Me gusta mucho esa ciudad, sobre todo por la oferta cultural tan variada.

    Es verdad, seguro que los compañeros están enfrascados en ese trabajo que nos ha propuesto el profesor.

    Desde otro rincón de España, Gran Canaria, Islas Canarias, os envío un caloroso abrazo, porque aquí luce un sol otoñal que invita a dar un tranquilo paseo por Mi Playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria.

    Pero, pronto quiero darme un salto a mi querido Madrid...

    Un saludo cordial,
    Elena

    PD: Estoy leyendo los relatos y me gustan. Ya haré los comentarios...

    Comentado por: Elena Villares el 11/10/2008 a las 12:32

  • Como veo que estáis muy callados y muy formales (supongo que trabajando el ejercicio de diálogo) voy a enredar poniendo otro cachito de C. Vallejo, uno que, precisamente, va bien con el día que tenemos hoy en Madrid (no hay inconveniente, ¿no?).
    Pertenece a TRILCE LXIII y va para todos ustedes:
    "Amanece lloviendo. Bien peinada
    la mañana chorrea el pelo fino.
    Melancolía está amarrada;
    y en mal asfaltado oxidente de muebles hindúes,
    vira, se asienta a penas el destino.

    Buen fin de semana.

    Comentado por: lula el 11/10/2008 a las 11:38

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com 

Bibliografía

/upload/fotos/obras/unmillondesoles_med.jpg

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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