El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 12 de mayo de 2008
Sesión XII. Cuentos comentados
Como habrán podido observar por los estupendos textos que hemos escogido esta semana, la arbitrariedad de los elementos que ofrecimos en sendas maletas no ha representado obstáculo alguno para que sus autores -al igual que ha ocurrido con muchos de los otros que por razones de espacio no hemos colgado pero que hemos devuelto comentados- hayan encontrado una coherencia, un orden que nos revela a personajes mucho más robustos, mejor descritos e historias mejor articuladas. La razón es bastante sencilla y seguro que a muchos les parecerá ya evidente: nos estamos ciñendo no sólo a la búsqueda de una estructura (darle coherencia a una serie de elementos disímiles y sin aparente conexión) sino a la necesidad de relatar sin ser demasiado evidentes, dejando que el lector termine de conciliar todos los aspectos que conforman el cuento. Éste, como saben, es fundamentalmente una estructura, una estructura que se sirve de un buen lenguaje, de una manera sutil de contar las cosas poniendo en relieve algunas y ensombreciendo otras. La medida exacta de esa combinación es lo realmente difícil de encontrar. Por eso, en este ejercicio hemos procurado darle la vuelta al criterio habitual de trabajo, como nos decía Marco Tulio Capica en un mail, el ejercicio de esta semana «nos obliga a pensar al personaje desde lo concreto -hasta el punto de la dispersión- [...] ya que existe la tendencia a enmarcar al personaje en un concepto o idea, lo que lo deja muy abstracto o cuadrado.» Y precisamente por allí vamos a avanzar. De hecho, la gran mayoría de los participantes se ha dado cuenta de que es así y nos ha ofrecido texto espléndidamente resueltos y de mucho ingenio. Que los disfruten.
[Publicado el 05/5/2008 a las 10:09]
Gracias por vuestros comentarios. He vuelto de viaje y he encontrado varios mensajes, después de casi una semana en la que habitamos el blog tan solo Pepe Aguilar y yo. Como dice Alicia, da gusto saber que la gente te ha leído. De esa manera haremos lo posible por mejorar, que para eso estamos aquí, ¿no?
Comentado por: Andrés González. mundodede.wordpress.com el 11/5/2008 a las 09:44
El texto de Paolo me resulta muy sencillo, quizá excesivamente sencillo, aunque denso. Hay un cúmulo de elementos introducidos sin que se vislumbre a priori una lógica concatenación entre ellos. Parece una anécdota entresacada de una historia más larga, una anécdota con dos personajes y varias ciudades nombradas en una sola página que, como nos ocurre en otras propuestas, darían más de sí en un texto largo. A veces siento que Jorge nos hace movernos en "campos de fútbol" literarios minúsculos para que en un futuro nos sintamos eufóricos, a nuestro pleno gusto, cuando juguemos sin restricciones en "canchas" reglamentarias, es decir, redactando relatos o novelas de doscientas páginas como mínimo. Las exposiciones forzadas suelen ser un recurso para lanzar información al lector cuando se limita el espacio de escritura. A todos se nos escapan casi sin darnos cuenta. De todas maneras, es difícil saber decir, como Paolo, tanto en tan poco espacio.
A Pepe no me queda más que felicitarle por la excelente, a mi gusto, factura de su relato. No he notado precipitación excesiva en ningún punto, sino un lento desgranar de datos y detalles que llevan sin esfuerzo al lector de principio a fin del cuento, durante un más que agradable recorrido visual e imaginativo.
Me interesa del cuento de Ernesto la habilidad para, tras establecer en las tres primeras palabras de quién estamos hablando, describir después en varios párrafos un cuidado envoltorio sobre la existencia de ese famoso actor utilizando los elementos impuestos en la historia. Nada fácil. Ha recargado la descripción sobre todo en los cigarrillos como detalle conductor, cuando yo entendí desde el principio que era el menos definitorio de los planteados - mucha gente fuma y suele decir poco de un personaje -. De ahí el mayor valor, para mí, del cuento de Ernesto.
La historia de Andrés entiendo que es un punto confusa en principio y requiere más de una lectura para saber qué intenciones tiene el narrador y cómo desea describir a su amigo, desde qué perspectiva quiere analizarlo. Luego, tras la segunda o tercera lectura van apareciendo un completísimo lienzo en el que se describe pormenorizadamente un dibujo de la vida, gustos y manías del clown. Veo muy original construir ese personaje desde el hallazgo de objetos por parte de una especie de narrador- amigo cotilla. El final es algo brusco, pero tal vez es lo que la historia requería.
Felicidades a los cuatro y feliz semana a todos.
Comentado por: Rafael Borrás el 09/5/2008 a las 07:25
Antes que nada, muchas gracias por los comentarios a mi texto, concuerdo con Alicia que aquello significa siempre un buen estimulo.
Mis comentarios… En el cuento de Jose se rescata muy bien los elementos de la maleta, las palabras están utilizadas con mucha coherencia y rescatan dinamismo en el texto. Los ambientes se desenvuelven como parte natural de lo que es la aventura del personaje.
El texto de Andrés me parece muy acertado con el ejercicio en la medida que incorpora los diferentes elementos de la maleta. A través del cuento, uno va ‘viajando’ con el personaje y observa las diferentes escenas. Sin embrago, existen algunos sonidos que se repiten como por ejemplo, entradas ya pasadas… si faltaba ahí estaba…
El texto de Ernesto me parece que recoge muy buena imágenes de lo que va viviendo el personaje. Un relato que va, de a pocos, repartiendo pistas al lector. Sin embargo me parece que hay muchas palabras que se repiten muy seguidas, lo cual entorpece un poco la lectura.
Paolo Chavez
Comentado por: Paolo Chavez el 09/5/2008 a las 00:13
Qué difícil, no? Ajustarse a la consigna y no perder espontaneidad, no acartonar nuestro lenguaje. A ver, no puse ninguna exposición forzada...humm...la sintaxis parece que está bien...que no se me filtre ningún tópico indeseable, que las imágenes sean originalmente descriptivas pero a la vez que el lector tenga espacio para hacer su propia construcción, cuidado con la coherencia, a veces me siento como un pintor leyendo las instrucciones del envase de los óleos antes de cada pincelada. No es una crítica, está muy bien poder aprehender todas esas herramientas para poder evolucionar y enriquecer nuestras producciones. Sólo advierto que nos va a llevar un tiempito antes de poder incorporarlas con naturalidad.
De los cuatro textos la pluma más libre me pareció la de Paolo. Da la impresión de que hubiese tenido en mente hacer más extenso el trabajo pero por alguna razón, fortuita o racional, decidió enviar lo que había escrito hasta ahí. Me gusta la forma en que se refiere casi tangencialmente a los elementos, sin forzar su inclusión. Uy, después sigo.
Comentado por: Alicia el 08/5/2008 a las 20:45
El cuento de Andrés me parece muy ingenioso, además el recurso de dosificar entre dos personajes los objetos de la consigna, nos muestra como son uno y otro, y conociendo al narrador nos acerca incluso más al protagonista. Se hace grata la lectura.
El de Ernesto, me gusta el lenguaje fluido en una reflexión tan intensa. Solo hay una frase en la que, yo personalmente, omitiría la última palabra: .. recordaba aquella ocasión hace una eternidad atrás. Pero reconozco que está muy bien resuelto el ejercicio, cosa que a mí me resultó bastante incomodo.
El de Pepe, me parece el más acertado, se nota que le ha dedicado tiempo. Sobre todo me gusta esa sutil ironía con que enriquece su texto.
Del cuento de Paolo destaco la valentía de un relato en primerísimo plano, creo que desde ese punto de vista narrativo es mucho más difícil la confección del personaje.
En cualquier caso felicitar a los cuatro por su escritura, y por la resolución del ejercicio con esa agudeza.
Y coincido con Alicia, es muy agradable saberse leido.
Un saludo
Comentado por: Trini http://calvario.wordpress.com/ el 08/5/2008 a las 18:22
¡Hola! ¿Dónde están todos? Tengo dos semanas de exámenes y eso me ha tenido alejada del blog. Hice una lectura apresurada de los textos el día que los colgaron y luego no tuve tiempo de volver sobre ellos. Debo leerlos nuevamente y así poder analizar y comentar con algo de criterio.
Me extraña que nadie haya comentado. Creo que los compañeros necesitan el estímulo de saberse leídos y apreciados, más allá de la valoración y el gusto personal de cada uno. El aislamiento no es bueno para ninguno de los participantes del taller y el esfuerzo de Jorge y Eva también necesita verse reflejado en la participación y en el dinamismo del blog. Cariños para todos y felicitaciones a los autores de los textos elegidos.
Comentado por: Alicia el 08/5/2008 a las 17:45
Hola Andrés,
Gracias por tus comentarios y por aceptar de tan buen grado los míos que, repito, son sólo cuestiones que he querido poner sobre la mesa para, precisamente, entender los motivos por los que surgen y aprender de ello.
Respecto a las cuestiones de tu texto a las que me refería son "¿Con quién iría? Y, sobre todo, ¿por qué? ¿Qué le encontrará a la ópera? ¿De dónde
sacó el dinero? Pero, ¿con quién iría?". Son las que creo que (además de iterativas) podrían expresarse con más sutileza.
Respecto a mi relato, lo de Jorge del final es un guiño (que espero que alguien descubra) a otro ilustre arequipano. Y es cierto, según lo releo, me parece algo confuso, pero...no me cabían muchos más detalles en dos folios con toda esa cantidad de objetos extraños. Incluido lo del Fary.
Un abrazo,
Pepe
Comentado por: pepe aguilar el 05/5/2008 a las 22:45
Gracias a Pepe Aguilar por su meticuloso comentario a mi escrito (y al resto). Estoy de acuerdo en lo que dice respecto a mi texto, tanto en lo positivo como en lo mejorable (lo escribí rápido, pude trabajarlo más). No tengo muy claro lo que dices de los tiempos verbales, los repasé (yo también me di cuenta de la variedad de tiempos que había usado) y me pareció que para cada momento del pasado (una semana atrás, o sea, el domingo anterior en que tuvieron su última función; y la salida de ese mismo día para ir al videoclub y a la dirección del guante) los tiempos elegidos iban bien. Luego paso al presente, es verdad (¿ves?, lo he vuelto a hacer). Me gustaría saber la opinión de Jorge y Eva sobre este punto. Por otro lado no sé a qué te refieres con “las cuestiones al comienzo del tercer párrafo”. ¿A lo de las entradas de la ópera?, o quizás a la mención al tal Gerardo, un poco forzada tal vez. Te doy la razón con lo de que mencionar el argumento de la ópera es innecesario, aunque está justificado si consideramos que ella le está buscando y cualquier dato le vale. Pero no en relación a Blade Runner, ese discurso da la pista (de manera infantil, a lo mejor) del estado de ánimo de Rolf antes de marcharse. Lo dicho, gracias, Pepe.
Respecto al comentario de Jorge, el hecho de haber elegido a un narrador testigo que se erige en coprotagonista es por supuesto intencionado aunque quizás se apartara algo del ejercicio. Aún así me pareció que de esa manera también estaba dibujando al personaje de Rolf, desde el punto de vista de su pareja hasta ese momento (y dibujándola a ella se entiende por qué se marcha él, ¿no?).
En relación al de Pepe, lo he leído dos veces, la segunda en papel (como el resto de cuentos). La verdad es que me ha gustado cómo está escrito, documentado y trabajado. Pero hay alguna cosa que todavía no he entendido, seguro que por torpeza mía. ¿Sale con el cuadro del país o está todavía en la maleta en un aeropuerto alemán? Lo otro con lo que tengo reparo es la introducción, al final, del personaje de Jorge (un compañero de estudios, pero no sabemos más de él). ¿A qué se refiere con “esto de la niña mala”? Lo que me ha gustado especialmente es la narración del recorrido del protagonista, sobre todo cuando llega al hotel, y esa detención en los detalles, como una foto o un vídeo al ralentí de un rato de la vida de una persona.
El de Paolo se me ha hecho corto y sí, es claro y directo en su redacción. Lo único que veo es que, en su alocución (en el segundo párrafo parece que esté hablando por teléfono o escribiendo un e-mail a un amigo contándole el viaje) hay mucha información pero sin un desarrollo de la acción, por lo que tal vez no termino de conocer al personaje, que seguramente se mostraría mejor a sí mismo si se moviera, si interactuara con otros personajes y situaciones.
Yo creo que el de Ernesto logra una narración (un cuento) haciéndonos olvidar, incluso a los que los conocemos, los objetos de la maleta. Supongo que el hecho de que chirríe la mención de esos objetos significa que el cuento no está del todo logrado. Y en el texto de Ernesto eso no ocurre. Por encima de los mentolados (y gracias también al uso que hace de ellos, como un atributo de su personalidad contradictoria) está la personalidad del protagonista, que pugna por mostrarse por encima de lo superfluo, los detalles, los cuales sólo sirven para hacer andar la maquinaria de la narración si no se les da vida propia. Es el personaje que más he conocido al leerlo. Una cosa, aunque no importe, no se explica por qué al protagonista le gusta tanto Italia.
Comentado por: Andrés González. mundodede.wordpress.com el 05/5/2008 a las 20:39
Bueno, abriré el fuego, a riesgo de recibir también algún disparo:
Del cuento de Andrés, yo destacaría sobre todo algunas “pequeñas pistas” que, desde mi punto de vista, le dan mucha “existencia” al personaje: el hecho de que lleve la camiseta ecologista y la vieja maleta casi como amuletos lo pintan como un nostálgico de una juventud distinta (aunque quizá no había que mencionar “hippie”, ya se entiende); la “botella diaria de vino” habla de la ”medicación” necesaria para transitar por el día a día. Esos detalles construyen muy bien al personaje. Desde un punto de vista más técnico (perdonad la pedantería), me gustan menos:
- el uso de los tiempos verbales (al principio “he revisado”, “encontré” y , durante toda la segunda mitad, presentes de indicativo),
- las cuestiones al comienzo del tercer párrafo,
- las “explicaciones” de Norma y Blade Runner (no acabo de ver lo que aportan) y
- el desenlace de la historia (la infidelidad) porque me gustaría que esto si se explicara algo más (aunque entiendo que no es, para nada, imprescindible).
Lo que definitivamente encontré muy acertado es la metonimia final con el libro, hallado en la calle, ininteligible, ahora al lado, en la cama, igual que antes con Rolf el clown: eso es un muy buen final para el relato.
En el relato de Ernesto me parece muy ingenioso colocar todas las piezas de la maleta que le “sobraban” al personaje que quería construir dependiendo de una “segunda personalidad”, falsa. Los objetos del ejercicio se han puesto (los que intersan) al servicio de su personaje “real”: el resto son disfraz, que ni al propio personaje gustan. Mis pegas, que también las tengo, son con algunas frases / expresiones hechas (“cuidado con lo que deseas…” , “vendió su alma…” “don nadie”…). La escena con el baile del pinocho como una especie de catarsis espontánea, me parece muy lograda, en conjunto con todo el relato, en el que el personaje es siempre coherente, sólido (en su terrible inseguridad, quizá infantilismo…). Muy buena creación de personaje, tanto que, para mi gusto, no son necesarias las frases de “odiaba su vida”, “seguía solo”…creo que el lector debe darse cuenta más por los detalles, no por la declaración del narrador omnisciente. La creación del personaje es tan buena que se “defiende solo”, creo.
En el de Paolo, que escogió la otra maleta, la misma que yo, me gustó como “esconde” los objetos, de forma que, sólo por lo que los conocemos los demás bloggeros de antemano, sabemos que “un regalo de Arequipa” es el famoso pisco, etc. Muy bueno eso. También tengo alguna pega sobre los tiempos verbales entre el primer y el segundo párrafo, pero el texto funciona bien. Mi contrariedad fundamental es que no acabo de ver al personaje (apenas que trabaja para una corporación y que viaja bastante) y que la “última pintura resultó ser seis centímetros “muy grande” (¿o “demasiado ancha”?, quizá es una expresión distinta a cada lado del Atlántico).
Bueno, que soy un auténtio "pesao": Gracias por vuestros relatos y nos seguimos "viendo".
Abrazos,
Pepe
Comentado por: Pepe Aguilar el 05/5/2008 a las 18:36
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
11/5/2008 09:44
Publicado por: Andrés González. mundodede.wordpress.com
09/5/2008 18:51
Por "imperativos laborales,...
Publicado por: Alvaro Arrivillaga
09/5/2008 07:25
El texto de Paolo me resulta muy...
Publicado por: Rafael Borrás
09/5/2008 00:13
Antes que nada, muchas gracias...
Publicado por: Paolo Chavez
08/5/2008 20:45
Publicado por: Alicia
08/5/2008 18:22
Publicado por: Trini http://calvario.wordpress.com/
08/5/2008 17:45
Publicado por: Alicia
05/5/2008 22:45
Publicado por: pepe aguilar
05/5/2008 20:39
Gracias a Pepe Aguilar por su...
Publicado por: Andrés González. mundodede.wordpress.com
05/5/2008 18:36
Publicado por: Pepe Aguilar
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