El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 19 de julio de 2008
Sesión IX. Textos comentados.
Esta larga semana nos ha resultado bastante productiva e interesante, pues nos ha permitido ver y contestar -con un poco más de tiempo del habitual- los muchos planteamientos con que los participantes han resuelto nuestra propuesta. La gran mayoría de los amigos que han enviado sus textos nos han demostrado que supieron captar la esencia de lo que les sugerimos, es decir, el valor de la metonimia y la elipsis, la gran potencia que adquiere un relato cuando el narrador maneja los silencios y convierte las páginas de su ficción en un territorio lleno de sugerencias, invitando así a que sea el lector el que tome parte activa del desarrollo de la historia con sus opiniones. Para ello era necesario que tomáramos un objeto -la piedra lanzada en el estanque- y lo cargáramos de sentido, de todo el sentido de aquello que no decimos en el texto. Dando pequeñas pistas, haciendo algunas alusiones, acicateando la curiosidad del lector terminamos por trasladar la fuerza de lo que contamos, el verdadero meollo de la cuestión, a ese acto de lanzar la piedra en el estanque. En algunos casos, no obstante, además de cargar de sentido ese objeto, esa actitud, se ha contado demasiado, perdiéndose así lo que se proponía. Pero nos han sorprendido muy gratamente el nivel (no sólo de participación) de los resultados. Colgamos tres de esos ejemplos para que todos podamos ver en qué se ha cumplido la propuesta y en que ha fallado. Esperamos pues sus comentarios y sus sugerencias.
[Publicado el 24/3/2008 a las 12:00]
Sobre el texto de alice: Me gusta mucho el tono general del relato, la tristeza prácticamente se mastica, pero creo que el fondo, lo que no se cuenta, está demasiado escondido.
Texto de Gema: Me ha gustado mucho cómo la autora nos va llevando de un tema a otro (la boda, la bolsa, la intuición), que aparentemente no tienen mayor relación que la que da una conversación intranscendente, para darle sentido a todo con el giro final. Sin embargo, en este relato la pedrada final no parece tener el sentido propuesto, al hablarnos de otra intencionalidad por parte del lanzador.
José Aguilar: Me parece un gran relato, y en el que el gesto final (la colilla al agua) tiene el significado justo que yo entendí en la propuesta: Eso que estaba en el aire en todo el relato va a suceder. No hace falta que lo diga la mujer, esa colilla en el agua dice claramente que ahora sí, ahora es el final. Me encantó.
Y ahora voy a ver si me atrevo con la nueva propuesta. Gracias.
Comentado por: Manuel holgado el 31/3/2008 a las 18:52
Les dejo, ya de recomendaciones, un enlace al escritor de cuentos indefinidos por excelencia.
http://trenzasygeranios.blogspot.com/2007/01/raymond-carver.html
Comentado por: Alice Hux el 27/3/2008 a las 15:23
Hola, el cuento de Pepe Aguilar está muy bien trabajado, como siempre, sí, se nota que se lo curra. Me ha gustado el detalle del perro, que alivia y mucho, con su afecto incondicional y vivo, la aridez que se deduce de la relación entre los dos protagonistas; de no ser por él me hubiera trasmitido una desolación completa, sobre todo al final. Y también la sustitución de la piedra por el cigarro encendido, le da cierta naturalidad, y flexibilidad. De la de Gema me ha gustado el desarrollo de la historia y la sorpresa final, que lo es, esperaba que el argumento se desenvolviese teniendo como eje la boda, los chicos y no la relación personal de los progenitores. Sin embargo, como apunta Eva, da la sensación de haberse escrito de corrido y haber sido enviada sin corrección alguna (quizás como el mismo protagonista que sigue su intuición ;) ) Las faltas de acento creo que no tienen demasiada importancia, cualquier corrector en una pasada lo puede arreglar sin más pero creo que realmente valdría la pena que lo trabajase y lo puliese un poquito. La historia está viva.
Gracias a todos por sus críticas, hacen mucha falta porque es difícil separar lo que tenemos en la mente de lo que plasmamos sobre el papel; si alguien realiza, en demasía, un relleno de vacíos ése es el autor. A veces nos cuesta imaginar cómo puede leerlo alguien que respecto a lo que queremos trasmitir está en blanco. Un saludo a todos y gracias.
Comentado por: Alice Hux el 27/3/2008 a las 15:13
Del cuento de Alice Hux, me gustan, sobretodo, los silencios. No sé si el final es tan plástico como pedía la consigna, pero los silencios sí lo son, tremendamente.
Del cuento de Gema Cano, pienso, como dice Jorge, que la escena final pasa muy rápido. El texto, a pesar del baile de nombres, me parece muy entretenido.
El cuento de José Aguilar me parece el más ajustado a la consigna, además, creo que es un texto autónomo, al lector no echa en falta ninguna información para visualizar la historia por completo.
Comentado por: Trini http://calvario.wordpress.com/ el 26/3/2008 a las 21:49
Hola a todos,
Quisiera comentar el texto de José Aguilar porque me parece que no sólo ha pillado el ejercicio sino que lo ha hecho de manera interesante.
Durante todo el relato, Miguel escucha a su mujer con una especie de aburrimiento, sabe de antemano lo que ella va a decir, porque se lo ha dicho muchas veces “Ya estaba allí otra vez el discurso”. Este párrafo me parece interesante porque Miguel no se reconoce en las palabras de su mujer, sólo se reconoce en el reflejo del estanque. Reflejo que quizás sea la visión idealista que el tiene de él mismo y de su pareja.
En el penúltimo párrafo, Miguel le suelta a su mujer una perorata que él reconoce manida, convencional. Lo reconoce, pero no parece ser plenamente consciente de lo que eso significa. En el inicio del último párrafo cuando vemos a Marta encogerse y llorar, da la sensación de que Miguel es un personaje patético, ese es el reflejo que Marta le devuelve y que se hace más fuerte cuando ella destruye la imagen de Miguel en el estanque. Me gusta que sea el narrador quien observa su propia destrucción. El dolor que se queda para siempre, a mi parecer, es haberse visto como lo que realmente es.
Me parece que José Aguilar hace un travelling emocional, primero las lágrimas de Marta, el dolor en el pecho y finalmente, como concentrando todo lo anterior, el reflejo en el estanque.
Comentado por: Carmela el 26/3/2008 a las 19:56
El relato de Alice Hux me ha parecido compacto y que guarda la unidad de principio a fin.
Deja translucir, mediante los detalles que hacen referencia a la naturaleza, agotamiento y tristeza.
La mismas tristeza y agotamiento del ánimo de los protagonistas.
Con respecto al relato de José Aguilar, me parece que está cuajado de detalles que transmiten la escena de una relacion que agoniza.
Es una historia de peso, en la que no ha escatimado sensaciones y detalles que muestran el momento por el que pasan los protagonistas
Hablando de mi historia: gracias a los que me habéis hecho comentarios y disculpas porque el texto y vuestros ojos hayan sufrido mi impaciencia y despiste.
Eduardo, el próximo relato se titulará: Adolfo-Alfredo-Alfonso. Mi intención era simple: dos amigos uno Luis y el otro Adolfo, pero ya ven como es el devenir de las cosas...vamos por Adolfo-Alfredo-Alfonso. Si alguien se anima...
Saludos para todos
Gema
Comentado por: Gema Cano el 26/3/2008 a las 16:28
Me has costado varias lecturas sucesivas calibrar la densidad del cuento de Alice. Desde mi punto de vista valoro sobre todo aquello que no se le dice al lector, que apenas se deduce de los diálogos; como alguien ha apuntado: el sutil y breve entramado de silencios con toda su carga de emotiva amargura; aunque ello, evidentemente, invalida de golpe toda lectura que no sea muy atenta. De Gema me ha gustado el contrajuego de palabras y de medio reproches entre los dos actores de la escena. Una boda es un acontecimiento, al menos en España, de tinte filosófico-lacrimógeno-gastronómico-pachanguero que requiere fantasía y recursos para saber sacarle punta literaria; y no todo el mundo lo consigue. El despiste de nombres existe, sí, como también ha notado alguno más, pero sinceramente yo pensé en un principio que era un mensaje oculto dentro del propio ejercicio. En cuanto a Pepe, como otras veces, me gusta el esmero que pone por allanar el recorrido del lector a lo largo de unos párrafos que diseña con sumo cuidado, a base de imaginar primero y configurar después una escena como se haría con un pincel. Pepe se curra sus escritos, y eso se nota. Felicidades a los tres.
Comentado por: Rafael Borrás el 26/3/2008 a las 15:52
Debo confesar que en una primera leída no fui capaz de encontrarle el sentido al cuento de Alice. Y es que no me detuve, no reflexioné y obvié lo que menciona Jorge como detalles condicionantes para "llenar los espacios". Ya luego de leer el comentario, caí en cuenta de mi error y de lo fatal que puede ser cuando uno lee mal un texto.
Hay una estupenda atmósfera melancólica que alcanza su pico cuando caen juntos el pétalo y la hoja, y que dan la idea precisa del sentimiento que embarga a la pareja.
Pero, con respecto a la escena de la piedra sobre el reflejo, me da la impresión de no formar un todo orgánico con el resto. Es decir, no es que esté mal, no es que parezca fuera de lugar, sino que la manera en que ha sido colocada da la impresión de que se trata de un añadido sin el suficiente retoque, como que se nota la costura. La mujer se agacha de pronto, coge la piedrecilla y la lanza. Es como ordenarle al personaje que haga eso porque la consigna así lo manda. ¿O es que la mía es una mirada demasiado consciente sobre el ejercicio planteado?
Comentado por: Eduardo Izaguirre el 25/3/2008 a las 20:19
A mi entender, lo único reprochable en el relato de Gema, La Boda, es la cantidad de errores de tipeo y el de la confusión de nombres. En un principio pensé que era deliberado, un acertijo dentro del cuento, pero no resistió mucho esa posibilidad al no encontrar relación con lo demás. A diferencia de lo que piensa Jorge, no creo que la escena final, de la piedra que cae al estanque, pase muy rápido. Es como un golpe seco, un detalle que, debido además a su ubicación en el relato, adquiere la suficiente presencia para revelar la molestia contenida de Luis ante su frustrante pasado sentimental, molestia que no es obvia cuando le manifiesta verbalmente a Alfredo-Alfonso lo que hubiese sucedido si le hacía caso a su pálpito.
Comentado por: Eduardo Izaguirre el 25/3/2008 a las 19:47
Encuentro muy bueno el relato de Aguilar, no solo porque la propuesta de esta clase parece conseguida, sino por el interés que tiene la narración.El lector no necesita hacer un gran esfuerzo
para comprender la relación de la pareja ni el estado anímico de los personajes. El final de la colilla en el agua es acertadísimo y hasta el perro (sin palabras) nos facilita el fin de la historia en el relato. Un saludo afectuoso
Comentado por: Ana Herrera el 25/3/2008 a las 18:32
Comienzo por el texto de Pepe Aguilar. Me ha llamado mucho la atención la construcción del narrador, un personaje con una actitud hacia la vida muy particular, y que, aparentemente, es causa principal del descalabro de la relación. Sin embargo, su descripción de la situación, la cantidad de detalles que nos deja ver, nos completan un cuadro en el que ciertos rasgos de intolerancia hacen de Marta una víctima de sí misma, lo que aporta en gran medida al conflicto. Es muy lograda esta radiografía de la muerte de un amor, haciendo encajar además el efecto metonímico del final con mucha sutileza.
Comentado por: Eduardo Izaguirre el 25/3/2008 a las 18:02
Creo que Alice Hux ha sabido "manejar muy bien los hilos" en su narración, pues como lectora he podido construir una historia oculta, donde el sentimiento y la tristeza están presentes con toda claridad. Los silencios en el cuento conducen muy bien al lector para comprender lo que no está escrito.Un saludo afectuoso de Ana Herrera
Comentado por: Ana Herrera el 25/3/2008 a las 18:00
Después de la difícil propuesta de esta semana, algunos comenarios sobre los textos de Alice y Gema.
En el relato de Alice, la “profunda” elipsis creo que se soluciona bien con los pequeños detalles que aparecen en el texto como, efectivamente, el detalle del columpio. A diferencia de Marco, yo creo que el texto funciona bien y, aunque es cierto que la “metonimia no estalla” (en cuanto a la piedra en el estanque), todo el texto tiene un tono de desasosiego, de desconsuelo, que encaja con el tema que se deja entrever. Particularmente me gusta otra “metonimia”: el golpe al inocente abejorro que rompe el silencio.
El relato de Gema, que también me confundió con Alfredolfo, me gusta conceptualmente, con los dos paralelos: las dos bodas en las que Luis siempre “aporta la parte femenina”. De todos modos, creo que hay algunas “exposiciones forzadas” que rompen un poco el encanto del texto, por ej. : “Porque así había sido: su hija y el hijo de Adolfo se habian conocido en la facultad , como ellos mismos. Después de dejar un noviazgo que duró dos años, se habian vuelto a encontrar y en unos meses habían decidido casarse”, que creo que podría haberse “disimulado” entre el diálogo en plan “¿recuerdas…? O “Tal cosa fue más o menos cuando…”.
En resumen, creo que ambos textos, breves y con fuerza, ejemplifican bien la demanda de Jorge y Eva de esta semana. A mí siempre me cuesta ajustarme a los dos folios, así que la próxima consigna, como sea de microrrelatos…
Un saludo,
Pepe
Comentado por: Pepe Aguilar el 25/3/2008 a las 13:42
Hola, me llamo Salvador, me incorporo al blog de Jorge.
Os escribo desde Australia donde estoy haciendo mi doctorado (biologia). Esto hara que cuando me dirija al blog con un ordenador de mi universidad (Adelaida), y no desde mi lap-top, no apareceran acentos u otras letras no anglosajonas, y puedan crearse significados peculiares (como la temporalidad del culo si alguna vez escribo ano sin la n con el sombrerito).
Conoci a Jorge en Tenerife en 1997, momento en el que comence a escribir cuentos. Hace 5 anos (he aqui un ejemplo) que no escribo historias, por razones varias, pero siento de nuevo el momento de retomar este arte, por eso me uno al grupo.
Un saludo, Salva
Comentado por: Salvador Herrando Perez el 25/3/2008 a las 07:51
Alice Hux:
He leído tu texto con interés desde la primera línea hasta la última y, a la luz de su conflicto, me he permitido imaginar una versión diferente, libre de los defectos que yo he creído ver.
En primer término, entiendo que la historia presenta el consuelo por una culpa cuyo origen se encuentra escamoteado. El relato desarrolla esa historia con la descripción, básicamente, y con pedazos de un diálogo.
En relación con la descripción, me parece que no subsume tema alguno: ¿final del amor?, ¿muerte?, ¿...? Hay un par de personajes más o menos tristes. No veo más. El lenguaje puede estar al servicio de algo más, dado que no es del todo malo, aunque, eso sí, debes pulir más las imágenes: "devoción de una beata que realiza una ofrenda en el silencio de una iglesia" es equivalente a "devoción de beata". Más o menos imaginamos lo que hacen las beatas, ¿no? No es necesario tanto... Todo lo que pueda ser sacado del texto debe sacarse, lo bueno breve dos veces bueno, escribir es tachar, etc.
Por eso mismo no entiendo la descripción del "locus amoenus" en el que se encuentran los personajes. Para personajes así yo espero golondrinas muertas, como el de ese cuento de Cortázar "La barca...", y no la armonía edulcorada que por ahí se filtra en tu descripción. Me refiero específicamente a la parte que empieza con "Era el lugar más..."
Recuerda, además, que, al enseñarnos sobre las descripciones, Jorge siempre utiliza la metáfora de la cámara, no en vano: tus personajes, por ejemplo, están enfocados en sus mínimos detalles: lágrimas, manos, gestos, cicatrices... ¿Por qué? Fíjate que, finalmente, los detalles más importantes de la intriga los da la cámara cuando se sale de ellos y menciona el columpio (dato bien dosificado, como apunta nuestro maestro) o la casa vacía. No veo cómo justificar la cámara lenta, la pausa, con solo un par de personajes lentos y tristones.
En ese sentido, la metonimia final, si bien funciona, no estalla, no conmueve... Cierra bien, pero el relato, sin tensión alguna, no se une con los elementos de la historia de una manera significativa (es decir, en función de un tercer elemento, un tema).
Sobre el diálogo... Lo justo y necesario. Me parece que, para tal planteamiento, no se podía esperar más. Interesante que encuadre el texto.
mtc.
Comentado por: Marco Tulio el 24/3/2008 a las 22:29
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
18/7/2008 14:56
Publicado por: Alicia
17/7/2008 20:35
Hola a todos, hace tiempo que...
Publicado por: Isabel
17/7/2008 18:14
Lamentablemente llego tarde a...
Publicado por: jose avila
17/7/2008 01:40
Antes que nada, muchas gracias a...
Publicado por: Ernesto Groppo
11/7/2008 22:02
Publicado por: Alicia
10/7/2008 07:36
El cuento de Natalie se ajusta a...
Publicado por: Eduardo Izaguirre
10/7/2008 06:54
Publicado por: Eduardo Izaguirre
09/7/2008 21:20
Hola a todos y gracias por los...
Publicado por: Eduardo Izaguirre
09/7/2008 08:26
Publicado por: Carlos Arnal
08/7/2008 23:53
ES MUY INTERESANTE LO ESCRITO......
Publicado por: erick
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