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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Clase II. Breve apunte sobre la descripción

Antes que nada, recordarles a quienes entran por primera vez al blog que lean el «aviso importante» situado en la esquina superior derecha de esta página, porque ahí indicamos la mejor manera de participar en este espacio y así aten-der la gran cantidad de mails que recibimos todas las semanas. Recordarles también a todos que los textos correspondientes a esta clase (y a ninguna otra) se recibirán hasta el próximo día jueves 20 de diciembre...

Y ahora, a lo nuestro. La descripción: He aquí la verdadera esencia del hecho narrativo, pues gracias a ella el escritor crea la magia necesaria para que el lector se entregue sin condiciones a la historia que se alza ante sus ojos. No podemos olvidar que lo importante nunca es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Ese es un desliz que pueden pagar caro quienes se dedican a escribir y no se preocupan del lenguaje que utilizan, de la solvencia de sus frases, de la prosodia y el ritmo narrativo. Y aquí, en este espacio, nunca nos cansaremos de insistir en ello. Al fin y al cabo, una ficción literaria esta hecha exclusivamen-te de palabras...¿cómo no prestarles todo el cuidado necesario a la hora de usarlas?

La descripción es la representación de la imagen que percibimos a través de las palabras. Es pues un dibujo que supuestamente procura ser fiel a la reali-dad y que logra su cometido cuando construye frente a los ojos del lector una imagen potente, sin la obstrucción de lo abstracto. Un dibujo, sí, pero un dibujo que no sólo recrea lo que vemos, sino todo lo que experimentamos a través de nuestros cinco sentidos. Ahora bien, la buena descripción es una poderosa ar-ma persuasiva, pues el narrador elige los elementos que desea destacar y dilu-ye aquellos que no le interesan o que le interesan menos. Dicho de otra mane-ra, es el narrador quien jerarquiza los elementos visuales y decide qué es lo que el lector verá a través de su descripción pues, como comentábamos en la consigna anterior, la realidad es un terreno resbaladizo en literatura...

Describir algo no es hacerlo de forma vaga e indiscriminada, sino más bien de manera exacta y persuasiva, entendiendo por lo primero la cuidadosa elección que hace el narrador de los elementos que componen el cuadro, y por lo se-gundo, la manera en que utiliza el lenguaje para componer el texto. Las frases abstractas y generales están reñidas con la buena descripción. Por el contra-rio, los detalles específicos insuflan realismo al hecho narrativo, toda vez que describir es proponer una imagen nítida de un objeto, de un personaje o de un espacio. Vamos a ver cómo Gabriel García Márquez logra este efecto en el cuento El avión de la bella durmiente, de sus Doce cuentos peregrinos: «Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almen-dras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los An-des. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias...» Es ciertamente difícil crear en la mente del lector una imagen más seductora y potente. La maestría de GGM estriba en el detalle singular y el acierto con que elige los elementos de la com-posición: la piel "tierna del color del pan", el aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes... son detalles novedosos, que reve-lan con inusitada intensidad al personaje. Somos conscientes de que este es un tema amplio y seguro nos dejamos muchas cosas en el tintero, de manera que en una próxima consigan volveremos sobre ello.

La propuesta de la semana:

Mientras tanto, vamos ahora nosotros a intentar un ejercicio similar. Como hemos visto en la descripción de García Márquez, lo novedoso del cuadro es la mirada, la acertada forma en que elige los adjetivos, la preocupación por evitar tópicos o generalizaciones que sólo dejan un horizonte brumoso frente al lec-tor.¿Y si intentamos también recrear a nuestra particular belleza? Sea hombre o mujer, compongamos una breve historia en que aparezca la descripción de una persona realmente bella...pero sobre todo, evitemos alejarnos de las gene-ralidades y de los tópicos. ¡Nada de "su cálida sonrisa" o "sus bien torneadas piernas"!.. alejarse de los tópicos como de la peste es una de las consignas del escritor.

Frases abstractas y generales:

Nos referimos a aquellas frases de contenido más bien gaseoso y tan amplio que apenas si sirven para hacer ver con precisión lo que queremos describir. Decir de un personaje que es "alto y corpulento", por ejemplo, no nos permite verlo sino más bien advertir un concepto muy general de un tipo de persona, más no a la persona. Pero si decimos, citando a Antonio Muñoz Molina, que nuestro personaje tenía un "tamaño de boxeador" estamos creando una ima-gen más poderosa y nítida, que da cuenta de más detalles, todos estos forma-dos de inmediato en la mente del lector.

[Publicado el 15/12/2007 a las 19:48]

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Comentarios (15)

  • Señor chisan, tengo mucho respeto por GGM y me parece muy bien que lo hayan usado como ejemplo para esta clase, sin embargo, a mi me parece un escritor más, no me parece genial ni maravilloso como a usted y otros cientos de millones de personas les parece. Tampoco tengo la más minima intención de imitarlo.

    Comentado por: Guido Cuadros el 21/12/2007 a las 20:14

  • Es estilo de GGM es lo que se ha denomindado Lo "real maravilloso" muy diferentes de cortazar o Vrgas Llosa, es un estilo propio, moderno y fantástico. Los detalles en sus relatos, lo han vuelto soberbio y magistral. Imitémoslo

    Comentado por: carlos chisan el 21/12/2007 a las 19:37

  • Guido:

    Creo que la discusión no es precisamente literaria. Luego del comentario de Eva, queda claro que nos están pidiendo amablemente un poco más de tino. Cumplamos, pues.

    Comentado por: Marco el 20/12/2007 a las 16:17

  • Yo no me considero ningun ''joven iconoclasta'' ni es mi intención destruir a nuestros padres literarios. Tengo 27 años, y pese a que trato de mantenerme siempre atento a la vanguardia creativa (tanto en cine, literatura o comics o lo que sea)guardo mucho respeto por los clásicos. Es más, muchos de mis autores preferidos son clásicos: Hemingway, Poe, Kafka, Sábato, Vargas Llosa, Dostoyevski etc.
    Solo hice un comentario acerca de la descripción elegida como ejemplo, que a mi parecer, no es seductora ni potente ni efectiva, sino adornada y pomposa. Nada más, fué una opinión, no pretendí molestar a nadie, ni ''sabotear'' el taller, o criticar la manera como se están dirigiendo las cosas, que me parece que van muy bien.
    Solo fue un comentario, no es obligación que a todos nos tenga que gustar como escribe García Márquez. Yo no se porqué se le presta tanta importancia a ése autor en particular y casi ni se nombra a autores que a mi parecer son mil veces más importantes como Sábato. ¿Todo por un Nobel?

    Finalmente, quiero decirles que he estado muy ocupado esta semana haciendo trámites y trabajos y no he podido escribir nada para esta consigna, que tendré que dejar pasar. espero sin embargo que cuelguen los textos seleccionados de los compañeros para comentarlos y debatir con el resto de ustedes.

    Comentado por: GUIDO CUADROS el 20/12/2007 a las 02:56

  • A diferencia del inglés, en el castellano solemos recargar con detalles las narraciones. En esta época donde la vida transcurre tan rápido a muchos lectores ello les puede resultar tedioso e incómodo. El castellano es una lengua tan rica en recursos que por ello resulta más fácil cometer abusos en nuestras descripciones.
    Cabe preguntar si es que un escritor debe efectuar descripciones elaboradas y extensas o ser más breve y directo en aras de mantener el interés de un mayor número de lectores. Para mi,lo fundamental es cuán sincero y apasionado se es cuando se describe, antes de qué es lo que vaya a pensar el lector.

    Comentado por: max el 18/12/2007 a las 05:25

  • Muchas gracias por los comentarios y las aportaciones que hacen como ustedes dicen que el lector : no solo se informe sino que "vea" lo que el narrador le muestra. Indiscutiblemente el texto se enriquece.
    Rodrigo Díaz Pino

    Comentado por: Rodrigo Díaz el 17/12/2007 a las 21:50

  • La vieja discusión entre forma y contenido que para mí son indisociables. No puede haber un contenido sin una forma adecuada porque para esto está la expresión oral. Y la forma, sin contenido, es un sinsentido. No puede ir cada uno por su lado.
    Y sobre la consigna de trabajo, por cierto, nada torpe, Eva, carece de importancia si estoy de acuerdo o no, que lo estoy, simplemente la acato.
    También dejar constancia de mi confianza en vosotros.
    Carmen

    Comentado por: Carmen el 17/12/2007 a las 20:56

  • Me gustaría dar mi opinión en relación a lo que plantea el compañero Guido Cuadros, sobre el texto de García Márquez elegido como ejemplo de una descripción eficaz. Creo que no es tarea de los alumnos de este taller el opinar acerca de sus gustos literarios, pues hay bastantes tertulias online que ofrecen espacio para ello, y muchos menos cuestionar la elección de los textos presentados como ejemplo por Jorge Eduardo y Eva, quienes muy generosamente nos brindan a través de este taller una gran oportunidad a quienes queremos aprender, y cuya experiencia y trayectoria está más que demostrada. Me parece que estas discusiones acerca de gustos y similares no hacen más que alejarnos del objetivo principal de este y de cualquier taller, que no es otro que el de aprender a escribir con la mayor eficacia posible. Después de todo, hablar de literatura es muy fácil. Lo difícil es hacerla.

    Comentado por: Vivian el 17/12/2007 a las 19:31

  • Acerca de la modesta polémica generada aquí:
    debo decir que coincido, en algunas cosas, con Guido Cuadros. Si bien no discuto, de ninguna manera, a Gabriel García Márquez, dado que me parece un grandísimo narrador y un clásico viviente, por méritos propios más que por sobrevaloración ajena, desde mi particular subjetividad de lector encuentro a veces sus descripciones algo recargadas. Es parte de su estilo florido, lo sé, y en el marco de una narración suya todo suena a natural; naturalidad que puede perderse cuando vemos un extracto como el que se menciona en la consigna. De todos modos, creo que en el fondo esto se va hacia el terreno de los gustos personales, y no veo qué podrá sacarse de provechoso en esto, más allá de saber que a Guido le gusta más Vargas Llosa que García Márquez o que David Ludovic le parece que Cortázar se preocupa más por la sonoridad y los juegos de palabras que por la historia (cosa que, con todo el respeto del mundo hacia el señor Ludovic, me parece un disparate).
    La idea de estos ejercicios es poder trabajar en base a determinadas pautas que han de servir de andamio a nuestras sensibilidades personales. Nadie aquí va a describir como lo haría García Márquez, Vargas Llosa o Cortázar. Yo, personalmente, no lo haré no sólo porque no pueda, sino porque no me interesa. Más me importa seguir buscando mi voz propia, que es mi estilo. Claro que me apoyaré en los maestros, que vaya si enseñan, pero nunca ha de ser la emulación el fin de un novato. Aprendamos de las destrezas de aquellos a los que admiramos, pero hagámoslo para encontrar caminos propios, trajes a medida. Y esto no significa "matemos a nuestros padres". Que si bien hay que aprender de los que admiramos, también hay que reconocer la grandeza incluso de aquellos que no nos cautivan tanto (y esto va para que mi compañero, Guido, se modere un poco y se relaje, que no es un asunto tan serio la literatura como parece ser).

    Comentado por: Leonardo Cabrera el 17/12/2007 a las 19:19

  • Amigo Guido Cuadros (y amigos todos del taller):
    Sentimos mucho que García Márquez no sea santo de su devoción, pero si lee atentamente la consigna verá que en ningún momento decimos ni que sea genial o superior a otros escritores, ni tampoco que sea un dios infalible, ni mejor que Mario Vargas Llosa, quien por cierto considera al premio Nóbel colombiano un grandísimo escritor. Simplemente nos hemos limitado a utilizar un texto suyo que consideramos apropiado como ejemplo para mostrar lo que es una buena descripción— a nuestro humilde parecer, claro está— y que no advertimos ni “sobrecargada, excesivamente rimbombante y pomposa, barroca por decir lo menos, y hasta anacrónica, [y que] despide un romanticismo antiguo.” ¡Imagínese que mal criterio sería el nuestro si así lo consideráramos! Concédanos por lo menos el beneficio de la duda. Lo que sí nos preocupa es que no sea de mayor “interés para algunos jóvenes” como usted, porque entendemos que GGM es un escritor de, cuando menos, larga, dilatada y reconocida trayectoria. Es pues, un clásico viviente y a los clásicos — aunque a veces sea enojoso— hay que leerlos con atención…y esta es una vivísima sugerencia para todos.
    Entendemos también que, como explica, es cuestión de gustos, faltaría más pero, si lee con atención la consigna, lo que procuramos es que quienes quieren aprender este oficio tengan claro que las frases tópicas, manidas y poco trabajadas —a menudo confundidas con un “lenguaje directo y sencillo”— revelan escaso interés por la esencia de lo literario y eso es precisamente lo que queremos que ustedes, participantes entusiastas de este taller, eviten a toda costa. La literatura, insistimos en ello, está hecha sólo de un material: las palabras. Y si no sabemos trabajarlas con cuidado, ofuscados por la noción de la inmediatez y una supuesta “efectividad argumental” poco podemos hacer en este oficio, salvo desdeñar a aquellos escritores que no son de nuestro gusto. En cuanto a la frase de Muñoz Molina —que usted admite pero con reparos… ¿qué imagen le viene a usted a la cabeza, como lector? Piénsenlo todos un momento. Se preguntan si es Peso pluma? ¿Mosca? ¿Welter? O más bien la palabra “boxeador” no les sugiere de manera inmediata y arbitraria —tal es poder de la ficción— la imagen de alguien corpulento? Imagínese que todos los escritores siguieran la recomendación que le hace usted a Antonio Muñoz Molina de que le aclare con precisión cosas como el peso exacto de su personaje con tamaño de boxeador a fin de que se entienda! La ficción literaria funciona así. Nadie al leer una descripción que diga, por ejemplo, «tenía cara de oficinista» se pregunta si es oficinista público o de un gabinete jurídico. Precisarlo sería privar al lector del placer de imaginar.
    También nos invita a reflexionar que usted diga “en las novelas no presto demasiada atención a descripciones físicas meticulosas, prefiero más concentrarme en la historia, en la acción”, porque no tenemos noticia de un solo escritor —y le rogamos nos conceda aquí las lecturas de muchos años de investigación y trabajo en talleres y cursos de este tipo— que se centre sólo en la acción de la novela o del cuento, pues todos saben que ésta es sólo un “espejismo”, un producto del buen manejo de las técnicas literarias y que para llegar a esa efectividad hace falta trabajar primero un lenguaje más elaborado y preciso. Le recomendamos la atenta lectura de John Gardner, Anderson Imbert, Raymond Quenau, David Lodge… y si nos apura, las Cartas a un joven novelista del propio Mario Vargas Llosa, entre otros muchos autores que han meditado sobre la creación literaria. Ahí encontrará —quizá de forma menos torpe— lo mismo que proponemos en nuestra breve consigna. En todo caso le rogamos a usted y a todos los amigos que participan en este taller un poco de confianza en nuestras propuestas y en la elección de los textos que utilizamos como ejemplos porque les aseguramos que han sido largamente meditados y son producto de muchos años de trabajo, aunque entendemos que dichos ejemplos pueden no ser del gusto de todos y finalmente lamentamos no poder consultarlos antes con ninguno de ustedes…
    Saludos cordiales
    Eva Valeije

    Comentado por: Eva Valeije el 17/12/2007 a las 11:51

  • ¿¿CORTAZAR no se preocupa por el contenido o la historia?? Me temo que estas muy equivocado amigo Ludovic. Cortazar es uno de los mejores narradores de historias que ha parido latinoamérica. Solo por debajo de Borges, y muy por encima del sobrevalorado y popular García Márquez.
    En fin, en cuestion de gustos nunca habrá consenso.
    Además Cortazar es un cuentista por excelencia, mientras que Joyce es novelista por excelencia, y tienen estilos muy diferentes, no se de dónde sacaste esa comparación.
    Repito, es una discrepancio que planteo con respeto, y no pienso iniciar ninguna discusión, ya que como dije, en cuestión de gustos no prima la razón y casi nunca se puede llegar a un acuerdo.

    Comentado por: Guido Cuadros el 17/12/2007 a las 01:27

  • Es cierto que las descripciones del Gabo suelen ser algo complejas, quizás porque busca crear imágenes lo más exactas posibles, a partir de símiles extraños como la "piel tierna del color del pan".

    Pero indudablemenete es preferible esta utlización del idioma, que la de otros escritores (como Cortázar, a mi juicio o su equivalente inglés, James Joyce) que se limitan a la sonoridad y los juegos de palabras, sin preocuparse por el contenido o la historia...

    Comentado por: David Ludovic el 16/12/2007 a las 03:55

  • Señor Benavides, el nuevo texto es mucho más claro, gracias.

    Ahora queda claro que debemos contar un breve relato en el cual uno de los personajes sea una persona muy hermosa, y describir su belleza de la manera más efectiva posible. Pues leyendo la primera versión del texto, se daba a entender que simplemente hagamos una descripción. Ahora esta mejor, una descripción contundente pero dentro de un relato, cosa que seguimos practicando el crear historias, y no descuidamos la acción.

    Como comenté anteriormente, la descripción de GGM tomada como ejemplo no me parece ''genial'' ni mucho menos, y está muy identificada con un tipo particular de literatura. Un estilo muy personal que no es el único ni el mejor de los estilos narrativos que nos brinda el amplio universo de la literatura y sus miles de autores.

    Lo que si me parece muy rescatable de su texto, y que me ha abierto mucho la mente en aras de entender y desarrollar esta propuesta de la mejor manera es el ejemplo de descripción de Antonio Muñoz Molina.''tamaño de boxeador'' suena mucho mejor, es más original, más gráfico, más musical que decir ''alto y corpulento''. Aunque en pos de una crítica constructiva y dialéctica debemos decir que ésa es una descripción muy vaga e inexacta a la vez, dado que hay decenas de categorías dentro del box, y los practicantes de cada una de ellas tienen contexturas muy diferentes.
    ¿boxeador peso pluma o boxeador peso pesado? una aclaración no estaría de mas, señor Muñoz Molina.

    Comentado por: GUIDO CUADROS el 16/12/2007 a las 00:36

  • Estimados amigos,
    Ayer colgamos por equivocación un texto que no contenía algunos matices y observaciones sobre el tema elegido para esta semana. Ya hemos subsanado el error y, como podrán ver, en esencia dice lo mismo. Eso sí, les recomendamos lean con atención tanto la propuesta como el contenido, a fin de que se interprete correctamente. Gracias a todos y disculpas
    Jorge

    Comentado por: Jorge el 15/12/2007 a las 12:27

  • Señor Benavides:
    Debo decirle que el señor García Márquez no es santo de mi devoción precisamente, me parece un buen escritor pero me parece también que esta demasiado sobrevaluado. Lo consideran como un dios infalible y a mi me parece un escritor más como muchos otros. Vargas Llosa me parece un escritor muy superior, solo por poner un ejemplo ya que esto no es un concurso de quién gana a quién. Debo decirle también que la descripción que usted ha tomado como ejemplo me parece sobrecargada, excesivamente rimbombante y pomposa, barroca por decir lo menos, y hasta anacrónica, despide un romanticismo antiguo que no es de mayor interes para algunos jóvenes como yo.
    Creo que es una cuestión de gustos. Yo no encuentro nada malo que en una descripción se utilize un frase como ''sus bien torneadas piernas'', me es más facil imaginarme una imagen de esas, me parece más efectiva que las rimbombantes frases del señor Marquez, que al hablar del pan y de los andes o la polinesia y las bugambilias lo único que consigue es distraerme.
    Sin embargo participaré igualmente del ejercicio y daré mi mayor esfuerzo, y lo haré a mi manera. A mi manera minimalista, sencilla y directa, pero trataré de darle un toque especial.

    Pasando a otro tema, cierta vez escuché a un importante escritor (ahora que recuerdo creo que fué usted, en un artículo publicado en esta página) decir que lo mágico de la literatura es que el escritor escribe el guión pero cada lector es el propio director de la historia (a manera de director de cine ). El escritor puede decir que un personaje tienen ojos verdes y pelo rubio, y sin embargo el lector se lo puede imaginar de pelo negro y ojos marrones, le puede poner el rostro de alguien conocido etc.

    Yo también en las novelas no presto demasiada atención a descripciones físicas meticulosas, prefiero más concentrarme en la historia, en la acción. A los personajes me basta con que me digan si son bonitos o feos o su color de pelo, edad esas cosas. Al final uno mismo los dibuja en su mente.

    Pero repito, daré lo mejor de mí en esta nueva propuesta y pronto le mandaré mi descripción.

    Comentado por: GUIDO CUADROS el 15/12/2007 a las 01:18

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

www.jorgeeduardobenavides.com

Bibliografía

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Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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