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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Sesión II. Cuentos comentados

Estimados amigos,

De todos los cuentos que hemos recibido a lo largo de esta semana destacamos sobre todo la originalidad de la composición, el hecho de que con las palabras propuestas hayan sido capaces de organizar un cuento o un fragmento de cuento bastante sólido en la gran mayoría de los casos. La verdad, nos ha sorprendido muy gratamente trabajar con estos textos. Creemos que esa solidez obedece, entre otras cosas, a que las palabras que elegimos debían seguirse en ese estricto orden, lo cual le confiere a los cuentos un hilo conductor, un diseño arbitrario pero al mismo tiempo milimétrico del que es necesario no escaparse. Decía Juan Bosch que la tensión con la que trabaja un narrador para no irse por las ramas se traduce en la intensidad que debe tener el cuento. Volveremos a este planteamiento en posteriores consignas, pero por ahora nos basta saber que el diseño invisible organizado por las palabras y el respeto al orden formulado para las mismas funciona a manera de tensión, lo cual le ha concedido a los cuentos que hemos leído la necesaria intensidad: nadie se ha ido por las ramas...

Ahora bien, la segunda parte de la propuesta, el que los cuentos se manejen en el límite de lo real, ya es otro cantar, pues resulta mucho menos mecánico. Somos conscientes de la dificultad del ejercicio y creemos que en la mayoría de los casos se ha solventado con bastante éxito, pero en muchos otros no se ha logrado crear ese efecto de estar en el límite entre lo que es "real" y lo que no lo es. Ya saben que en los textos hacemos someras observaciones y sugerencias y que -insistiremos siempre en ello- las repeticiones y las cacofonías (o las rimas casuales) las resaltamos con rotulador amarillo. Es necesario que ejerciten mucho el "músculo" de la corrección, de la limpieza, de la revisión constante de los cuentos porque eso es lo primero que debe hacer un escritor: su trabajo es el de un artesano, y la pulcritud de la prosa su primer objetivo. En atención a ello nos permitimos también recordarles la necesidad de darles mayor vigor a sus descripciones, a fin de que los cuentos no resulten, como ocurre con frecuencia, demasiado abstractos. Les dejamos aquí tres textos para que los disfruten, comenten y reflexionen sobre ellos. Y ya lo saben: Les pedimos respeto, rigor y concisión. Buen fin de semana!


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[Publicado el 07/12/2007 a las 12:30]

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Comentarios (21)

  • Comentarios sobre ''El Combate'' de Max Chirinos.
    Pues nada, que me ha gustado mucho el cuento. No se me ocurre mucho más que decir. El final es bueno, y como dice un comentarista anterior, hay un buen ritmo ya que el texto se lee de un solo tirón y sin ''baches''.
    Me gusta el uso del lenguaje coloquial, sencillo, directo, que nos hace entrar rápidamente en la historia. Muy buen uso del lenguaje en general, no hay ''enredos'' de por medio.
    Espero señor Chirinos que disfrute de mi cuento así como yo he disfrutado del suyo y agradeceré si puede hacerme unos cuantos comentarios.

    Comentado por: Guido Cuadros el 29/12/2007 a las 11:56

  • Disculpen la burrada, en el comentario anterior escribí ''combiene'' cuando debí haber escrito ''conviene''.

    Comentado por: Guido Cuadros el 14/12/2007 a las 03:08

  • Agradezco el comentario del señor Paolo, ya que me hizo ver algo que ni siquiera había notado en mi propia historia, eso acerca del escapismo literario ante la opresion del mundo laboral. Se que en este país (Perú) no hay trabajo, y todos necesitamos trabajar, pero a veces no combiene porque nos hacen trabajar horarios de mas de 8 horas, sin estar en planilla, sin seguridad social ni nada por sueldos miseros que no llegan ni a los 200 dolares al mes. Y uno acaba destrozado fisica y mentalmente.
    Cuantos jefes he tenido a los que con gusto hubiera perforado el cráneo con un taladro inalámbrico. Caray...por lo menos en la literatura uno si lo puede hacer.

    Comentado por: Guido Cuadros el 14/12/2007 a las 02:47

  • Gracias por el comentario Alejandra. Aprovecho la ocasión para comentar un poco las referencias que usé en mi texto. Definitivamente utilicé elementos de lo que fueron las décadas de violencia en el Perú (80’s y 90’s), cuando se dio el conflicto armado entre el grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso y el Ejercito Peruano, con la población civil al medio recibiendo ataques de ambos bandos. No quise dar demasiadas referencias circunstanciales ya que no pretendí hacer un relato histórico o muy basado en la realidad. Solo tomé algunos elementos, por ejemplo: La existencia de un grupo revolucionario por un lado y la de un estado militarizado por el otro (que cae en excesos y termina pareciéndose mucho al enemigo), la existencia de jueces ‘‘sin rostro’’ para juzgar a los sospechosos de terrorismo, ejecuciones extra judiciales, etc. y bueno, creo que estos elementos y esta clase de conflicto se han dado en muchos países de Latinoamérica e incluso en otros continentes, aunque en cada uno con sus particularidades específicas. Por eso no creí necesario incluir muchas referencias verídicas.

    En el universo de mi historia son básicamente 2 líneas argumentales las que se cruzan para dar forma y sentido al relato. Por una parte tenemos a un ciudadano común y corriente (el personaje principal, el narrador), quien no profesa ningún tipo de ideología política pero comete un crimen (acá juego con la noción del trabajador común y relativamente pobre enfrentado a un jefe que representa a las clases empresariales, con mucho dinero y rodeada de lujos. Sin embargo como dije anteriormente el personaje principal no tiene ninguna relación con algún grupo armado o revolucionario, simplemente comete el crimen de manera no premeditada). Por otra parte tenemos el conflicto entre un grupo revolucionario y el estado. El grupo revolucionario Armada Popular está inspirado en Sendero Luminoso. Como aquél, lleva varios años de guerra y pese a tener algunos territorios bajo su directo control en zonas alejadas del país, no tiene mayor influencia en la capital, donde en vez de simpatía causa el terror, miedo y rechazo de la población. El estado es un estado militarizado, basado en el gobierno de Fujimori (1990-2000), aunque más exagerado: Los militares tienen el control sobre la población, hay toques de queda, las libertades están suspendidas, se realizan actos de terrorismo de estado como parte de la política anti-subversiva etc. Y de fondo, rodeándolo todo, tenemos un país dividido, injusto, violento, con un pequeño grupo de ricos y una inmensa mayoría pobre, resentimientos de siglos, etc.(basado en el Perú).

    En mi cuento sucede lo siguiente: el personaje comete un crimen (es un trabajador de mediano rango en una empresa multinacional, y asesina al gerente general) y esto es confundido con un acto de terrorismo. Es capturado por soldados (en un estado militarizado el orden es vigilado por militares, ya no sólo policías), es juzgado por un tribunal sin rostro y condenado a muerte. Es enviado a un cuartel del ejército donde se ejecuta a los terroristas. Pero se supone que la noticia de este crimen es algo así como la gota que derramó el vaso o algo así como un detonante, que impulsa a toda la población descontenta y pobre a revelarse contra sus explotadores y contra el sistema (parecido a lo que pasó en Argentina hace unos años). Se crea una situación revolucionaria, y a mi personaje se le considera un héroe. El grupo Armada Popular capitaliza esta situación y logra la revolución, toma el poder, toma palacio de gobierno, en fin se concreta la revolución. Rescatan a los suyos de las cárceles y cuarteles, etc. Ésa fue la idea. Creo que todos estos elementos se dejaron entender sin que los mencionara explícitamente.

    Hice esta historia porque en mi país se ha puesto muy de moda escribir sobre las décadas del terrorismo que vivimos, y sobre la represión del estado y todo ese rollo. Hay algunos libros muy buenos sobre el tema: ‘‘Abril Rojo’’ y ‘‘la Cuarta Espada’’ de Santiago Roncagliolo, ‘‘Grandes Miradas’’ y ‘‘La Hora Azul’’ de Alonso Cueto, ‘‘Radio Ciudad Perdida’’ de Daniel Alarcón etc. Incluso el señor Benavides creo que también ha tratado este tema en algunas de sus novelas. (Disculpe señor Benavides que aún no he leído sus novelas, pero apenas tenga la ocasión lo haré con mucho placer).
    Así que decidí hacer algo así, pero para divertirme y sin tomarme muy en serio el tema. Es una especie de parodia. No pretendí reflejar la realidad como tal, algunas cosas fueron inspiradas en la realidad otras me las imaginé yo por completo. Además todo lo hice así sin pensarlo demasiado, al contexto me refiero, y me concentré más en la historia y en la acción en sí.

    Pasando a otra cosa, te diré que usé lo de ‘‘entidad fantasmal’’ por que lo he oído decir en algunos programas sobre fantasmas y apariciones en la TV por cable. Claro que acá en Perú también se usa mucho lo de ‘‘entidad financiera’’ para designar a bancos o a organismos económicos internacionales. Pero se agradece tu interés y tus consejos. Y que bueno que te haya gustado mi final, esa fue mi intención, crear un final abierto a diversas interpretaciones. Espero que sigamos en contacto. Saludos y hasta pronto...


    PD: ¡Por fin mañana es Viernes y nos darán la siguiente consigna!. ¿Cuáles serán las instrucciones específicas esta vez? Me muero de la curiosidad y de las ganas de comenzar a escribir un nuevo cuento.

    Comentado por: Guido Cuadros el 14/12/2007 a las 02:34

  • Con respecto al cuento del Sr. Guido Cuadros.
    Hasta el momento es el único de los cuentos que he leído, recien estoy visitando este blog y me interesan mucho los trabajos que aquí se exponen.
    El cuento del Sr. Cuadros me parece rico en argumento, aborda una temática compleja que, claro, podría desarrollarse aún más.
    La trama es compleja, en tanto, nos propone una suerte de valvula de escape literario y surreal ante la desesperacion del opresivo mundo laboral, combinandola con ensoñaciones y paralelos subersivos.
    Reciba Ud. mis felicitaciones, aunque debo de aceptar que queda pendiente trabajar más aún la parte estrucutural de su narrativa, para eso están los expertos de este blog. Saludos.

    Comentado por: PAOLO el 12/12/2007 a las 22:47

  • Buenas noches a todos, amigos:

    Paso a comentar los cuentos que se han colgado esta semana.

    Cuento de GUIDO CUADROS:

    Audaz, fresco y desacomplejado. Quiero decir que no va buscando el detalle erudito sino llevar al lector a esa atmósfera, muy diferente, valiosa por eso. Echo en falta alguna referencia circunstancial más, de espacio y de tiempo concretos. Algún nombre propio, de persona, de lugar... Una, que confiesa cierta ignorancia sobre ese período visto desde dentro de Perú y, como yo, otros lectores de fuera de tu tierra, necesitamos algún arnés informativo, que además puede oxigenar más el texto. Veo "entidad fantasmal" que no me gusta. Entidad en literatura sólo es una entidad de crédito. Es un sustantivo demasiado abstracto para utilizarlo en otro contexto, y menos con fantasmal detrás. Fantasmal es un adjetivo demasiado valioso. Necesita un sustantivo bien tallado. Trufa la prosa con alguna estravagancia; en vez de decir "sus pupilas despedían un destello rutilante" di "sus pupilas despedían un anhelo rutilante" o "sus pupilas despedían un misterio rutilante". Yo opino que no queda mal la frase solemne, aunque sea solemne, si tenemos en cuenta quién la dice. Espero a las consignas sobre la descripción, estoy de acuerdo con ello. Y la frase final es cojonuda (con perdón) porque pide la colaboración del lector: su mérito es el de la polisemia, puede ser un sueño, un salir a flote a la realidad (¿un salir a flote de la realidad?), un espejismo de la mente del tipo...

    Cuento de JOAN ALTIMIRAS:

    Tal vez le falta que esté más dibujado el texto a través de la descripción, noto que le falta color, aunque el texto sea de gran intensidad emocional y sacuda al lector con la irrupción de la cotidianeidad un tanto truculenta de una pareja. Veo "envuelta" y "de vuelta" que no me gusta. La trama muy bien pensada. Coincido con la crítica.

    Cuento de MAXIMILIANO CHIRINOS:

    Aquí hay un ejemplo de lo que os comentaba de la importancia de los nombres propios, creo que vienen muy bien para ver la historia. Me gusta el cuento por la mirada infantil pero quizás debería haber un esfuerzo seductor mucho mayor si es un niño, el escritor debe esforzarse porque nos seduzca el narrador niño. Yo no creo que se desmorone por el final, pero simplemente para ser cuento, no para ser un cuento bueno (lo que busca el consejo que te dieron los profesores).
    Pero tal vez, es cierto, podría darse más calor al final con una nota más imaginativa.

    Espero, sinceramente, que estos consejos os hayan ayudado.

    Un saludo afectuoso,

    Alejandra Sirvent.

    Comentado por: Alejandra Sirvent el 11/12/2007 a las 22:25

  • Agradezco las críticas de Max, Joan, Víctor y Samuel (no se si estoy obviando a algún comentarista más, pero agradezco a todos).

    Quiero aclarar sobre mi cuento que traté de escribir el final de tal manera que quede a libre interpretación del lector.
    Después de esa bruma que lo envuelve todo, ¿que es lo que sucede con el personaje? ¿por qué aparece de nuevo en la escena del crímen?.
    A lo mejor todo lo de la cárcel fué un sueño, o a lo mejor todo ha sido real y simplemente está soñando que se encuentra de nuevo en la escena del crímen. O a lo mejor se encuentra en un purgatorio circular donde vivirá lo mismo una y otra vez por la eternidad. Etc. etc.

    Otra cosa que me doy cuenta al leer mi cuento es que mi personaje principal se siente muy vacío, como un cascarón sin contenido, como dice Benavides, nos transmite la historia como un simple espectador que no está en real contacto con lo que narra. A trabajar mas en eso.

    Finalmente, creo que el ejercicio estuvo bastante díficil, más que seguir la lista de palabras (que más que una dificultad puede ser una ventaja ya que nos da una guía) era eso de ponerlo en el límite entre lo real y lo fantástico y en solo 2 páginas.

    Por eso tal vez las salidas fáciles o predecibles, yo creo que el cuentista por excelencia que escribe relatos entre lo real y lo fantástico es JULIO CORTÁZAR. Un poco difícil tratar de emularlo.

    Ojalá que más adelante podamos presentar cuentos de aunque sea 3 o 4 páginas para poder trabajar un poco más los textos, nunca he sido un fanático del micro-relato, y creo que vamos por ese camino.

    Corremos el riesgo de covertir este taller de narrativa en un taller de micro-relato. Se que las limitaciones de espacio se deben a cuestiones logísticas pero debería ampliarse un poco el margen

    Comentado por: GUIDO CUADROS el 11/12/2007 a las 19:46

  • ¿Por qué un sueño?
    Creo que en los textos de de Guido y Maximiliano la ambigüedad propuesta queda resuelta: finalmente eran sueños y eso trae necesariamente los cuentos al plano realista.
    Si el objetivo era ese, está bien; pero creo que mantener la ambigüedad puede ser mucho más rico en la sensación que se produce en el lector. Por eso prefiero el texto de Joan, donde la incertidumbre queda rondando al terminar el cuento.
    Por otra parte, considero que el eje de la ambigüedad sea un sueño es un recurso peligroso por ser la vía, tal vez, más "facil". Pienso que su uso requiere plantear alguna novedad más allá de la pesadilla, de la confusión onírica, para que tenga un mayor impacto.

    Comentado por: Samuel Arias el 11/12/2007 a las 16:26

  • Pido perdon, otra vez , redacción nefasta en los comentarios. Debi haberlos repasado.
    He de reconocer que soy catalán y escribo la mayoria de relatos en esta lengua. En Castellano debo repasar más los textos.

    Comentado por: JOAN ALTIMIRAS el 10/12/2007 a las 22:25

  • Saludos,
    Acepto las criticas teneis mucha razon. Lo que me anima es escribi el relato de una vez a las 2 de la madrugada porque estaba lleno de trabajo, pero no queria perder la oportunidad que nos ofrecen Jorge Eduardo y Eva. Vuestras criticas y sugerencias me han abierto el apetito de trabajar en serio en el relato. Es cierto Guido, cuando lo vi editado lamente no haber respetado ni las reglas, como digo, reconozco que lo escribi de una vez sin repasarlo.
    Respecto a los tres relatos el que me ha parecido más redondo es el de Max. Lo he encontrado equilibrado, que te hace "sentir" el relato como si vieras una película y me ha gustado como se ha puesto "dentro" de la imaginacion del niño.
    El de Guido: me ha parecido una buena idea pero a mi parecer (como lector, no puedo opinar de otra forma) me pareció que el tono hay que trabajarlo, al leerlo por primera vez me parecio "exagerado", un poco de contención creo que lo haria más creible. Por otra parte creo que le falta cierto equilibrio, quizas en las transiciones y en el diàlogo se desploma un poco. El principio atrapa enormemente, luego no se por que, he perdido interes en algun momento. Si veo la razón vuelvo a escribir.
    Ah, prometo que el siguiente que envie lo trabajare más, los comentarios de todos se lo merecen.
    Gracias

    Comentado por: JOAN ALTIMIRAS el 10/12/2007 a las 22:20

  • un saludo. Este es mi comentario de los cuentos.

    Estoy de acuerdo con el comentario anotado al primer cuento. me atrapó en el primer párrafo pero luego la historia se pone interesante y las imágenes son claras. El final, esa vuelta circular es muy rápida en mi parecer, la transición podría ser mas sutil. Pero me gusta ese mundo que crea y la idea de final feliz destrozada con el golpe de la realidad.Por otra parte, la idea se puede acomodar a la historia política de varios países.

    El segundo cuento la verdad me pareció un poco confuso. Lo que no quiere decir que no valga la pena, talvez necesite leerlo de nuevo.

    El tercero me parece el mas logrado, aunque mientras lo leía no pude evitar recordar un par de escenas de la película “Salva al soldado Ryan” de Splielberg , no se si esto sea bueno o malo. El final borra el recuerdo de la película y me devuelve al cuento. las imagenes son muy buenas.

    Una cosa interesante es que los tres cuentos utilizan el taladro, la primera palabra, como un arma, un elemento que se vuelve parte de la historia.


    Buena suerte a todos

    Comentado por: Victor el 10/12/2007 a las 17:46

  • Finalmente, la crítica a mi propio cuento:
    Muy buenos los comentarios y correciones del señor Benavides. Es increíble la cantidad de cacofonías que cometí, y las repeticiones de palabras. Realmente debo trabajar mucho mi músculo de la ''correción''.
    Sobre la frase demasiado solemne del terrorista encarcelado, admito que tal vez fué un exceso, es que quería de alguna manera reflejar esa manera solemne, ideologizada y adornada que utilizaban los miembros de SL. Para ellos la guerra era ''la gloriosa emancipación histórica popular'', y sus bajas eran víctimas del ''magnicidio del estado servil al imperialismo'' y quienes no los apoyaban eran ''reaccionarios pequeño-burgueses'' etc. etc.
    En una escena de acción decir todo eso hubiera sido inverosimil, pero dado que estaba encarcelado y sin lugar a donde ir, supongo que podía darse el tiempo de decir lo que le venga en gana. Pero sí admito que tal vez debí trabajar más en ese diálogo para hacerlo más creíble.
    El ''quiebre'' fantástico comienza a hacerse notorio desde la frase del lider revolucionario: '' un puesto en el ministerio de las artes del diablo'', es un comentario irracional con el que pretendía hacer notar que definitivamente algo no andaba muy bien, que algo raro estaba pasando, luego el personaje se sumerge en esa bruma espesa y finalmente aparece de nuevo en la oficina donde se cometió el crimen.
    Queda la interpretación abierta para el lector: o todo fué un sueño, o fué un vistazo al futuro, una simple alucinación, la realidad se desdobló en realidades alternativas, o el personaje está en un limbo purgando culpas etc.

    Sobre lo que dice el señor Benavides en su texto de Clase II, creo que tiene razón, al menos en mi caso, si bien me causó mucho trabajo cumplir con todas las instrucciones, la lista de palabras en determinado orden me dió una especie de ''guía'', algo así como una escaleta de la historia, una ya se ajusta a ciertos parámetros y no está en el aire como sucede a veces frente a la página en blanco. Por muy difíciles que sean las instrucciones, al menos uno ya tiene algo en qué basarse y es más facil no irse por las ramas.

    Comentado por: Guido Cuadros el 08/12/2007 a las 04:39

  • Comentario sobre el cuento de Joan Altimiras.

    Coincido con los comentarios del señor Benavides. Se puede trabajar más la historia, en varios aspectos, estructura, lenguaje, mayores descripciones etc.
    En mi caso, las 2 páginas me quedaron cortas, tuve que editar bastante para respetar ese límite. Creo que a este cuento le hubiera venido bien una página más (no para ''rellenar'' o ''llenar la página'' sino para trabajar más en los aspectos arriba indicados).
    Se podría hacer un contrapunto entre las ''alucinaciones'' o ''premoniciones'' de Ingrid y lo que va sucediendo en la casa donde muere su esposo. Trabajar más en la idea de que ella con el poder de su ''subconsciente telekinético'' ocasiona la muerte de su esposo, en una especie de ritual vudú.
    Tambien a la frase ''... e intento calmarse leyendo con parsimonia el periodico.'' yo le hubiera aumentado. ''Pero no podia pasar de la primera linea, que leía una y otra vez'' o algo así.
    Pero muy bien en general.

    Lo que si debo ''criticar'' es que no se ha respetado el orden de las palabras. Primero se ha utilizado ''fantasmal'' y luego ''portátil'', cuando en la lista dada, primero debía utilizarse ''portátil'' y luego ''fantasmal''. Además, no hay mucha distancia entre una y otra, y la idea era que hubiera un par de líneas.

    Comentado por: Guido Cuadros el 08/12/2007 a las 04:13

  • Leí ambas,la agresión y la disculpa,en una sola oportunidad. Aceptada la disculpa de Guido.No me explico cómo pudo haberse mirado ese cumplido a una INDISCUTIBLEMENTE NOBILÍSIMA TAREA,como un reproche o acusación de blandura.Cuida esos nervios Guido.

    Comentado por: Lucho el 08/12/2007 a las 01:06

  • Señor Cuadros, percibo de su narración que usted es muy buen escritor, tiene facilidad para describir situaciones, usa un lenguaje muy bien logrado. Esta vez me pareció que escribió más con la mente que con el corazón. Personalmente considero que si pudiera invertir o equilibrar la balanza asumo que lograría crear narraciones extraordinarias. Atentamente, MC.

    Comentado por: max el 08/12/2007 a las 00:33

  • Quiero disculparme con el señor Lucho por mi anterior comentario, la verdad es que exageré. Acá todos tienen el derecho de expresarse libremente y creo que el señor lucho lo hizo sin faltarle el respeto a nadie. Lo siento. Confundí ''idealista'' y ''fraternal'' con ''suave'' y ''condescendiente'', disculpas nuevamente, no se por qué me exasperé tanto.

    También quiero agradecerle una vez más al señor Benavides y a la señora Eva, por brindarnos este taller gratuitamente, un taller cuyo precio seguramente no debería bajar de los 250 o 300 euros (un precio imposible de pagar para algunos de nosotros). Puedo ser redundante en este aspecto, pero la verdad es que nunca me cansaré de agradecerles.

    Como dije voy a leer los cuentos y los comentarios atentamente, a profundidad, y mañana temprano posteare mi ''informe''.

    Pero aprovecho para hacer una pequeña aclaración a un comentario del amigo Leonardo Cabrera. En mi cuento, es el juez quien lleva el pañuelo negro y no mi personaje. Es una referencia a un hecho histórico de mi país, cuando los sospechosos de terrorismo, allá por principios de los 90s eran juzgados por ''jueces sin rostro'', éstos eran jueces que se cubrían el rostro con máscaras negras para no ser reconocidos por el enemigo y evitar represalias.
    En la escena, mi personaje tiene dificultad para respirar debido a la paliza a la que ha sido sometido.

    Respecto a la ''salida fácil'' de ''todo era un sueño'' debo admitir que no se me ocurrió otra cosa. Por eso, con esa base, traté de hacer algo más complejo y abierto, me esforze en la descripción para que quede abierta la posibilidad de otras opciones: tal vez fué un sueño, pero tal vez el personaje tuvo un contacto fugaz con otra dimensión o realidad alternativa, o tal vez fué un vistazo al futuro etc. Pero debo admitir que sí, a grandes rasgos, admito la crítica de quienes piensan que utilicé la salida fácil de ''todo era un sueño''.

    Si el cuento hubiera sido totalmente real o totalmente fantástico creo que a todos se nos hubiera hecho mucho más fácil la tarea, pero eso de situarlo en la ''frontera'' de ambos géneros a mi particularmente me dió mucho trabajo.

    Más comentarios (sobre todo de los otros dos textos) mañana temprano...

    saludos

    Comentado por: Guido Cuadros el 07/12/2007 a las 21:08

  • Pronto me tomaré el tiempo para hacer un comentario más largo sobre los cuentos elegidos (incluyendo el mío, del cual quiero explicar algunas cosas). Lo haré más tarde o mañana temprano, por ahora no tengo tiempo.
    Pero me parece que el comentario de Lucho hecho el 07/12/2007 a las 13:58 es totalmente agresivo e insultante.
    Le recuerdo que éste es un taller para aprender y aca ningún tallerista es profesional. Si le parece que los cuentos son malos y que los comentarios del señor Benavides son ''suaves'', entonces por qué no se anima el señor Lucho a mandar sus propios cuentos. Además ¿quién es el? ¿es acaso un escritor de renombre o un prestigioso editor para que venga a burlarse de indirectamente de nuestros cuentos con su sarcasmo?. Un poco más de respeto y si no van a colaborar con el taller pues mejor ahorrarse los comentarios creo yo.

    Comentado por: Guido Cuadros el 07/12/2007 a las 19:43

  • "El combate" es mi preferido. Espero que, al justificar esta afirmación, reseñe aspectos útiles tanto de este como de los otros cuentos.

    Acierta "El combate" en la localización de la voz, es decir, en brindarle al lector la certeza de que está leyendo lo que alguien dice y no simplemente algo. Esa es la primera virtud del relato, muy difícil de observar en cuentos-ejercicios, pues la tendencia, generalmente, apunta a la manía del demiurgo, a esa vocación por instaurar el mundo ficcional sin filtrarlo antes por coordenadas mínimas que hagan más dinámico y diferenciado al relato. Finalmente, es así como se gana la memoria del lector -además de su tiempo-, con los detalles que, si bien subyacentes o marginales a la historia como estructura de eventos, son el color, el yo que se comunica desde una subjetividad singular.

    Es precisamente esa cualidad la que no observo en los otros dos relatos. La primera persona en ambos casos no ha sido suficiente. Las voces están demasiado entregadas a cumplir con sus historias, sobre todo en "Camisas rojas". Después de su lectura, no queda nada más que los resortes de la acción.

    mtc.

    Comentado por: Marco el 07/12/2007 a las 16:36

  • Comentario al cuento de Max Chirinos:
    Se me podrá decir que esto importa poco, pero a mí me ha gustado mucho la idea. No soy bueno sólo para hacer comentarios de forma y estructura, y aunque la objetividad se va un poco al demonio, tengo que decir que la forma que Max encontró para relacionar las palabras y tejer, por detrás de ellas, la historia, me pareció interesante y atractiva. Por lo demás, leí el cuento de un tirón, lo que me indica que no hay fallas en el ritmo.
    Y aquí voy a tener que discrepar con el comentario que se le ha hecho... no creo que haya necesidad de alusiones o insinuaciones previas, realmente, eso lo haría alguien poco confiado en sus lectores, creo que muchas veces la amigüedad, en la medida justa, es de lo más estimulante que puede ocurrir en una historia. Y precisamente por eso creo que yo eliminaría, al final, estas líneas: "Cuando enfoqué la mirada en el médico, éste me sonrió y haciéndome el saludo militar, me llamó “capitán Sanders”. No pude salir de mi estupor, era Heinz", que son, después de todo, "el despertar del sueño".

    Comentado por: Leonardo Cabrera el 07/12/2007 a las 14:26

  • Comentario al cuento de Guido Cuadros:
    Primero, esto: "Desperté con los músculos agarrotados y unos cuantos huesos rotos frente a un juez. Un pañuelo negro le cubría el rostro. Se me hacía difícil respirar y no pude oír todo lo que decía".
    Debería decir, "un pañuelo negro ME cubría el rostro", ¿no? Creo que a Jorge se la ha pasado, por eso lo apunto.
    Respecto al tema de la tensión, que el propio Jorge menciona en el texto, no estoy de acuerdo en que la obligación de meter las palabras en determinado orden en el relato sea generadora de intensidad. Es una pauta, tan válida como cualquiera, para un trabajo de taller, pero no le adjudicaría tal valor. De modo que si el relato de Guido Cuadros tiene intensidad, lo tiene gracias a otras cuestiones, me parece.
    Bien, aparte de las palabritas, que en realidad me parecen lo menos importante de la consigna inicial, estaba el otro aspecto, el que hablaba de situar el cuento en el límite entre lo real y lo irreal. Siento, como lector, que en este caso el autor se ha tomado el camino más sencillo, algo así como, todo fue un sueño, y el fenómeno de lo fantástico se ve reducido a la perspectiva del protagonista... ese es el sabor de boca que me deja el párrafo final, con un retorno al punto de partida que busca cierta circularidad, pero sin que a mí me venga a cuento, más que para concretar la consigna ya mencionada.

    Comentado por: Leonardo Cabrera el 07/12/2007 a las 14:03

  • Muy noble y plausible tarea la que cumplen ustedes,Jorge Eduardo y Eva Valeije.Sus comentarios a los cuentos son de lo más idealista y fraternal que he visto.Mis afectuosos saludos.

    Comentado por: Lucho el 07/12/2007 a las 13:58

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

www.jorgeeduardobenavides.com

Bibliografía

/upload/fotos/obras/unmillondesoles_med.jpg

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

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