El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Consignas para escritores
Durante casi veinte años he sido profesor de talleres de creación literaria. En Lima, en Tenerife, en Madrid, fundamentalmente, pero también en otros lugares donde estuve más bien de paso: Miami, Boston, Granada, A Coruña... durante todos estos años, entregado a destripar cuentos, a analizar textos y a sugerir cambios y pulimentos, he ido descubriendo el carácter más bien elusivo que tiene la buena literatura, la manera en que, una y otra vez, parece rechazar cualquier consigna, desdeñar cualquier precepto y escabullirse de todo intento de sistematización. ¿Cómo pues, se puede enseñar a escribir? ¿De qué sirve un taller de creación literaria? Creo que en realidad, un taller no es más que un espacio en el que los participantes nos enfrentamos juntos a este esquivo oficio para sugerir y orientar el avance del texto literario que acometemos con mayor o menor fortuna. No es nada más. Ni nada menos.
Ciertamente estos breves apuntes no son un taller en sentido estricto sino más bien una reflexión sobre el hecho de escribir, apenas unas pinceladas acerca de los mecanismos más delicados que aparecen en cualquier cuento o novela y que pueden serle útiles al escritor en ciernes para construir su propio trabajo narrativo. Mucho de lo que aquí diremos es también una extensa -y al mismo tiempo contenida- recopilación de lo que han dicho escritores, profesores, teóricos de la literatura y profesores de taller sobre el oficio y sus secretos. Pero sobre todo, es un cuaderno de bitácora de todo aquello que he ido descubriendo en estos veinte años como profesor de taller (y como escritor yo mismo) y que reúno aquí en forma de pequeñas consignas, sugerencias y reflexiones acerca del hecho narrativo.
Hablaremos de aspectos genéricos de la literatura, como la diferencia entre cuento y novela, o de los grandes temas literarios, pero también hablaremos de detalles minúsculos e interesantes del proceso de escritura, como la elaboración de los personajes, los resortes de una buena descripción, los recursos estilísticos...en algunos casos me detendré más y en otros menos; algunos apuntes serán simples bosquejos, otros resultarán más profusos y algunos otros más bien reiterativos. Y sobre todo echaremos mano de fragmentos de cuentos y novelas de estupendos escritores, porque al fin y al cabo es de ellos de quienes más y mejor aprenderemos.
Naturalmente, también habrá propuestas de trabajo, pues como sabe todo el mundo que se dedica a este oficio, la única manera de aprender a escribir es escribiendo, de manera que cada quince días colgaremos una nueva consigna narrativa en este espacio y quienes quieran hacerlo me enviarán los textos a la dirección de correo tallerdejorge@yahoo.es. Así, Eva Valeije -quien trabaja conmigo como lectora en el taller presencial- y yo escogeremos unos cuantos para leerlos, comentarlos y dejarlos en esta página a fin de que ustedes también puedan analizarlos. Naturalmente, este espacio está abierto a todo aquel que quiera participar con sugerencias y comentarios.
La propuesta de la semana
En esta primera sesión y para ir conociéndonos, simplemente les pedimos que envíen algún texto cuya extensión no sea mayor de dos páginas con interlineado sencillo. Puede ser una breve descripción, un fragmento de novela, un cuento corto... en fin, lo que nos quieran entregar. Bienvenidos y los esperamos la próxima semana.
[Publicado el 16/11/2007 a las 01:29]
[Etiquetas: taller literario]
Me gusto el texto El Banquete. Para mi gusto se fue mur rápido; pero está bien. Saludos al autor o autora. Por cierto ¿dónde veo quién lo escribio?
Comentado por: Francisco Mejía el 10/6/2008 a las 03:58
Comentado por: Vivian el 22/11/2007 a las 20:34
queridos amigos,
la idea es que enviéis vuestros textos a la dirección de correo que hemos habilitado para tal efecto: durante la semana iremos comentando todos los que podamos a cada uno en su propio correo y luego escogeremos unos cinco o seis para colgar en este espacio con los comentarios oportunos a fin de que los demás también hagan sus propias observaciones. Ahora bien, eso no significa que cada quien pueda colgar sus textos aquí directamente, en "el ruedo", para intercambiar opiniones con los demás (sí, incluso con el amigo Joaquín, que se ha animado a enviar sus sonetos...) O simplemente anotar sus observaciones, sus reflexiones sobre el trabajo narrativo, sus proyectos: recuerden que este es un espacio en el que participamos todos y que iremos mejorando poco a poco...
Ah!, y no es necesario hacer pago alguno
saludos a todos y bienvenidos
Jorge
Comentado por: jorge el 20/11/2007 a las 07:55
Bueno amigos ya mande mis textos al correo indicado, y espero que sean seleccionados para el analisis del señor Benavides, aunque quien sabe, estamos compitiendo con el compañero de clase Sabina, aunque no importa por ahi tengo un chance ya que el ha presentado poemas y yo prosa.
Para el amigo Mauricio Nieto: Si creo que todo este taller es gratuito, nunca han cobrado aca en elboomera.com, y por ahora no han dicho nada acerca de ningun pago. Realmente es un privilegio.
Bueno aca mis dos textos, por si acaso los posteo aca de frente como han hecho otros bloggers, lo malo es que en este formato no se diferencian las cursivas, ( las cuales uso para diferenciar las cosas que dicen los personajes de la voz del narrador en algunos casos ) pero bueno ahi les va:
VULNERABILIDAD
...Suelo sentirme muy vulnerable, como una hormiga que se traslada siguiendo el rastro de sus compañeras por las paredes de una cocina ante la vista de ese dios omnipotente que es la ama de casa que se ha percatado de la invasión insectoide y que puede acabar con sus vidas en cualquier momento, si es que se decidiese. Así me siento, como esta hormiga que sigue su camino sin percatarse de que su destino esta en manos de esa forma gigantesca que no alcanza a distinguir, de cuya existencia no tiene constancia, salvo en el momento en que la rechoncha ama de casa rocía su insecticida sobre la expedición, y siente una opresión en el tórax que nunca antes había sentido y luego siente como se hace cada vez mas difícil moverse y como todo el cuerpo se va anestesiando y la vida se va escapando, y la preocupación por no poder cumplir la misión que le fue genéticamente encomendada, la de llevar abasto al hormiguero, la angustia de saber que su existencia no ha servido para nada, que la misión quedo sin cumplir. Que triste es cuando la vida se extingue, la mía y la de mis compañeras que morimos en esta ahora aséptica cocina, en un triste pueblo que se hunde a su vez en la pobreza, y cuyos habitantes no están libres de un destino semejante, igual de vulnerables ante un dios impasible que en cualquier momento les quitará la vida, liberándolos tal vez, liberándonos a todos de este gigantesco absurdo...
ALFAJOR AREQUIPEÑO
Paco llegó a su casa alrededor de las tres de la madrugada relativamente despejado, la borrachera y los efectos de la marihuana se le habían pasado un poco después de las dos largas horas de viaje desde Villa El Salvador --distrito donde se había realizado la fiesta de su amigo de la universidad, el popular ‘‘Kemoly’’-- hasta su casa en puente piedra. (Tiempo suficiente para escuchar dos veces el ultimo álbum de Marylin Manson en su discman.)
Entro a su casa y se dirigió raudo a la cocina, a rebuscar entre las ollas algo de alimento; no había casi nada, solo unas cuantas cucharadas de arroz en la arrocera. Prendió una hornilla de la cocina y puso a calentar una olla en la que habían cocinado frijoles, aun quedaba el ‘‘juguito’’ y pensó que seria pecado desperdiciarlo. Echó ahí todo el arroz que quedaba en la arrocera, raspándola enérgicamente para no desperdiciar un solo grano.
Mientras revolvía el menjunje, que olía muy bien, se dirigió a la refrigeradora en busca de un huevo salvador. Obra del señor: quedaba uno exactamente. Puta que suerte conchasumadre, este huevo lleva mi nombre. Regresó hacia la cocina, partió el huevo y lo agregó a su preparado. Tacu Tacu casero carajo. Se sentía alegre, esta experiencia culinaria en horas de la madrugada lo había puesto risueño y sonriente. ‘‘Un poco de pimienta un poco de sal’’ dijo elevando la voz, como cantando, sin darse cuenta, al mismo tiempo que con el codo, golpeó e hizo caer la arrocera vacía al piso, generando una bulla considerable. ‘‘Calla borracho de mierda’’, le escuchó decir a su hermano desde su habitación. Pasa, pasa, pajero de mierda. Deja cocinar tranquilo se dijo paco, para sus adentros, cerró la puerta de la cocina y se concentro en sus asuntos. Se agachó y busco en la alacena un plato hondo donde depositar la merienda nocturna, saco también una cuchara. Al levantarse vio que el gato, parado sobre el mueble adyacente a la cocina, lo miraba con sus ojos esmeralda. Esos tus ojitos lindos, hechiceros, mira que parecen dos luceros. ‘‘Oye Benito ¿En qué momento entraste?, ¿El truco de Batman, no?, ¿Te has antojado de mi combo? Ven te voy a dar tus galletitas por que no creo que te guste el Tacu Tacu.’’ Sacó un puñado de comida para gato de una lata de panetón donde la guardaban y le sirvió en su plato en el piso, el gato comenzó a devorar la comida. ‘‘Estás con ambrosio Benito’’, dijo al tiempo que apagaba la olla, y se servía el contenido en el plato hondo. La cocina se había llenado de humo, ya que la puerta estaba cerrada, las ventanas eran pequeñas y no había campana.
Probó un poco y se dio con la sorpresa de que estaba exquisito. Como estaba muy caliente aprovechó para hacerse una jarrita de limonada mientras se entibiaba el arroz con restos de frijol y huevo. Ya todo listo, cogió la jarra y el plato y se fue a la sala. Vamos Benito ¡sal de la cocina ya!. Cerró la cocina para que no se escapara el gato por la ventana y se sentó en la sala, orgulloso de su obra. Degustó su fiambre rápidamente, se tomó toda la limonada directamente de la jarra, y se quedo relamiéndose, satisfecho. Eructó sonora y repetidamente.
Entonces recordó que en el estante del comedor había alfajores arequipeños, alfajores que su tía recién llegada del sur del país había regalado a su madre. Sintió la adrenalina incrementarse en su organismo mientras abría el mueble y buscaba los bocadillos. Quedaba uno exactamente. Milagro. Lo llevo a su lugar en la mesa, se sentó y lo observó detenidamente por espacio de un minuto, las capas de masa eran de un color naranja levemente fosforescente unidas entre si con miel rojiza de brillo intenso, ‘‘Parece una joya’’ pensó, ‘‘Un pequeño tesoro más de la tan mentada culinaria nacional’’. ‘‘¡CORÓNAME!’’ Dijo antes de introducirse el psicodélico bocadillo a la boca y engullirlo de un solo bocado. Se sentía como en el cielo mientras el bolo alimenticio discurría lentamente desde su garganta hacia sus entrañas. Alcanzó un estado de gracia, leves y agradables temblores le recorrieron todo el cuerpo. ‘‘Seré pobre, pero al menos esta noche, he comido como rico’’.
Comentado por: GUIDO CUADROS el 20/11/2007 a las 04:42
Comentado por: Mauricio Nieto el 20/11/2007 a las 02:41
Comentado por: Mauricio Nieto el 20/11/2007 a las 02:40
me queda una duda, los textos que nos piden en ''la propuesta de la semana'', los tenemos que mandar a la direccion de correo arriba indicada (tallerdejorge@yahoo.es) o como ya han hecho otros bloggers, los posteamos aca mismo en la seccion de comentarios??
Bueno mañana posteare un pequeño fragmento de cuento , lo ahre por las dos vias por si acaso, lo mandare al mail indicado y lo posteare aca tambien en la seccion ''COMENTARIOS''.
Que bacan osea que voy a ser compañero de clase de joaquin sabina , buena voz!!!
Comentado por: Guido Cuadros el 20/11/2007 a las 01:14
Focalizaciones
El banquete
La gorda de la izquierda, tiene cara de querer conversar, la muchacha a mi izquierda, está tan sacada de onda como yo, desorientada, no encuentra —afortunadamente— como iniciar una plática conmigo y se limita a sonreír. Soy el único inadaptado que se trajo su cubalibre a la mesa, todos abandonaron el aperitivo en los salones. Qué me importa, tengo más sed que los demás. Dieciocho comensales, dieciocho. Hacía mucho tiempo que no veía una mesa tan grandota. La anfitriona echó la mansión por la ventana. Esta porcelana debe ser de Dresde, los cubiertos de plata, la cristalería de Murano. Por qué no hablará nadie, hay infinidad de ángeles volando por encima de la mesa. Dónde estará Federica, está en el mismo lado de la mesa que yo, fuera de mi ángulo de visión. Mejor para ella, porque mis ojos podrían ametrallarla por obligarme a venir, y sería desagradable que su cadáver rompiera los platos y la sangre maculara los finísimos manteles de seda. Tan a gusto que estaba en mi casa leyendo a Tomás Eloy Martínez, sentado en mi más viejo amigo, un sillón de piel desgastado por centenas de libros leídos, bebiendo una copa de vino rojo; sin zapatos, sin afeitarme, cuando escuché la voz castrense familiar: ¿ya estás listo?, son casi las ocho y media, recuerda que vamos a casa de la duquesa de Veragua, y esa gente aprecia mucho la puntualidad. Me parece una exageración dar vueltas a la manzana por diez minutos, Federica tiene una enfermiza compulsión por llegar en punto. Nadie le ha informado que estamos en el siglo XXI.
Ni siquiera la duquesa-anfitriona encuentra que decir. No sirven el primer tiempo. Carajo, que me estoy perdiendo el segundo tiempo del futbol, a propósito de tiempos. Me terminé la cuba, y no veo ningún mesero por aquí. ¿Dónde estarán? ¿Por qué nadie habla? Qué silencio más tenso.
¡Qué desesperación! Nunca había venido a una cena más mamila. La sangre azul se derrama por toda la mesa. Ni siquiera mi marido, rey de la sociedad, está a gusto. Me sentaron entre el conde Drácula y la princesa Pirulí. Mi pálida vecina insiste en restregarme su genealogía y su rancia estofa; hazme el cabrón favor, es descendiente en línea directa de Carlota, la lorenza consorte de Maximiliano. Es una Habsburgo de Austria; qué pena, yo soy una Sánchez de Michoacán. Qué chistosas se ven las señoras estiradas por los mercenarios del bisturí. Sonríen, aunque estén enojadas, no pueden evitarlo. Obra del cirujano. Me encantaría ver a estas reales damas en la mañana, al despertar, sin una gota de maquillaje. Qué horror. Por qué diablos no me habré traído mi copa de vino, llevamos quince minutos sentados y el regimiento de esclavos de librea no aparece por ningún lado. El único cabrón que tiene un trago en toda la mesa, es el de enfrente. No está feo, hay que reconocerlo, se nota a leguas que está tan incómodo como yo. Tampoco sabe de qué hablar con sus vecinas. No sé cómo le hizo, pero un mesero norteado le trajo otro chupe. Se ha de haber mochado con una lana. Cual será su esposa. Me late que es la gorda de verde, la de la esquina. Cambiaría un día de vida por un cigarrillo, pero ni siquiera pusieron ceniceros. Estos pinches ricos son bastante desconsiderados.
Tiene bonitos ojos la señora de enfrente. Son de un verde oscuro que no había visto, como del color de la hierba del jardín. La he descubierto mirándome varias veces, pero en cuanto coinciden las miradas se voltea a conversar con la bruja que le tocó al lado. Sus pupilas no la obedecen, me buscan sin su consentimiento. De la pléyade de momias heráldicas presentes, es la más guapa, se nota que no pertenece a la aristocracia, debe ser princesa consorte como yo. Plebeyos arribistas ja ja. Me volvió a mirar y brindé con mi nueva cuba. Se puso tan roja como las flores del vestido de la bruja vecina. ¿Cómo se las irá a arreglar la gentil centenaria para comer la sopa y no remojar su collar de esmeraldas? Vaya, por fin sirven la cena. Ni en el palacio de Versalles desfilan los esclavos con tanta coordinación. Dieron una vuelta completa antes de detenerse. ¡Puta madre!, hay uno por cada comensal. No puedo ver al mío, pero el que le tocó a mi amiga de enfrente es el último de los Neandertal vestido de etiqueta. Le sirvieron nada más a la duquesa, la gentil anfitriona. Hasta que probó la sopa y dio su aprobación al mayordomo que se parece a Drácula, nos empezaron a servir a los demás. Primero, a las damas, de acuerdo al librito de Carreño; finalmente, a los gentiles caballeros; una crema de color nebuloso. No vi gato alguno que la probara primero, espero que la duquesa no me mande envenenar por romper el protocolo y seguir chupando. Si tuviera la capacidad de leer los pensamientos, estaría yo en una mazmorra esperando por el invento del doctor Guillotine.
Es un descarado el señor de las cubas. No ha parado de coquetearme. ¿Cómo se llamará? Tiene cara como de Ernesto. Así le pondré, Ernesto, para no estar sonriendo con un tipo anónimo. Hay un libro de Wilde, ¿no?, La importancia de llamarse Ernesto. Sea pues.
¿Qué serán estos pajaritos que nos sirvieron? Parecen canarios asados. Ernesto ya se acabó el suyo, se nota que no vino por hambre, que ya la traía. No ha hecho el feo a los vinos. Toma todo lo que le ponen enfrente. Por fin conversan los demás, cada quién con su vecino más próximo. El cotorreo suena como un panal de abejas. La orquesta de Cámara sigue interpretando a Strauss desde el piso de arriba. Un vals más y entenderé por qué Hitler invadió Austria. Nada detiene el cinismo de Ernesto. Cada que da un trago de vino, brinda conmigo. Si lo ve mi marido se va a armar. Hay que reconocer que tiene bonita sonrisa. Brilla más que el collar de perlas de su obesa vecina. No me queda más remedio que corresponder a los brindis y a la sonrisa. Vigilo a mi esposo, para ver si no se da cuenta de mi juego con Ernesto, pero está involucrado en la conversación con los que lo rodean. En realidad, hace años que se olvidó que existo. Perdí la cuenta ya de la última vez que me hizo el amor. Meses, años quizá. Quién será el flaco ese que convoca la atención golpeando su copa de vino con una cucharita. Debe pesar treinta kilos y tener cien años, ¡qué oso! Bueno, nada más duró diez minutos su oda, elogiando la gentileza de la anfitriona. La duquesa agradeció el brindis y nos invitó a pasar a la biblioteca en donde se servirán el café y los licores. Necesito fumar, las garras del vicio atenazan mi voluntad y mi paciencia.
Qué hermosa se ve la grande ciudad de la laguna a la media noche. Amanecieron pródigos los dioses urbanos. Raro ver tantas estrellas. Espero que Federica no me esté buscando, pero ya no soportaba la conversación de la alta sociedad. Puras pendejadas. Me voy a echar otro cigarro, nadie fuma adentro. ¿Quién será? Es la dama de las esmeraldas en los ojos. ¿Vendrá por mí, o será fumadora?
¿Se me notará? Juro que nunca vuelvo a beber, lo juro. ¿Adivinará López lo que hice? Creo que no. No ha parado en todo el camino de hablar del honor de habernos codeado con la gente bien de la ciudad. No supe siquiera el nombre de Ernesto. Será Ernesto para siempre. No cruzamos más de cien palabras. Siempre supuse que mi primera aventura sería en una suite de lujo, con champaña y un largo proceso de seducción. No en el jardín de una duquesa, detrás de unos matorrales, con Ernesto, un señor al que jamás había visto antes, ni volveré a ver. Tengo los calzones llenos de pasto, tendré que bañarme antes de dormir.
http://alvaroancona.blogspot.com/
Comentado por: Álvaro Ancona el 19/11/2007 a las 20:22
Comentado por: Laura el 19/11/2007 a las 13:03
Comentado por: Edilberto el 18/11/2007 a las 03:03
Mi música.
1.
Aprendí de Bob Dylan que golpeando
en las puertas del cielo hay otra vida,
de Sinatra admití que andar cantando
my way era un camino de subida.
De amigos que se van y cortesanas
aprendí por Brassens y por Piazzola,
de mi primo del alma que las nanas
se lloran con cebolla en la pianola.
De Lennon, imagine que all the people
se sentara a pispear en mi escalera,
de Cohen lo que sé y de cualquiera
la palabra canalla, culo y nipple.
The Rollings me dijeron que el dinero
de Satán te convierte en Caballero.
2.
De Miguel de Molina y la Dolores
que el flamenco es mi sangre de enfisema,
desde niña Pastori a Antonio Flores
esculpí un mausoleo al mismo tema.
De mi Paco Martín que a la Pantoja
un toro la dejó viudita y rica,
telarañas en red, pues se me antoja
que soy el soberano de Malpica.
Y dicen las gentes de mala lengua
que cuando tu calle me ven rondar
la copla cuenta que ahí Anda-Lucía
en esta pasión de versos sin mengua.
Nuevo lunes díscolo de avatar:
Sigo siendo el Rey don Juan por un día.
Hay quien dice que mis versos son muy malos, pero algunos opinan que soy un genio.
Es contradictorio.
¿Te animarás a destripar estos sonetitos?
Comprometiéndonos a donar nuestras ganancias en Lima.
No hay mucho que decir, Alejandro Sánz y otros artistas, por iniciativa de Sony BMG (de la cual Serrat y quien suscribe integramos el consejo directivo) junto a otros músicos que hemos apadrinado en nuestra trayectoria de vida artìstica (Fito Páez "que es Lucía", Pimpinela ("que son Joaquín y Lucía") y que como dije han utilizado sus inspiraciones con versos y subterfugios avalados y ratificados por mí, realizarán un concierto a beneficio de los damnificados del terremeto en Lima. Como es sabido he dicho infinidad de veces que mi mujer era peruana (una mina de oro del Perú, a quien me encargué de explotar y tapar con la manta). Hoy devolveremos a la ciudad llamada "La horrible" pero que es "mi bella" una colaboración algo más que simbólica.
También declaro, bajo juramento, por este medio que aunque no he convenido con mi primo sobre el asunto DONAREMOS EL PRODUCIDO DE NUESTRO CONCIERTO EN LIMA, previo pago de músicos y empleados afectados. Si mi querido socio no deseara ceder su fifty per cent, yo me haré cargo de mi propio bolsillo de entregarle al pueblo de mi amada "negra" que es y seguirá siendo "mi Jimena de Bryce Echenique con y sin amigdalitis de Tarzán" la parte pertinente a Joan Manuel. Por lo tanto, no me comprometo por él, pero sí por lo que genere la presencia de ambos, en el escenario de las tierras del Inca.
Jamás he alardeado de generosidad y tampoco es el momento de comenzar a hacerlo ahora. Simplemente debo decirle a muchos que sí se avecina el fin de los tiempos y que los señalados en este sitio de la política y la prensa tendrán que hacer lo propio y dar crédito a la nueva era haciendo relucir la verdad ante la prensa de los conjurados.
La mezquindad satánica y malévola que nos ha enriquecido, transformado en multimillonarios y luego, en castigo, nos ha dejado tirados en la hierba por excesos de drogas y alcohol no nos dio la felicidad que fue recibir los poemas y epistolarios cálidos de nuestras Musas que nos salvaron la vida.
Joaquín.
http://porelamordeunamina.blogspot.com
Comentado por: Joaquín Sabina el 17/11/2007 a las 17:54
Comentado por: JT el 17/11/2007 a las 01:16
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
05/7/2008 19:39
Publicado por: Carlos Arnal
05/7/2008 17:19
Uuuhhh! Estuve ocupada y hace un...
Publicado por: Alicia
04/7/2008 22:44
he tenido la suerte de haber...
Publicado por: pablo
04/7/2008 16:43
Estimados profesores: siento...
Publicado por: Ana Herrera Peña
04/7/2008 04:44
Me gusta el cambio de ritmo en...
Publicado por: Gloria
03/7/2008 20:29
Publicado por: Trini http://calvario.wordpress.com/
02/7/2008 11:23
estimados Javier y Carlos, les...
Publicado por: Jorge
02/7/2008 10:46
Hola! Me llamo Carlos Arnal,...
Publicado por: Carlos Arnal
01/7/2008 20:41
Publicado por: Javier Gutiérrez
27/6/2008 21:54
Hola . kisiera decir ke la tesis...
Publicado por: santi_22
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