El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
El jardín 54. Dolor
[Publicado el 11/2/2008 a las 20:00]
Comentado por: M el 13/2/2008 a las 21:15
Comentado por: Pedro Thiner el 13/2/2008 a las 08:47
Comentado por: hermann el 12/2/2008 a las 21:01
Comentado por: Enea el 12/2/2008 a las 14:31
¿Escribir mientras se camina?
tener las palabras, resguardarlas, no cerrar la puerta, esribir mientras caminas, sin mano, sin pergamino, sin tensa.. escribir cada uno en uno...
hoy tapé los ojos de 11 muertos, uno de ellos, era.. tan conocido que quiso slaudarme y le dije... no... no puedes... estás muerto.
escribir mientras caminas, es pensar si quieres, puedes sentrte un rato o adelgazar el manzano, puedas comerla es una fruta. puedes caminar mientras escribes, estás sentado y en tu casa exclamas qué viaje tan largo...
todo duerme, ellos están despiertos, deben estar matndo a alguien... destapo la cama y recuerdo...
qué bella es la vida, hoy lo pondré a las siete, aunqeu a las seis y media cerré tus ojos, hoy lo pondré a las siete y al regreso volveré a mirar la luna, ayer estaba creciendo como un trapecio
Comentado por: Enea el 12/2/2008 a las 14:21
yo creo que sólo podemos sentir dolor de manera personal. pero eso no quita que situaciones que, en apariencia, son ajenas nos toquen de cerca y pasen a un marco personal que nos permita incorporar un dolor que, desde un comienzo, nos parecía ajeno.
Comentado por: voyeur el 12/2/2008 a las 14:07
..."Y así en los raíles gira
divirtiendo a la razón
ese trencito de cuerda
que se llama corazón"
Pessoa
Comentado por: conrazón el 12/2/2008 a las 11:26
Comentado por: N el 12/2/2008 a las 04:33
No hay dolor que no se mitigue al ver correr las nubes, tumbada en un prado. O por lo menos, yo ya sólo me fijo en ese tipo de personas necesitadas de silencio. Su dolor es algo íntimo y, probablemente, ínfimo. Me gusta la gente que tiene el dolor en el fondo de un pozo y se concentra en las nubes, en los barcos del estuario, en el movimiento de las olas en la playa. Aún sin poder verlas —debido a una reconocible discapacidad pasajera provocada por un malestar— acude a verlas y deja pasar los minutos. Incluso precisamente lo hace para sentir como fluye el dolor y con el fluir llega el complemento, nuestra honda, serena e íntima otra forma de ver lo que sea. No soporto a la gente que no soporta su otra posibilidad, la posibilidad de entender o tratar bien al propio error y cambiar o no cambiar pero callar. Cambiar o callar pasa muchas veces cada día. Negarle el pan a las nubes que corren por el cielo es vivir en el irremediable e insostenible dolor de la ignorancia consolidada por voluntad propia. Al fin y al cabo nuestra ignorancia siempre será esencial, pero la certeza tranquila de la propia ignorancia, del dolor transformado en color, del sólo saber que volveremos a necesitar tumbarnos para ver correr las nubes, mientras nosotros seguimos girando lenta e imperceptiblemente con el planeta, eso es vivir con el misterio, alimentarse del misterio, de lo desconocido, de lo compartible, de lo siempre inalcanzable apenas esbozado. Apenas esbozado, eso es cualquier buen libro. El resto es de cada uno. Se escribe un 10 por ciento de lo que se piensa, y mal, puesto que se hace como punto de partida del pensamiento y se usa como tentativa para ello el sugerente método de prueba y error... Nada comparable a ver pasar barcos por El Pireo, bajo el puente del 25 de abril, por el canal de Corinto, etc.
¿Nada?
...
Chega a fingir que é dor
a dor que deveras sente.
E os que lêem o que escreve,
na dor lida sentem bem,
não as duas que ele teve,
mas só a que eles não tem.
...
¿Sólo es ajeno el dolor ajeno?
Comentado por: panadero desconocido el 12/2/2008 a las 02:21
La muerte no le duele al muerto, a él le duele el tránsito. Para ella esa muerte es el doloroso tránsito y hoy la eternidad.
Comentado por: La flor de la banda el 11/2/2008 a las 23:24
Comentado por: La flor de la banda el 11/2/2008 a las 23:00
Mientras fusilan al marido, la mujer va a buscar agua a la fuente.
Un día lo sabrá, se lo contarán en el campo.
Pensará en ello mirando al techo.
Lo olvidará tumbada en el prado.
Lo recordará en la fuente, bebiendo agua fresca de la fuente.
El marido, sí. Fusilado. Pero la fuente, el campo, el techo, el prado, el día, las voces, otros maridos, otra mujer, eso renace no con el muerto, sino de la viva.
Comentado por: paradero desconocido el 11/2/2008 a las 22:55
Los ojos son un buen filtro, qué duda cabe. Hay que haber visto para decidir qué no ver más. Hay que ver otra vez (de reojo, al margen, filtrando), sabiendo que no veré lo que no me interesa ver. Y si me quitaran los ojos estando cerca de ti, tú pensarías en los tuyos y te apartarías lo suficiente para poder contarlo. Nos ponemos a salvo siempre: proseguimos. Aquí estamos a salvo, también del dolor ajeno. El dolor se deja pasar sólo en el frente, y esto es siempre la retaguardia, la pausada, lenta, saboreada retaguardia. ¿Escribir mientras se camina? No, más tarde, o mucho más tarde. Que caminen las palabras. Y caminemos sin palabras.
Comentado por: paradero desconocido el 11/2/2008 a las 22:37
no, el dolor es el otro, o si no sería sólo un dolor de muela, la carne en tensa, tensa: y una mano ... en pergamino,
es dolor el otro, el que marca poco a poco. el que marca poco a poco ... al verse-se... se... se vende el dolor, se alquila el piso, se venden macetas...
hiere, hiere el amigo dolido... pero no cerrar los ojos a los muertos... hiere...
( bella pregunta)
Comentado por: Enea el 11/2/2008 a las 22:14
Nada es exportable porque nada ajeno es apropiable. Ni siquiera lo propio. Dicho sea de paso, uno traza su vida con las trazas ajenas que elige, que dejan de ser ajenas.
Filtros. Somos filtros. ¡Qué alegría (y qué dolor) inexportables, inaprovechables!
¡Qué peros, qué cómos, qué cuándos más benditos cuando tantos insisten en amasar porqués!
Porque filtramos, porque filtran. Porque no lo vemos todo, porque no lo ven todo. Porque nos da la gana, porque les da la gana. Luego están todos los matices, la propia maleta se abre y sacamos de ella la magia. Lo que fue alegría es otra cosa. Lo que fue dolor es otra cosa. Todo es otra cosa. Y lo que llega: uno decide lo que llega en cada movimiento filtrado.
Un saludo.
Comentado por: paradero desconocido el 11/2/2008 a las 22:04
Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la unam y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.
Es autor de las novelas A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000) y de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).
En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una "Trilogía del siglo xx", y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).
Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.
No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España
Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España
Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España
Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España
La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España
El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España
Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España
En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España
El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España
Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España
14/5/2008 19:27
Estimado: mira, lo que es la...
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IS THERE ANYBODY OUT THERE?????...
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