El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
El jardín 24. Ana
Conocí a Ana -la vi apenas- cuando ella estaba a punto de casarse. Con un amigo mío o, debería precisar, un nuevo amigo. Lucía radiante y exaltada por la prisa. Yo tomaba un café con él, y ella llegó para llevárselo de compras: los arreglos y desarreglos de los enamorados. Me saludó con efusión y se marcharon.
No habían pasado tres meses de la boda -yo no fui requerido- cuando ya se habían separado. Un matrimonio exprés, doble catástrofe. Nunca supe los motivos. Él y yo nos distanciamos por mezquindades que no vienen a cuento y no indagué más en su efímera tragedia.
Un año después dicté una conferencia sobre Toni Negri y la afasia democrática en la Facultad de Ciencias Políticas y Ana me observaba desde el público. Trabajaba como reportera, me confió, pero había acudido aguijoneada por mi nombre. ¿La recordaba? Sus labios y su temple: por supuesto.
Compartimos el resto de la tarde, tomamos unas copas -nada extraño- y me llevó a un desabrido club de salsa, aunque se resistió a bailar conmigo, qué fortuna. La acompañé a su casa por la madrugada, no lejos de Río Churubusco, y eso fue todo.
Nos habituamos a llamarnos: me atraía su urgencia, su brío, su voz ronca. Aunque aborrezco los teléfonos, la dejaba hablar de mil cosas y ninguna -su familia, la estupidez de los políticos, su pasión por los zapatos- sin límite de tiempo. Apenas descifraba su lógica, si acaso la tenía: era perfecta.
En su departamento, blanco y despoblado -hueca galería de museo-, me presumió su colección de pipas de agua. Luego vinieron el alcohol, la cocaína, las pastillas. Sus temblores nocturnos y el pánico que le deparaba su recámara.
Yo no compartía sus aficiones -soy un cobarde que jamás pierde el sentido- y me asombraba verla pasar de la dulzura al llanto a la violencia, espectador único de los tres actos de su drama. Tardé en atisbar que, detrás del brío y sus desplantes, Ana sufría.
Una noche me llamó encogida en el armario: ojos feroces la acechaban. Rescaté su cuerpo helado, besé sus párpados y me sentí infinitamente poderoso. Ana me concedía la dicha de salvarla.
[Publicado el 21/12/2007 a las 09:30]
No bailaron en un club de salsa en la ciudad de Mexico????
No lo puedo creer....ese ya fue un mal augurio.......
Comentado por: Lilith el 02/5/2008 a las 19:45
Jorge, he estado leyendo con presumible interés esta investigación tuya. El dolor es un motor y el miedo a padecerlo, una cadena, creo, pues me viene a la cabeza que es el dolor el que nos hace cambiar por necesidad, y la sola idea de poder vivirlo detiene o pospone los proyectos. Sin embargo es inevitable.
Con cierto morbo voy observando las facetas del dolor, y recordando mi propia ficción. Me centro en el olvido, debe haber un poco de él para seguir caminando. ¿Cómo ignorar en un grado sano el dolor provocado? ¿Cómo aprovechar el dolor vivido y luego desecharlo? ¿Cómo dejar de lado el miedo y aceptar la propia responsabilidad de eso que llamamos sufrimiento y que a veces parecemos buscar? Cada quien tiene sus propias respuestas, pero sirve compartirlas, y hasta robarlas si son buenas.
Me parece además que he caído en el vicio de aquel que hace que te catalogues como “gineceico”, y comienzo a buscarme entre líneas, o a querer pensar que las líneas me buscan a mí. Es común, afición de lector egoísta que gusta de adentrarse en aquello que llama su atención como venido de sus adentros, con razón o sin ella.
Saludos,
Brisa
Comentado por: Brisa el 27/12/2007 a las 06:01
Comentado por: Alfredo G. (Puebla) el 25/12/2007 a las 18:51
Un pez solo en su pecera se entristece, y entonces basta ponerle un espejo y el pez vuelve a estar contento.
Un placer leerte.
Comentado por: carlosdu el 25/12/2007 a las 09:17
Hoy vino el jardinero, pasada las 7 de la mañana. No sabía que estaba en mi casa, hasta que me fui despertando. Sentía como si rodarán tuercas en la noche y zumbaran miles de abejas. la cortadora tiene un hilo de nylon, que no tiene piedad con el apsto.Aquí le llaman grama.Está lloviendo cuatro veecs al día y es verano.El pasto en el trópico crece por horas, ma´s en invierno, la época lluviosa. En Lima, el DF, Santiago de Chile, el pasto ni la vegetación crece como aquí. Los jardineros no son útiles en el trópico, sino una obligación. Al poco tiempo senti el olor a pasto mojado. me detuve a ver la escena frente a la selva. Mi patio mira a la selva. Y después dejé que el jardinero siguiera cortando y la mañana se fuera volando.
Comentado por: rolando gabrielli el 24/12/2007 a las 04:54
recuerda, recuerda... la pregunta de Platón ... Sócrates.. Erasmus de R....
dime... es mejor la necedad, la estupidez para vivir ? ( recurda la pregunta... Socrates, no contesta... es la pregunta..)
de cada uno
de cada uno
o lo escaso y la belleza
cada uno
( belissimo, tú)... la afasia democrática en la Facultad de Ciencias Políticas ... espectador único... único de una bahía a tu espalda... ( eso es fantástico!)
Apenas descifraba su lógica, si acaso la tenía: era perfecta.
... sí, era perfecta esa lógica... eso es... perfecto... recuerda cerca del Pantheon hay una pensión ( con ese mismo nombre) llévate sábanas de algodon (´) detras (´) del Pantheon hay un foso pequeño nadie mira eso... sólo de frente y el exterior.. ah oh ho aha ohooo
son turistas en una Roma que les hicieron y aún exclaman en silencio oh ho oh...
recuérdalo, si pisas de noche esa plaza sentirás el silencio de Roma. después pasea por esa calle donde venden Panetones sin cajas.. te lleva a la Columna de Trjaano... es bellísma... allí aunque llueva no estanca.
Novona. Allí pues
Comentado por: Ana el 21/12/2007 a las 23:31
Como siempre un placer leerte. Tan solo un atisbo de literatura bien hecha, un placer para las mañanas frías y detrás de un escritorio que invariablemente me acechan. Entonces, llenarme de literatura se convierte en una sistema apropiado, un aliciente perfecto para construir una otredad que aun sigue siendo mía: La maravillosa adquisición de las palabras de otros.
Gracias.
Comentado por: Rocio el 21/12/2007 a las 18:54
Comentado por: rolando gabrielli el 21/12/2007 a las 17:37
como un cronopio, se deja en el Pantheon la estela. pisa las baldosas de noche, siempre descalzo,písalas, sentirás lo que es la historia... písalas de noche, es impresinante ... si lo pisas descalzo,y entras por la Piazza Venezia andando despacio hacia ella, Via del fori Imperiali, de noche y así...tienes que sentir los adoquines y te cotestará Sócrates: es mejor guardar las cosas escasas y bellas o las necias y estúpidas, por qué calláis?
( no le cosnteste, espera!. Espera que lelguemos a Navonna)
Comentado por: enea el 21/12/2007 a las 16:25
Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la unam y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.
Es autor de las novelas A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000) y de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).
En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una "Trilogía del siglo xx", y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).
Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.
No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España
Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España
Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España
Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España
La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España
El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España
Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España
En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España
El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España
Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España
14/5/2008 19:27
Estimado: mira, lo que es la...
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13/5/2008 00:16
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IS THERE ANYBODY OUT THERE?????...
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