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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Jorge Volpi

El jardín 17. ¿Podemos contarlo todo?

Otra pregunta fundamental para el novelista: ¿podemos contarlo todo? Es decir: apelando a la ficción, ¿puede el novelista transponer impunemente todos los detalles de su propia vida en un libro?

Ocurre tantas veces: en cuanto le confiesas a alguien por primera vez que eres novelista, una mirada de espanto se instala por unos minutos en los ojos de tu interlocutor. Se sabe: un novelista se dedica a saquear la realidad, es una especie de bandido que, para colmo, ataca a traición, fríamente, cuando la realidad ya no puede defenderse.

¿Tiene derecho el novelista a robar las historias que escucha en una fiesta, las confesiones que alguien le hace inocentemente, los relatos de amigos y enemigos, los chismes y cotilleos atrapados al vuelo en una conversación? Y, peor aún, ¿tiene derecho a convertir en personajes de sus libros a aquellos a quienes ha amado o detestado? ¿A quienes han marcado su vida?

Los saqueos abundan en la historia de la literatura. Recordemos la magnífica escena de Henry and June cuando ésta le reclama a Miller por haberla retratado tal cual es.

/upload/fotos/blogs_entradas/un_roman_russe1.jpgRecientemente, el novelista francés Emmanuel Carrère, el autor de El adversario, llevó a sus límites esta escandalosa relación del novelista con su entorno. En Un roman russe, Carrère insiste en que todo su relato es verídico, en que ha sido parte de su propia vida.

En efecto, el narrador de Un roman russe se llama Emmanuel Carrère, es cineasta y novelista, ha publicado con gran éxito un libro titulado El adversario, es hijo de la célebre historiadora Hélène Carrère d'Encausse y escribe un libro sobre su abuelo georgiano y sobre Sophie, una de sus últimas parejas.

¿Cómo saber hasta dónde estamos en el terreno de la ficción y hasta dónde en el de la autobiografía?

A lo largo del libro Carrère no repara en revelar los detalles más íntimos de su relación con Sophie. Su estilo es tan directo que inevitablemente llega un momento en que el lector se siente incómodo ante esta suerte de exhibición sentimental. Una especie de reality show en el cual el novelista no tiene el menor pudor en mostrar sus peores defectos... y los peores defectos de Sophie.

Y uno vuelve a preguntarse: ¿qué pensará Sophie de lo que ha escrito su antiguo amante?

Por supuesto, como sugiere el propio título de la novela, todo podría ser  un artificio. Una ficción. Quizás Sophie ni siquiera existe. Pero el tono del libro apuntar a lo contrario: he ahí su carácter más chocante, más perturbador.

¿Existe una moral del novelista? ¿Hay asuntos íntimos que jamás debería mostrar en público? ¿Igual que un psicoanalista o un abogado debería conservar cierto secreto profesional? ¿O puede narrar sin pudor las vidas de los otros?

Sólo hay una manera (tramposa) de salvarse. Una ficción es una ficción es una ficción. 

[Publicado el 10/12/2007 a las 20:43]

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Comentarios (11)

  • Qué te puedo decir? después de aquel fragmento de "La paz de los sepúlcros". Por supuesto que la historia del autor está en sus personajes, y todo lo que pasa al lado del autor tiene que hacer una escala en su obra. Por eso incisto que es una debilidad sin remedio querer conocer la verdadera historia. Aún queriendo conocer la verdadera historia, no estoy a favor de los reality show; por eso el arte debe existir, y es el mediador de las formas, de los contenidos y de los recursos: creo que, como dijiste en Opus 94, la honestidad del trabajo evita que la narrativa se convierta en un reality show.

    Comentado por: Araceli Salazar el 14/12/2007 a las 04:25

  • No.
    No podemos contarlo todo.
    Ni mucho menos.
    Podemos, pero no debemos.

    Tampoco deberíamos callar muchas cosas que callamos.
    En el término medio está la virtud.

    Jorge, no sé por qué me apetece dejarte aquí poesías, pero me apetece.
    Hoy te dejo un poema de Celaya, muy conocido:

    LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO


    Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
    mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
    fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
    como un pulso que golpea las tinieblas,

    cuando se miran de frente
    los vertiginosos ojos claros de la muerte,
    se dicen las verdades:
    las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

    Se dicen los poemas
    que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
    piden ser, piden ritmo,
    piden ley para aquello que sienten excesivo.

    Con la velocidad del instinto,
    con el rayo del prodigio,
    como mágica evidencia, lo real se nos convierte
    en lo idéntico a sí mismo.

    Poesía para el pobre, poesía necesaria
    como el pan de cada día,
    como el aire que exigimos trece veces por minuto,
    para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

    Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
    decir que somos quienes somos,
    nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
    Estamos tocando el fondo.

    Maldigo la poesía concebida como un lujo
    cultural por los neutrales
    que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
    Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

    Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
    y canto respirando.
    Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
    personales, me ensancho.

    Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
    y calculo por eso con técnica, qué puedo.
    Me siento un ingeniero del verso y un obrero
    que trabaja con otros a España en sus aceros.

    Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
    a la vez que latido de lo unánime y ciego.
    Tal es, arma cargada de futuro expansivo
    con que te apunto al pecho.

    No es una poesía gota a gota pensada.
    No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
    Es algo como el aire que todos respiramos
    y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

    Son palabras que todos repetimos sintiendo
    como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
    Son lo más necesario: Lo que no tiene nombre.

    Comentado por: Celine el 13/12/2007 a las 09:55

  • No, lo mío no es teoría literaria, es sarcasmo.

    Algo que quizá usted ha perdido entre tanto punto suspensivo, Enea.

    Comentado por: Noa el 13/12/2007 a las 01:12

  • Todas esas son imágenes que utiliza un adolescente enamorado (¿Está su narrador enamorado así de Laila?) Aún si así fuera, creo que en función del texto puede valerse del estilo sin tener que caer en tanta metáfora trillada.

    Comentado por: Noa el 10/12/2007 a las 04:32
    .. una pregunta? es esto teoría literaría ?

    o es esto?

    mayonesa?
    bayonesa?
    Ay, no es posible. Tan bien que íbamos. Usted está utilizando teoría literaria básica para justificarse.

    Primero nos sale con el elemental concepto de que el autor no es el narrador. Y después nos dice que su narrador va a ser usted en superlativo. Querer escudarse tras ese recurso es entendible. Una cosa es meterse en la boca del lobo y otra es echarse mayonesa para saber mejor.

    Noa

    ... no es disputa, es asombro... de leer trillada, mayonesa y criticarle utilizando tanta salsa de huevo,
    sinceramente Noa...
    qué quiere decir... ?
    ah! teoría literaria... es su escrito, debemos decir : sí lo de la mayonesa, chica... no la entendí.
    pero recuerde, también puede decirse bayonesa.
    flor del desierto no hay nieve si se queja sólo batiendo huevo
    ay!
    un beso...

    Comentado por: Enea el 12/12/2007 a las 23:01

  • Ay, no es posible. Tan bien que íbamos. Usted está utilizando teoría literaria básica para justificarse.

    Primero nos sale con el elemental concepto de que el autor no es el narrador. Y después nos dice que su narrador va a ser usted en superlativo. Querer escudarse tras ese recurso es entendible. Una cosa es meterse en la boca del lobo y otra es echarse mayonesa para saber mejor.

    Pero hoy nos sale con que todo relato es simplemente ficción. Obvio. Mire, si las personas lo miran con horror cuando les dice que es novelista no es porque teman que usted vaya a escribirlos; sino porque intuyen que en el momento que ellos le reclamen el haber sido vilmente utilizados en aras de la literatura, usted va a salir con aquello de: "Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia" (¿O no tiene esa advertencia "El temperamento melancólico"?)

    El escritor utiliza/ficcinaliza todo y a todos los que lo rodean. No utilice esta verdad de perogrullo para justificar el dolor extra que va a causarle a ciertas personas escribiendo sobre el dolor que ya alguna vez les causó.

    La teoría literaria sirve para para escribir ensayos, no para quitar responsabilidad de nuestras acciones y librarnos de la culpa.

    Comentado por: Noa el 12/12/2007 a las 18:00

  • Si un escritor se transforma en abogado de alguna causa a través de la literatura, que sea una causa perdida de antemano, porque la literatura no es servicio público, ni tribuna que no sea la propia historia narrada....

    Comentado por: rolando gabrielli el 12/12/2007 a las 16:59

  • La realidad es un nuevo masaje o mensaje de la ficción?

    Comentado por: rolando gabrielli el 12/12/2007 a las 16:15

  • ( disculpa) parto el pensamiento, entre silencios...
    si no respeta es un dictador,( quise decir... con respeto o es un dictador, uno más que hace psicopatadas como Henry y otros tantos) pero puede explicar lo que quiera, pida permiso antes, o distorsiónelo ccomo quiera pero sin pudor, pero con mucho respeto
    Enea

    Comentado por: Enea el 12/12/2007 a las 13:56

  • ¿O puede narrar sin pudor las vidas de los otros?
    puede narrarlas sin pudor, con respeto, con mucho respeto es es un dictador.

    tráeme la arena del desierto, yo buscaré el oasis de mi pensamiento ( Laia)
    Hay escritores que hacen psicopatadas, no novelas Henry Miller entre otros.
    psico-patadas, dan patas con la mente, eso no es pudor ni no pudor es una patada a otro como en los programas actuales de Corazón.
    Recuerdo una frase de Concha Velázquez ( una actriz española) en un programa de Corazón ( me pareció bella, muy bella)
    dijo algo así... no encuentro la diferencia entre estos programas ( estaba en uno de esos de vida privada al aire)entre estos programas y otros muchos escritos de los que se llaman intelectuales.
    fant´çastica.
    iklagnbf.knb ñ-d.
    +g

    Enea

    Comentado por: Enea el 12/12/2007 a las 13:52

  • A mí me impresionó más cuando Nin relató que se acostó con su padre Un desconocido amado-odiado) y al salir de la habitación chorreaba. Un revulsivo propio y una bofeta a esa sociedad, por lo demás.. son sus miserias personales o sus beneficiencias... no sé

    Comentado por: Enea el 12/12/2007 a las 12:35

  • qué bueno! A. Nin no denunció a Henry

    una forma de decirlo.
    El jardín está bajo la arena, sí... las semillas que abre la ficción son increíbles, comparación... en el sentido mental te saqueas a ti mismo con otros puestos del brazo o bajo el brazo.
    de donde si no puedes sacar la palabra no da para más el cerebro biológico que ofrecer semillas a quien desentierra, cómo lo haga será el supuesto de su propia decencia.

    Otros autores pidieron que no se publicaran sus textos hasta la muerte de...
    ficción, una carrera de desprendimiento donde todo parece una tumba abierta.
    recuerdo una vez, que Javier Marías contaba al referente que una mujer se empeñaba en que era la protagonista de uno de sus libros... ( y así también le pasó en el de todas las almas) él insistiendo que no... m

    no sé... me creí al autor en este caso.
    Si la distorsionas tanto, la realidad desaparece, el tacto es importante, el presentimiento también.
    Enea

    Comentado por: Enea el 12/12/2007 a las 12:20

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Foto autor

Biografía

Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la unam y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.

 

Es autor de las novelas A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000) y de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).

 

En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una "Trilogía del siglo xx", y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).

 

Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.

Bibliografía

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

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