El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 21 de marzo de 2010

Blog de Jorge Volpi

El jardín 2. Qué

El libro habrá de llamarse El jardín (o algo por el estilo) aunque vaya a haber muy pocas plantas en su interior. El sitio en que se unen lo natural y lo artificial: el novelista como sembrador, las historias como semillas que germinan por su cuenta.     

¿De dónde vienen los temas? ¿Por qué elegir uno (o unos cuantos) entre tantas posibilidades? ¿Qué lleva a un escritor a escribir sobre algo preciso?

Las teorías académicas son tan amplias como pretenciosas o aburridas. La elección del tema o los temas centrales de un libro -y de la forma que habrá de contenerlos- obedece a los caprichos de la vida misma. Aunque un escritor crea escoger un tema, ocurre que los temas -las ideas- nos atraviesan, provenientes de quién sabe qué otras mentes y otras vidas.

Las ideas, lo ha insinuado Dawkins, se comportan como seres vivos. Nacen en algún sitio desconocido y luego sólo buscan una sola cosa: multiplicarse, reproducirse, infectar al mayor número posible de mentes.

Los escritores no somos sino los vehículos para la supervivencia de ciertas ideas. Las creemos nuestras, las atesoramos, algunos insensatos incluso se muestran dispuestos a morir por ellas -morir por una idea, qué despropósito-, cuando somos sus siervos. Cuando mucho.

Un buen día despertamos con una idea particularmente virulenta en nuestra mente, se instala allí y por alguna razón no podemos olvidarla: literalmente nos invade (nos posee). Así nace la Obsesión. Y la inmediata necesidad de ayudarla a reproducirse: de escribirla, variarla, propagarla, contagiarla. Llevarla hasta ustedes para que, en el mejor de los casos, repitan el proceso.

Las ideas, los temas y los libros son, pues, parásitos. (Parásitos que nos cambian la vida, en el mejor de los casos).

Caricatura de Susan SontagYo sé muy bien de qué quiero escribir: del dolor.     

Del dolor ajeno.

¿Qué hacer ante él? Cómo paliarlo o combatirlo o atenuarlo. Cómo dominarlo. Cómo observarlo (Sontag). Cómo decirlo (Beckett). O cómo simplemente, olvidarlo.

¿Por qué este tema me trastorna, me obsesiona? La respuesta sólo podrá estar, por supuesto, en lo que escriba.

[Publicado el 19/11/2007 a las 09:11]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (7)

  • MUCHO SE HABLA DEL DOLOR, PUES TODOS EN UNA OCASION LO HEMOS SENTIDO, FISICO CURABLE, EMOCIONAL CON EL TIEMPO, SE BUSCA DARLO A CONOCER, SIN PENSAR QUE LA VERDADERA CURA ES PONERLO A LOS PIES DE DIOS, Y ENTREGARSELO.... SOLO EL Y NADA MAS EL PODRA SOPORTARLO, PORQUE COMPRENSIBLE ES SOLO PARA AQUEL QUE LO HA SUFRIDO E INCOMPRENSIBLE ES PARA TODOS LOS DEMAS.

    Comentado por: PILAR el 01/5/2009 a las 19:34

  • más imagenes y menos escritura

    Comentado por: daniel el 19/6/2008 a las 16:39

  • Jorge:

    Espero que tu nuevo tema de escritura abarque, sino todas, varias intensidades de dolor. Hay dolores que creemos tan insignificantes, que enterramos muy dentro o que nunca desenterramos y que pueden llegar a ser desastrosos.

    Esos igual son interesantes, por llamarlos de alguna manera.

    Sara

    Comentado por: Sara Franklin el 21/11/2007 a las 21:23

  • M,

    Qué interesante idea para una exposición. El dolor exhibido, o la exhibición del dolor... Habría tanto que mostrar. Mi obsesión actual es justo esa: frente a todo ese dolor, ¿qué?

    Comentado por: Jorge Volpi el 21/11/2007 a las 16:20

  • 120 millones de blogs..aumentan por miles cada dìa...hay mucho màs espacio dicen los expertos...cada PC un bloguista? Pero en cada Blog o bloguista no hay un escritor, ni un periodista, la mayorìa de las veces...Lo màs consecuente es irse por las ramas...Cargar las palabras de sentidos, como recomendaba Ezra Pound, no es tarea fàcil, pero eso es poesìa y literatura...Muchas palabras en el museo de la banalidda, en el limbo del espectàculo...en el rabioso òrgano personal...En esto de escribir, lo hago en frìo y directo, la improvisaciòn es un primer paso, como la primera mano de pintura...La Gioconda se hizo en seis o siete años; Guernica despuès de un serio estudio y bocetos..el Mundo en siete dìas...por eso somos tan imperfectos, el apuro de la mano divina....No hay Arte sin Obsesiòn...la obsesiòn es el motor...la materia prima...un punto de partida circular...termina cuando somos cenizas o entre los gusanos...Los libros son gusanos que crecen dentro del ombligo ....

    Comentado por: rolando gabrielli el 20/11/2007 a las 05:35

  • J: Mientras viví en Berlín en el verano, asistí a una exposición sobre el Dolor. Escribí lo que sigue para La tempestad. Te puede interesar. -M.


    SCHMERZ : DOLOR
    El museo Hamburger Bahnhof de Berlín hospedó entre abril y agosto a un multifacético huésped, se llama Dolor. Lo hospedó en su calidad conceptual, que la vital entretiene sus tentáculos fuera del recinto. El objetivo de la exposición Schmerz, o Dolor, fue explorar las nociones múltiples que definen al dolor mediante la confrontación de elementos variados. Obras artísticas, instrumentos médicos, objetos religiosos y objetos cotidianos convivieron para establecer las fronteras del dolor en el arte, la medicina, la cultura y la historia. Resultado de una curaduría excepcional, un mapa del dolor quedó trazado, dividido en cuatro planteamientos básicos > El dolor como pilar del edificio humano: en el núcleo de la religión cristiana pulsa una escena de drástica tortura, la crucifixión de Cristo y cuestiona ¿Cómo afecta a la cultura occidental la noción mística del dolor, la de un dios que se ha convertido en hombre, y la compasión en relación al sufrimiento ajeno? > El éxtasis del dolor. Sentir dolor puede detonar emociones contradictorias. Aunque en general sea una experiencia insoportable --una intrusión radical e inesperada-- existen esferas de dolor provocado, del tipo que se abraza. Ningún sentimiento compite con la intensidad que puede alcanzar el dolor. > El dolor en el Tiempo: cada época es cancerbera de un dolor distinto. > La expresión del dolor: en el arte, la ciencia y la vida cotidiana se cuestiona cómo, si acaso, se puede expresar concisamente el dolor. Las respuestas tienen formas diversas: pinturas, esculturas, fórmulas químicas, canciones, una carta, novelas, un cuento. Schmerz exhibió el video Observance (2002) de Bill Viola; el Clown Torture: I'm Sorry and No, No, No, No, (1987) de Bruce Nauman; estaciones de audio con La pasión de San Mateo (1736), de J.S. Bach; el momento de agonía de Violetta en La Traviata (1853), de Giuseppe Verdi; la Crucifixion (1965), del presunto ateo Francis Bacon, el manuscrito original de Nietzsche, Schmerz (1888); la instalación Ne me quitte pas (2000), de Mathild Ter Heijne, y obras de Marina Abramovi?, Giovanni Battista Tiepolo, Rineke Dijkstra, Gary Hill, Albrecht Dürer, Joseph Beuys, Sam Taylor-Wood, Louise Bourgeois, y no me caben más. Infinita la cantidad de exponentes que han trabajado el tema. El muestrario también incluyó videos de medicina, instrumentos antiguos para sopotar el dolor durante las cirugías, órganos en formol, fotos de anestesistas bien peinados. El alcance de una exposición tan bien lograda como Schmerz puede ser impresionante. Cualquiera identificaba su medida de dolor, la cuenta de sus cicatrices, mientras recorría exhaustivamente el mapa. Desafortunadamente, el Hamburger Bahnhof, no proyectó este alcance hacia el extranjero: la exposición se queda como hazaña local (el elegante catálogo sólo se publicó en alemán), a exhibirse en Berlín únicamente, como si Berlín gozara del monopolio del dolor.

    Comentado por: Maité Iracheta el 19/11/2007 a las 17:33

  • O no.
    ¿Qué lo garantiza necesariamente? ¿El simple deseo personal de que sea así?
    Es decir, ¿por qué "por supuesto"? ¿Por qué se supone o presupone que va a ser así?

    Comentado por: HjV el 19/11/2007 a las 12:14

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la unam y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.

 

Es autor de las novelas A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000) y de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).

 

En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una "Trilogía del siglo xx", y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).

 

Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.

Bibliografía

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

© 2005 | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres