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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

¿Por qué?

¿Por qué cuarenta y tres jóvenes han desaparecido?

            ¿Por qué cuarenta y tres jóvenes han sido secuestrados o acaso asesinados?

            ¿Por qué nada sabemos de cuarenta y tres jóvenes de entre 18 y 33 años desde hace tres semanas?

            ¿Por qué nada sabemos de cuarenta y tres ciudadanos mexicanos desde hace tantos, tantos días?

            ¿Por qué tres de esos jóvenes fueron abatidos por la policía en un enfrentamiento en apariencia banal?

            ¿Por qué tres jóvenes fueron asesinados por quienes deberían protegerlos?

            ¿Por qué uno de esos jóvenes fue desollado?

            ¿Por qué a uno de esos jóvenes le arrancaron los ojos de la cuencas?

            ¿Por qué los policías municipales de Iguala -según el testimonio de los primeros detenidos- entregaron a diecisiete de esos jóvenes a un grupo criminal conocido como Guerreros Unidos?

            ¿Por qué nada sabemos de los otros treinta jóvenes?

            ¿Por qué se encontraron varias fosad con veintiocho cadáveres justo en estos días?

            ¿Por qué se encontraron luego más y más fosas?

            ¿Por qué esta macabra acumulación de fosas?

            ¿Por qué seguimos sin saber cuántas fosas y cuántos cadáveres había en cada una de ellas?

            ¿Por qué un hombre señalado como probable homicida pudo convertirse en candidato a la alcaldía de Iguala?

            ¿Por qué un hombre casado con una mujer cuya familia tenía lazos evidentes con el crimen organizado pudo convertirse en alcalde de Iguala?

¿Por qué nadie denunció penalmente al alcalde de Iguala?

            ¿Por qué nadie vio o quiso ver quién era el alcalde de Iguala?

¿Por qué la policía de Iguala pudo entreverarse a tal modo con el crimen organizado al grado de ya no diferenciarse?

¿Por qué nadie vio o quiso ver que el poder político y el crimen organizado se habían vuelto la misma cosa en Iguala?

            ¿Por qué el alcalde de Iguala y su jefe de seguridad pública se jactaron de la represión contra los jóvenes?

            ¿Por qué el alcalde de Iguala pudo burlarse públicamente de las primeras muertes diciendo que nada sabía de ellas porque estaba bailando?

            ¿Por qué la carga de la policía contra los estudiantes coincidió con el informe de labores de la esposa del alcalde?

            ¿Por qué a las pocas horas el alcalde y su esposa huyeron de Iguala?

            ¿Por qué el jefe de seguridad pública de Iguala huyó a continuación?

            ¿Por qué seguimos sin saber dónde se ocultan el alcalde, su esposa y el jefe de seguridad pública de Iguala?

            ¿Por qué el ADN de los cadáveres hallados en la primera fosa no corresponde con el de los jóvenes desaparecidos?

            ¿Por qué no sabemos de quién son esos cuerpos?

            ¿Por qué hay otros diecisiete ciudadanos mexicanos asesinados y nada sabemos de ellos, sus nombres, sus rostros, sus vidas?

            ¿Por qué no repetimos a diario los nombres de estos cuarenta y tres jóvenes mexicanos?

            ¿Por qué no pronunciamos a diario, en voz alta, los nombres de Jhosivani, Luis Ángel, Marco Antonio, Saúl Bruno, Jorge Antonio, Abel, Carlos Lorenzo, Adán Abraján, Felipe Arnulfo, Emiliano Alen, César Manuel, Jorge, José Eduardo, Israel, Antonio, Christian Tomás, Luis Ángel, Miguel Ángel, Benjamín, Alexander, Leonel, Everardo, Doriam, Jorge Luis, Marcial, Jorge Aníbal, Abelardo, Cutberto, Bernardo, Jesús Jovany, Mauricio, Martín Getsemany, Magdaleno Rubén, Giovanni, José Luis, Julio César, Jonás, Miguel Ángel, Christian Alfonso, José Ángel, Carlos Iván, José Ángel e Israel?

            ¿Por qué hay quienes no se identifican con el dolor de los padres de estos jóvenes?

            ¿Por qué hay quienes no buscan entender la ira de sus compañeros?

            ¿Por qué hay quienes se empeñan en tachar a los jóvenes de Ayotzinapa de agitadores en vez de mirarlos como víctimas?

            ¿Por qué hay quienes se ceban en el radicalismo político de las normales rurales cuando lo único que importa son las vidas de estos jóvenes?

            ¿Por qué hay quienes osan sugerir que las protestas de los jóvenes son equiparables con los crímenes cometidos contra ellos?

             ¿Por qué hay quienes condenan las marchas y los destrozos pero no los asesinatos y las desapariciones?

¿Por qué hay quienes lamentan las marchas y los destrozos en vez de hacerse todas estas preguntas?       

            ¿Por qué hay quienes no se dan cuenta de que esta tragedia nos implica a todos?

            ¿Por qué hay quienes, en los medios y las redes sociales, buscan restarle importancia a la tragedia?

            ¿Por qué alguien ordenó secuestrar o asesinar a estos jóvenes?

 

Publicado originalmente en el diario Reforma, 19.10.14 

Twitter: @jvolpi

 

[Publicado el 28/10/2014 a las 02:38]

[Etiquetas: Ayotzinapa; Iguala; normalistas]

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Comentarios (4)

  • Quizás si sea un poco tarde para comentar sobre este tema pero como futuro estudiante, muchas de mis preguntas quedan si respuesta, como comentan y la mayoría de las personas se encuentran en este momento, el quedarse cruzados de mano no es la solución para esta problemática, lejos de preguntarnos y criticar los acontecimientos es necesario comprender, que la posibilidad de mejorar en nuestro país esta dentro de nuestras propias manos, el país esta hambriento de jóvenes y ciudadanos muy bien preparados para combatir muchas de las injusticias que actualmente embargan nuestra sociedad, es por ello que yo invito a todo a tomar en cuenta las decisiones y consecuencias de nuestros actos en un futuro prolongado.

    Comentado por: Cruz Antonio Sanchez Sanchez el 11/12/2014 a las 05:26

  • por que? definitivamente ante este hecho ocurrido en Ayotzinapa existen tantas interrogantes las cuales pueden tener miles de respuestas cada una dependiendo de quien opine.
    Pienso que a pasado a ser un acontecimiento q sin duda formara parte de la historia negra de nuestro país y de los típicos temas donde nadie sabe y nadie supo. Lógicamente es un hecho triste q llena de coraje a la mayoría de los mexicanos, pero afortunadamente ya tendremos próximas cortinas humo por parte del gobierno ayudado por los medios de comunicación vendidos para calmar tanta interrogante y anestesiar todo sentimiento ante lo ocurrido.

    Comentado por: Andrea Rete el 05/12/2014 a las 07:44

  • Buen día.
    Estas últimas semanas a raíz del caso de los estudiantes de Ayotzinapa, se ha visto una fuerte movilización de la sociedad en general del país, no solamente ha convocado a la comunidad estudiantil de todo México, ya que en la última marcha del 20 de Noviembre se vieron familias, oficinistas, obreros, comerciantes; es decir población civil que esta harta de que se queden sin respuesta todas éstas preguntas que haces, si porque desgraciadamente estas preguntas quedaran sin respuesta en el aire, con ese dejo de impotencia y que la clase política no se digna a contestar

    Comentado por: José C. Padilla Flores el 04/12/2014 a las 16:41

  • demasiado tarde para que escribas de esto... pero como siempre eres un oportunista, ni quien te tome en serio...

    Comentado por: alga dorado el 05/11/2014 a las 21:50

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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