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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 23 de agosto de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Sin voz

Primero, los miles de niños centroamericanos que, tras ser vejados en nuestro territorio, han intentado cruzar la frontera sólo para terminar hacinados en hechizos campos de detención. Luego, los (hasta ahora) 147 niños asesinados en Gaza durante la ofensiva israelí contra Hamás. A continuación, el niño asesinado en Puebla por una cápsula lacrimógena durante los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes de San Bernardino Chalchihuapan. Y, por último, los cientos de niños que vivían en condiciones miserables, más cercanas a las de un reformatorio que a las de un albergue, en La Gran Familia, el orfanato regenteado por Rosa Verduzco ostentosamente desmantelado por fuerzas estatales y federales en Zamora, Michoacán, hace unos días.

El término "infante" deriva de la voz latina infans, suma de la partícula privativa in- y del participio del verbo for: es decir, aquel que es mudo, aquel que no puede hablar. Y así ha sido a lo largo de estas turbias semanas: mientras nosotros no nos cansamos de hablar de ellos, de hablar por ellos, de defenderlos o de justificar los abusos en su contra, todos estos niños permanecen mudos, o peor, hablan pero nos resistimos a oírlos, preferimos elaborar mil teorías y justificaciones para limar los maltratos que han padecido, para olvidar sus sufrimientos o sus muertes, para aplacar nuestras conciencias.

En la frontera, los niños migrantes son tratados como criminales sólo porque quieren reunirse con sus padres, porque aspiran a una vida mejor, y se les interna en jaulas, auténticas jaulas en improvisados galerones, porque nadie los quiere cerca, porque familias, sí, familias enteras en Texas se han manifestado para que esa plaga no se aproxime a ellos, y el gobernador Perry incluso ha llamado a la Guardia Nacional, el ejército del país más poderoso del mundo, a luchar contra esta amenaza, esta legión de niños indeseables, niños cuyas historias nadie escucha, niños silenciados, niños invisibles. 

En Gaza, los niños muertos son daños colaterales -nuestro eufemismo favorito aunque ya apenas enmascare-, o víctimas de sus propios padres terroristas, o al menos de sus padres que han votado por los terroristas -el argumento del estado de Israel-, y poco importa que sean inocentes, porque su inocencia es un incómodo pretexto, o que algunos de ellos sólo estuviesen jugando en una playa, o que Yunis Baker, quien sobrevivió al resto de su familia, en verdad se haya vuelto mudo tras observar las muertes de sus hermanos. Porque mientras nosotros seguimos hablando y condenando o justificando la Operación Margen Protector, otros niños, cuyos nombres jamás recordaremos, seguirán hablando y muriendo sin que los oigamos.

En Puebla, una ley apoyada por todos los grandes partidos permite el uso de la fuerza para contener las protestas cívicas, y entonces en los combates entre las comunidades que bloquean la carretera y los policías enviados para desalojarlas, otra vez un niño es la víctima colateral, José Luis Tehuatlie, hagamos un esfuerzo por recordar su nombre, por memorizar su nombre, quien muere a causa de una inocua bala de goma, un proyectil que primero lo vuelve un vegetal y luego lo mata. Y nosotros seguimos hablando, o firmando manifiestos -para apoyar a Mamá Rosa, por ejemplo-, mientras ese niño en efecto ya no podrá hablar más nunca.

Y luego están esos niños rescatados de la calle por uno de esos líderes carismáticos que tanto encandilan a los intelectuales, quien los mantenía encerrados en un correccional -otro de esos espacios cerrados de poder descritos por Foucault-, sometidos a su arbitrio y sus arbitrariedades, sin que nadie, ni el estado ni sus ilustres visitantes, se dieran jamás a la tarea de escucharlos, de oír sus quejas o sus dolores, porque era mejor alabar la piadosa labor de Mamá Rosa, esa mujer dispuesta a hacer lo que nadie quiere hacer, aunque eso represente el heroico -y demencial- propósito de tener una familia de 4 mil niños adoptados a su nombre.

Poco importa que Mamá Rosa en realidad haya creado un régimen autoritario en miniatura, bajo las mismas premisas de cualquier dictador amoroso -de Castro a Chávez-, porque lo que importaba era que nosotros, todos nosotros, pudiésemos hablar de ella, y de nuestras buenas intenciones compartidas, y de nuestra amistad con la Líder Suprema, y de la confianza que nos otorgaba la Líder Suprema, mientras los niños, sus niños, hablaban sin que nadie los oyera y sin que nadie, aún hoy, esté dispuesto a oírlos.   

 

Twitter: @jvolpi

 

 

 

[Publicado el 27/7/2014 a las 17:07]

[Etiquetas: Niños; frontera; Gaza; Puebla; Ley Bala; Mamá Rosa; La Gran Familia]

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Comentarios (2)

  • Por medio de estas líneas felicito a Jorge Volpi por sus textos, que son totalmente imparciales y certeros, además que acercan a cualquiera que los quiera leer, a la terrible realidad que estamos viviendo en este año. Tristemente vemos que los que gobiernan este país no hacen su trabajo, al contrario, les importamos poco. Todos estos textos del Sr. Volpi nos lo hacen saber de una manera rápida. Otra vez felicidades por abrirnos un poco más los ojos.

    Comentado por: Claudio Herrmann Guevara el 04/12/2014 a las 18:48

  • Es verdaderamente inaceptable tal situación que por aquellos niños que no son y algunos de ellos nunca mas serán escuchado, que han sido invisivilisados, nadie haga nada por salvaguardar su integridad física, moral y psicológica; tratando les como seres indefensos no porque no tengan la capacidad para defenderse sino por que les ha tocado caminar por un mundo lleno de maldad y ambición, entre muchos otros vicios del poder mal utilizado. Es momento de que como sociedad hagamos algo para evitar que sigan lastimando y lacerando la infancia e incluso la vida misma de nuestros niños.

    Comentado por: Lizbeth Tellez el 23/10/2014 a las 04:39

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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