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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 25 de junio de 2019

 Blog de Jorge Volpi

El doble cuerpo del rey

El rey abdica. Lo extraño de la frase es, por supuesto, el presente. El que hoy, en la segunda década del tercer milenio, existan reyes. Una anomalía, cuando no un llano anacronismo, en nuestra vida política. No deja de sorprender que, tras siglos de penosas luchas sociales, y cuando nuestra era por fin ha hecho suya la idea de la igualdad de todos ante la ley, aún existan demócratas a quienes la monarquía no les resulte aborrecible: la idea de que los miembros de una familia gocen de un sinfín de privilegios sufragados por el resto de los ciudadanos gracias a la herencia. Y resulta aún más descorazonador que la izquierda -en este caso el Partido Socialista español- se esmere en hallar razones para justificar semejante desvarío. "Un símbolo de unidad", balbucean (con evidente desazón) algunos de sus líderes, a sabiendas de que se trata de lo contrario: un odioso signo de desigualdad.

            Poco importa que la familia real contemporánea exhiba una conducta intachable o al menos discreta, como algunos monarcas del norte de Europa, o una sucesión de escándalos sentimentales de corte renacentista, como en el Reino Unido, o de plano se le asocie con la corrupción rampante del país, como a últimas fechas en España: toda monarquía es obsoleta. Y sin embargo no dejan de aparecer aquí y allá sus defensores. Aquellos que se llenan la boca al hablar de una "monarquía moderna": un oxímoron.

            Todo ello no significa desechar el contexto histórico o no aceptar que algunas sociedades se sientan mayoritariamente fascinadas por esta excentricidad política (acaso por la necesidad de mantener el nivel de su prensa rosa). Nadie duda que el rey Juan Carlos de Borbón ha cumplido un papel esencial en la vida política española de los últimos años. Aunque elegido in extremis por el dictador -lo cual le restaba cualquier legitimidad de origen-, en efecto consiguió servir de pivote para los acuerdos que dieron vida a la transición y más tarde, como ha documentado con enorme lucidez Javier Cercas en Anatomía de un instante, venció sus demonios y supo defender la incipiente democracia en su hora de mayor peligro. Sólo que, al frenar la intentona golpista, Juan Carlos no sólo alcanzó una legitimidad a posteriori, sino permitió que su familia pudiera seguir gozando de sus opacas canonjías.

            Durante años la prensa española se doblegó ante la ficción de que la figura del rey, de este rey demócrata, debía ser protegida de cualquier ataque -y de cualquier examen. Cuando una revista satírica se atrevió a publicar en primera plana una burda sátira de la Casa Real, debió sufrir las consecuencias, como si España fuese un emirato. Rehabilitada, la teoría medieval del doble cuerpo del rey era actualizada día con día: más allá de que el monarca fuese humano, demasiado humano, había que preservar a toda costa su derecho divino a gobernar, reconvertido en su intachable condición de "jefe de estado" y "símbolo de la unidad de España".

            Sólo cuando la engañosa riqueza de las últimas décadas mostró su condición de espejismo, la imagen del rey y su entorno empezó a deteriorarse y  a mostrar sus facetas ocultas. Al parecer, su conducta no era tan intachable como se decía; sus amoríos empezaron a brotar en la escabrosa prensa del corazón que de por sí coloniza el conjunto de la vida pública española; y de pronto se reveló que poseía la misma natural afición de sus antepasados por el deporte real, la caza. Hasta allí, el cuerpo mortal del rey se había erosionado, pero su otro cuerpo permanecía a salvo. Hasta que los negocios turbios de su yerno -y acaso de su hija- se volvieron en su contra. ¿En verdad había que seguir protegiendo el cuerpo divino de un rey cuya familia se revelaba tan prosaica como la de muchos de sus aliados empresariales y políticos?

            Fatigado por 39 años de reinado -y este alud de escándalos-, el rey abdica. Abdica en su hijo, el futuro Felipe VI. A principios del siglo XXI, éste ya no tendrá oportunidad para legitimarse a posteriori. La tentación de volverse un soberano populista -"moderno"-, como otro monarca absoluto en quien hace poco abdicó su predecesor, el papa Francisco, no será suficiente. La única salida que le queda a Felipe de Borbón consiste en revelarse contra su cuerpo divino. Así como su padre permitió la transición, él tendría que encabezar el llamado para que la permanencia de la monarquía -y acaso de todo el modelo autonómico heredado de su padre- sea votado en referéndum por los españoles.

 

Twitter: @jvolpi

 

 

[Publicado el 08/6/2014 a las 15:54]

[Etiquetas: Juan Carlos; Felipe VI]

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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