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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 19 de septiembre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

El desconcierto europeo

Arrasada por la gran recesión que ha asolado al mundo desde 2008, la Unión Europea se halla sumida en su mayor turbulencia desde el fin de la segunda guerra mundial. Tasas de desempleo elevadísimas y, en las zonas más desprotegidas, cercanas a una cuarta parte de la población. Un desempleo juvenil que, en aras de la estabilidad macroeconómica, significa el sacrificio de una generación. Desahucios y pérdidas de viviendas en escalada. Servicios sociales, que hasta entonces habían sido el orgullo de sus países, desmantelados o reducidos al mínimo. En pocas palabras: las sociedades más prósperas e igualitarias que ha conocido la humanidad sumidas en un clima de desencanto que amenaza con hacer naufragar el que también es el mayor proyecto de integración política y económica de la historia.

            En un clima semejante, cuando por primera vez en décadas a los europeos el futuro les parece más incierto que el pasado, uno pensaría que su rabia habría de dirigirse contra los responsables de lo ocurrido, esa larga generación de políticos que desde los años ochenta abrazó la revolución neoconservadora. Y que, en cambio, volverían sus ojos hacia la izquierda, esa izquierda que tradicionalmente veló por la solidaridad y la equidad y contribuyó decisivamente a la construcción de las democracias sociales que predominaron en el continente entre 1950 y 1980. No ha sido así: salvo en unos cuantos casos, los socialistas continúan en franco retroceso en todas partes.

            Hoy la izquierda europea parece más extraviada que nunca. Las razones son variadas. En primera instancia, no ha logrado recuperarse de la merma de legitimidad sufrida tras el fin del bloque comunista. Exhibidos por la derecha como cómplices de la barbarie, desde entonces sus líderes no has sabido construir un auténtico proyecto alternativo. Y peor que eso: cuando les ha tocado gobernar, han seguido las mismas directrices económicas de sus rivales. Sin duda a la socialdemocracia se deben incontables avances en derechos sociales -aborto, lucha contra la discriminación, matrimonio igualitario-, pero en una época de crisis tales conquistas lucen menores frente a su complicidad en la debacle. De España a Alemania y de Polonia a los países nórdicos, los ciudadanos no les perdonan haberse transformado en burócratas de partido que no saben hacer otra cosa excepto quejarse.

            Frente a esta trágica deriva de la izquierda europea, la misma derecha que en su empeño de disminuir el papel del estado y de desregular los mercados provocó la debacle es la encargada de resolver el entuerto, estrechamente vigilada por una Alemania decidida a mantener una severa austeridad. El pírrico triunfo del Partido Popular Europeo y Jean-Claude Juncker -un melifluo apparatchik asociado a la típica inmovilidad de Bruselas- no permite prever un cambio de estrategia. Y, entretanto, se produce el ascenso por doquier de la derecha xenófoba, populista y euroescéptica (o combinaciones de las tres cosas).

            Si bien las elecciones en teoría definen el destino de la UE, lo cierto es que se resuelven en clave nacional. Si bien es probable que los integrantes de esta ola populista no sean capaces de formar un grupo parlamentario, su fortalecimiento a nivel local hace presagiar lo peor. El caso más grave es, por supuesto, Francia, donde el Frente Nacional se convirtió en la primera fuerza y ganó casi todos los distritos. Por más que se interprete el resultado como un voto de castigo tanto a los socialistas de Hollande, incapaces de cumplir una sola de sus promesas, como a la derecha de Sarkozy y sus escándalos, la victoria de Marine Le Pen demuestra la maleabilidad de los nuevos populismos y su capacidad para apoderarse de las frustraciones de la calle y darle voz a los peores instintos de ciudadanos atenazados por el miedo.

            Para la izquierda, la enseñanza debería ser clara: si no es capaz de volver a la calle para recoger el impulso de los movimientos sociales -en especial de los jóvenes-, de moldear un proyecto económico opuesto al de sus enemigos y de alertar sobre los peligros de la extrema derecha, la población europea podría dejarse seducir por estos populismos racistas como ya lo hizo, hace un siglo, tras otra severa crisis económica. Casos como el de Matteo Renzi en Italia -el único líder socialista que ganó una elección-parece más una excepción que una esperanza. Pero al menos permite vislumbrar que quizás no todo esté perdido.

 

Twitter: @jvolpi

 

 

 

[Publicado el 01/6/2014 a las 16:40]

[Etiquetas: UE; Marine Le Pen; Matteo Renzi]

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Comentarios (1)

  • Coincido totalmente con sus apreciaciones. No obstante,con respecto a Francia quiero creer que los franceses han optado por Le Pen de modo transitorio, para castigar a Hollande y hacerle reaccionar.

    Comentado por: Zara Mago el 04/6/2014 a las 00:45

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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