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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 12 de diciembre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Odio y reconciliación

El 14 de junio de 1983, Alberto Uribe Sierra comía con dos de sus hijos en su hacienda antioqueña de Las Guacharacas -una finca de dos mil hectáreas cerca del río Nús-, cuando unos desconocidos se aproximaron a la casa principal. En cuanto los distinguió, el empresario no tuvo dudas: eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia dispuestos a secuestrarlo. Tras un ríspido intercambio de palabras, el patriarca desenfundó su pistola y disparó contra los intrusos, que le respondieron con una descarga de sus rifles de asalto. Horas más tarde su hijo, Álvaro Uribe Vélez, quien acababa de ser obligado a abandonar su puesto como alcalde de Medellín, se enteró de la noticia.

            Con este antecedente, sumado a decenas de amenazas, extorsiones y atentados por parte de las FARC, no resulta extraño que el expresidente, acusado una y otra vez de alentar y proteger a los grupos paramilitares, sea el principal enemigo del proceso de paz que actualmente se lleva a cabo entre el gobierno de Juan Manuel Santos, su antiguo delfín y hoy archienemigo, y los representantes de la última guerrilla marxista de la región. El asesinato de Uribe Sierra no fue sino un eslabón más en la cadena de atrocidades perpetradas por las FARC desde los años sesenta -que van de los secuestros indiscriminados a los atentados con niños-bomba-, pero resulta el más lacerante porque su impronta podría alejar al país de su camino hacia la reconciliación.

            Por ello, en las votaciones que se celebran este domingo los colombianos no están llamados tanto a discernir entre cinco candidatos y cinco proyectos políticos distintos-la reelección de Santos o la alternancia con los otros dos punteros Óscar Iván Zuluaga, el heredero de Uribe, o Enrique Peñalosa, el antiguo alcalde de Bogotá, el tercero en discordia-, como a decidir si deben mantenerse las conversaciones que podrían acabar con la guerra civil que desangra al país desde hace medio siglo o volver a la confrontación militar. Las elecciones, que en las últimas semana se han despeñado en una inédita bajeza, se han vuelto así plebiscitarias.

            Aunque la reelección de Santos parecía asegurada, su torpeza en el manejo de la destitución del actual alcalde de Bogotá -el antiguo miembro del M-19 Gustavo Petro-, los incesantes ataques y calumnias de Uribe, las filtraciones de sus nexos con el siniestro asesor electoral venezolano Juan José Rendón, acusado de tener vínculos con el narco, y su propia incapacidad para defender las negociaciones de La Habana por temor a perder a su electorado natural de derechas, han erosionado su apoyo al grado de que las últimas encuestas lo sitúan en segundo lugar. Para colmo, un nuevo escándalo le ha dado un giro imprevisto a la recta final de la campaña: en un video difundido por la revista Semana, ahora Zuluaga aparece al lado de un hacker dispuesto a obtener información confidencial del proceso de paz. La zafiedad de estas filtraciones da cuenta de la guerra sin cuartel entre las dos facciones y la magnitud de lo que se decidirá en las urnas.

            Como demuestran casos como los de Sudáfrica, la antigua Yugoslavia, Ruanda o Perú, cualquier proceso de reconciliación, luego de décadas de agravios entre dos facciones en pugna, siempre resultará arduo y doloroso. Como recuerda el novelista Santiago Gamboa en su ensayo La guerra y la paz, las víctimas de uno y otro bando siempre aducirán legítimas razones para resistirse a olvidar: se necesita una enorme grandeza de ánimo para dialogar con nuestros enemigos. De allí que alguien como Uribe, una víctima directa de las FARC, sea el actor menos indicado para opinar sobre el proceso.

Este domingo, los colombianos deberán elegir, pues, entre dos versiones contrastantes de su historia y entre dos futuros posibles. Según la visión de Uribe, difundida sin tregua por Zuluaga, los guerrilleros son meros terroristas que no merecen otra cosa que la cárcel. Las injusticias inherentes al sistema quedan disimuladas, lo mismo que la violencia paramilitar. En el relato contrario, no se olvidan las barbaridades de las FARC, pero se asume que, si tantos colombianos se adhirieron a su causa, fue en buena medida porque el estado jamás se preocupó por ellos y los excluyó por completo del bienestar. La elección se definirá, pues, entre quienes apuesten por lo natural, preservar el rencor, y quienes se decanten por lo que en verdad es arriesgado: más que perdonar, integrar a los viejos enemigos en un nuevo acuerdo social.

 

Twitter: @jvolpi

 

[Publicado el 25/5/2014 a las 16:28]

[Etiquetas: Santos; Zuluaga; Uribe]

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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