PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 12 de diciembre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Marx, superventas

"Un fantasma recorre el mundo. El fantasma de la desigualdad. Todas las fuerzas del Viejo Orden Global se han unido en santa cruzada para negar la existencia de ese fantasma: los economistas neoliberales (y muchos liberales), sus poderosos aliados políticos, Wall Street y la City, los republicanos y los conservadores." La paráfrasis apenas resulta frívola: en unas cuantas semanas la edición inglesa de El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty (en francés en 2013) se ha convertido en uno de los libros más vendidos del año y en el centro de un brioso debate en el que el economista francés ha sido acusado de ser un "nuevo Marx". Que en una entrevista reciente éste haya confesado no haber leído El capital no ha desanimado a sus adversarios.

            ¿Por qué un libro especializado, de 577 páginas, se ha convertido en un best seller y ha desatado reacciones tan viscerales? Más que proponer una tesis radicalmente novedosa, Piketty ha confirmado, con un alud de datos que hasta sus más fieros detractores se han detenido a encomiar, algo que los más diversos críticos de las políticas económicas de los últimos treinta años habían denunciado a partir de la pura intuición: que el mundo se está transformando en un lugar cada vez más desigual. De allí la peligrosidad de su tesis y el pánico que ha desatado entre los conservadores, como ha apuntado Paul Krugman. Que el propio economista francés se atreva a decir en el prólogo que abandonó la academia norteamericana por la desconexión de sus economistas con la realidad no ha ayudado a mejorar su imagen entre ellos.

            Prosiguiendo el enfoque estadístico del Premio Nobel de origen ruso Simon Kuznetz, quien logró reunir toda la información disponible en Estados Unidos sobre distribución del ingreso ente 1913 y 1948, Piketty y sus colegas analizaron archivos disponibles en varios países para trazar una rigurosa historia del crecimiento económico en el siglo XX. Su conclusión parece clara: mientras que, en efecto, la desigualdad se redujo en el periodo que va de 1913 a 1948, como consecuencia de las dos guerras mundiales, y en las Trente Glorieuses (entre 1945 y 1975) este tendencia comenzó a desbaratarse, a principios del siglo XXI la concentración del ingreso ha alcanzado -si no es que ha superado- los niveles de la segunda década del siglo anterior.

            Según Piketty, la razón del aumento de la desigualdad radica en el aumento de la tasa de rentabilidad de capital frente a la tasa de crecimiento económico. Hasta ahora, en el modelo liberal clásico -vuelto un dogma por los neoliberales-, el mero crecimiento económico bastaría para que sus beneficios alcanzasen a toda la población, incluidos los sectores más depauperados. El argumento central de El capital en el siglo XXI es que esto no ha sido así: si se mantiene esta divergencia, son sólo los sectores más prósperos -el 1% de la población- quienes lucran sin medida.

            "La historia de la distribución de la riqueza siempre ha sido profundamente política", escribe Piketty. Y añade: "El resurgimiento de la desigualdad después de 1980 se debe en buena medida a los cambios políticos de las décadas pasadas, especialmente en lo que respecta a los impuestos y las finanzas." En otras palabras: fueron las medidas impuestas por los artífices de la revolución neoconservadora (o neoliberal), acaudillados por Reagan y Tatcher, los responsables del fenómeno. Y no sólo eso: mientras que las fuerzas sociales que promueven la "convergencia", es decir, la reducción de la desigualdad, son débiles, aquellos a favor de la "divergencia" mantienen posiciones de privilegio.

            La segunda y tercera partes de libro de Piketty han sido las más polémicas. En ellas no se limita a analizar la distribución de la riqueza, sino a predecir cuál será en las siguientes décadas y a ofrecer políticas públicas capaces de reducir la desigualdad. Para sus detractores, Piketty ofrece soluciones ideológicas, pues según ellos resulta imposible saber si la tendencia a un aumento de la desigualdad se mantendrá. Pero, si somos claros, nada indica que no vaya a ocurrir así: tras la Gran Recesión iniciada en 2007-2008, nada se ha hecho para evitarlo. La idea principal de Piketty, que tanto escandaliza a sus enemigos, es la instauración de un impuesto progresivo sobre el capital a nivel global. Un reto gigantesco pero, a sus ojos, indispensable -y posible. La única arma con la cual hacer frente a ese ominoso fantasma que hoy, fuera de duda, recorre el mundo.

 

Twitter: @jvolpi

[Publicado el 11/5/2014 a las 19:10]

[Etiquetas: Piketty; Capital; Marx]

Compartir:

Comentarios (4)

  • Thomas Piketty con su "best seller" "El Capital" en el Siglo XXI pone el dedo en la llaga y desata reacciones variadas.
    Las desigualdades desde el Siglo XVIII con las ideas de la ilutración de igualdad, libertad y fraternidad y la Revolución Francesa con la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, hasta nuestros días, en lugar de acortarse se van agrandando.
    Las decisiones de las cúpulas empresariales y políticas públicas únicamente serán paliativas y no solucionarán el verdadero problema, el capital siempre verá por el capital.
    A mi parecer uno de los principales pasos a seguir para acortar la brecha entre las múltiples desigualdades en las sociedades de diferentes países; es la educación de calidad, la educación y preparación escolar y familiar de los niños y jóvenes.
    Mejorar la educación debe ser la meta, una educación de calidad. La mala educación es la madre de todas nuestras desigualdades. La falta de valores éticos, morales y familiares nos trae entre otros problemas la corrupción en todos los niveles- La mala educación hace que las brechas de las desigualdades se agrande. La desigualdad a las oportunidades de trabajo bien remunerado; la desigualdad al acceso a una educación de calidad; el no saber defender nuestros derechos políticos, jurídicos, laborales, humanos y otros, es la consecuencia de no tener una educación de calidad.
    Es por todo esto que debemos practicar e inculcar a niños y jóvenes los valores éticos morales y familiares y así como pugnar y trabajar por una educación global y de calidad.

    Comentado por: Raúl Roman el 19/5/2014 a las 06:29

  • Sólo repite lo que la izquierda ha peleado desde hace décadas. El impuesto progresivo a nivel mundial es ambicioso, pero es evidente que a estas alturas de la historia humana -me refiero a la economía tan centralizada y la cultura inter-comunicacional y comercial, que definen a la actual globalización, en donde es tan fácil para el poderoso (enriquecido) serlo más y más- hay que tomar medidas igual de radicales sin caer en el "utopismo", como lo hacen el comunismo y el socialismo.
    Por otra parte, es obvio que para lograr esa naturaleza de políticas público-mundiales, es urgente (para un largo plazo) una estrategia ideológica sistemática ya que, a pesar de la impresión superficial que da dicha propuesta, iría en contra de muchísimos factores que constituyen la plataforma neo-liberal, lo cual haría venirse abajo, si no a los actuales poderosos (del todo), sí lo haría con los que planean serlo. En este caso, yo propondría, en el camino de la multi-culturalidad, una dura gestión para la integración de comunidades marginadas en cualquier sentido (cultural, económico, social) al mercado y a la jerga cotidiana de los medios de comunicación masiva.

    Comentado por: Leon Daniel Moreno el 18/5/2014 a las 02:58

  • Para poder tener politicas publicas eficientes en la erradicación de la desigualdad en las sociedades modernas, es necesario eliminar por completo la corrupción, ya que los malos gobernantes hacen uso de estos recursos, aprovechandose de la necesidades de la población para perpetuarce en el poder, asi periodo tras periodo la desigualdad se hace mas grande y los grupos vulnerables, como los jovenes al no tener la igualdad , para estudiar o trabajar son enrolados por la delincuencia y por ello el aumento de la violencia, es una de las consecuencias de la desigualdad.

    Comentado por: Mario Alberto De La Cruz el 17/5/2014 a las 06:19

  • Concuerdo en que la desigualdad económica es un mal que nos aqueja debido al sistema neoliberal que impera y esto repercute en otro tipo de desigualdades como por ejemplo las educacionales. La reseña del libro de Piketty es una muestra clara de que la mayoría de las posiciones políticas son para privilegiar al poder económico y viceversa algo tangible en la sociedad Mexicana, el aumento progresivo de impuestos al capital seria algo beneficioso para la sociedad pero que pasaría con otros vicios del capitalismo y que afectan directamente al sector mas desprotegido en todos los aspectos y que representan a la mayor numero de individuos de las sociedades.

    Comentado por: Juan Manuel Ramirez G el 15/5/2014 a las 20:53

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres