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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de agosto de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Sin compromiso

¿Existe aún la literatura política? ¿O toda la literatura es política? Y, si toda literatura es política, ¿entonces al cabo no lo es ninguna? En No tan incendiario (Periférica, 2014), la escritora española Marta Sanz (Madrid, 1967), una de las voces más lucidas de su generación, se formula estas preguntas en una batería destinada a incomodar a sus pares más que a ofrecer respuestas claras o argumentos irrefutables. Su ensayo surge del malestar: la sensación de que, mientras nuestro entorno social se degrada sin remedio, el discurso neoliberal todo lo impregna de maneras soterradas (o bien visibles) y la desigualdad no hace sino acentuarse, los escritores se han vuelto incapaces no ya de reflejar este entorno en sus ficciones, sino de tomar ningún partido frente a ellas.

            Fatigados de que durante buena parte del siglo XX los artistas se viesen obligados a defender "buenas causas" que en numerosas ocasiones se revelaban como máscaras para las dictaduras ocultas bajo el socialismo real, y de que pergeñasen un sinfín de textos plagados de reivindicaciones ideológicas que ahora se han vuelto ilegibles, la mayor parte de los escritores de nuestro tiempo parece haber renunciado a cualquier atisbo de compromiso. A partir de la caída del Muro de Berlín, atreverse a usar la literatura para señalar o acusar se volvió primero anacrónico, luego hilarante y al cabo patético. Hoy, escribe Sanz, "la literatura política se interpreta siempre en clave de panfletarianismo". Pero "es una interpretación interesada".

            Lo sabemos: uno de los mayores triunfos de esa revolución que hemos dado en llamar neoliberal (o neoconservadora), consistió no sólo en presentarse como una no-ideología -un puro alarde de administración técnica- sino en convencer a los ciudadanos de la banalidad de la política. Barajando un sinfín de ejemplos que exhibían sus infinitos males -de la insensatez de nuestros líderes a la corrupción generalizada-, los gestores del discurso dominante consiguieron su objetivo: sociedades asqueadas de sus gobernantes que se desentienden de ellos y los dejan libres de cualquier vigilancia.

            Así se fraguó la despolitización que nos caracteriza: embrutecidos por toda suerte de espectáculos -más circo que pan-, los individuos se concentraron exclusivamente en sí mismos, ajenos a cualquier asunto que sonase a "solidaridad" o "humanismo". Lo peor es que los escritores, hasta entonces asumidos como defensores de los desprotegidos, se convirtieron en entusiastas voceros de esta visión. De allí que, a partir de los años ochenta, el momento en que el neoliberalismo de Reagan y Tatcher se prepara para su asalto final, las novelas políticas pasasen de moda, sustituidas por tramas intimistas o de género, asépticamente ajenas a cualquier pulsión política. "La ideología hegemónica idealiza y aísla el yo como si el yo no formase parte de un nosotros", escribe Sanz.

            Frente a los grandes frescos heredados de la generación del Boom, las novelas posteriores renunciaron a asumirse como espejos sociales para presentarse como meros testimonios del individualismo -del egoísmo- omnipresente. De un lado, sus autores se concentraron en historias mínimas, cuanto más fragmentarias y "anoréxicas" más celebradas por la crítica, o bien en metaficciones que, más allá de su saludable experimentación lingüística, renunciaron a fijarse en lo real. Porque, queriéndolo o no, los escritores responden con sus historias, y las estrategias que emplean para contarlas, a la ideología hegemónica de cada momento, sea para enfrentarse a ella o, más frecuentemente, para dispersarla. A nuestra era neoliberal, apenas escocida por la crisis del 2008, le corresponde esta narrativa neutra, individualista, fragmentaria y libresca o, en el otro extremo, convertida en un puro producto comercial al servicio de los nuevos lectores, auténticos tiranos del gusto a los que es obligatorio complacer.

            ¿Cómo ser hoy un novelista comprometido? Según Sanz, la clave estaría en hallar discursos que, en vez de complacer a ese lector que sólo busca disfrutar de lo que conoce y de lo que exige como consumidor, vuelvan a estremecerlo y perturbarlo. En seguir la consigna de Marguerite Yourcenar y asumir que, hoy más que nunca, nos faltan realidades. Y en no asustarse a la hora de perseguir una escritura política -una literatura que, en vez de ser política por su ausencia de política, vuelva a ser una "forma de conciencia de la vida", capaz de "intervenir en el mundo".

 

Twitter: @jvolpi

 

 

 

[Publicado el 06/4/2014 a las 16:34]

[Etiquetas: Marta Sanz]

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Comentarios (4)

  • Fe de erratas: En mi comentario de 23/04/2014 dice "...sin embargo, en el 2010 ya con el reconocimiento...", debe decir: "...sin embargo, en el 2013 ya con el reconocimiento..."

    Comentado por: Luis Guerrero Dávila el 23/4/2014 a las 20:20

  • Los escritores, los poetas, los intelectuales, hacen evidente una posición política con sus comentarios o con sus silencios, algunos incluso de manera clara y sin vacilaciones persiguen de manera ambiciosa influir en el pensamiento de los que detentan el poder, para ello siguen el camino de la lisonja o de la posición acrítica. Me llega el recuerdo de Mario Vargas Llosa en los noventa del siglo pasado, en particular su ácida crítica al PRI, al que califico de dictablanda, sin embargo, en el 2010 ya con el reconocimiento internacional del Nobel de Literatura, endereza sus comentarios al priísta Enrique Peña Nieto señalándolo como respetuoso de “la democracia”. Bastante criticable el comentario, sobre todo si se rebasa el tope de campaña en 1200%, pero en fin así piensa Vargas Llosa, el aliado de las minorías.

    Comentado por: Luis Guerrero Dávila el 23/4/2014 a las 19:57

  • Detras del individualismo y la falta de perspectiva social de nuestra epoca, se encuentra TINA-there is no alternative. Por que luchar o escribir sobre la politica si no hay manera de eliminar o resolver los problemas sociales. Se puede vender libros sobre este mundo neo-liberal (capitalismo a secas, mejor dicho)y sus movimientos de crisis en crisis. Pero, si no se puede hacer nada mas que escribir y describer, que importancia podra tener la novela comprometida. Solo la technologia ha mejorado durante la historia del ser humano, pero las relaciones sociales entre nosotros siguen siendo bien feas. Es Inacabable? Si TINA es verdad, entonces asi es. Y asi creen la clase media y los inteletuales. Aunque me estoy gozando de leer su novela Memorial del engano, una novela en si solo va a alimentar el espiritu pesimista de la clase media y los intelectulaes.

    Comentado por: Horace Cox el 13/4/2014 a las 04:00

  • Excelente comentario sin duda

    Comentado por: Victor Sequeira el 11/4/2014 a las 05:13

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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