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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 17 de junio de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Intimidades

Con la solemnidad propia de una declaración de guerra, el presidente francés responde a la pregunta del periodista como si, en vez de disfrazar sus aventuras galantes, intentase salvaguardar los secretos de sus compatriotas: "Los asuntos privados se resuelven en privado", y da por zanjada la rueda de prensa que se vio obligado a convocar luego de que la revista Closer revelase sus escarceos con la actriz Julie Gayet en un pied-à-terre ubicado en la -bien llamada- Rue du Cirque. A lo largo de las últimas semanas, los franceses, tan abocados a defender su excepcionalidad frente al admirado y odiado mundo anglosajón, no han hecho otra cosa que debatir en torno a la necesidad o la hipocresía que representa defender la vida sexual del mandatario.

            Siempre orgullosos de las artes seductoras de sus políticos -otra excepción cultural-, los críticos franceses censuran la zafiedad de la revista al mostrar las fotos de François Hollande descendiendo de su motocicleta a punto de dirigirse a su nido de amor, convertido en una suerte de Casanova de la era Facebook, o al revelar que la primera dama, Valérie Trierweiller, debió ingresar en una clínica a causa de la depresión causada por la noticia. Todos coinciden, pero a la vez no cesan de mencionar la infidelidad del presidente que prometió ser un ciudadano "ejemplar" que dejaría atrás la etapa en la que su predecesor, el infatigable Nicolas Sarkozy, se encargó de borrar todos los límites entre su vida pública y su vida privada.

            Más que demostrar que la época en que Mitterrand podía tener una "casa chica" sin que ningún medio osara irrumpir en ella o que las escapadas de Chirac no concitaban la atención de ningún fotógrafo quedó atrás en el tiempo, el escándalo Closer es la última prueba de que la "intimidad", tal como solíamos entenderla, se ha desvanecido por completo, y no sólo para los políticos y figuras del espectáculo acosados por los paparazzi, sino para esos mismos ciudadanos comunes que se regodean con los programas del corazón y no dudan en linchar en las redes sociales a la star expiatoria de turno.

            ¿Cómo no reír ante un presidente que exige respeto a su intimidad cuando sabemos que todos somos espiados sin tregua por las agencias de seguridad de medio mundo? ¿Y cómo no ver el gesto de Hollande como una patética réplica, en vez de un acto heroico, cuando su defensa de la privacidad quizás sólo fue otro recurso para ganarse el favor de un electorado en momentos de baja popularidad? Si en algún punto aciertan los críticos franceses es en que, por obra de las redes sociales, los modos a la vez puritanos y morbosos de la cultura pública estadounidense se han extendido de forma irremediable por todos los rincones del planeta.

            Hoy, todos somos people. A partir de la proliferación de Facebook, imitamos las conductas tanto de las estrellas de Hollywood como de las revistas del corazón en un mecanismo que nos convierte a la vez en celebridades momentáneas y en paparazzi de nosotros mismos -y todo ello de forma voluntaria. No nos cansamos de airear nuestra vida privada con fotos, comentarios y actualizaciones que siguen el patrón del Hola! o TV y Novelas -o de Paris Match, otra joya francesa-, al tiempo que hurgamos sin tregua en las de nuestros "amigos". Y, mientras cedemos nuestra vida privada a medios privados como Twitter o Facebook, todos nuestros datos, todas nuestras búsquedas y toda nuestra vida virtual quedan registrados en la Red, desde la cual decenas de empresas tecnológicas -igualmente privadas- realizan agregados de datos que luego venderán a otras empresas, o incluso a los gobiernos, para que éstos las usen a su conveniencia, sea para identificar nuestros gustos sobre qué vendernos o adivinar posibles actos criminales.

            ¿Intimidad? Si nosotros mismos ventilamos a cada segundo nuestra vida cotidiana, así como las de nuestros familiares y amigos; si el conjunto de nuestra existencia virtual es almacenada y entregada a terceros; y si decenas de agencias monitorean cada una de nuestras comunicaciones, queda claro que nuestra intimidad en nada se parece a la que prevalecía en el siglo xix -o a la que pretende defender Hollande. La gran paradoja de nuestro tiempo es que nunca -ni siquiera con los regímenes totalitarios- habíamos estado tan vigilados por el poder; nunca un gobierno o una empresa había dispuesto de tanta información sobre nosotros; y, a la vez, nunca habíamos sino tan desinhibidos a la hora de exhibirnos frente a los demás.

 

Twitter: @jvolpi

[Publicado el 26/1/2014 a las 17:56]

[Etiquetas: Hollande; intimidad; vigilancia;]

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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