PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 17 de junio de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Tres mujeres

La superviviente, la nostálgica, la insumisa. En un país drásticamente conservador -el divorcio unilateral se aprobó en 2005-, tres mujeres han protagonizado las elecciones chilenas del 17 de noviembre: Michelle Bachelet, Evelyn Matthei y Camila Vallejo. La primera, expresidenta y candidata victoriosa (con casi el 47 por ciento de los votos); la segunda, derrotada (pero, contra todos los pronósticos, capaz de pasar al balotaje); y la antigua dirigente estudiantil, y hoy diputada comunista, cuya imagen presidió las tumultuosas manifestaciones del 2011.

            Como la prensa no ha cesado de recordar, Bachelet y Mathei pertenecen a la misma generación (una de 1951, otra de 1953) pero representan los extremos antagónicos de la sociedad chilena. Ambas hijas de miembros de las fuerzas armadas que fueron buenos amigos antes del golpe de Estado, encarnan la confrontación entre quienes fueron represaliados por el tirano y luego buscaron su salida con el No en el plebiscito de 1988, como Bachelet, y quienes se mantuvieron fieles al dictador y, desde las filas de la "nueva" derecha, defendieron el a su continuidad, como Matthei.   

            Su genealogía resulta tan dramática que parecería propia de una novela. Porque, si bien el entonces coronel Fernando Matthei no participó en el golpe, pues se desempeñaba como agregado militar en Londres, a su regreso a Chile dirigió la Academia de Guerra Aérea, donde se hallaba preso su antiguo camarada, destacado miembro del gobierno de Allende. Torturado por sus colegas y alumnos, el general Alberto Bachelet murió poco después en la Cárcel Pública de Santiago. La joven Michelle fue detenida en 1975, interrogada y torturada en la infame Villa Grimaldi, hasta su exilio en Australia y Alemania Democrática, donde concluyó sus estudios de medicina.

De vuelta en su patria, siguió una ascendente carrera que la llevó a la presidencia en 2005 luego de ser ministra de Salud y de Defensa. Durante este periodo, Bachelet se distinguió por su sensatez, sin renunciar a una agenda progresista con la cual se empeñó en revertir las tendencias autoritarias que seguían vigentes en el Chile de entonces. No obstante su popularidad, en 2009 los electores mostraron su hartazgo hacia la Concertación y le entregaron el poder a Sebastián Piñera, el primer líder de la derecha que gobernaba al país desde la expulsión de Pinochet (aunque fuese uno de los escasos dirigentes de su sector que votaron por el No.) 

            Para este nuevo período, Bachelet ha presentado una serie de propuestas decididas a llevar a eliminar los últimos resquicios dictatoriales del sistema. Haciendo suyas las consignas de los estudiantes que se alzaron contra Piñera -y en realidad contra toda la clase política-, mostrando las profundas desigualdades heredadas de la salvaje economía de mercado impuesta por el pinochetismo, la expresidenta logró sumar un amplio espectro ideológico en su entorno -de la Democracia Cristiana al Partido Comunista- y consiguió imponerse por más de veinte puntos, aunque a la larga han resultado insuficientes para triunfar en primera vuelta.

            Pese a que Matthei no posee el carisma para enfrentársele y de seguro sufrirá una humillante derrota en diciembre -en realidad fue la candidata sustituta tras la depresión sufrida por su antecesor-, obtuvo casi una cuarta parte de los sufragios, pertenecientes a ese poderoso sector que suma a su nostalgia por el antiguo régimen una defensa a ultranza del neoliberalismo. Tras su inminente victoria, Bachelet podrá imponer algunas reformas en solitario -por ejemplo, la educación gratuita de calidad-, pero se verá obligada a negociar la nueva constitución que considera necesaria para anular por fin la herencia de Pinochet.

            En este escenario, la elección de Camila Vallejo (nacida justo en 1988), al lado de tres dirigentes estudiantiles, apenas sorprende. La diputada comunista podría ser hija de Bachelet o Matthei, pero simboliza a una generación que, haciendo a un lado la indiferencia de sus mayores, le ha devuelto a Chile ese espíritu irredento adormecido por la dictadura. Los jóvenes han insistido en que no le otorgarán un cheque en blanco a la presidenta, pero ella ha tenido la sensibilidad de convertirlos en punta de lanza de su regreso. En contra de las voces que lamentan el fin del "experimento chileno", la unión de dos mujeres tan disímbolas como Bachelet y Vallejo ofrece uno de esos escasos resquicios de esperanza que hoy vive la izquierda en América Latina.

 

Publicado en Reforma, 24.11.13

 

Twitter: @jvolpi

[Publicado el 24/11/2013 a las 18:32]

[Etiquetas: Bachelet; Matthei; Vallejo; Chile]

Compartir:

Comentarios (1)

  • Este es un artículo muy interesante sobre el Chile de los últimos años. Creo que Chile y su gente no han dejado de ser irredentos, se han defendido con mucha organización, claro, de los dos lados, la esperanza es la juventud, la esperanza esta en las mujeres, la esperanza esta en la vida misma.

    Comentado por: Diana Villalobos el 05/12/2013 a las 01:46

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres