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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 9 de agosto de 2020

 Blog de Jorge Volpi

De elecciones a elecciones

La jornada electoral se inicia con el ominoso presagio de las últimas encuestas, que pronostican un cerrado empate técnico. El nerviosismo invade a los candidatos -y a sus fervientes seguidores- conforme las votaciones se acercan a su conclusión. A las pocas horas de cerradas las casillas resulta evidente que el margen entre los dos punteros es muy pequeño: lo peor que puede ocurrirle a una sociedad devorada desde el inicio del proceso por una creciente crispación. Una y otra vez, el candidato opositor ha denunciado la inequidad de la contienda, la grosera intervención del aparato del Estado a favor de su rival y los infinitos recursos que han beneficiado su proyecto.

            Tras largas horas de expectación, por fin el órgano electoral -igualmente cuestionado por su servilismo con el régimen- anuncia la "tendencia irreversible" que señala la victoria del candidato oficial. Convencido de que se ha operado un siniestro fraude, el líder opositor se niega a reconocer los resultados y convoca una serie de protestas que se tornan cada vez más airadas y ruidosas. El virtual triunfador acusa a su oponente de incitar a la confrontación social y de despreciar el estado de derecho. Éste, por su parte, anuncia el redoblamiento de las manifestaciones para exigir la apertura de todos los paquetes electorales ("voto por voto,").

            Hasta aquí, ¿hablamos de la Venezuela del 2013 o del México del 2006? ¿El candidato oficial es Nicolás Maduro o Felipe Calderón? ¿Y el opositor que se niega a reconocerlo es Henrique Capriles o Andrés Manuel López Obrador? A primera vista los relatos apenas se distinguen, de no ser porque la diferencia entre los políticos mexicanos fue de 0.58% frente al 1.77% de los venezolanos: un margen en cualquier caso demasiado estrecho como para que no se generasen dudas sobre el proceso.

            Lo más llamativo de estas elecciones ha sido constatar la reacción de buena parte de nuestros analistas y políticos en uno y otro caso. Mientras aquellos que se consideran liberales, demócratas o simplemente de derechas no vacilaron en condenar la actitud de López Obrador, acusándolo de ser un populista mesiánico incapaz de respetar las instituciones y el marco legal, en cambio no han dudado en secundar la posición de Capriles, convertido a sus ojos en un héroe de la libertad y en un hombre responsable que ya no podía tolerar la desfachatez de su enemigo. De otro lado del espectro, quienes se presentan como antiimperialistas, globalifóbicos o simplemente de izquierdas, no dudaron en tachar a Calderón de espurio y secundaron las acciones de resistencia civil del PRD y sus aliados, mientras Capriles les parece una figura despreciable al servicio de Estados Unidos y los grandes capitales.

            En pocas ocasiones ha quedado más patente la incoherencia demostrada por los dos bandos, incapaces de percibir que su sesgo ideológico les impide reconocer los innegables paralelismos entre ambas situaciones. Ello no quiere decir, por supuesto, que no se impongan algunos matices necesarios. Aunque en los dos lugares el Estado actuó de manera obvia -e ilegal- a favor de candidato oficialista, los años de gobierno de Hugo Chávez erosionaron de manera mucho más profunda la democracia venezolana que el régimen de Vicente Fox, nacido justo como una alternativa al autoritarismo previo. Pero en cualquier caso el primer presidente del PAN no dudó en usar toda su influencia para acabar con López Obrador, a quien consideraba una especie de enemigo personal, mientras que el influjo de Chávez se llevó a cabo desde ese mundo ultraterreno en que le susurraba consejos a Maduro. Hoy, Maduro no ha dudado en amenazar a Capriles con acciones legales en su contra, mientras que ayer Fox quiso torcer la ley para apartar a López Obrador de la contienda mediante un polémico intento de desafuero.

Éste, por su parte, tuvo el descaro de aparecer en todas las televisiones mientras aún no cerraban las casillas, pero del otro lado no hay que olvidar la campaña pagada por distintos empresarios que, con el fin de desprestigiarlo, buscaban asociar a López Obrador ni más ni menos que con Chávez. Otra diferencia en otro escenario paralelo: en las elecciones anteriores, Capriles se apresuró a reconocer el triunfo del Comandante pese a la inequidad de la contienda, consciente de que la distancia que lo separaba de éste era demasiado grande. En una situación similar, en las elecciones de 2012, López Obrador en cambio se negó a reconocer la victoria de Enrique Peña Nieto pese a los millones de votos obtenidos por éste.

            Como fuere, más que para determinar el papel histórico de estos personajes, las similitudes y diferencias entre las experiencias mexicanas y venezolanas deberían servirnos como un llamado de atención a quienes solemos juzgar a los demás, amparados en la inquebrantable fe en nuestras convicciones, sin darnos cuenta de la verdadera dimensión de nuestros prejuicios.

 

Twitter: @jvolpi

 

[Publicado el 21/4/2013 a las 12:04]

[Etiquetas: Chávez; Capriles; López Obrador; Calderón; Venezuela; México]

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Comentarios (8)

  • Como venezolana, Henrique Capriles representa el sentimiento y es la esperanza para volver a tener un país en el que yo sea ciudadana, sin que me pisen, me humillen y me excluyan por pensar distinto, yo aparezco en una lista macabra publicada y manejada por el gobierno por pensar que la revolución no es el camino, "la lista tascón" Nunca me habia sentido tan humillada, despreciada y perseguida por expresar mi elección o ejercer mi derecho. Y a pesar de el terrible ambiente que vivimos opositores en Venezuela, para los venezolanos que votamos por Henrique, no solo era una cuestión de vida o muerte%

    Comentado por: Lia el 05/5/2013 a las 13:47

  • Creo que mas alla de las posturas ideologicas de los diferentes grupos en la sociedad repecto a las elecciones, es correcto y necesario preguntarnos si la 2democracia2 en verdad es el camino correcto para encauzar nuestra vida politica. Los partidos politicos han secuestrado la democracia, se asumen como los detentores y unico canal para participar en politica. Pero este regimen republicano, representativo nos ha llevado a un escenario en que es impostergable preguntarnos si no hay otra manera de encauzar las demandas de la sociedad mexicana. En realidad no vivimos en una democracia, sino en una "partidocracia" donde los partidos politicos hacen y deshacen a las ordenes y conveniencias de los organismos internacionales. termino con una pregunta: a mi no me pregunto mi diputado federal si las playas de la Nacion podia venderse, ¿A alguno de los demas mexicanos se lo habran preguntado?

    Comentado por: Uri el 28/4/2013 a las 04:34

  • Las similitudes señaladas por Volpi entre México y Venezuela son realmente dignas de un detenido análisis que permita superar nuestras desgracias en la búsqueda de la democracia: tan cacaraqueada por la clase política y tan desconocida por la clase electora. Y es que en México algunos se la pasan como chapulines de curul en curul y la mayoría solo los vemos eternamente pavonearse en las mieles del fortunio.
    Es cierto, muchos intelectuales y empresarios se volcaron contra Obrador en 2006 financiando una campaña televisiva que comparaba a Obrador con Chávez afirmando que era un peligro para México, lo que originó una gran polarización de nuestra sociedad. En 2012 la estrategia fue la compra masiva del voto (MONEX). Sea cual sea el método de manipulación del voto siempre representará una puesta cerrada a la democracia y continuaremos siendo una democracia simulada.

    Comentado por: nestor perez el 28/4/2013 a las 03:36

  • En ambos casos del paralelismo ha quedado demostrado sin embargo que no es posible encumbrarse fuera del amparo de lo que pueda ser percibido como el “alineamiento democrático”, por más contraventor que pueda considerarse el actuar de un personaje, este no será menos nefasto ante su sociedad, como el de alguien que intentase encausar el valor de un pueblo por medio de la coacción, como en su momento (¿inoportuno?) intentan o intentaron Capriles y Obrador, aunque resulten legítimos (no estoy diciendo que lo fueron o no lo fueron).

    Sin ir más allá, lo más importante, es rescatar la experiencia, la capacidad de proyectarnos y aprovechar los sucesos globales para elaborar think tanks que nos ayuden a elaborar políticas que puedan aprovecharse basándonos en la experiencia compartida, yo no veo un camino más provechoso que este, que esa maravillosa capacidad que tenemos para acreditar o desacreditar las conductas de nuestros vecinos y para asombrarnos de ello todavía…falta un poco de congruencia, digo yo.

    Comentado por: Rodrigo Torres Huerta el 27/4/2013 a las 03:42

  • estoy de acuerdo con Erick David, es cierto, muchos lo llamamos fraude y lo dejamos así, ya sea porque se nos olvida o simplemente nos han hecho creer que no se puede hacer nada, y también oímos tanto las quejas de muchas personas que no ejercen su deber cívico y no votan, pues existe una gran desconfianza de las instituciones gracias al mal manejo de las personas que se encuentran al frente de estas y también por la gran ignorancia y porcentaje de alfabetización que existe en países latinos de los cuales se aprovechan estas fuerzas políticas, en lugar de de tratar de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

    Comentado por: sergio sanchez el 26/4/2013 a las 22:50

  • Algunos pensaran.Simplemente debemos llamarlo fraude y dejarlo asi, como lo hacemos después de cada elección porque en pocos meses se nos olvidara, como nos podemos dar cuenta despues de cada elección por lo general la población nunca esta de acuerdo con el presidente que resulta elegido y ahí comienzan los disturbios por que nos damos cuenta de la incongruencia de los votos, no puede ser que resulte electa una persona por la cual "dicen" que nadien voto, si no todo lo contrario pero en estos casos no se puede hacer nada particularmente, pero en conjunto puede que si, pero se necesitaría de un gran conjunto de personas con poder la cual decida cambiar el rumbo de un país, conformado por los joven es de hoy que luchan para que esto suceda, es cierto no han podido pero en algunos años esperemos que ellos lleguen al poder y no les gane la ambición.

    Comentado por: Flores Pichardo Erick David el 25/4/2013 a las 22:20

  • Heurtebise, gracias por la atinada y acertadísima ampliación de mi comentario. Sin ir más lejos, esta mañana he leído que en Paraguay se compran votos por tan solo doce euros. La triste anécdota no puede ser más significativa de una realidad que mezcla escepticismo y pobreza a partes iguales.
    Respecto al hecho de que quienes participamos en un blog compartamos opiniones parece lógico, contradiciendo esa incomprensible actitud, tan extendida, que consiste en asomarse, vomitar el espasmo soberbio, y desaparecer hasta la próxima. No digamos ya del autor, que suele escribir para el aire.
    Este mismo comentario lo hice esta mañana en el blog de la encantadora Joana Bonet.

    Comentado por: blas paredes el 21/4/2013 a las 21:00

  • Afortunadamente, por muy imperfecta que sea la democracia española, todavía estamos a años luz de la arbitrariedad que afecta a toda Sudamérica, continente que alterna las dictaduras militares con los populismos retrógrados, en cualquier caso empapados de corrupción. De ese modo seguirán sin levantar cabeza indefinidamente. Como consuelo se puede invocar la manida jaculatoria:"Cada país tenemos el gobierno que nos merecemos".

    Comentado por: blas paredes el 21/4/2013 a las 12:27

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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