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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 18 de septiembre de 2019

 Blog de Jorge Volpi

Alternancia de derechas

Cuando el 1º de diciembre Enrique Peña Nieto tome posesión como presidente de la República, se habrán cumplido tres décadas ininterrumpidas de gobiernos de derecha en México; y para cuando culmine su mandato, en 2018, serán treinta y seis años, más de un tercio de siglo, de experimentar, en esencia, el mismo modelo. Desde que Miguel de la Madrid arribase al poder en 1982, en medio de la rocambolesca crisis producida por el despilfarro de José López Portillo -el último de nuestros populistas-estatistas-, una misma escuela de pensamiento ha dirigido sin titubeos al país.

 

No quiero decir, con ello, que el PRI y el PAN sean equivalentes en todos los sentidos -su enfrentamiento histórico dejó huellas en sus decisiones menos relevantes-, ni que los viejos demócratas panistas sean idénticos a sus antecesores y sucesores priistas, siempre más inclinados al autoritarismo, sino que la ideología central que ha dominado en la agenda de sus cuadros no contiene más que diferencias de matiz.

            No se trata de refrendar aquí la teoría conspiratoria, de corte lopezobradorista, según la cual el PRIAN es una especie de monstruo bifronte diseñado por Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos con el único fin de asegurarse las derrotas de la izquierda, pero sí de insistir en que, más allá de sus diferencias de origen y de tono, de formas y sobre todo de maneras -y a las enemistades surgidas en los procesos sucesorios-, entre las administraciones de De la Madrid y Salinas, de Salinas y Zedillo, de Zedillo y Fox, de Fox y Calderón y, previsiblemente, de Calderón y Peña se tiende una rígida línea de continuidad en su concepción de las políticas públicas.

            No debería sorprender, por tanto, que nuestra transición democrática se haya revelado tan decepcionante: más allá de su discurso de cambio, Fox no transformó un ápice la estructura de poder heredada del priismo, mientras que Calderón ni siquiera llegó a planteárselo, obsesionado con la guerra contra el narco. Y, al menos hasta el momento, Peña se ha limitado a remachar en su discurso en la idea de volver más eficaces los instrumentos del estado, sin querer transformarlos (ni siquiera la desastrosa política de seguridad).

 Si uno se limitase a revisar las políticas públicas de estos treinta años, tendría que concluir que, en efecto, la misma élite política, amparada en los mismos argumentos, se ha impuesto prácticamente sin oposición.

En el manejo de la economía esta alianza es evidente: desde que Salinas y Silva Herzog se batieran por la hegemonía, una misma escuela ha dirigido los destinos de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México. Pero lo mismo puede decirse de casi todas las áreas: aunque cambien los titulares, la inercia se mantiene.

            ¿Puede decirse, a estas alturas, que esta ideología casi secreta, bien pertrechada bajo los discursos nacionalistas del PRI y las arengas moralizantes y renovadoras del PAN, es lo que antes llamábamos derecha? Estas distinciones políticas, lo sabemos, se han desdorado desde la caída del Muro de Berlín. Aun así, en su decisión de preservar a toda costa el statu quo, de privilegiar la estabilidad sobre el crecimiento, de honrar sus compromisos con la oligarquía -y respetar sus monopolios-, de enarbolar oportunistamente la libertad por encima de la equidad y de bloquear cualquier intento de despenalizar el aborto o de aprobar el matrimonio homosexual, PRI y PAN no parecen apartarse un ápice del pensamiento que antes llamábamos conservador. Un conservadurismo rancio que incluso ha preservado el anquilosado régimen corporativo del priismo.

            ¿Cómo es posible que el país de la Reforma liberal, de la Revolución Mexicana y del 2 de octubre haya terminado convertido en una sociedad tan conservadora, con la sola excepción del Distrito Federal? Distraídos por la valiente lucha trabada en este tiempo para conseguir auténticas instituciones democráticas, quizás perdimos de vista que bajo tierra, en donde en verdad se tomaban las decisiones cruciales, surgía un acuerdo tácito entre las élites para preservar sus ideas -y sus privilegios.

            La culpa de esta deriva también es, por supuesto, de la izquierda (eso que antes llamamos izquierda). Una izquierda emanada en su mayor parte del priismo y afectada por muchos de sus lastres. Una izquierda tozuda y casi tan conservadora como sus rivales. Una izquierda sin ánimos de contradecir el discurso dominante. Una izquierda, en fin, que ha ganado en estos años millones de votos -y se ha hecho con el control casi absoluto de la ciudad de México-, pero cuya influencia nacional ha sido casi insignificante. La salida de López Obrador del PRD, con la intención de fundar un nuevo partido, es una pésima noticia: si unida, y con dirigentes en extremo populares como Cárdenas y él mismo, la izquierda no logró imponerse, dividida corre el riesgo de volverse irrelevante. Si nada altera esta deriva, todo indica que el país permanecerá por muchos años más bajo el dominio de la derecha conservadora. 

           

twitter: @jvolpi

[Publicado el 04/11/2012 a las 17:59]

[Etiquetas: Peña Nieto; México;]

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Comentarios (2)

  • ¿Cómo es posible que una vez mas la derecha gane las elecciones en México? Haciendo trampas,de eso nadie tiene dudas.¿Por qué en el DF no ganan?Porque hay mas ojos escrutando las urnas.Solo por eso.¿Cómo puede ser que en el México del que los mexicanos mas pobres huyen aún a riesgo de sus vidas,puedan ganar las derechas?Mira, de solo pensarlo se me avinagra la sangre!

    Comentado por: Tenochtitlán el 11/11/2012 a las 21:36

  • Coincido contigo. Como en algún momento escuché decir al historiador Lorenzo Meyer, cuando el PAN ganó la presidencia en el año 2000, no hubo un cambio de régimen, sólo de equipos.

    Comentado por: Tomás HIdalgo el 05/11/2012 a las 13:57

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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