Voto razonado
Desde la primera vez que tuve la oportunidad de votar, nunca me había sentido tan frustrado ante una elección. En todas las ocasiones anteriores me animó un impulso, que casi me atrevería a llamar moral, a la hora de escoger. En 1988 y en 1994 voté por Cuauhtémoc Cárdenas, para mí la opción más clara para terminar con el autoritarismo y la corrupción del PRI. En el 2000 No dudé en apoyar a Vicente Fox por las mismas razones. En 2006 me decanté por Andrés Manuel López Obrador, el eficaz alcalde de la ciudad de México, quien prometía combatir el que a mis ojos era -y aún es- el mayor problema del país: la desigualdad.
Hoy, en cambio, ninguno de los candidatos despierta mi entusiasmo. Aun así, no pienso que anular mi voto o abstenerme contribuya a mejorar las condiciones del país. Jamás voté por el PRI, y no lo haré ahora. Más allá del historial del partido, aduzco otro argumento: pese a la sobreexposición de la que se ha beneficiado, nada sé de Enrique Peña Nieto. Bajo su retórica no he logrado descubrir una sola idea propia, un solo rasgo de carácter, un solo signo que me permita atisbar su personalidad, sus convicciones, su verdadero rostro. Lo veo y lo oigo y no consigo intuir quién se oculta detrás de su cuidada máscara. Ése ha sido su plan: colocarse, gracias a los errores de sus rivales y a su cercanía con los medios, como puntero en las encuestas. Y, una vez allí, resistir los embates sin jamás mostrarse tal cual es. Incluso si aparcara mi desconfianza hacia el PRI, no podría votar por un espectro.
Josefina Vázquez Mota me parece una mujer seria, eficaz, decidida. En la SEP intentó oponerse al control que Elba Esther Gordillo ejerce sobre la educación y por ello fue apartada del cargo. Confío en su honestidad y sus buenas intenciones. Por desgracia, sobrelleva un lastre imposible de obviar: la fracasada estrategia de seguridad del presidente Calderón. Los 60 mil muertos no son culpa exclusiva del Gobierno, pero aplicar una estrategia a todas luces equivocada, que ha generado un inédito escenario de confrontación y violencia, sin tomar las medidas necesarias para corregirlo, no sólo es prueba de soberbia, sino de una falta de responsabilidad que debe ser castigada en las urnas. Si Vázquez Mota hubiese hecho explícito su rechazo a esta herencia y hubiese presentado una nueva estrategia sobre el tema, que contemplase discutir la legalización de las drogas -a mi modo de ver, la única salida-, le hubiese otorgado mi voto. Aunque sospecho que ella hubiese querido hacerlo, al final quedó atrapada en la maquinaria electoral del PAN.
Gabriel Quadri ha presentado el programa más inteligente y variado de los candidatos, pero tampoco podría votar por él. Su discurso liberal se halla al servicio de los intereses más anquilosados. Uno de los mayores problemas del país es la educación y yo jamás podría votar por quien ha sido corresponsable del estancamiento de miles de niños y jóvenes. Un voto por el PANAL es un voto a favor de la inmovilidad y el atraso.
El López Obrador de 2012 no es, por desgracia, el López Obrador que gobernó la ciudad de México. Tampoco el candidato del 2006. Si bien puedo comprender su rabia tras perder la elección por unos cuantos votos -debidos, en mi opinión, a la intervención ilegal de Fox y a la campaña orquestada en su contra por los medios-, su deriva poselectoral le hizo un enorme daño a la izquierda mexicana. El plantón en Reforma es lo de menos. Haber "mandado al diablo" a las instituciones y asumirse como presidente legítimo constituyó, en cambio, una enorme irresponsabilidad política. Desde hace unos meses ha querido moderar su discurso, pero su tozudez e intransigencia no dejan de generarme dudas.
No obstante, será la opción que elegiré. No tanto por el propio López Obrador, sino por lo que representa: una vía de izquierda que, si continúa la senda emprendida por el PRD en el DF, defiende la agenda socialdemócrata en la que confío. Y, sobre todo, porque mi voto por AMLO es un voto por dos de las figuras públicas que lo acompañan: Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente. El primero hubiese sido, en mi opinión, el mejor candidato que podría haber presentado la izquierda. Bajo su guía, la ciudad de México se convirtió en uno de los lugares más avanzados del mundo en términos de derechos sociales y de minorías. Creo que, desde la secretaría de Gobernación, Ebrard podría articular una nueva política de seguridad que, contradiciendo la lógica de la guerra, lograría sacarnos del violento atolladero en el que estamos. Por su parte, el ex rector de la UNAM me parece la figura ideal para reformar nuestro sistema educativo, enfrentarse al poder de la Maestra y lograr que nuestros jóvenes reciban la formación de calidad que merecen para convertirse en ciudadanos críticos. Mi voto por López Obrador es, pues, un voto por el proyecto al que se han sumado De la Fuente y Ebrard.
twitter: @jvolpi
[Publicado el 24/6/2012 a las 13:28]
[Etiquetas: Elecciones México]
Estimado Jorge,
Mi nombre es Francisco, estudio una maestría en comunicación aquí (siendo mi aquí tu aquí, Madrid). Estoy sumamente interesado en hacerte unas preguntas a manera de entrevista, personalmente tengo un gran respeto y admiración por tu trabajo por lo que sería un gran honor entablar una charla y uno que otro comentario referente a diferentes temas, todos ellos de importancia.
Comparto tu punto de vista con respecto a los candidatos, Ebrard figuraba la mejor opción, pero bueno se avecinan tiempos intensos, y hay que ver, dijo el ciego.
Fuerte abrazo.
Comentado por: Francisco Flores el 04/7/2012 a las 23:06
Laamento mucho que el señor Volpi ponga al mismo nivel a Andres Manuel Lopez Obrador que a los otros candidatos y que desaliente el voto por la izquierda del hombre por el que votó en el 2006, no olvidemos que la Sra Josefina fue miembro del gabinete del nefasto presidente Fox y Andres Manuel es un hombre de principios y palabra, yo si votaré por el porque los mexicanos creemos en hombres íntegros.
Comentado por: LOURDES VERNA el 26/6/2012 a las 05:25
Cuando la Cd de Mexico sea lider en derechos individuales, me avisan.
Cable de ultima hora: la social-democracia esta en bancarrota economica, moral y demografica en Europa.
Obviedades: el peje no representa a nadie mas que a si mismo. Si no estan a su favor, no hace caso ni de partido, ni de leyes, y de las instituciones ya sabemos.
Comentado por: D C el 25/6/2012 a las 11:06
(México, 1968). Licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la UNAM y doctor en Filología por la Universidad de Salamanca. Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve, Deux Océans-Grinzane Cavour y a la mejor traducción del Instituto Cervantes en Roma). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968, La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008) y El insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo xxi (Premio Debate-Casa de América 2009). Su libro más reciente es el ensayo Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, De las Américas de Puebla, Pau y Católica de Chile y en la UNAM. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México y ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director general del Canal 22 entre 2007 y 2011. Actualmente es colaborador de los periódicos El País y Reforma.
Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España
No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España
Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España
Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España
Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España
La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España
El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España
Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España
En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España
El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España
Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

13/5/2013 03:49
Jorge Volpí, nos habla sobre los...
Publicado por: Deisy debo
11/5/2013 04:53
Me encantó mucho la manera en...
Publicado por: Jaime Zamora Chimal
08/5/2013 06:37
Buenas noches, el libro del...
Publicado por: Javier Moreno Zarate
05/5/2013 15:47
Publicado por: Lia
04/5/2013 04:25
lamentable la impunidad, que...
Publicado por: Jacob hernandez
28/4/2013 23:05
Verdaderamente lamentable que en...
Publicado por: blas paredes
28/4/2013 06:34
Publicado por: Uri
28/4/2013 05:36
Las similitudes señaladas por...
Publicado por: nestor perez
27/4/2013 05:42
En ambos casos del paralelismo...
Publicado por: Rodrigo Torres Huerta
27/4/2013 00:50
Publicado por: sergio sanchez
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2013 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres