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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 16 de julio de 2019

 Blog de Jorge Volpi

El rapto de Europa

La doncella pasea por la dehesa hasta que descubre un toro blanco; se aproxima a él y lo acaricia. El animal responde con un suave bufido. Confiada, ella trepa en su lomo. El toro emprende una feroz carrera hasta la costa y continúa a toda velocidad sobre las aguas. Al llegar a Creta, la bestia revela su verdadera identidad y no duda en violar a la joven. Que el Viejo Continente y la muchacha seducida por Zeus compartan el mismo nombre resulta ideal para tejer una maliciosa comparación entre los dos, sobre todo si recordamos que la escena ocurre en Grecia.

Abducida y mancillada, la Europa de 2011 trastabilla y sangra por todas partes. Durante años, sus líderes lograron dar vida a esta quimera, en cuyo seno han convivido algunas de las sociedades más justas y libres de la historia, pero sin impulsar una unión política completa. Como nueva deidad impenitente, la actual crisis -otra palabra griega- ha terminado por exhibir sus emplastos y remiendos.

Los llamados países periféricos -aquellos que más se enriquecieron con el boom de los noventa- han sido las primeras víctimas de la recesión: Irlanda y Portugal, que ya han tenido que ser rescatados, y a continuación Italia y España, cuyas economías apenas se sostienen. Pero el verdadero talón de Aquiles de Europa -nunca mejor dicho- es Grecia.

Este pequeño país, de apenas 11 millones de habitantes, donde nacieron la idea de Europa y la democracia, no sólo se encuentra al borde de la quiebra, sino que amenaza con precipitar en su caída a toda la eurozona, y acaso a la Unión Europea en su conjunto. Funcionarios poco escrupulosos, tanto en Bruselas como Atenas, fueron incapaces de darse cuenta de que sus cuentas públicas no cuadraban hasta que su déficit se volvió inmanejable y su deuda se disparó a grados nunca vistos.

Frente a esta catástrofe, los líderes de la UE han reaccionado tarde y mal. La falta de cohesión fiscal y política se sufre más que nunca. Por un lado, resulta imposible tomar las medidas económicas habituales -la devaluación de la moneda-, pues Grecia pertenece a la eurozona y Alemania jamás lo permitiría; por el otro, los 27 no han sido capaces de atajar un problema que no es ya coyuntural, sino que obedece a la falta de una mayor unión entre ellos. 

Hace justo un año, Alemania y Francia anunciaron un "ambicioso" plan de rescate para la hija descarriada, que contemplaba la aplicación de brutales medidas de ajuste, enormes recortes sociales, el despido de 150 mil funcionarios y la rebaja de los sueldos. El remiendo resultó insuficiente. El pasado 27 de octubre, Merkel y Sarkozy aprobaron un segundo plan de rescate para Grecia: a cambio de la quita del 50 % de su deuda, los griegos deben someterse a nuevas dosis de ajustes y recortes.

Su primer ministro, el socialista Yorgos Papandreu, sorprendió a propios y extraños al anunciar que sometería este rescate a un referéndum. Antes, los dioses solían reunirse en el Olimpo; hoy, reunidos en Niza, los dirigentes del G-20 no dudaron en llamar a cuentas al rebelde. Entretanto, los mercados -nuevo Hado- respondieron a su apuesta con idéntica furia.

Grecia es la cuna de la democracia directa. La idea de un referéndum no era mala por sí misma, como se apresuraron a tronar Merkel y Sarkozy: a fin de cuentas, serían los ciudadanos griegos quienes decidirían si querían permanecer en el euro -como dicta la ortodoxia de Bruselas- o si preferían enfrentarse al default, como hicieron en su momento Argentina o Islandia y como aconsejan, desde el otro lado del Atlántico, figuras como Paul Krugman o Nouriel Roubini.

En esta ocasión, Papandreu se valió de este instrumento sólo para aumentar su margen de maniobra, sin pensar en sus electores. Amenazado por los Olímpicos, quienes no dudaron en prometer una era de caos para los griegos que votasen por el no, y acosado por las pugnas internas de su propio partido, Papandreu terminó por dar marcha atrás en una actuación que, de no ser tan irresponsable, pasaría ya del terreno de la comedia.

Pero el episodio griego no es sino un síntoma más del estado de la UE. En política exterior, sus 27 miembros no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en temas sensibles, como Libia o Palestina. La ausencia de una fiscalidad y una política económica comunes paralizan a la eurozona, dependiente de los oráculos de Berlín. Y los países endeudados se ven sometidos a feroces medidas de ajuste dictadas por líderes de otros países.

La UE ha sido uno de las mayores aventuras de nuestro tiempo. Por desgracia, hoy se muestra atenazada por dirigentes cada vez más populistas -más cercanos a Pisístrato que a Solón- y por una ortodoxia económica que condena a la mayor parte de sus economías a una larga parálisis. Si sus ciudadanos no quieren que la UE fracase o se desgaje, deben exigir a su clase política la única solución que se ha revelado satisfactoria para sus sociedades en más de dos milenios de historia: más Europa. Es decir, reactivar lo que ahora parece imposible: una auténtica unión política y económica de la UE. 

[Publicado el 08/11/2011 a las 08:28]

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Comentarios (3)

  • fragmente de introduccion a tesis sobre Jorge Volpi
    En este trabajo retomaremos algunas de las nociones del análisis narratológico estructuralista. En particular, las nociones de Punto de vista y de Narrador. Es muy conocida la historia de estos conceptos. En la mayor parte del siglo XIX era privativo de los relatos un narrador ‘omnisciente’ y un punto de vista ubicuo. Entonces un grupo de escritores y teóricos literarios, en su mayoría anglosajones como Henry James, James Joyce y, algo después, William Faulkner, protagonizaron un movimiento de ruptura o cambio de paradigma literario. Henry James, por ejemplo, lo expuso de forma teórica y práctica en su obra El arte de la novela (The Art of Fiction), donde se pronunció en contra de una serie de restricciones y convenciones que se habían vuelto obsoletas dentro del ámbito de la narración. Sus novelas, así como las de los escritores antes mencionados y otros, también rompieron con la tradición, pero no en la teoría sino en obra.
    Efectivamente, la ‘omnisciencia’ fue uno de los conceptos más criticados y luego transformados en otros de nuevo cuño. La noción de ‘realismo’ tuvo mucho que ver, ya que los escritores de ese siglo aspiraban a ella. En el proceso surgió la conciencia de que no había nada más irreal que un narrador ubicuo: uno que lo sabe todo y puede ubicarse en varios lugares al mismo tiempo. Entonces inventaron nuevas formas de narrar más ‘reales’, en las cuales la ‘ciencia’ de un narrador intradiegético no iba más allá de las capacidades cognoscitivas humanas. El nuevo enfoque tuvo muchas formas de realización, pues tenían que cumplir con este compromiso.
    Se trataba de una transformación necesaria para prolongar la vida de la novela y también de renovarla. Lo cual, por supuesto, lleva a un nuevo canon con prescripciones manifiestas. Entre otras, la de que los narradores, ya sean extradiegéticos o intradiegéticos, limiten su relato a lo que ellos hayan presenciado, o, por lo menos, se indique la fuente por medio de la cual se informaron de tal o cual evento. Así que los relatos de toda la época llamada modernidad (y modernismo entre los americanos hispanoparlantes) corrieron por esos derroteros. El punto de vista, cuando se trata de narrador extradiegético, generalmente se focaliza en la conciencia de alguno de los personajes, aunque se narre en tercera persona. También es de notar, dentro de las nuevas formas de relatar, el estilo indirecto libre, la corriente de conciencia o monólogo interior, así como el estilo directo narrativizado.
    El objetivo de este trabajo es analizar la obra de Volpi, en especial El fin de la locura (2003), para discernir los rasgos que la apartan de dichos códigos modernistas y la ubican dentro de lo que se llama posmodernidad. Obra en la que se permite hacer caso omiso de los llamados ‘Escrúpulos del punto de vista’ para narrar, aprovechando todos los recursos narrativos a su alcance. Los cuales son entre otros: el cambio o transposición del punto de vista, ya que, aunque el relato está en primera persona, se descubre que dicho narrador protagonista no tuvo manera de presenciar los hechos, es decir, se trata de una especie de omnisciencia, o bien, de cambio de focalización de la consciencia del protagonista con otros personajes: el pasaje donde narra un encuentro sexual entre Claire y Lacan, parece estar narrado desde la conciencia de este personaje, aunque no se dan indicaciones o evidenciales del cambio del uso de la palabra o de la voz narrativa.
    Otros recursos son más conspicuos: Aníbal Quevedo muere y cede la palabra a su hasta entonces asistente, Josefa. También recurre a medios, para mí inéditos, por ejemplo inventar publicaciones, como El diario inédito de Christopher Domínguez; también menciona libros publicados inexistentes, por ejemplo los escritos por el propio Aníbal. O ese artificio tan bien logrado cuando el protagonista husmea en el diario que lleva Josefa, una especie de secretaria o asistente y en ellos se entera de que la mujer tiene relaciones sexuales con el mismísimo Althusser, conocido teórico marxista, estructuralista, quien escribió el libro Para leer el capital (Lire le Capital). Teórico muy influyente ideológicamente en el s. XX, y a quien, Volpi, ‘deconstruye’ paródicamente sin hacer en lo absoluto mención de sus méritos. Porque dice que:

    En medio de la desaforada plaga de novelas banales que nos invade todos los días, es necesario seguir combatiendo por la novela compleja, por aquella que no se rinde a la simple imitación, por aquella que desafía las convenciones, por aquella que busca superarse a sí misma.

    Debe haber escritores cosmopolitas, asegura Volpi. Los escritores latinoamericanos deben dejar atrás los compromisos políticos para buscar nuevos caminos que los diferencien de lo ocurrido en décadas pasadas. Para ser escritor latinoamericano ya no hay que estar comprometido con la izquierda. Ahora “hay que descreer de cualquier compromiso político”. Lo cual tiene que ver, como se ampliará en el capítulo II, ya que el análisis del punto de vista no solo es con referencia a la modalidad narrativa, sino que también estoy considerando el punto de vista ideológico. Cuando Volpi dice ‘cosmopolita’ quiere decir subsumido en la ‘globalización’, es decir del lado del imperio, ya que el equilibrio de fuerzas económicas y militares ya se inclinó, especialmente militares, definitivamente hacia los EE: UU.
    Sus opiniones son muy definidas. Por ejemplo, establece un límite entre lo que él llama ‘novela profunda’ y la literatura de consumo masivo o light. Dice que mientras algunas novelas logran incrustarse en la mente de numerosos lectores, reproduciéndose sin fin, otras se comportan como parásitos inocuos que mueren a las pocas horas de haber infectado a sus anfitriones, como todas esas novelas ligth que sólo sirven para entretener y luego se olvidan sin remedio.
    En cuanto al linaje intelectual de Volpi, reconoce que le interesa el tema de la inteligencia, por su asiduidad con Jorge Cuesta. Principalmente al indagar sobre el límite en que la inteligencia extrema se vuelve locura.

    Hay muchas cosas autobiográficas de mi obsesión por este poeta: lo de mis visitas al cementerio donde estaba enterrado, lo de memorizar sus sonetos... Lo demás entra en el terreno de la imaginación, aunque es cierto que la distancia entre el narrador y el autor se va acortando hacia el final.

    Por esto es notoria su habilidad para hacer manifiesta la psicología de los personajes, los cuales, debido a su marginalidad emocional e intelectual, constituyen, junto con las acciones que emprenden también descentradas, la materia prima de las novelas volpianas. No en vano su novela se titula El fin de la locura.
    Jorge Volpi está muy interesado en cuestiones científicas, las cuales trata principalmente en su novela En busca de Klingsor. Piensa que los físicos manejan ideas que tienen mucho de literario, y lo ilustra con un ejemplo: Werner Heisenberg expresa de otra forma lo que dice Paz (que la irrealidad de la mirada da realidad a lo mirado). El físico dice que “si, como advierte el principio de incertidumbre, resulta imposible conocer al mismo tiempo la posición y el momento de un electrón, ello no se debe a un error de cálculo, ni de falla de precisión de nuestros instrumentos, sino a una condición ineludible del mundo cuántico”.
    Sobre Volpi hay algunos artículos que vale la pena comentar, como “Trilogía de Jorge Volpi”, de Ignacio Trejo Fuentes. Se refiere a tres novelas de Volpi publicadas recientemente: En busca de Klingsor; El fin de la locura y No será la tierra . Dice Trejo: “En el segundo, hay una incesante aplicación de estrategias para dar cohesión a tanta carga documental, y en la cual sobresale la tarea del escritor de delegar en otros las voces narrativas”, es decir, “él desaparece, o se enmascara o se diluye entre sus personajes”. Después de comentar el primer título de la “Trilogía” afirma lo siguiente: “En las páginas del El fin de la locura asistimos a lo que se llama el final de la utopía revolucionaria, a las exequias de cosas como el socialismo, el comunismo y la izquierda ortodoxa; y vemos nacer fenómenos como el neoliberalismo”. Según el autor, en esta obra se hace un recorrido intenso de los acontecimientos de los últimos años, tanto a nivel mundial como nacional.
    En el terreno del análisis y de la historia de la literatura reciente, El fin de la locura, cumple con parámetros como los siguientes:
    “más de lo simbólicamente verdadero que de lo históricamente exacto”. Nuevas novelas históricas, novelas históricas posmodernas o metaficciones historiográficas. Reescribir ciertos episodios para deshistorizarlos hasta la torsión paródica de los mismos; uno de los aspectos que consideraremos por la relevancia que posee en las obras de las que nos vamos a ocupar, es el de las relaciones que se establecen entre los personajes y la voz narradora. Ya Todorov había señalado la estrecha relación que la crítica del siglo XX acentuaba entre los protagonistas y las voces, al punto de “reducir el problema del personaje al de la visión o punto de vista”, y esto porque según el crítico “los personajes son menos seres “objetivos” que conciencias de “subjetividades” (Ducrot- Todorov, 1986: 259).
    Es sabido también que la elección del punto de vista y el uso de una persona gramatical en detrimento de otra, puede determinar en forma anticipada la desaparición del narrador, al tiempo que se establecen modos distintos de formalizar el discurso.
    Esta focalización alterna con la presencia de un narrador cuasi omnisciente, que parece conocer solo parcialmente los hechos históricos que pone en acto un ejercicio de anamnesis siempre revitalizado y parcial.
    Las escrituras de las últimas décadas se caracterizaron, particularmente, por el constante entrecruzamiento de los más diversos discursos, esto es, el propiamente histórico, por una parte, por otra, aquel que formulado mucho más libremente, llamamos ficcional y aun, si se quiere, un tercero que recoge para configurarse su condición de testimonio.

    La tesis que pretendemos demostrar es que una de las características definitivas o definidoras de la obra de Volpi —o por lo menos de algunas de sus novelas— consiste en la riqueza de las modalidades o voces narrativas y su multiplicidad de puntos de vista. Lo cual nos lleva a que el contenido principal de la tesis estará representado por la descripción de dichas modalidades narrativas y los diferentes ángulos de enfoque mediante los cuales se cuenta la historia en las novelas, en especial en El fin de la locura. Independientemente de que el análisis más detallado de sus textos, seguramente, arrojará resultados que han de ser considerados tanto en el desarrollo de mi trabajo como en el apartado de las conclusiones.
    El teórico en el cual hemos encontrado buena parte de los conceptos que permiten el desarrollo de esta investigación es Oscar Tacca, quien asegura que, cuando aquel examen y rechazo de la omnisciencia llevaron a la reflexión sobre la perspectiva y a la adopción de un punto de vista determinado, éste se resolvió casi literalmente en lo que su nombre indicaba, es decir, en la elección de un ángulo de enfoque, que excluía de las posibilidades del narrador la referencia a todo aquello que escapara a su visión.
    Por último, quiero asentar en esta introducción, que la mayor parte del trabajo no consiste en crítica literaria, sino en análisis literario, en especial a partir de El fin de la locura. De acuerdo a lo que dice Sánchez Macgrégor, para representar las relaciones entre subsistemas lingüísticos es necesario distinguir entre la crítica y la ciencia o teoría literaria, la cual permite el análisis narratológico de una obra en particular. Macgrégor parte de lo que dice Barthes, citado por aquél mismo:

    La crítica no es la ciencia. Ésta trata de los sentidos; aquella los produce. Ocupa, como se ha dicho, un lugar intermedio entre la ciencia y la lectura; da una lengua a la pura habla que lee y da un habla (entre otras) a la lengua mítica de que está hecha la obra y de la cual trata la ciencia.

    De donde se puede desprender la noción de ‘análisis literario’, que es el que aplicamos a una obra en particular, sin que por ello el producto final de nuestra investigación no esté exento de una buena dosis de crítica, e incluso, de partes transcritas de la obra misma que vamos a analizar.
    Los subtemas tratados en la tesis, de acuerdo a los capítulos en los que aparecen, son: en el primero, una recopilación de citas de Volpi y sobre Volpi, en cuanto a la metaficción narrativa, o a la crítica, simplemente.
    El segundo capítulo se llama “Metodología”, y en él se contienen muchos elementos de carácter teórico sobre los puntos que vamos a analizar de El fin de la locura. En lo que se refiere al narrador, el punto de vista narrativo y el punto de vista ideológico. Es donde se toman en cuenta textos como los siguientes:

    “metaficción historiográfica”. Con este término entiendo aquellas novelas bien conocidas y populares que son intensamente autorreflexivas y sin embargo, paradójicamente, también cuestionan los eventos y personajes históricos.

    El fin de la locura también se puede caracterizar como:


    Típicamente postmoderno, el texto rechaza la omnisciencia y la omnipresencia de la tercera persona y en su lugar entabla un diálogo entre una voz narrativa (...) y un lector virtual. Su punto de vista es reconocidamente limitado, provisional, personal.

    Y también la caracterización de esta autora corresponde al libro de Jorge Volpi, que estamos analizando:

    La parodia es una perfecta forma postmoderna, en algunos sentidos, ya que paradójicamente incorpora y rebate aquello que parodia. También obliga a reconsiderar la idea del origen u originalidad, lo que es compatible con otras interrogantes postmodernas sobre las convenciones del idealismo liberal.

    Comentado por: RICARDO RODRIGUEZ RUIZ el 12/12/2011 a las 19:30

  • Interesante artículo. Aunque, confieso que esa situación se parece más al "Crepúsculo de los dioses". Ni en la guerra de Troya el Olimpo estuvo tan revuelto. Esperemos que surja algún Odiseo, el de los muchos ardiles; y con astucia, o en su defecto con argucias, pueda vencer a todas advesidades y llevarnos a buen puerto. Penélope, cada día más agobiada (ahora por la hipoteca, la falta de beca para sus hijos, la espera para el ginecólogo público, la falta de seguridad de empleo, la incerteza de poder vivir con la pensión,...) lo espera con ansias. El hilo de los tapices ya está ralo, la mano a penas puede tejer...pero Penélope tiene esperanza. El problema es la pasividad de Penélope...Dejémonos de mitologías y leyendas y velemos por nuestra sociedade de bien estar que se desmorona.

    Comentado por: Casandra el 10/11/2011 a las 16:33

  • Grecia es la perdiz que se marea. Mira lo de Italia, el capitalismo vive del crédito,cuando a los bancos se les puso en bandeja de plata dar créditos sin control esto era el reino de Jauja, la economía crecía de forma artificial y los consumidores éramos bebes para el caníbal del Capital , los artífices y cómplices de la estafa tienen sus euros en paraísos fiscales, pasará en Australia, Norteamérica y pasa en Israel, nadie se salvará de la hecatombe, vivimos de la esclavitud en el tercer mundo y los ciudadanos chinos , indios, arabes y latinoamericanos están hartos de vivir mal y que sus dictadores compren deuda europea, el caos llegará y nadie podrá evitarlo, "tiempos modernos" "Monsieur Verdoux " Chaplin lo anticipó en su cine, soy muy realista y no veo solución, iremos a mucho peor y no hay receta, el sistema tiene una enfermedad terminal y dentro de poco nadie comprara deuda . Europa tiene el mal añadido de que sus ciudadanos no están acostumbrados a la frugalidad, el problema es economia no Europa.Saludos de Manuel

    Comentado por: Manuel el 09/11/2011 a las 21:56

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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