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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 12 de agosto de 2020

 Blog de Jorge Volpi

¿Alguien nos representa?

Aquí y allá, las mismas miradas, el mismo estilo, la misma energía. Nacidos entre 1985 y 1995, estos jóvenes no son nativos digitales, pero Internet se ha convertido en su patria y las redes sociales en su zona de encuentro. Como sus predecesores de 1848 o 1968, su enfrentamiento con el establishment es sobre todo emocional, pero la palabra "revolución" ha desaparecido de su vocabulario. Son rebeldes tranquilos, más preocupados por sacudir conciencias que por transformar a la sociedad por medios violentos.

Sus críticos dicen que nada los acerca, fuera de su pasión tecnológica; mientras unos se congregaron para protestar contra regímenes dictatoriales (de Túnez a El Cairo), otros lo hicieron para oponerse a los recortes al estado de bienestar (de Madrid a Bruselas), y otros más para revelarse contra los poderes financieros globales (de Tel Aviv a Nueva York). Aun así, comparten el mismo espíritu: un brutal desencanto frente al sistema implantado en el mundo tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991.  

Cuando el espacio comunista hizo implosión, los vencedores trataron de convencernos de que la Historia había terminado. Pero, derrotado el enemigo, a las democracias liberales ya no les pareció tan urgente demostrar sus conquistas sociales. Si el libre mercado había probado su eficacia, había que volverlo aún más libre, relajando al máximo la regulación de las instituciones financieras. La solidaridad dejó de ser un valor encomiable y el individualismo pasó a ser la postura ética dominante. Tras el 11-S, la Historia se reanudó, pero sólo para combatir a un nuevo enemigo, el terrorismo islamista. Y, mientras Occidente se empantanaba en una costosísima guerra en Medio Oriente, sus basamentos morales, políticos y económicos se volvían irreconocibles.

Los gobiernos democráticos habían prosperado por su capacidad para representar a los sectores sociales más diversos, pero esta virtud empezó a deslavarse. En todas partes, dos o tres grandes partidos se repartieron el poder, indiferentes a los deseos ciudadanos. Una vez elegidos, los políticos no dudaban en volverle la cara a sus electores: la oposición y el gobierno se volvieron casi intercambiables, toscamente imbricados entre sí, hasta conformar una clase política que recuerda a la antigua nomenklatura comunista.  

Durante una década, este modelo sobrevivió gracias a las tácticas del miedo expandidas por Bush y a la burbuja económica que permitió recompensar incluso a los sectores más críticos. Pero un buen día, el capitalismo no toleró más sus contradicciones -el imperio de la avaricia, la cultura del riesgo y la falta de representación-, y comenzó su propia implosión, análoga a la sufrida por la URSS. En 2008, reventó la burbuja inmobiliaria, cayó Lehman Brothers, y Estados Unidos y otras naciones decidieron rescatar a sus bancos (y a sus banqueros).  

Las élites surgidas durante los años de prosperidad han demostrado su torpeza a la hora de enfrentar la crisis. Por un lado, contamos con una inamovible burocracia económica que solo se preocupa por el déficit, descuidando las políticas de recuperación y de empleo -el "pleno empleo" soñado por Keynes- y, por el otro, con una clase política carente de representatividad, dominada por los partidos y sus intereses.  

Lo raro es que los movimientos de protesta hayan tardado tanto en reaparecer. Aquí y allá la queja es idéntica: contra políticos (demócratas o republicanos; socialistas o populares; priistas, panistas o perredistas) que no escuchan a sus ciudadanos; contra gobiernos impopulares (Obama y su tibieza frente al poder financiero; Zapatero y sus recortes; Calderón y su guerra contra el narco) y contra una oposición que genera la misma desconfianza (la teocracia del Tea Party, el conservadurismo de Rajoy, la corrupción del PRI).

  Gracias a las redes sociales, el descontento ha viajado de un extremo a otro del planeta. La primavera árabe se transformó en el 15-M español, que a su vez fue copiado por los indignados de Israel y Occupy Wall Street. Grupos pequeños pero bien organizados. ¿Cuál será la consecuencia de su aparición? Probablemente, no alterarán los resultados de las elecciones que se llevarán a cabo en varios países (España, Francia, México, Estados Unidos) pero, si se mantienen y proliferan, podrían contribuir a algo más importante: la derrota definitiva de la ideología neoliberal vigente en el mundo desde 1991. Es decir: podrían reimplantar el virus de la autocrítica en nuestras alicaídas democracias liberales para obligarlas a recuperar el espíritu social y representativo que las distinguió en otro tiempo.

Pese a la catástrofe que vive, México apenas ha sido contagiado por las protestas. El movimiento encabezado por Javier Sicilia fue, acaso, una primera llama. Pero las perspectivas electorales del año próximo son un excelente caldo de cultivo. Su eclosión tal vez podría modificar nuestro anquilosado panorama político, dividido entre los panistas que se empeñan en defender la guerra de Calderón y los priistas que aspiran a recuperar el poder sólo ante el desgaste del PAN, con una izquierda incapaz de servir como fiel de la balanza. La gran pregunta es: ¿en verdad serán estos partidos quienes habrán de representarnos? Esperemos que el espíritu de estos jóvenes permanezca en nuestras calles y logre asentar una idea tan simple como ésta: ya no podemos tolerar a los políticos que sólo se preocupan por sí mismos.

 

twitter: @jvolpi

 

[Publicado el 24/10/2011 a las 12:59]

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Comentarios (3)

  • Israel , 1 por mil, sin el movimiento de indignados jamás habría pasado, un 70 % ha sido favorable al canje. Movimientos contra desahucio en España, rebelión anticapitalista en Islandia, desordenes en U.K. Y U.S., toda explosión necesita ignición , el miedo hacia estos movimientos ya está activado, ya veremos lo que pasa. Saludos

    Comentado por: Manuel E. el 29/10/2011 a las 17:11

  • y a partir de ahora, que?
    no hay revolución, no hay ideas políticas nuevas, no hay líderes, entonces donde está el cambio??
    El sistema democrático, esclavo de los partidos políticos, no tiene una salida de emergencia cuando no funciona. Todos los planteamientos se quedan en desfiles de la calle. La clase intelectual no resuelve esta crisis de ideas. La clase económica se ha demostrado que no se les puede dejar solos . Y los políticos a lo suyo. Y el pueblo que es donde reside la soberanía para hacer el cambio, no sabe hacia donde y ni en manos de quien.

    Comentado por: angeles el 24/10/2011 a las 18:55

  • quizas un error tipografico porque creo que seria mas correcto decir "vigente en el mundo desde 19 81.
    y no creo que se esten copiando sino que es algo que esta despertando Una chispa y se sabe el campo está reseco ...

    Comentado por: juan andres el 24/10/2011 a las 15:49

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Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

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