PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 28 de octubre de 2020

 Blog de Jorge Volpi

El misterio de la habitación 2806

El alto funcionario entrega su pase de abordar y se dirige a su asiento de primera clase. La inquietud por haber olvidado su celular en el hotel se ha desvanecido, pues la recepcionista le prometió hacérselo llegar hasta el avión. Podemos suponer que, más relajado, acepta la flûte de champagne que le ofrece la azafata -y que él le guiña un ojo- antes de estudiar la lista de grands crus. De pronto, unos hombres irrumpen en la aeronave y, en vez de devolverle su teléfono, lo arrastran a la puerta y se disponen a esposarlo.

            El resto de es conocido: Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional y puntero en las encuestas a la presidencia de Francia, abandona su vida en el jet-set financiero -y a la larga la posibilidad de ser candidato- para enfrentar las acusaciones de violación de Nafissatou Diallo, una camarera guineana de 32 años, empleada del Sofitel, donde éste se alojaba. La historia, propia de Hollywood, ha sido interpretada -y utilizada ideológicamente- de maneras contradictorias.

            Muchos quisieron advertir en este episodio una metáfora del mundo contemporáneo: el potentado que se cree superior a la ley y -del mismo modo que el FMI aplica por la fuerza sus técnicas de shock a los países en desarrollo- no duda en abusar de una joven de escasos recursos y origen africano. Esta lectura se reveló imprecisa: Strauss-Kahn posee fama de arrogante y mujeriego, pero las filtraciones de la fiscalía también muestran un perfil de Diallo poco enternecedor: al parecer, comentó con un amigo la idea de obtener dinero del político, mintió sobre su condición migratoria y no es capaz de aclarar el origen de ciertas sumas de dinero depositadas en su cuenta.

Por otro lado, la periodista Tristane Banon, francesa de pura cepa, también ha denunciado a Strauss-Kahn, y Piroska Nagy, de origen húngaro, sugirió que su entonces jefe la obligó a mantener relaciones sexuales (aunque el escándalo se solventó con una disculpa pública). Todo indica que Strauss-Kahn es fanático u obseso del sexo -antes de Diallo, las cámaras del Sofitel grabaron a otra mujer, acaso una escort, entrando en su habitación-, pero su apetito no parece discriminar entre mujeres de naciones ricas o pobres.

            Otros prefirieron interpretar el affaire como un incidente más en la lista de desencuentros entre Francia y Estados Unidos. La prensa gala no ha dejado de quejarse por la humillación sufrida por Strauss-Kahn -y por la France- con las imágenes del exquisito hombre de estado detenido como un criminal común. En efecto, la moral pública es distinta en cada sitio: mientras los puritanos Estados Unidos no toleran a los políticos disipados (baste recordar a Clinton o a Spitzer), la libertina Francia casi los festeja (como la doble vida de Mitterrand). Pero, otra vez, aquí no están en juego costumbres antagónicas, sino un delito -la violación- que se castiga con fuerza en ambos lados.

El caso es fascinante, pero la tentación de convertirlo en una metáfora lo simplifica en exceso. ¿Se trató de una relación sexual consentida, como afirma el acusado? ¿Entonces por qué Diallo se apresuró a reportarla? ¿Pudo imaginar que Strauss-Kahn le pagaría y, al no hacerlo, decidió vengarse? ¿Y por qué el izquierdista millonario no lo hizo, ahorrándose este lío? La posibilidad de que ella lo hubiese planeado para luego denunciarlo es, por lo pronto, la menos verosímil.

Nos enfrentamos con personajes de novela: ninguno resulta del todo creíble y sus pasados están sembrados de grisura. Strauss-Kahn no sólo es famoso por su carácter donjuanesco -más bien priápico-, sino que ha sido acusado en otras dos ocasiones de aprovecharse de su físico o de su estatus para someter a las mujeres. Diallo, por su parte, ha mentido anteriormente y mantiene vínculos con figuras turbulentas.

¿Qué pasó realmente en la habitación 2806? Tal vez nunca lo sepamos. Ante la ausencia de cámaras y testigos -o de marcas corporales explícitas, como ahora asegura la defensa-, sólo contamos con el testimonio de los involucrados: de ahí la exitosa táctica de la defensa de minar la credibilidad de la denunciante. Tendremos, a lo más, la verdad judicial (propia del sistema anglosajón): ante cualquier duda razonable, se decretará la inocencia del inculpado.

Fuera de eso -y dejando atrás las teorías conspiratorias-, queda la intuición del novelista. Acostumbrado a encandilar, seducir o pagar a decenas de mujeres, el director del FMI se negó a ver en Diallo a otra persona y su falta de empatía lo cegó ante un acto marcado por su posición de fuerza. ¿O alguien puede imaginar que la camarera se acostó intempestivamente con el huésped, sin dinero de por medio, porque lo consideró chic o irresistible? Que luego haya buscado aprovecharse de él no la convierte en farsante. Pero ésta es, por supuesto, sólo una especulación más frente al misterio de la habitación 2806.

 

twitter: @jvolpi

[Publicado el 17/7/2011 a las 15:18]

Compartir:

Comentarios (0)

No hay comentarios

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres