PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 28 de octubre de 2020

 Blog de Jorge Volpi

Los herederos de Cervantes

Para Nacho Padilla

Aunque la reja está cerrada, en el interior del sitio histórico un grupo de jóvenes -la media de edad en Argelia es de 27 años- juega futbol alegremente. Los imito y también salto. La inscripción en el ajado monumento cuenta que, en esta cueva que entonces no se hallaba en un suburbio de la capital, Miguel de Cervantes se ocultó durante su segundo intento de evasión tras ser atrapado por corsarios turcos en 1575, cuando viajaba de regreso a España.

La gruta, salpicada por la jubilosa indiferencia de estos muchachos, quizás sirva como metáfora de los desencuentros que aún persisten entre las dos orillas del Mediterráneo. Cuatro siglos después, los países del norte continúan admirándose en el espejo del escritor español como guardianes únicos de la libertad y aún contemplan a los árabes como una amenaza o como las apocadas víctimas de sus tiranos, aunque es probable que en nuestros días estas posiciones se hayan invertido.

A los europeos les ha costado un enorme esfuerzo constatar que, como Cervantes, estos jóvenes también han intentado escapar reiteradamente del sometimiento y en su mayoría han decidido enfrentarse al islamismo y otras formas de opresión. Desde principios del siglo XIX, cuando se inició la decadencia del Imperio Otomano, los occidentales -detesto esta equívoca palabra- nunca han dejado de subestimar a los árabes, y su política frente a ellos continúa marcada por un racismo apenas disimulado.

Las revueltas en Túnez y Egipto, que detonaron las de Libia, Siria y otros países -Yemen o Bahréin constituyen casos aparte- fueron para ellos una sorpresa idéntica a la que sacudió el Este de Europa a fines de los ochenta: movimientos internos de rebeldía frente a regímenes brutales y corruptos, en este caso sostenidos con el dinero de Occidente. Y las contradicciones y riesgos que enfrentan sus nuevos regímenes tendrían que ser vistos como el laboratorio donde se juega el futuro de la democracia en todo el orbe.

Argelia luce como excepción: a diferencia de sus vecinos -Marruecos incluido-, aquí la primavera árabe pareció desvanecerse de inmediato. Sin embargo, el motivo no es la indiferencia o el conformismo, sino la memoria del "decenio negro" de 1991-2002 que se cobró unas 150 mil vidas. De algún modo, Argelia experimentó con diez años de antelación el despertar cívico que hoy admiramos en otras partes -y pagó por ello un altísimo costo.

Tras el desmantelamiento del socialismo real, en 1991 Argelia se abrió por primera vez a la democracia: se formaron decenas de pequeños partidos pero fueron los islamistas del FIS -la única fuerza organizada- quienes lograron la victoria ante la miope complacencia de Occidente. El FIS jamás ocultó su objetivo: dar paso a una república islámica basada en la sharía. Los militares impulsaron entonces un golpe de estado y encarcelaron a sus miembros, quienes a su vez formaron grupos terroristas que atentaron contra la población civil y arrasaron pueblos completos si se oponían a sus dogmas. No fue sino hasta la elección de Abdelaziz Buteflika, en 1999, que la situación comenzó a normalizarse gracias a una amnistía general. (Desde entonces ha modificado la Constitución para mantenerse en el poder como tantos caudillos).

El caso argelino debería servir como modelo para Egipto, Túnez y eventualmente Libia o Siria: por un lado, es tiempo de echar para siempre a los sátrapas que, con la excusa de frenar a los islamistas, se convirtieron en dueños de sus países con el beneplácito occidental. Por el otro, no es posible dejar de plantearse, ante una tragedia como la argelina, de qué manera la democracia puede -o debe- cerrar sus puertas a quienes pretenden destruirla desde dentro. En la respuesta a esta pregunta se juega la estabilidad de la región y acaso del mundo.

Los jóvenes que se han levantado en la rotonda de Al-Tahrir en El Cairo o en las calles de Túnez, Daraa o Bengasi, miembros de la misma generación que los improvisados jugadores de futbol en la gruta de Cervantes, son los auténticos herederos del novelista: contra toda expectativa, se arriesgaron a expulsar a los tiranos que los esclavizaron por decenios. Los grandes ideales de la Ilustración se encuentran ahora entre ellos, mientras Europa y Estados Unidos se encierran cada vez más en sus crisis internas, se parapetan en la xenofobia o el racismo y protegen al régimen más autoritario y virulento de la zona: Arabia Saudí y sus wahabitas.

Occidente no puede permitirse el lujo de abandonar a estos muchachos como hizo con Argelia en 1991: el encanto de los islamistas aún es poderoso y nada indica que no vayan a aprovechar este nuevo destello de libertad para recuperarse. Cervantes no sólo fue libre por sus reiterados intentos de fuga de los baños de Argel, sino por la imaginación que años después lo llevó a crear a Don Quijote: la misma imaginación que se requiere para discutir, en este verano árabe, cómo la democracia puede eludir a los corsarios que aún intentan secuestrarla.

 

Publicado en el diario Reforma el 3 de junio de 2011

twitter: @jvolpi

[Publicado el 07/7/2011 a las 07:00]

Compartir:

Comentarios (8)

  • El domingo pasado en su artículo del periódico Reforma mencionó el libro Canción de Tumba de Julián Herbert. No he podido encontrarlo. ¿Donde puedo comprarlo? Gracias.

    Comentado por: José Fernando Alegría Quintanar el 05/1/2012 a las 23:19

  • Sí, necesitamos de su lucidez intachable y honestidad proba. Signore Volpi, habrá que buscarle otro mecenas (a falta del gobierno del que usted se ha aprovechado y ahora critica sin pizca de moral y con dulce acidez), para que lo mantenga a usted, aunque sea en Oaxaca o Ciudad Juárez, y siga entregándonos desde estas Romas nacionales sus perlas de sabiduría literaria y visión esclarecedora de las que estábamos ayunas.

    Comentado por: Elisa el 27/7/2011 a las 05:37

  • Mi cordial y maravilloso cerebro en el espejo y en la existencia, estoy gosoza del encuentro y de mi renacimiento en sabiendas del otro para mi misma, eco,eco, eco. Lila

    Comentado por: Ileana Zelaya y Alger el 26/7/2011 a las 17:42

  • Jorge,
    No importa lo que digan de tí. Me alegro que estés de vuelta en Elboomeran. Es un privilegio leerte y los que critican se debían de aventar de mecenas. Necesitamos mentes pensantes y que pasen su pensamiento a la escritura, que no ven como está el mundo tan jodido. Saludos.

    Comentado por: Claudia B el 19/7/2011 a las 00:07

  • Señor Volpi, con todo respeto, no sé como se atrevió a hacer semejante berriche público y lo peor: no sé como no siente vergüenza de ello. Los escritores decentes no andan pidiendo que los manden de agregados culturales a ningún lado, los buenos escritores escriben y poco les dá lo demás, sobre todo si son asuntos con fucionarios públicos y gobiernos federales de cualquier país. ¿Se imagina Ud. a Bolaño pidiendo agregadurías culturales o a Sergio Pitol twitteando que no le dieron tal o cual embajada en el S.E.M.? Qué patético es todo esto.

    Comentado por: Francisco Hdez el 15/7/2011 a las 17:01

  • Pensaba que la marihuana no fue conocida en América hasta la llegada de Colón y su tripulació (algunos de sus miembros traían productos cannabicos entre sus pertenencias). Dato histórico. Saludos Jorge.

    Comentado por: Miguel Méndez el 11/7/2011 a las 15:39

  • Este artículo no es de un solo modo confuso sino que la analogía it's too much of a strech, está tirada-de-los-pelos. Hasta llega a comicidad, parece el deseo romántico de un cronopio (borderline Esperanza) que necesita demostrar que le entusiasma la política porque se ocupa demasiado de li-te-ra-tu-ra.

    Comentado por: Ifigenia el 08/7/2011 a las 18:17

  • La analogía no es acertada; Cervantes era un prisionero. Por supuesto las interrelaciones-conclusiones extraidas de una falsa analogía no pueden ser acertadas. Más bien un espejismo. El título del artículo es inexacto. Los herederos de Cervantes son otros.

    Nada se dice de cómo y quién de Occidente respaldó a los que provocaron la guerra civil que se cita. Olvido imperdonable por lo decisivo para un correcto análisis.

    Esto es doxá, no episteme.

    Por tanto

    Comentado por: Tororo el 08/7/2011 a las 16:28

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

(México, 1968). Es autor de las novelas La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico y En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour). Con ella inició una "Trilogía del siglo XX", cuya segunda parte es El fin de la locura y la tercera No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amarga, El jardín devastado y Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poder, La guerra y las palabras, Mentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de  Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Fue director de Canal 22 entre 2007 y 2011. Es colaborador de los periódicos Reforma y El País. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas. En 2012 recibió el premio Planeta-Casa de América por su novela La tejedora de sombras. En 2014, publica su novela Memorial del engaño en América Latina y España y, para el año 2015, estará publicada en Brasil, Portugal, Italia y Francia. Actualmente es director general del Festival Internacional Cervantino. 
 

Bibliografía

Memorial del engaño (2014). Ediciones Alfaguara, España

Leer la mente (2011). Ediciones Alfaguara, España

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

 

 

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres