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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 26 de agosto de 2019

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

El fin de la disonancia

José Donoso (fuente: http://diglib.princeton.edu)

Kike Mujica, director de la revista Qué Pasa, me pidió un texto sobre Chile y los chilenos con motivo de su bicentenario. Esto es lo que escribí. 

En mi relación con Chile y los chilenos hubo una disonancia cognitiva durante mi infancia y adolescencia en Bolivia. Estaba lo que me decían de ellos en el colegio y en el barrio: que eran invasores, gente en la que no se podía confiar, materialistas y despiadados (basta ver el lema de su escudo, afirmaba un amigo); el día del Mar era en cierta forma el día del Enemigo: se nos arengaba para estar listos y recuperar algún día lo que había sido nuestro, pero también se nos enseñaba a odiar a nuestros vecinos. Todo lo hacía más fácil la abstracción: ni mis amigos ni yo conocíamos a un chileno en persona.
 
Por otro lado, estaba lo que aprendía en clases de literatura en ese mismo colegio. Yo fui uno de esos que a los quince años usó Veinte poemas de amor para conquistar a una chica. Además, en el Wilsterman (equipo de fútbol de mi ciudad natal) habían jugado dos chilenos a principios de los setenta (Abel Gangas y Víctor Hugo Bravo), y luego Víctor Eduardo Villalón, el único chileno que llegaría a nacionalizarse y vestir la casaca boliviana (para las eliminatorias del mundial del 78). Eran de los más sacrificados y no paraban de correr. Por último, a fines de mi infancia me acompañaba Condorito todas las semanas. Me divertía tanto que no me molestaba que estereotipara a los bolivianos a través de Titicaco (después de todo, yo también estereotipaba a los chilenos).

Continué con esa vida doble y contradictoria hasta que me fui de Bolivia. El siguiente chileno que conocí fue en Buenos Aires a mediados de los ochenta. Se llamaba José Donoso y había venido a la feria del libro. Le pedí una entrevista para un periódico boliviano y, cuando accedió, fui corriendo a buscar sus novelas. Descubrí que su esposa era boliviana y me emocioné. Impulsado por su generosidad, durante varios días seguidos me acerqué al stand de Seix Barral en la feria para sentarme a su lado mientras él firmaba ejemplares y saludaba a los escritores argentinos que venían a rendirle pleitesía. Me recomendó lecturas y dio consejos para que apostara de una vez por todas por la escritura. Le dejé un manuscrito de cuentos y un mes después recibí una breve carta de Santiago en la que decía que le había parecido flojo pero que continuara escribiendo. Ese pequeño gesto fue enorme para mí: afirmó mi vocación.

Poco después un amigo me hizo notar una obviedad: le había hecho una entrevista muy larga a un escritor chileno y no le había preguntado una sola vez sobre el mar. Error de aprendiz de periodista, respondí. Error de boliviano, dijo. Es que, ¿no podía hablar con un chileno sin tocar ese tema? Reconocía que lo había olvidado por completo. Pero luego dejé la culpa de lado y pensé que otra cosa era la importante para mí: esa vez en Buenos Aires, Chile dejó de ser una abstracción y adquirió una voz, unos gestos. Descubrí que había prioridades y que no me dejaría ganar por el peso de la historia. La disonancia desapareció: a partir de ese momento podía, simplemente, admirar y querer a mis vecinos.     

(Qué Pasa, 11 de septiembre 2010)

[Publicado el 11/9/2010 a las 02:52]

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Comentarios (5)

  • Tengo la impresión que la disonancia cognitiva entre los ciudadanos de Latinoamérica y diría yo de casi todos los países hacia sus vecinos ha sido y es ahora en menor grado una verdad. Esta realidad se ha ido esfumando producto de la sociedad cada día mas global e integrada.
    Imagínense lo que se viene -con el tema Wikileaks- ahora sabemos más aún, pero al mismo tiempo me pregunto si lo que está sucediendo ¿es el primer acto de strep tease de las diplomacionas internacionales?, la primera en botarse al escenario ha sido la gringa ¿cual será la próxima diplomacia en enseñar poco a poco obligadamente sus intimidades? ...que interesante va a ser cuando veamos la ropa interior de la Rusa, la Iraní, la China, la Francesa y por nuestro lado las caribeñas Venezuela y Cuba.

    Saludos

    Comentado por: todotranqui el 06/12/2010 a las 02:03

  • Luis Horacio, muchas gracias. Chile es uno de los países más entrañables para mí. Me alegra que eso se haya reflejado en la crónica.

    Comentado por: edmundo el 16/9/2010 a las 19:13

  • Hermosa crónica sobre vecindades difíciles. La lección es que siempre podemos cambiar el peso de la historia a través del conocimiento de personas que rompen los paradigmas de lo inamovible. Algo parecido nos sucede a los mexicanos, a quienes nos han enseñado a odiar, sin distinción, al vecino de los EU; sin embargo, a través de la literatura, de la música, y en especial del contacto humano y de experiencias personales, nos damos cuenta de cuánto compartimos como simples seres humanos: la amistad, el amor, el deseo de un mundo mejor. Excelente crónica Edmundo.

    Comentado por: Luis Horacio Heredia el 12/9/2010 a las 21:10

  • que M-acho comentario el tuyo a los campos

    y el tuyo Edmundo un craso error el olvidar la Mar

    Comentado por: juan-andres el 12/9/2010 a las 03:11

  • ¿Cuál es el valor de una esposa para un escritor homosexual?

    Comentado por: M. Campos el 11/9/2010 a las 08:53

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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