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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 21 de noviembre de 2019

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

En el territorio frágil de la intimidad

La semana pasada me enteré, gracias al infatigable Washington Cucurto, que su editorial cartonera había publicado en Argentina Borracho estaba pero me acuerdo, las memorias de Víctor Hugo Viscarra (el "Bukowski boliviano", para la gente a la que le gusta este tipo de comparaciones). Recordé que en la década del noventa quise hacer mi tesis doctoral sobre literatura boliviana y tuve que escoger la obra de Alcides Arguedas porque era el único escritor de mi país cuyo nombre podía ser conocido afuera.  

La narrativa boliviana está atravesando un muy buen momento. No se trata sólo de que algunos autores del siglo pasado están comenzando a circular, sino de que su nueva generación, aquella conformada por escritores nacidos en las décadas del setenta y del ochenta, ha irrumpido en el escenario con una fuerza sorprendente. Para que los autores de un país latinoamericano sean leídos por sus vecinos, el largo viaje pasa en general por España: Giovanna Rivero (1972), Maximiliano Barrientos (1979) y Rodrigo Hasbún (1981) ya han publicado o están a punto de publicar en reconocidas editoriales independientes (Bartleby, Periférica y Duomo, respectivamente).

Curiosamente, en un momento en el que Bolivia atraviesa una revolución político-social bajo el gobierno de Evo, la mayoría de estos escritores ha escogido darle la espalda a la tradición de la novela política, del gran fresco social. Sus textos suelen ser intimistas, y trabajan en detalle la subjetividad de sus personajes. Esto ha provocado que algunos críticos apurados los llamen narcisistas, o, en el caso de Rivero, se asombren ante la exploración sin vueltas del deseo femenino. A mí se me ocurre, sin embargo, que el gesto aparentemente apolítico de estos escritores es profundamente político: en un momento de profundas transformaciones históricas en las que prima la experiencia colectiva, estos escritores se han puesto a indagar en el territorio frágil del yo. En un país pudoroso, en el que la gente es poco dada a hablar de sí misma y cuesta dar validez a la aventura personal, narrar los pequeños temblores de la intimidad puede ser más riesgoso que escribir una novela sobre el triunfo de los movimientos sociales.  

En el fondo, como dice el escritor chileno Álvaro Bisama, estos escritores escriben contra todo: "contra Bolivia pero también contra McOndo y contra el Boom". Se trata de una narrativa sobre "la crisis de los lugares comunes de la narrativa en español más actual". Bisama destaca algunos libros, entre ellos Los daños, de Barrientos y El lugar del cuerpo, de Hasbún ("Me siento cada vez más cercano a esos paisajes miniaturizados, a esas calles vacías"). La escritora Andrea Jeftanovic, por su parte, da otro par de títulos: Sangre dulce, de Rivero, y Vacaciones permanentes, de Liliana Colanzi (1981), y acota: "los textos de Rivero tienen un interesante manejo de lo erótico y una exploración de la adolescencia como espacio de crisis con mezclas a veces de gore o género negro. Vacaciones permanentes tiene una solvencia para indagar también la adolescencia y la juventud con esa desolación y descubrimiento de una adultez que se llena de grietas antes de llegar". Diego Zúñiga, autor de Camanchaca y crítico de Rolling Stone (Chile), menciona Cinco, de Hasbún, y dice, tajante: "me cuesta pensar en otro autor latinoamericano de su edad que escriba cuentos con tanta fuerza como él". Hay varios autores que todavía no son muy conocidos fuera de Bolivia, entre ellos Wilmer Urrelo (1975), Juan Pablo Piñeiro (1979) y Sebastián Antezana (1982).

Los bolivianos hemos estado tan obsesionados con nuestro enclaustramiento territorial que éste se ha convertido en un aislamiento emocional. La infraestructura, precaria, no ha ayudado: a nuestras mejores creaciones artísticas les ha costado salir, hacerse conocidas, influir en otras culturas. Algo está cambiando con la nueva narrativa boliviana: por lo pronto, no sólo está en sintonía con lo que ocurre en otras partes (búsquedas "fragmentarias, íntimas, contenidas", como dice Zúñiga), sino que incluso está ofreciendo libros mucho más interesantes que los de otras literaturas supuestamente mayores. 

(La Tercera, 17 de agosto 2010)

[Publicado el 05/9/2010 a las 21:36]

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Comentarios (3)

  • Es una alegría saber que la literatura boliavina esta abriéndose campo a nivel internacional, pero más meritorio es el hecho de que en Bolivia están naciendo escritores que tratan nuevos temas, desconectandose de la literatura indigenista. Creo que en una época determinada este tema estuvo muy bien tratado por diferentes autores (en mi país es un referente Jorge Icaza), tratando de buscar una identidad nacional a través de la palabra. Pero la sociedad evoluciona y con ella claro está la literatura, la forma de comunicar, es indispensable que los narradores sudamericanos asimlen ese evolución. En Ecuador sucede un fenómeno igual que en Bolivia, que no tenemos narradores tan elogiados internacionalizados pero ello no significa que sea por falta de talento sino más bien por falta promoción o propuestas editoriales. Sabemos que las editoriales juegan un papael imprescindible al respecto, muchas de ellas buscan best- sellers que sería más bien mercatilizar la literatura. Debería ser al contrario buscar calidad. Otro aspecto importante es que entre los países sudamericanos hay falta de comunicación acerca de las novedades literarias y autores. En mi caso personal no conozco de literatura boliviana, pero tenlo por seguro que voy a buscarla, tengo la certeza de que encontrare calidad. Saludos desde Loja- Ecuador

    Comentado por: Max el 10/9/2010 a las 17:40

  • Buscando también tema y escritor para mi tesis de doctorado en literatura, pasé dos meses y medio en Bolivia. Me encontré con una diversidad de estilos y temas. La preocupación del escritor boliviano ya no está centrada en la búsqueda de una identidad nacional o de la verdad histórica.También pensé hallar novelas de estilo costumbrista que consacren, gracias a la nueva ola "evista", al indio insurgente. Pero qué placer el de la variedad de relatos ya no centrados en el hombre boliviano sometido y olvidado del mundo. Si dicho descubrimiento me confundió al escoger el escritor boliviano para mi tesis, no puedo más que leerlos y volverlos a leer. La tesis, espero, seguirá l rumbo que deba seguir.

    Comentado por: Liv el 07/9/2010 a las 14:48

  • que siga asi

    Comentado por: juan-andres el 06/9/2010 a las 00:26

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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