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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 27 de febrero de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Al lado del cementerio

Hace un mes me mudé a una casa al lado de un cementerio. Al principio, cuando fuimos a ver la casa y la agente inmobiliaria nos conducía por los dormitorios, había visto por la ventana un triángulo verde que creía un parque, e imaginé a mi hijo menor jugando al frisbee conmigo. Luego la agente nos informó que el parque era un cementerio, y las piedras rectangulares que había visto diseminadas dejaron de ser adornos y se convirtieron en lápidas. Creía entender por qué la casa no había podido venderse en más de un año. Me acerqué a la ventana de la cocina, desde donde se veía mejor el cementerio, y quise ver, no sé por qué, los nombres de los seres a los que esas lápidas pertenecían. No pude distinguir nada. Saqué una foto, tratando de decidir si me gustaba la casa. Ella ya lo sabía: amor a primera vista, dijo, fascinada con la idea de vivir en una de las pocas casas en forma de cubo de Ithaca (la casa había pertenecido a una pareja sin hijos; la mujer era arquitecta, discípula de Frank Lloyd Wright). Yo estuve de acuerdo, convencido de que el cementerio sería una inspiración para la escritura.

Me mudaba después de haber vivido nueve años en la primera casa que tuve en Ithaca. Allí habían transcurrido los primeros años de mi hijo mayor: no pusimos una mesa en el living para que hubiera campo para sus juguetes. En las paredes había cuadros de pintores bolivianos contemporáneos, un plano antiguo de Cuzco, marcos y espejos con motivos andinos. Los cuadros me gustaban, pero reconozco que en general mi actitud era dejar hacer. Me preocupaban otras cosas y no entendía cuán importante era tener un lugar limpio y bien iluminado para vivir. A veces salía al jardín a patear la pelota con mi hijo mayor, tratando de que se interesara por el fútbol. De lo más orgulloso que estaba era de mis libros.

Mi escritorio en el segundo piso era muy frío y sólo lo visitaba para imprimir cuentos y formularios. De hecho, toda la casa, construida más de cien años atrás, era fría: el viento se colaba por las rendijas de las ventanas. No ayudaban los largos inviernos, que duraban la mitad del año. Escribía en la cocina, el lugar más cálido. En esa cocina ocurrió la primera batalla. Hubo otras, que fueron haciendo que desapareciera el poco cariño que le tenía a la casa. Sucedían cosas entre sus habitantes, se desplazaban los sentimientos, y la casa se resentía. Una vez se coló un murciélago a las tres de la mañana y yo tuve que perseguirlo con un bate. Es un mal presagio, me dije, aunque sabía que nuestros problemas no tenían nada que ver con el murciélago.

Cuando me quedé solo, me encontré con las paredes vacías, con huecos en lugares donde antes había habido muebles, con polvo por todas partes. Pero no era sólo la casa la que había decaído; era todo el barrio. En realidad el barrio siempre había sido así, pero yo no lo había visto. Era hora de buscar abrigo en otro lugar.

(versión original publicada en Etiqueta Negra, agosto 2010)

[Publicado el 05/8/2010 a las 06:23]

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Comentarios (10)

  • gracias

    Comentado por: xiomara el 09/11/2010 a las 18:07

  • se mudo finalmente a la casa nueva? a veces la vida nos pide cambio inminente...

    Comentado por: Rossina el 17/9/2010 a las 17:18

  • Bravo.

    Comentado por: santo el 03/9/2010 a las 13:41

  • Cuando me hablan de cementerios, me recuerdo de mi libro Epitafios y otras Líricas, poemario, por cierto hay unas lineas que dicen así:

    Aquí yace el poeta

    el que jamás sembró

    un odio para ti

    menos en este lugar.

    Comentado por: MANUEL BARRETO MONTILLA el 18/8/2010 a las 22:14

  • ¿Alguna influencia de tu último libro para escoger la nueva casa?..Te deseo buenos tiempos en tu nuevo sitio.

    Comentado por: todotranqui el 13/8/2010 a las 20:12

  • Primer acto: Primer acto; un mago hace aparecer un libro y lo vende en 100 $us. Segundo acto el mismo mago hace aparecer otro libro y lo vende en 120 $us. Tercer acto el mismo mago nuevamente hace aparecer otro libro y también lo vende en 150 $us. ¿Cómo se llama la obra ?
    - Las MásCaras de la Nada.-

    Comentado por: JUAN JOSE el 11/8/2010 a las 19:39

  • Edmundo, hace un tiempo sigo tu blog (te descubrí como muchos, incursionando por internet) Estoy terminando mi licenciatura en letras. El tema que escogí para mi tesis fue justamente si los blogs son un nuevo género literario o prácticas discursivas (siguiendo un poco a Foucault),o hasta un nuevo objeto de estudio de la teoria. Mi pregunta es si no es muy amplio pensar en un nuevo género. Es un mundo fascinante para investigar, por qué nace este nuevo modo de relacionarse, si ésto irá creciendo al correr del tiempo...etc. Bueno, en eso estamos. Gracias por seguir "alimentando" este espacio. saludos desde Argentina!

    Comentado por: Verónica Cardozo el 10/8/2010 a las 19:46

  • Hablando de mudanzas: luego de meses de tramitar la residencia llegué de México a Santa Fe, NM, con mi hija Sofía para reunirme con mi mujer y mi hijo de dos años. Vivíamos en un depto y luego de mucho buscar encontramos una casa que nos gustó. Al poco tiempo el dueño decidió hacerle remodelaciones a cambio de rebajarnos la renta a la mitad. Aceptamos pensando en que luego habitaríamos una casa más espaciosa. En junio nos pidió irnos dos meses para terminar los trabajos. Nos fuimos a México. El regreso comenzó con la decisión de Sofía, de 12 años, de quedarse con su mamá biológica, lo que representó un duro golpe para mí. Al llegar nos encontramos con que el dueño había decidido echarnos sin más, ya que ahora con la casa remodelada podría rentarla a un precio más alto. Tenemos este mes para mudarnos. Los empleos de free lance (escribir reseñas en español y dar clases de literatura mexicana) no alcanzan, por lo que además debo salir a buscar empleos. Desesperado entré a un restaurante mexicano a pedir empleo de limpiamesas; una chiquilla de 18 años me miró de arriba abajo y con sonrisa cínica dijo que había muchos que deseaban ese empleo y ya no había más solicitudes. Así y todo, me siento más unido que nunca a Kristina, mi mujer, y a Diego, mi hijo de 4 años. Dicen que Dios aprieta pero no ahorca. La sensación de asfixia me dice que tal dicho es probablemente incierto.

    Comentado por: Luis Horacio Heredia el 10/8/2010 a las 01:44

  • a golpes se aprende fue dicho ( a alguno de ellos llevado ya a verso parece que hay que tenerles cuidado ...

    Comentado por: juan andres el 05/8/2010 a las 18:10

  • ¡Caramba Edmundo!,eres un valiente.Primero,nueve años en una casa lóbrega y vieja con murciélago y rendijas por las que ululaba el viento, ahora el cementerio.Bueno,bueno si es por una mayor inspiración,de acuerdo,pero no sé yo si.....
    Lo que cuentas de la anterior casa parece sacado de un relato de Julian Gloag que llevó al cine con increible acierto Jack Clayton(A las nueve cada noche) o de aquellas mansiones victorianas con enclave en barrios que se iban desalojando por entero hasta quedar en una especie de Motel Bates o los barrios desiertos con casa en medio de la nada,tipo La edad dela Inocencia que tan bien supo plasmar Scorsese.
    No sé,no sé,para envalentonarme en una vivienda así,tendria que tener la recompensa-compañia de Charlize Theron y aún así,hmmmm....
    Yo,ya ves,tendré que buscar la inspiración de un relato negro en alguna esquina recóndita del Bernabéu.Los tiros podrian ir con la presencia de un testigo accidental en el asesinato de un aficionado que iba a evacuar una urgencia en pleno partido,a partir de ahí...ja,ja ¿qué te parece?.A falta de truculentos escenarios,pues nada algo tan popular como un estadio de fútbol ahora que está próximo el comienzo de la temporada.
    Ahora en serio,que tengas una feliz estancia en tu nuevo hogar.

    SALUDOS.

    Comentado por: ÁNGEL el 05/8/2010 a las 10:50

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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