Fútbol y tecnología: un intruso en la cancha

Si decidimos que la tecnología entre a un partido de fútbol -con cámaras más precisas que los árbitros- hay que tomarse el asunto en serio. Partiendo por la fifa. No hay problema en que los réferis se sigan equivocando en las decisiones pequeñas, pero la tecnología debe ayudar en las importantes.
Este mundial de fútbol ha presentado una disonancia excesiva entre el hecho de que un ser humano arbitra un partido junto a dos colaboradores, y treinta y dos cámaras poderosísimas captan todos los detalles del juego para los teleespectadores del mundo. Gracias a la FIFA, parece haber un enfrentamiento entre los árbitros y la tecnología, con la derrota continua de los árbitros. Los errores, han dicho Blatter y sus allegados más de una vez, son parte del fútbol: al eliminarlos se perdería algo de la belleza de este deporte. Pero, ¿qué ocurre cuando estos errores significan la diferencia entre la clasificación de un equipo a la siguiente fase o su eliminación? El fútbol es un deporte en el que la rapidez cuenta, y todos podemos entender que no haya ganas de parar las cosas para revisar una jugada, o que un juez se equivoque y no vea una posición adelantada por milimetros, una mano o un empujón capaces de cambiar el curso de los acontecimientos. Pero estamos seguros de que valía la pena revisar si entró o no el remate de Lampard contra Alemania: con tan pocos goles en un partido, ofende no aceptar uno en el que la pelota ha entrado casi un metro.
Hay una contradicción flagrante en la postura de la FIFA de dejar una responsabilidad de magnitud a tres pobres hombres (ya odiados por la naturaleza de su puesto), y al mismo tiempo socavar esa responsabilidad instalando pantallas gigantes en los estadios --que muestran las jugadas importantes en diferido--, y de hecho comercializando los derechos de la transmisión del espectáculo por televisión a todas partes del mundo. Cuando el domingo pasado Tevez marcó un gol contra México, todo estaba bien hasta que en las pantallas gigantes del mismo estadio pasaron la jugada; los mexicanos, con toda razón, fueron a increpar al árbitro el fuera de juego de Tevez. El árbitro dudó, y estaba dispuesto a rectificar, pero los jugadores argentinos dijeron correctamente que el árbitro no podía rectificar basándose en la ayuda de la pantalla. El árbitro aceptó el argumento y debió comerse el error, poniendo en evidencia a la FIFA.
Si la FIFA acepta el poder de la tecnología para transmitir imágenes impecables de los partidos y repeticiones de los lances más interesantes del juego, ganando así montos que permiten el crecimiento tanto de la FIFA como del producto que vende -el fútbol como espectáculo--, también debería aceptar ese poder para revisar decisiones capaces de alterar un juego. La tecnología seguirá progresando, haciéndose cada vez más sofisticada; la brecha entre lo que las imágenes podrán mostrar y las torpes decisiones humanas también seguirá aumentando. No se trata de una lucha entre ambas cosas, sino de encontrar la forma de complementarlas. Que los árbitros puedan seguir equivocándose en paz en las decisiones pequeñas, y que la tecnología ayude a tomar las importantes.
(Revista Qué Pasa, 3 de julio 2010)
[Publicado el 03/7/2010 a las 21:10]
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una vez mas estoy contigo Edmundo Agregaria con el perdon de la palabra que nos dejen jugan al futbol, gozandolo, tranquilos carajo. Una cosita personal Vamos La Celeste que no ni no ! (esperemos que sea hoy una buena representante de nuestro SUR )
Comentado por: juan-andres el 06/7/2010 a las 14:47
Muy bueno tu artículo, Edmundo. Estoy de acuerdo en casi todo. Hoy en día es inadmisible que no se utilice la tencnología para dirimir dudas de arbitraje. Yo creo que facilitaría mucho la evloción del juego; éste sería más limpio por parte de los jugadores, quienes se guardaría de cometer muchas faltas que hoy día pasan desapercibidas. También evitaría parcialidades y arreglos de ciertos árbitros. En el rugby el sistema funciona a las mil maravillas, y eso que la visualización de la pelota en casos de confusión es más difícil por las características más violentas del juego, por ejemplo en las montoneras o scrums. Y, a No soy Árbrito, le digo que me parece que no ha visto muchos partidos de rugby: vaya si no protestan los jugadores al árbitro - son mucho peor que los jugadores de fútbol, y hasta llegan a la violencia física entre jugadores debido a reclamos arbitrales. Claro que, precisamente gracias al uso del 'instant replay' y a la mayor severidad de los castigos, el juego se ha tornado más limpio y fluido desde el último mundial.
Una pequeña observación hacia lo que ha escrito Edmundo: en el caso del injusto gol de Tévez, no es el arbitro dentro de la cancha quien decide, sino el cuarto árbitro, fuera de la cancha, quien mira el 'replay' y recomienda la decisión a tomar. Pero, paradójicamente, esta recomendación no vale si se basa sólo en el video. Está claro que las cosas deben cambiar urgentemente. La FIFA intentará por todos los medios dilatar los cambios, pues se les acabaría el poder de manejar las cosas 'a dedo' que han tenido hasta ahora los Blatter, los Grondona, y demás mafiosos del mundo del fútbol.
Comentado por: Stiffelio el 05/7/2010 a las 02:49
Para mí, el problema es de autoridad, no tecnológico.
En el rugby ya se usa la tecnología. El árbitro consulta, CUANDO A ÉL LE PARECE, la imagen grabada para decidir si un ensayo ha sido o no. Pero, en el rugby, los jugadores callan, casi nunca protestan al árbrito, acatan las decisiones y se dedican a jugar.
En el furbo, los ventidós jugadores se dedican principalmente a intentar engañar al árbitro, simulando faltas que no son y negando las que evidentemente acaban de cometer. No hay decisión en la que el árbitro no tenga que escuchar reclamaciones en ambos sentidos, todas tan falsas como desvergonzadas. ¡Sólo faltaría que le pudieran reclamar el uso de la tele!
Los árbitros se equivocan, normalmente mucho menos que los jugadores, y lo seguirán haciendo. Puestos a cambiar algo, ¿no sería mejor empezar por convertir el furbo en football, un juego donde se intentara jugar y se aceptara como algo normal que de vez en vez, a algún jugador se le irá la pata o que el árbitro se equivocará?
Comentado por: no soy árbitro el 04/7/2010 a las 12:13
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

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