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El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Mundial de estadísticas

Los ingleses, eternos candidatos a títulos, esperando el desenlace de una tanda de penales

El fútbol es un obsesivo juego de números, lo saben quienes siguen la campaña de su equipo año tras año y estudian en detalle la tabla de posiciones, se fijan en los goles a favor (por si hay empate al final), hacen cálculos acerca de los posibles puntos a ganar en los siguientes encuentros. En cada partido, se sabe el porcentaje de posesión de la pelota de cada uno de los equipos, la cantidad de disparos al arco, incluso los kilómetros recorridos por los mediocampistas. Hay muchísimos datos a disposición de todos los interesados, y sin embargo esos estudios no han llegado a ser sistematizados de la misma forma que en el básquetbol o en el fútbol americano.

Sin embargo, las cosas están cambiando. En Soccernomics, Simon Kuper y Stefan Szymanski, el primero cronista deportivo y el segundo economista, se ponen a ver el fútbol como "un problema a resolver", estudian los datos con fórmulas provenientes de la estadística y la economía y descubren que, "hasta cierto punto, el fútbol es racional y predecible", aunque, claro, esto se puede ver en tendencias de larga duración: en cada partido hay una "gloriosa incertidumbre". Por ejemplo: después de usar la técnica de la múltiple regresión para estudiar los datos de 22.000 partidos internacionales jugados entre 1872 y 2001, Kuper y Szymanski llegan a la conclusión de que hay ciertos factores que influyen mucho en el resultado final de un partido: jugar de local te da una ventaja de un gol en dos de cada tres partidos; tener el doble de experiencia que tu rival vale medio gol; tener el doble de población que tu rival vale una décima de un gol, al igual que tener el doble del PIB.

Gracias a estos datos, "es muy fácil predecir la primera fase de una Copa Mundial". Y también se puede descubrir que están equivocados los ingleses, quienes consideran a su selección como un equipo que en las últimas décadas no ha logrado resultados acordes con su historia. Más bien, Kuper y Szymanski muestran que desde 1980 hasta el 2001 Inglaterra consiguió resultados mejores a los que sugería el modelo. Los ingleses, como creadores del fútbol, jamás han sido capaces de abandonar la imagen elevada que tienen de su selección, ni siquiera cuando la historia no los ha acompañado.

En cuanto a los penales, escuchamos tantas veces a los entrenadores decir que hubieran ganado el partido de no ser por ese "injusto" penal cobrado por el árbitro. La pregunta que se hacen los autores de Soccernomics es si de verdad los penales cambian el resultado de un partido. Después de analizar 1520 partidos de la liga inglesa, la conclusión contundente es que no: los equipos locales ganaron el 47% de las veces cuando no hubo penal a su favor, y 50% cuando lo hubo; para los visitantes, los datos indican: 27% y 28%; empates: 26% y 22%. Las diferencias son estadísticamente insignificantes como para ser tomadas en cuenta.

Kuper y Szymanski también atacan el mito del fanático hasta la muerte del club de su infancia, cuyo más ferviente defensor es Nick Hornby en Fever Pitch. Hornby cuenta en esas memorias de su "encadenamiento" al Arsenal, un equipo al que no puede abandonar a pesar de sus pésimas campañas en los setenta, y con el que tiene la relación más duradera de su vida. ¿Es ése el fanático más típico del fútbol? Las estadísticas dicen que no. Si se toma en cuenta a la gente que va a los estadios-un buen indicador del entusiasmo en apoyar a un club--, se puede ver que en el 70% de los casos hay una correlación directa entre la buena campaña de un equipo y un aumento en el apoyo. El 2008, la compañía Sport + Market calculó que, desde que Roman Abramovich compró el Chelsea en el 2003, el número de sus fanáticos en Inglaterra ha crecido en un 523%. Un apreciable número de fanáticos tiende a abandonar a su equipo si éste no logra resultados positivos. Y otro buen número son polígamos capaces de apoyar al mismo tiempo a varios equipos.

Entonces, ya lo sabemos para este mundial: es muy probable que en la primera fase Chile le gane a Honduras y Suiza. No hagamos caso a los entrenadores que se quejen de haber perdido por culpa de un penal. Si a Costa de Marfil le va bien, aumentará el número de sus hinchas en el mundo. De hecho, yo me volví fanático de Argentina y Holanda durante el mundial 78. Y de España en la última Eurocopa.

(La Tercera, 7 de junio 2010)

[Publicado el 07/6/2010 a las 17:10]

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Comentarios (2)

  • El fútbol,Edmundo,no es un deporte de estadisticas.Ni tampoco racional ni predecible.Se basa,fundamentalmente,en como apuntas,la "gloriosa incertidumbre".Y es así por la dificultad extrema del gol que,sin embargo, se puede producir al margen del buen juego,del buen rigor táctico o de la mejor disposición anímica.Puede ser el fruto de la ilusión,de la voluntad envuelta en el azar,del golpe de fortuna que iguala al gran equipo con el menor.Todo puede cambiar repentinamente con un gol.Y ahí está su grandeza en relación con otros deportes más sistematizados y estadisticos.En su relación metafórica con la vida prima la sencillez o su misma apariencia.El hecho de que últimamente nos abrumen con estadisticas,mejor dicho,con profusión exagerada de estadisticas, es un añadido proviniente de otros juegos donde realmente si son más importantes.El baloncesto,por ejemplo,donde ante la repetición de canastas y canastas,son también importantes otros aspectos del juego como los rebotes,tiempos de posesión o asistencias.
    Sí estoy de acuerdo en el incremento de aficionados ante la tendencia ganadora de un equipo o resultados positivos.Pero para nada son desdeñables,todo lo contrario,las aficiones que,con independencia del resultado,son fieles a un club o a una selección.Representan las señas de identidad,el efecto ilusorio colectivo y el vínculo sentimental enorme que hace que una persona pueda cambiar de todo en la vida menos de equipo.Es lo emocional lo que ocupa lugar,las estadisticas son necesarias en la vida pero menos en el fútbol.Aunque,hoy en dia todo se aplique bajo el factor de lo numérico.
    POR CIERTO,un gusto ver tu foto en el Bernabéu.Es el campo de mi equipo.A dónde acudo cada quince dias a ver el juego y un retazo de vida.....

    SALUDOS.

    Comentado por: ÁNGEL el 08/6/2010 a las 07:43

  • Muy bonito. Lamentablemente, la única certeza es que el 100% de nosotros morirá. De allí en más, al Mundial lo veo sin firame en exceso de las estadísticas. Dicho esto, sería interesante ver cómo Szymanski y Kuper (Héctor, mirá vos adonde terminó) explican a Dinamarca de 1986, la Hungría de Puskas o la Corea del 2002. ¿Anomalías? Tengo que verlo.

    Comentado por: Diego F el 08/6/2010 a las 06:23

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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