PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 26 de agosto de 2019

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

José Martí y el terremoto

Charleston después del terremoto (1886)

Hacia 1886, José Martí publicó en el periódico La Nación de la Argentina "El terremoto de Charleston", un texto que ayudaría a definir el ethos modernista y consolidar a la crónica como el género que, en palabras de Susana Rotker, iniciaría "la renovación de la prosa en Hispanoamérica". Yo había leído la crónica de Martí hacía mucho; después de lo ocurrido en Chile, volví a Martí.

Martí, que vivía en Nueva York, no viajó a Charleston para reportar sobre el terremoto. Sin embargo, el texto está escrito como si hubiera estado ahí: "Se nota en todas las caras, a la súbita luz, que acaban de ver la muerte: la razón flota en jirones en torno a muchos rostros..." Hoy se busca una delimitación férrea entre la ficción y la no-ficción; la licencia de Martí muestra claramente que se trataba de otro momento, en el que, en la alianza entre periodismo y literatura que dio origen a la crónica, estaba claro que  el periodismo ocupaba un lugar subordinado en relación a la literatura.

Martí, como los otros modernistas, tenía una relación desencontrada con el progreso: criticaba a las élites latinoamericanas, que tenían el sueño de una modernidad parcial, de desarrollo material a imitación del modelo de la Ilustración europea, pero no de superación de prejuicios que venían de la Colonia: se desdeñaba a la "barbarie" alrededor, y se ansiaba una "civilización" en la era fundamental la inmigración de Europa. Quizás por eso, el terremoto podía ser visto por Martí como una gran posibilidad para cambiar las cosas y apostar por una modernidad propia y más completa.

Martí nos dice varias cosas sobre la catástrófe. Una de las más importantes es que nuestra modernidad es frágil, que el intento por conquistar a la naturaleza puede terminar en fracaso en apenas instantes: "Ocho millones de pesos rodaron en polvo en veinticinco segundos". No sólo eso: Martí, como lo vio el crítico puertorriqueño Julio Ramos, presenta al ferrocarril, ese gran símbolo del progreso decimonónico, como un ícono vencido: "hoy los ferrocarriles que llegan a sus puertas [de Charleston] se detienen a medio camino sobre sus rieles torcidos, partidos, hundidos, levantados".

Para Martí, hay un antes y un después del terremoto. El ser humano experimenta una sensación tan básica como el miedo -"se llevaban a cuestas a los ancianos paralizados por el horror"--, lo cual lo lleva a una búsqueda espiritual: "¡cincuenta mil criaturas a un tiempo adulando a un Dios con las lisonjas más locas del miedo!" Las relaciones humanas también cambian. En la sociedad sureña de Charleston, marcada por una cruenta guerra civil por los derechos de los negros, Martí cree ver que el terremoto es capaz de alterar el trato entre las razas: "los blancos arrogantes, cuando arreciaba el temor, unían su voz humildemente a los himnos improvisados de los negros frenéticos".

La catástrofe destruye todos los elementos de la modernidad triunfante, pero también permite que el hombre pueda reconectarse con su espiritualidad perdida en medio del avance de los ideales de la Ilustración, y con una nueva noción de polis, un nuevo interrelacionamiento social. Se podría decir que la igualdad entre blancos y negros será transitoria, una oportunidad perdida para esta sociedad; en todo caso, lo que importa es que el terremoto es capaz de poner al desnudo la verdad de las relaciones sociales y de dar una nueva oportunidad para la construcción de una comunidad más justa.

Para Martí, el terremoto es la forma que tiene la naturaleza de encontrar "el equilibrio de la creación". El hombre se levanta, dispuesto a la nueva batalla. El final es feliz: "Y ríen todavía en la plaza pública, a los dos lados de su madre alegre, los dos gemelos que en la hora misma de la desolación nacieron bajo una tienda azul".  

(La Tercera, 15 de marzo 2010)

[Publicado el 16/3/2010 a las 14:50]

Compartir:

Comentarios (7)

  • verónica cardozo, saludos. he escrito varias cosas sobre blogs, para El País y para mi propio blog Río Fugitivo. Si haces una búsqueda en la red las encontrarás. También tengo un texto en inglés en un libro de Claire Taylor, si me das tu dirección te lo envío. Escribeme a jep29@cornell.edu
    saludos

    Comentado por: edmundo el 02/4/2010 a las 16:23

  • carmen saintain, por favor escribime a jep29@cornell.edu y mandame tu email para que te conteste.
    saludos

    Comentado por: edmundo el 02/4/2010 a las 16:21

  • Lo siento utilizar esta vía pero no he encontrado otra.
    Me llamo Carmen Saintain, soy una estudiante francesa y curso una carrera de filología española en la universidad de Borgoña. Estudio los blogs de escritores españoles y latino americanos con la problemática: el blog ¿nueva forma de escritura?
    Le agradecería contestar al pequeño cuetsionario siguiente para ayudarme en mi trabajo.
    1).¿Por qué elegir este soporte más bien que una publicación tradicional?
    2).¿A quién se dirige? Y ¿Con cuál(es) objectivo(s)?
    3).¿Por qué no escribir una novela o algo como folletines mediante el blog?
    4).¿Sería usted a favor de una "autopublicación" mediante un soporte informático?
    5).¿Piensa usted que la publicación electrónica pone en peligro el mundo de la edición?
    De antemano gracias por su respuesta.
    Carmen

    Comentado por: Carmen el 25/3/2010 a las 10:07

  • Gracias, Ismael y Diego. El terremoto me afectó, y me puse a pensar en textos que podrían ayudarme a entender lo que ocurría. El más lúcido terminó siendo Martí. Un abrazo a los dos.

    Comentado por: edmundo el 21/3/2010 a las 00:46

  • COMENTARIO CENSURADO por IVAN THAYS en "Moleskine Literario":

    "Iván, no he tenido hasta ahora el honor de leer ninguna de tus novelas, pero veo que eres muy poco elegante en tus críticas a Javier Marías, y sobre todo que son infundadas, más bien la pataleta de un niño malo que quiere llamar la atención de los mayores metiendo la cara en la tarta de cumpleaños.
    Lo de que tiene "pensamientos imperialistas y nobiliarios sobre el idioma" es un disparate del quince, además de una injuria que no creo que te atrevas a insinuar, por ejemplo, en una mesa redonda con escritores o simplemente con ciudadanos que tengan más de dos dedos de frente (porque sencillamente se reirán de ti, basta con acudir a los artículos de Marías en EPS para sacarte los colores cosiéndote a citas).
    Sobre el Reino de Redonda, en fin, qué decir, si no entiendes que es un simple juego literario como tantos que se han dado en la historia de la literatura... allá tú con tus problemas de autoestima y tu amargura, pero si todos fuésemos como tú lo que no existiría sería la poesía. (Por cierto, de "auto coronado" nada, el reino ya existía antes que él, lo ha "heredado").
    Y ya que vas de libertador, a ver si das ejemplo y no me censuras el comentario, como ya has hecho anteriormente.

    Javier Ruiz Parada
    DNI 70519525 V

    (Insólito que haya que poner nombre, apellidos y DNI para que dejes deslizar alguna crítica en internet)."

    Te pido perdón por esta intromisión, Edmundo, pero no hay manera de que tu compañero de web publique un comentario crítico con alguno de sus post, y ya me he cansado de tanta censura. En ningún momento se le insulta, simplemente se le dicen las verdades cuando él vomita sobre otros injustificadamente. Échale un vistazo a sus dos post sobre Marías y entenderás la calaña del personaje.

    Lo siento de verdad, ¡un saludo!

    Comentado por: Javier el 20/3/2010 a las 10:13

  • La catástrofe no solo pone al descubierto las relaciones sociales, las hiperboliza. Pues al daño causado se une otra catástrofe, me temo que tan natural como un terremoto pero con epicentro en la naturaleza humana: el socorro solo llega para unos y no para otros.
    Y cuando uno se sube a un helicóptero y se aleja del lugar del desastre, olvida todas las lisonjas del miedo.
    Magnífico texto, Edmundo.

    Comentado por: Ismael Gómez el 17/3/2010 a las 00:17

  • Lindo texto, Edmundo

    Comentado por: Diego F el 16/3/2010 a las 22:11

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres