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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 18 de noviembre de 2018

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Teoría y práctica del Kindle

El Kindle en una librería madrileña

El pasado diciembre viajé a Bolivia y decidí no cargar con quince libros en mi maleta y me llevé un Kindle. Por el tipo de cubierta, este lector electrónico parece una agenda personal; por sus dimensiones, un libro de esos de tapa negra de Tusquets. No es difícil aprender a usarlo; la primera vez, lo enchufé hasta que cargó la batería, y luego entré a Amazon y, para probar, pedí un libro de cuentos de Tobias Wolff. El libro tardó menos de un minuto en ser descargado al Kindle; la técnica se llama whispersync e impresiona porque no es necesario tener una conexión a internet para que funcione (era como si el artefacto que tenía entre mis manos tuviera su propio satélite). La facilidad hizo que me tentara: en menos de cinco minutos ya tenía disponibles las novelas más recientes de Lethem y Hornby. Cada libro nuevo cuesta alrededor de 10 dólares, pero entre los clásicos se encuentran verdaderos regalos: me llevé toda la obra de Jane Austen por menos de tres dólares.

Es fácil acostumbrarse al Kindle. El tipo de letra es cómodo y se pasa rápidamente de una página a otra (aunque, claro, si uno está muy avanzado en su lectura y quiere retroceder en busca de una escena, ayudaría más una pantalla táctil que apretar un botón varias veces). Hay cambios sutiles y otros no tanto en la experiencia de la lectura: en la parte inferior izquierda, por ejemplo, lo que se cuenta es el porcentaje; no sé cuántas páginas he leído de la novela de Lethem, sí que es el 23%. Se pueden subrayar frases y hacer anotaciones; el teclado no es de los mejores, pero sirve, y además todas las frases subrayadas y los comentarios escritos se van reuniendo en un archivo. Otra ventaja: descubrí que podía transferir al Kindle mis propios archivos en Word y PDF. Suelo recibir libros en Word y PDF, pero me cuesta leerlos en mi laptop; con el Kindle todo eso se hizo más fácil.

La batería del Kindle dura alrededor de doce horas. El libro electrónico no tiene luz propia, con lo que, por las noches, hay que buscar la luz de una lámpara, replicando así lo que hacemos con los libros impresos. Cuando uno lo cierra y lo vuelve a abrir, aparece en la pantalla la imagen de un escritores (Virginia Woolf, Emily Dickinson, Julio Verne). Este invento de Amazon nos está diciendo constantemente que no tenemos que temerle, que es un aliado de los escritores y los lectores (aunque no tanto de los libreros y de las editoriales).   

Me había llevado un par de libros impresos a Bolivia (los cuentos de Fogwill y Ballard). Al principio, fui alternando el Kindle con estos libros. Reconozco que leí más rápidamente a Fogwill y Ballard que lo que tenía en el Kindle. Y que, con el paso de las semanas, pudo más mi compulsión fetichista y volví a librerías y a hacerme de esos objetos que luego pesan tanto en la maleta. El Kindle me ayuda, pero a la vez no puedo ni quiero prescindir de los libros impresos. Quizás generaciones futuras decidan que el libro electrónico es el único camino, pero, por lo pronto, me parece que ambos formatos pueden convivir sin incomodarse.

(La Tercera, 10 de enero 2010)

[Publicado el 10/1/2010 a las 23:32]

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Comentarios (9)

  • Verdaderamente para quienes somos inexpertos en estos temas, decidir sobre el lector ideal no es tarea fácil. Mi interés fundamental es poder cargar en un lector electrónico mis archivos en Pdf y Word que he bajado del internet a mi PC. Adquirir los libros que vende Amazon o Barnes & Noble no es prioritario(Sigo prefiriendo el libro tradicional). Adicionalmente sería conveniente que una vez trasladados mis archivos al lector elegido, pudiera subrayar y hacer comentarios al margen. Si pudiese contar con diccionarios, mejor, todavía. ¿Cuál cree usted que es el lector más conveniente (Kindel o NooK?) y en cual de sus versiones?
    Si no tiene inconveniente agradecería me hiciera llegar sus comentarios a mi dirección electrónica.
    Gracias

    Comentado por: Joaquín el 10/5/2012 a las 04:10

  • ¿consideras que ya es necesario que un niño que ingresa a la escuela o al jardín debiera ir acompañado de un kindle? Gracia pro tu respuesta

    Comentado por: Miguel el 18/1/2010 a las 15:50

  • Bueno, en mi opinión, si uno es hedonista, nostálgico y subjetivista va a encontrar muchas más razónes para preferir lo que implica un libro impreso. Por mi parte lo que importa sobre todo es el concepto. Si se cree que ya nada hay por (re) descubrír puede olvidarse la experiencia sensorial de participar de la precisión de un nuevo concepto!

    Comentado por: valentina el 17/1/2010 a las 07:16

  • El libro impreso es mas que una realidad fisica,es un medio netamente artistico, es un solitario con razon de ser unico dentro de su especie,condenado a no desaparecer por una cuestion de absoluta complicidad.

    Comentado por: Mario Vargas Llosa el 11/1/2010 a las 23:50

  • estoy contigo, todotranqui, pero en el tener la palabra escrita no deja nada en el camino lo digital y más de un arbolito quedará en pie

    Comentado por: juan-andres el 11/1/2010 a las 20:48

  • Prefiero lo real a lo virtual, ¡Participan mas todos los sentidos!.

    Comentado por: todotranqui el 11/1/2010 a las 19:06

  • la cosa digital se vino / no lo va a parar nadie eso

    se me ocurre que a la larga la calidad de los pocos libros impresos que vengan se beneficiará mucho Eso lo que espero por lo menos

    Comentado por: juan el 11/1/2010 a las 16:53

  • El Kindle se lo traje a un amigo al que le viene anillo al dedo este aparto. El es un usual comprador de libros de Amazon, y yo le hago el favor de traerselos a Bolivia, pero con el costo de transporte terminaba pagando unos 1-15 $us por libro por encima del precio de lista.
    El Kindle le ha solucionado ese problema y de pasado le ha ahorrado dinero.

    Comentado por: Alvaro el 11/1/2010 a las 01:46

  • mi experiencia con el Kindle es similar, me gusta mucho y me parece que pone al alcance de tus manos un sinnumero de obras y a un excelente precio, sin embargo mantengo el habito de comprar libros, aunque debo confesar que ahora busco ediciones en hardcover y no me atraen tanto los paperbacks.

    lastimosamente no existen libros en castellano, o por lo menos no pude hallarlos en la tienda de kindle. No hay nada de ninguna editorial grande, ni de tusquets, ni de anagrama. creo que es crucial para las editoriales de iberoamerica darse cuenta de que es necesario entrar en el kindle y otras plataformas digitales, me encantaria comprar libros en castellano en mi kindle, pero lastimosamente la oferta es inexistente.

    por ahora recurri a la pirateria, y quizas esta mal decirselo a un escritor, pero a lo mejor es un buen lugar para decirlo. Consegui El Testigo de JUan Villoro en version kindle, y tambien algunso libros de Jorge Volpi, Enriqeu Vila Matas, todo Bolaño, algo de Fogwill y Piglia. Es una lastima que no exista la oferta porque me daria mucho comprar obras de estos autores en mi kindle, hallarlos en una libreria en Boston como libros fisicos es una labor casi imposible, y no atrae pagar 35 o 40 dolares por un libro que deberia costar tan solo 17 o 20. asi que no se.

    me parece que es importante que las editoriales hispanas caigan en cuenta, porque mientras pierden el tiempo se estan generando espacios virtuales donde compartir libros digitales piratas es de lo mas sencillo.

    saludos!

    Comentado por: diego covarrubias el 11/1/2010 a las 01:06

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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