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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 18 de octubre de 2019

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

América Latina: De inmigrantes a emigrantes

A casi "doscientos años del arranque de las independencias", Babelia, el suplemento cultural de El País, está dedicado esta semana a "mostrar la realidad" de América Latina y ayudar a "pensarl[a] de nuevo". El artículo central es de Soledad Gallego-Díaz. Más de quince escritores reflexionan sobre diversos temas. Aquí va el mío, "De inmigrantes a emigrantes":

Carlos Fuentes dijo alguna vez que los argentinos descendían de los barcos. Se refería a cómo la inmigración de fines del XIX y principios del XX transformó por completo al país austral. Argentina fue un extremo, pero en los otros países latinoamericanos la inmigración también fue fundamental. Hay comunidades italianas en Venezuela, croatas en Bolivia, japonesas en el Perú. El aporte de los inmigrantes puede encontrarse tanto en el sector político como en el empresarial, artístico, deportivo o gastronómico.

Algo cambió en las últimas décadas. Latinoamérica dejó de ser un importante centro de atracción de inmigrantes y se convirtió, más bien, en una región de gente muy dispuesta a emigrar a otras latitudes. Las razones son estructurales y tienen que ver, sobre todo, con las dificultades de muchos países del continente para crear fuentes de trabajo capaces de brindar oportunidades de desarrollo y crecimiento. En esto han fracasado en general tanto los proyectos políticos neoliberales como los de la izquierda. En algunos casos ha habido notables mejorías, pero estas son más las excepciones que la regla.
El latinoamericano de las últimas décadas ya nace con una vocación emigrante. Está la emigración al interior de una nación, que ha producido países centralistas, con capitales acromegálicas que devoran fácilmente al resto (Santiago, en Chile; Buenos Aires, en Argentina; el Distrito Federal, en México). Está la de un país a otro del continente: los centroamericanos que se trasladan a México; los peruanos que buscan mejores horizontes en Chile; los bolivianos que se instalan en la Argentina. Y está, por supuesto, la emigración a España y a los Estados Unidos.

Durante mucho tiempo los analistas vieron esta emigración como algo negativo para el continente. Se habló de la "fuga de cerebros": ingenieros, intelectuales, académicos. Pero también emigra la mano de obra calificada (plomeros, albañiles, electricistas) y gente sin trabajo dispuesta, simplemente, a buscarse la vida en otra parte. En los últimos años, los políticos y economistas comenzaron a encontrarle algo positivo a esta emigración: las remesas enviadas de España y los Estados Unidos al continente son la principal fuente de divisas en algunos países, sostienen economías familiares y apoyan la estabilidad macroeconómica.

Lo positivo va más allá de la cuestión económica. Hay que entender a los latinoamericanos de hoy como seres que han hecho de la incertidumbre ante el mañana una parte esencial de su ser. Los que se han ido nunca se han ido del todo: a través de las remesas, de la forma en que han logrado que su cultura eche raíces en territorios extraños, de un aporte artístico, intelectual y científico que no cesa, han seguido construyendo la grandeza del continente. Que el lenguaje español haya logrado establecerse en el gran imperio de los Estados Unidos debe verse como un triunfo. Que haya grandes deportistas, escritores y científicos viviendo fuera del continente contribuye a la autoimagen de una América Latina acostumbrada a frustraciones y derrotismos.

Muchos latinoamericanos que viven lejos se han establecido en otros países y defienden otras banderas; otros continúan con un pie en su nuevo país y otro en el que dejaron, incapaces de afincarse definitivamente o de regresar de una vez por todas al lugar que añoran. Lo suyo es una utopía: vivir dos vidas a la vez, estar allá y aquí al mismo tiempo. Esa inestabilidad quizás no sea buena para el día a día, pero lo es para la creatividad: se necesita rapidez mental e imaginación para sobrevivir los desafíos de la distancia sin abandonar los sueños del regreso. Algunos logran separar lo que hacen en compartimientos estancos: el nuevo país es el lugar donde se trabaja, el de origen es el territorio de los afectos. Otros encuentran la argamasa mágica que les permite conciliar esas varias vidas.

Es larga la lista de los que han nacido en América Latina y han triunfado en otra parte: Alma Guillermoprieto, Alejandro Amenábar, Diego Maradona, Junot Díaz, Salma Hayek, Daniel Barenboim... A los que se les mete el gusano de la culpa por haber partido, hay que decirles que al hacerlo han ayudado a reinventar al continente; han enseñado que la adscripción geográfica es sólo una manera de ser latinoamericano. La emigración es dolor, soledad, nostalgia y mucho trabajo; también es júbilo, reinvención, deseo de futuro y flexibilidad. Así llegamos a los doscientos años: añorando nuestra tierra pero sin dejar de celebrarla en cada gesto.

Babelia, El País, 28 de noviembre 2009

[Publicado el 28/11/2009 a las 01:27]

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Comentarios (5)

  • R.A.B., gracias por el comentario. Yo quería recalcar que al irse uno no pierde la identidad y más bien sigue construyendo cosas para su país, para su cultura. Hay que ver el viaje como una ganancia. Se pierden cosas, seguro, pero nosotros y el continente también logramos cosas positivas. Un abrazo

    Comentado por: edmundo el 02/12/2009 a las 19:53

  • Randy, curioso lo que me dices, de la mención a Caparrós. Yo leí lo de Fuentes en su prólogo a El siglo de las luces, y lo leí a fines de los 80, mucho antes de que hablara con Caparrós. Por lo visto el dicho lo escuchó Fuentes más de una vez...

    Comentado por: edmundo el 02/12/2009 a las 19:51

  • Muy interesante tu artículo, y también la serie que publica Babelia. Hago referencia a una parte de tus comentarios cuando mencionas que una de las tendencias es de migración de los grandes centros urbanos hacia el interior de los países. En Argentina, por lo menos, eso es muy relativo. Cada vez crece más la población (pero sucede lo contrario con su nivel económico!) del conurbano bonaerense. Esto se debe a factores económicos y políticos. Al gobierno actual, de marcado perfil populista, le conviene aumenter su electorado cautivo en la zona, donde el aparato de distribución de planes sociales (y de clientelismo político) es más fuerte. Por otro lado, como no se respetan los convenios de coparticipación federal, hay muchas provincias del norte del país que están en la bancarrota y cuya gente se ve obligada a emigrar hacia la zona de Buenos Aires, exacerbando los niveles de pobreza. Es un tema largo y complicado para debatir.

    Comentado por: Stiffelio el 01/12/2009 a las 18:01

  • No fue Carlos Fuentes, sino el novelista argentino Martin Caparros quien hizo la cita.

    Del libro los Cinco Soles de Mexico, de Carlos Fuentes:


    "Recientemente, un periodista nos preguntó a un grupo de mexicanos ¿Cuando empezó México?
    Un tanto perplejo, consulté mi respuesta con un amigo argentino , toda vez que la Argentina es, en América Latina, el polo opuesto de México, tanto geográfica como culturalmente.
    Mi amigo, el novelista Martín Caparrós, me contestó primero con un famoso chiste:
    -Los mexicanos descienden de los aztecas.Los argentinos descendimos de los barcos.
    Y es cierto: el carácter migratorio reciente de la Argentina contrasta con el perfil antiquísimo de México.
    Pero Caparrós me dijo algo más:
    -La verdadera diferencia es que la Argentina tiene un comienzo, pero México tiene un origen.
    Se puede decir con cierta facilidad cuándo comenzó algo. Es mucho más difícil entender cuándo se originó algo."

    RL

    Comentado por: Randy Leija el 30/11/2009 a las 03:36

  • Llego aquí por el suplemento de Babelia, donde escribís un artículo en el que decís:

    "Muchos latinoamericanos que viven lejos se han establecido en otros países y defienden otras banderas; otros continúan con un pie en su nuevo país y otro en el que dejaron, incapaces de afincarse definitivamente o de regresar de una vez por todas al lugar que añoran. Lo suyo es una utopía: vivir dos vidas a la vez, estar allá y aquí al mismo tiempo. Esa inestabilidad quizá no sea buena para el día a día, pero lo es para la creatividad: se necesita rapidez mental e imaginación para sobrevivir a los desafíos de la distancia sin abandonar los sueños del regreso. Algunos logran separar lo que hacen en compartimientos estancos: el nuevo país es el lugar donde se trabaja, el de origen es el territorio de los afectos. Otros encuentran la argamasa mágica que les permite conciliar esas varias vidas."

    Yo soy una de esas utopistas que se subió a la balsa y pensó: a la mar pase lo que pase, y aunque me muera. Y aunque de alguna manera me morí, aquí estoy ahora: vivita y coleando en el difícil día a día de ser una latinoamericana reinventándose.
    Gracias por tu nota, entrañable por cierto. Pienso leerte.
    Un abrazo.


    www.kosmonautadelazulejo.blogspot.com

    Comentado por: R.A.B el 29/11/2009 a las 04:19

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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