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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de julio de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Policiales

Hubo un tiempo en que podía leer una novela policial en uno o dos días. Eran los años de Agatha Christie, y ella era piadosa con sus lectores y escribía novelas cortas. Luego la fórmula del género se me fue haciendo predecible y dejé de leer libros con títulos como Asesinato en el Orient Express o Muerte en el Nilo. Además, en las últimas décadas, el género engordó y los libros para leer en un avión se convirtieron en gruesos volúmenes de alrededor de quinientas páginas (será para vuelos trasatlánticos, me decía). Así que me desactualicé. De vez en cuando hubo algo de Pelecanos, de Fred Vargas, de Mankell, pero no mucho.

Las últimas semanas, sin embargo, aprovechando unas vacaciones, decidí ver qué había pasado con mis queridos policiales y thrillers. Leí, uno tras otro, a algunos de los autores principales del momento: los norteamericanos Michael Connelly (El poeta) y Dennis Lehane (Shutter Island); la escocesa Val McDermid (El canto de las sirenas); el islandés Arnaldur Indridasun (La mujer de verde). La novela negra hoy es amplia y para llegar a conclusiones válidas habría que leer mucho más; el policial latinoamericano, por ejemplo, tiene sus propias coordenadas y esta atravesando un muy buen momento gracias a escritores de la talla de Élmer Mendoza y Horacio Castellanos Moya. sin embargo, si tuviera que señalar ciertas características de los autores que he leído, señalaría lo siguiente:

Los investigadores se han vuelto más complejos. Si antes lo suyo era sobre todo un compedio de fobias y filias, de manerismos y frases repetidas (las "células grises" de Poirot), ahora se trata de un hecho traumático del pasado (James McEvoy, de Connelly, arrastra la culpa de haber sido la razón por la cual su hermana pisó una delgada capa de hielo y se hundió; la mujer de Teddy Daniels, de Lehane, aparentemente murió en un incendio) o una disfunción de alto calibre (Tony Hill, de la McDermid, es impotente).  

El género arrastra la ansiedad de no ser considerado alta literatura. El éxito comercial no lo es todo; estos escritores también quieren un reconocimiento simbólico (algunos, como Pelecanos, ya lo tienen). Por ello, se dedican a tareas compensatorias y mencionan a autores clásicos cada vez que pueden. El asesino serial de Connelly comete sus crímenes siguiendo versos de Edgar Allan Poe; el título del libro de McDermid proviene de una frase de T. S. Eliot, y cada capítulo comienza con un epígrafe de De Quincey.

Hace más de medio siglo que Borges sugirió que el género ya había agotado todas las posibles permutaciones combinatorias a la hora de resolver los casos (el asesino son todos, el asesino es el detective...) y de cometer los crímenes (con una cerbatana en un avión, con veneno en un cubo de hielo que se disolvía al tomar un whisky...). Quizás por eso hoy los policiales no privilegian tanto el cómo y el quién (la francesa Fred Vargas es una excepción). En muchos casos sabemos incluso quién es el asesino desde el principio (La mujer de verde). Interesa más el por qué, con una obsesión en la patología del asesino serial (Connelly, McDermid).

No hay mucha acción. El enfoque es en el moroso, a veces incluso aburrido procedimiento para resolver el crimen, en la rutinaria vida de una comisaria, con los celos y la tensión entre los investigadores asignados al caso y las diferentes agencias. La influencia principal parece ser la de los suecos Sjowall & Wahloo y su serie de novelas dedicadas al inspector Beck.

Se agrupa a todos estos escritores en una misma bolsa genérica, pero hay jerarquías. Indridason y Lehane son excelentes a la hora de crear atmósferas evocativas y sicologías inquietantes; Connelly no escribe tan bien, pero es el más minucioso y realista para mostrarnos cómo se investiga un caso policial en las principales capitales de Occidente. McDermid es pésima y comete errores de principiante (los soliloquios de Tony Hill, los textos en los que el asesino describe sus crímenes, han sido obviamente escritos con el lector en mente), pero su éxito se debe a otra cosa: es la más excesiva y sensacionalista en las descripciones de los asesinatos. A la corta, eso es lo que cuenta: los lectores del género buscan sobre todo emociones viscerales. A la larga, claro, son otras las razones para convertirse en un clásico a la manera de Chandler.

(La Tercera, 13 de julio 2009)
 

[Publicado el 13/7/2009 a las 02:17]

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Comentarios (14)

  • Edmundo, estás en Italia? Espero que la pases muy bien y que vuelvas con recomendaciones de lectura. Qué tal es ese Paolo Giordano, de quien muchos hablan como el nuevo "enfant terrible" de las letras italianas?

    Comentado por: Stiffelio el 25/7/2009 a las 22:39

  • Christian, gracias por la recomendación a Scalped y a tu blog.

    Comentado por: edmundo el 24/7/2009 a las 23:08

  • Cada Cual, recibí el libro y la bella carta un día antes de partir para Italia. Gracias por el libro y la carta. a Orejel no me lo traje conmigo, pero lo leeré a mi vuelta, te lo prometo.

    Comentado por: edmundo el 24/7/2009 a las 23:08

  • Edmundo, te envié el libro de cuentos de Orejel (Sinaloa) hace más de un mes. Sólo quería saber si lo recibiste. Saludos.

    Comentado por: Cada cual con su quimera el 21/7/2009 a las 00:39

  • Perdón por el doble (y ahora triple) comentario, no fue mi intención.

    Atte.,

    CGO

    Comentado por: Cristián Gómez O. el 19/7/2009 a las 02:27

  • Edmundo: mi turno para, ahora sí, hacer un comentario grueso, si me lo permites. Y es que, a propósito del tema de tu post, creo que la mejor ficción policial que hoy en día se está haciendo en EE.UU (dime si ésta no es una afirmación un poquito gruesa) es la de Scalped, la graphic novel de Jason Aaron y R.M. Guera, publicada por Vertigo. Policial duro, violentísimo a ratos, con rasgos del mejor noir, racial y minoritario, contemporáneo: un lujo.

    Saludos,

    Cristián Gómez O.

    p.d: tú y tus lectores quedan invitados a mi blog, www.epigrafeparaunlibrocondenado.blogspot.com

    Comentado por: Cristián Gómez O. el 19/7/2009 a las 02:25

  • Me toca a mí "echarme al bolsillo" a mucha gente, pero es que quería comentarte ésto, a propósito del tema de tu posteo. Y es que me parece que la mejor ficción policial que se está haciendo hoy en EE.UU. (vaya si no es ésta una afirmación bastante gruesa) es la que se hace en Scalped, la graphic novel de Jason Aaron y R.M. Guera, publicada por Vertigo Comics. La quinta entrega es para Octubre. Está de miedo. Policial duro, violentísimo a ratos, racial, etc. Un lujo.

    Saludos,

    Xtián

    p.d: tú y tus lectores están cordialmente invitados tb. a mi blog, www.epigrafeparaunlibrocondenado.blogspot.com

    Comentado por: Cristián Gómez O. el 19/7/2009 a las 02:20

  • Sí, es cierto, me acuerdo de esas notas que escribiste. A veces me pongo un tanto "picky". Yo, que he leído mucho del policial LatAm, todavía estoy en deuda con los europeos. Ni siquiera le he echado un ojo a las del sueco superventas, el de la trilogía que murió tan temprano (ni siquiera recuerdo ahora su nombre, shame on me).

    Saludos cordiales,

    CGO

    Comentado por: Cristián Gómez O. el 18/7/2009 a las 03:42

  • Cristián, hace muy poco escribí en este mismo blog textos específicamente dedicados a Mendoza y Castellanos Moya, a quienes admiro mucho. Asumí eso como punto de partida, lo que ya sabía, y traté de ver lo que estaba pasando "fuera", justamente lo que no he leído hace mucho, en Europa y Estados Unidos. En una columna de 600 palabras es imposible hacerle justicia a todos, esto da para largo. Pero reconozco que debí haber mencionado que mi texto se iba a referir a unas cuantas novelas y no a todo el panorama general.

    Comentado por: edmundo el 15/7/2009 a las 08:30

  • Edmundo: y de paso te echaste al bolsillo al neopolicial latinoamericano por completo. Nada de Elmer Mendoza, ni Castellanos Moya, ni los crímenes de Martínez (para no hablar de los "clásicos" como Díaz Eterovic, Padura o PIT II).

    Saludos,

    CGO

    Comentado por: Cristián Gómez O. el 15/7/2009 a las 07:19

  • Válida la crítica, Gonzalo. Debí haber matizado más el artículo. He incorporado un par de frases para relativizar mis opiniones. He leído novela negra (Chandler, Thompson, Willeford, aunque no Stark), he leído a Sjowall & Wahloo, pero reconozco que mi conocimiento principal tiene que ver con el modelo clásico.

    Comentado por: edmundo el 15/7/2009 a las 01:47

  • Stiffelio, leí a Mankell y no me mató. Me pareció que era más de lo mismo. No he leído a P.D. James. Y gracias por la recomendación de Dirt Music, prometo que no pasa de este verano.

    Comentado por: edmundo el 15/7/2009 a las 01:36

  • A estas alturas no se pueden hacer caracterizaciones tan gruesas de un género tan diverso. Buena parte de los autores que mencionas se inscriben en el subgénero conocido como “procedural”, historias de detección según el modelo clásico (pese a que hoy los métodos investigativos que utilizan los protagonistas sean más sofisticados y que la resolución del crimen no sea necesariamente central en la trama). Ese esquema fue subvertido por gente como Jim Thompson, David Goodis, Gil Brewer, Harry Whittington, Charles Willeford o Richard Stark (te recomiendo las reediciones de sus obras que está sacando la U. de Chicago con prólogo de Benjamin Black) décadas atrás. La novela negra es hoy un género bastante distinto del policial a secas que describes.

    Por otro lado, el asunto de la validación literaria es bastante subjetiva y depende del autor, más allá de si los artilugios o referencias “doctas” que emplee pretenden ser algo más que un juego. Hay suficientes autores en el género como George Pelecanos, Richard Price o, más recientemente, Scott Wolven, que no necesitan de un reconocimiento que les llega espontáneamente. Los clichés pueden seguir existiendo en muchísimas novelas del género (claro que la cita de Sherlock Holmes que mencionas proviene de las películas, no de los cuentos) pero en eso no se diferencia mucho de los clichés de otros géneros ni de las modas pasajeras que también aquejan al mainstream.

    -GB.
    sweethomealameda.blogspot.com

    Comentado por: Gonzalo B el 14/7/2009 a las 19:35

  • No suelo leer muchos policiales. Me quedé en mi primera adolescencia con la Christie, luego Chandler y Hammett. Una escritora del género que sí me pareció interesante cuando la leí hace unos años, y que además escribía muy bien, es la británica P.D.James, pero hace tiempo que no le he seguido la huella. Me da curiosidad leer algo de Henning Mankel, pero no me gustan los libros que forman parte de una serie o "..logía".

    Comentado por: Stiffelio el 13/7/2009 a las 03:47

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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