Bruno Schulz: La contraofensiva de la fantasía

Hace algunos meses, descubrí fascinado los cuentos del escritor polaco Bruno Schulz (1892-1942). Leí en inglés The Street of Crocodiles (1934), y quise hacerme de una buena edición de sus cuentos en español. Los últimos tres meses tuve la oportunidad de viajar en un par de ocasiones a México, y recorrí sin suerte sus generalmente bien surtidas librerías. Al final, la búsqueda se convirtió en una obsesión. En un texto reciente en Babelia, Francisco Solano señala que Schulz está a la altura de Kafka y Borges, pero que, al contrario de ellos, parece "condenado a perpetuarse en una devoción restringida". Leo que la editorial Siruela acaba de publicar Madurar hacia la infancia, un libro muy completo que incluye todos los relatos de Schulz, más algunos textos hasta ahora inéditos en español -sobre todo de crítica literaria y de política--, y sus dibujos. Ojalá que este libro logre al fin hacer que Schulz sea más conocido en Hispanoamérica.
Nacido en Drohobycz, en el sur de Polonia, Schulz enseñó dibujo durante mucho tiempo, en un colegio en su ciudad natal. Vivía en el anonimato hasta que en 1932, a los cuarenta años, conoció a la novelista Zofia Nalkowska y le envió sus cuentos. Nalkowska, una escritora importante, quedó deslumbrada y ayudó a que los cuentos fueran publicado en 1934, en un libro que llevaba como título Las tiendas de color canela. A partir de ese momento, Schulz se convirtió en un escritor respetado en Polonia. La llegada de la segunda guerra mundial truncó su destino: Schulz fue confinado al ghetto judío en su ciudad. Gracias a que un oficial de la Gestapo admiraba sus dibujos, Schulz recibió una protección especial; sin embargo, en 1942, otro agente de la Gestapo con quien su "protector" se hallaba enemistado, lo mató de un disparo en plena calle.
La obra de Schulz comenzó a difundirse internacionalmente a fines de los años cincuenta, cuando aparecieron traducciones de sus cuentos al francés, inglés y alemán. Los críticos parisinos y londinenses quedaron admirados: ¿cómo era posible que un escritor tan poco cosmopolita, un judío de provincias que escribía en polaco, hubiera sido capaz de una obra tan llena de alusiones literarias, de referencias religiosas y culturales? Hace rato que ya sabemos, por suerte, que el gran arte puede florecer en cualquier parte. Incluso en las grandes capitales de Occidente.
Hay cierta atmósfera que recuerda a Kafka en los cuentos de Schulz, pero lo que en el escritor de Praga termina siendo sombrío y opresivo en Schulz se transmuta en algo liberador. Es cierto que algunas de sus mejores páginas tienen un aliento fatalista: el cuento "La calle de los cocodrilos", por ejemplo, que trata de cómo las aspiraciones de progreso de la ciudad del narrador no son más que "falacias", pues lo único que se puede lograr es una "imitación de papel, un montaje de ilustraciones" sacadas de viejos periódicos. Sin embargo, en general, en la obra de Schulz la vida ordinaria en una provincia perdida de la Europa de entreguerras se convierte en una mágica reinvención de lo cotidiano.
En esa labor, el padre del narrador de los cuentos es un artista, un hombre extravagante que vive en su propio mundo de manera tan intensa que bordea en la locura. Al padre le gusta importar huevos de extrañas especies de pájaros, y cree que los maniquíes de los sastres deben ser tan respetados como los seres humanos. Todos sus actos son vistos con preocupación por su familia; el narrador es el único que entiende que lo que hace el padre es llevar a cabo una "contraofensiva espléndida de la fantasía... contra las trincheras y defensas de un invierno vacío y estéril". El padre es un héroe "solitario en su batalla contra el aburrimiento elemental que estrangulaba a la ciudad".
La literatura, en Schulz, es eso: una continua rebelión contra lo ordinario, una forma privada de transformar la realidad en un mito digno de ser vivido.
(La Tercera, 12 de enero 2008)
[Publicado el 12/1/2009 a las 01:00]
[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]
Hace tiempo que trataba de reencontrarme con este autor; una bailarina Japonesa me regaló un video con escenas bellisimas de una película de Schulz; ya que como fanático de Tadeus Kantor podrían intersarme. Gracias por tu artículo y esperemos que se publique más su obra en español; ya que ayudaría a comprender el movimiento de la vanguardia más allá del oportunismo del mercado.
Comentado por: Carlos Cueva el 02/6/2009 a las 00:47
Muy bueno el articulo, Schulz es un autor que me impresiono cuando lo leí por primera vez, es deslumbrante. Lo encontré por casualidad en una librería de saldo, en una edición vieja de Centro Editor de Latinoamerica.
Comentado por: Diego el 28/1/2009 a las 00:16
Schulz fue, además, gran amigo de Witold Gombrowicz. De hecho, Witoldo afirmó que Schulz había escrito el mejor texto sobre su Ferdydurke
Comentado por: Rodrigo Blanco el 27/1/2009 a las 03:53
No sé si fue un typo o no, pero la cuestión que escribiste algo que a mi costo mucho dejar al hablar ingles: cocodriles instead of crocodiles.
Comentado por: Julio el 16/1/2009 a las 00:27
¡EXTRA, EXTRA.......!
¡Noticia Bomba!. En el blog de El Clavadista Solitario se ofrece hoy mismo un poema inédito de Jorge Luis Borges.
http://www.lacoctelera.com/el_clavadista_solitario/post/2009/01/14/el-poema-secreto-j-l-borges#comentarios
Comentado por: julain bluff el 14/1/2009 a las 19:46
Bruno Schulz, otro de los escritores que gracias a éste blog logro conocer algo de él. El cambio de IMS a Bruno Schulz para mí hace este blog divertido e interesante, por lo general lo que es interesante no es divertido, ni lo divertido es interesante.
Comentado por: todotranqui el 14/1/2009 a las 01:56
Comentado por: Franco el 12/1/2009 a las 19:56
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Norte (2011). Mondadori
09/2/2012 19:55
Julien, gran noticia. El email...
Publicado por: edmundo
09/2/2012 19:54
Stiffelio, recordemos los buenos...
Publicado por: edmundo
09/2/2012 19:53
Julián, no es el trabajo, es el...
Publicado por: edmundo
09/2/2012 19:51
Ernesto, esa era la idea. Una...
Publicado por: edmundo
04/2/2012 21:21
El artículo lo has escrito en...
Publicado por: ernesto
03/2/2012 10:54
Hermosa entrevista de la que me...
Publicado por: Inés
02/2/2012 16:03
Buenos dias, Acabo de leer el...
Publicado por: Julien Berrée
31/1/2012 18:14
A mi también Auster me dejó de...
Publicado por: Stiffelio
30/1/2012 19:48
Publicado por: Julian Pasavento
30/1/2012 17:25
Publicado por: juan andres
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres