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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Richard Yates y la invención de los suburbios

Confieso que decidí leer Vía Revolucionaria (Alfaguara), la novela de Richard Yates, gracias a la avalancha publicitaria para promocionar la película basada en la novela. Una de las funciones del cine es la de ser propagandista de la literatura (y de la novela gráfica: también estoy leyendo The Spirit, la obra maestra de Will Eisner, antes de ver la película). Yates nunca desapareció del todo, y ha tenido defensores de primer nivel -Vonnegut, Styron, Richard Ford--; lo cierto, sin embargo, es que sólo ahora su novela de 1961 ocupará su merecido lugar entre los clásicos de la literatura norteamericana del siglo XX.

El efecto Hollywood puede verse incluso en las páginas del New Yorker, la revista que en vida rechazó los cuentos de Yates por considerarlos crueles: esta semana, su crítico literario estrella, James Wood, dedica cinco páginas a una relectura de Vía Revolucionaria, y concluye que, a casi cincuenta años de su publicación, la novela de Yates "parece más radical que nunca".

¿Qué tiene de radical esta novela? Sus logros pueden apreciarse mejor si comparamos el trabajo de Yates con el de los escritores de su generación, J. D. Salinger y John Cheever. Salinger creó rebeldes al sistema en la década conformista de los cincuenta, y Cheever se ocupó de dotar a sus personajes de un aura romántica y situarlos en medio de los suburbios, esa invención de fines de los cuarenta. Lo que hace Yates en Vía Revolucionaria es, con una prosa que no llama la atención en sí misma pero que se las ingenia para alcanzar profundas resonancias simbólicas, crear personajes con apariencia rebelde y romántica, pero que en el fondo no son nada revolucionarios (el título de la novela es, por supuesto, irónico).

Frank y April, la pareja en torno a cuyas batallas conyugales gira la novela, se hallan atrapados en los suburbios de Connecticut, "aburridos" y "deprimidos". Tienen sueños de escape: Frank alguna vez quiso ser un artista, y April quiere que ellos y sus dos hijos se muden a París. Pero Frank parece intuir que las utopías de una vida nueva son sólo eso, utopías: la tentación a conformarse con lo que uno ya tiene es más fuerte que el miedo a fracasar en ese ilusionado futuro. En cuanto a April, su carácter es, en la jerga contemporánea, "pasivo-agresivo". Si Frank puede pero no quiere, ella es la ama de casa que quiere pero no puede. Las limitaciones que la sociedad impone a las mujeres, su rol subordinado a los hombres antes de las luchas por la igualdad de los sesenta y setenta, ganan la partida. Al final, a ella no le queda más que un trágico acto de rebeldía, y aprende, por fin, que "si uno quiere hacer algo del todo honesto y verdadero, esto siempre tiene que hacerse a solas".

Lo que impresiona de Yates es la capacidad que tuvo de ver el vacío, la soledad de los suburbios en pleno momento de su apogeo. En la década del cincuenta, la expansión de la clase media en los Estados Unidos y la prosperidad económica produjeron no sólo la explosión de los suburbios sino su conversión en algo a lo que se aspiraba: para una mejor calidad de vida, había que huir de las ciudades, lugares donde la moral decaía y se corrompía la gente. Los suburbios, al final, no fueron la panacea. Yates satirizó esa vida blanda, pero fue capaz de ver que sus personajes, en el fondo, querían esa vida blanda. Si a los editores del New Yorker esa mirada les parecía cruel, es porque lo era. No hay nada más radical que mostrar que no estamos a la altura de nuestros sueños.

La excelencia de una obra no sólo se mide por los admiradores o detractores que tiene sino por su capacidad de generar textos. Vía Revolucionaria es una máquina productora de textos: de ahí proceden las novelas de A. M. Homes (Music for Torching), Rick Moody (The Ice Storm) y Tom Perrota (Little Children), y los guiones de la película American Beauty y la serie televisiva Mad Men. Su mundo también insinúa varios temas que serán luego explorados por Carver y Ford.

Los adultos del suburbio de Yates son niños atrapados en un parque, y ya lo sabe el narrador de la novela: "en la distancia, todas las voces de los niños suenan igual". Sí, muchas obras nos suenan parecidas a Vía Revolucionaria. Pero Yates llegó primero, y lo que hizo, lo hizo mejor que nadie.   

(La Tercera, 15 de diciembre 2008) 

Una aclaración: leí la novela en inglés, en la edición de Vintage, pero como acaba de ser reeditada por Alfaguara en español, y este blog se lee sobre todo en América Latina y España, mencioné esta edición en español para los lectores interesados en conseguirla. Las traducciones que cito de la novela son mías.

 

[Publicado el 14/12/2008 a las 22:45]

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Comentarios (8)

  • revolutionary road es la novela que más me ha impactado, la acabé en la playa hace un par de años, llorando...

    Comentado por: odomis el 14/1/2009 a las 22:52

  • Muy buena reseña, Edmundo. Yo leí este libro (en inglés) hace muchos años y recuerdo que me había gustado pero no fascinado. Lo comparaba con Salinger o, erróneamente, con los anteriores realistas como Steinbeck o Fitzgerald, o con Tennessee Williams, de quien también se notan ciertas influencias. Lo que no noté, salvo hasta ahora que me lo has hecho ver, son influencias de Yates en Carver. Uhmm......puede ser en cierta melancolía o frustración de los personajes pero no tanto en el estilo de escritura.

    Gracias por tus reseñas. Antes de que te vayas de vacaciones, podrías pasarnos tu lista de los libros que más te han gustado de los que has leído este año? (Vale en el idioma que sea que los hayas leído). Qué desafío, no?

    Comentado por: Stiffelio el 16/12/2008 a las 03:15

  • Leí "Vía revolucionaria" hace dos años. La mejor parte es, sin duda, al comienzo, cuando hacen la obra de teatro.

    Te recomiendo los relatos: "Eleven kind of loneliness".
    Hace poco, de Usa, me traje los cuentos completos de Yates. Además lo recomienda Chabon, así que todo bien.


    Saludos

    A

    Comentado por: Antonio Díaz Oliva el 15/12/2008 a las 23:25

  • Gracias por tu respuesta, Edmundo. Aparte de tu propuesta literaria, también admiro tu amabilidad. Saludos!

    Comentado por: Ronald el 15/12/2008 a las 15:44

  • Que mejor que poder tener acceso a las crítica y análisis de una novela escrita en un idioma, procesada en un intelecto bilingue y expresada en el otro idioma.
    Edmundo muchas gracias por la informacón de Nobles, seguro voy a tener suerte.
    Un abrazo

    Comentado por: todotranqui el 15/12/2008 a las 14:36

  • Ronald, leí la novela en inglés. Yo suelo citar mucho en mis reseñar, para que el lector se dé cuenta de la voz del autor, pero esta vez no lo hice porque no tenía a mano la traducción al español. Las citas en español son mis traducciones, quizás debí haberlo aclarado.

    Comentado por: edmundo el 15/12/2008 a las 14:03

  • Edmundo, ¿por qué lees la traducción de un libro que puedes leer en su idioma original, sabiendo que el estilo (la manera en que se dispone el lenguaje) es parte sustancial de la propuesta literaria del autor?

    Comentado por: Ronald el 15/12/2008 a las 13:54

  • Edmundo, ¿por qué lees la traducción de un libro que puedes leer en su idioma original, sabiendo que el lenguaje es parte sustancial de la propuesta literaria del autor?

    Comentado por: Ronald el 15/12/2008 a las 13:53

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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