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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Persona Non Grata

A muchos en Chile no les ha caído nada bien que la La Casa de Dostoievsky, novela de Jorge Edwards ganadora del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2008, sea un retrato libre de Enrique Lihn, considerado hoy el poeta chileno más importante de la segunda mitad del siglo XX. Los amigos de Lihn han protestado, se han escrito artículos señalando a Edwards como "persona non grata" -título de sus memorias de sus años como diplomático en la Cuba revolucionaria--, y así sucesivamente. Por lo visto, hay gente a la que todavía le importa deslindar claramente la ficción de la realidad.

En La Casa de Dostoievsky, Edwards nos cuenta la historia de una generación literaria en Chile, desde fines de la década del cuarenta hasta los años ochenta. Esta generación vive entregada a la bohemia; son más los que sueñan con la gran obra que los que la escriben. El que lea un rápido sumario de esta novela podrá pensar que se trata de una pariente cercana de Los detectives salvajes: en ambos libros hay poetas y marginales, y ataques a Neruda (en La casa, se lo conoce como el "Poeta oficial"); también es cierto que en el panteón personal de Bolaño había un sitio especial para Lihn. Sin embargo, las intenciones de Edwards son diferentes a las de Bolaño. Para comenzar: aquí se ensalza a un poeta con una obra importante, alguien que, pese a estar seducido por la vida nocturna, gana premios y hace escuela. En Los detectives, Belano y Lima son la periferia de la neo-vanguardia, hombres en fuga que, para resistir al sistema, a la institución de la literatura, se entregan a la poesía como una experiencia vital. Para el Poeta de Edwards, la experiencia es intensa, pero la obra se antepone siempre a ésta.

Abundan las casonas en la literatura chilena. La novela de Edwards convoca a las de José Donoso. Pero esas casas de la burguesía chilena en Donoso se transforman en Edwards en el espacio de los poetas malditos, de los artistas de talento y de "los locos desprovistos de todo talento". El caserón donde vive el Poeta es conocido como la Casa de Dostoievsky: es un lugar "de relativa ruina" que "se había empezado a hundir en la tierra..." Desde esa Casa, el Poeta se dirige a todas partes y despliega su magisterio ante sus discípulos, el Chico y Eduardito: "Andar a la saga del Poeta, por el centro de la ciudad, por barrios periféricos y bajos fondos, por puebluchos polvorientos de los alrededores, adquiría el sentido de una iniciación, de una entrada en otra parte".

El Poeta es llamado así porque hay en la novela una intención simbólica explícita: se trata de hacer que el personaje represente a toda una generación. El Poeta y sus aventuras son "signos de un tiempo" que comienza lleno de maravilla y plenitud y termina hundiéndose, "no con un bombazo sino con un quejido, con señales inciertas, con manotazos de ahogado..." La novela explicita el eco al T. S. Eliot de La tierra baldía (al igual que al Dostoievsky de Memorias del subsuelo).

Edwards es un notable estilista; su prosa tiene un ritmo inconfundible. A veces desentona uno que otro lugar común ("callado como tumba", "una mujer pálida como el papel", una noche "oscura como boca de lobo"), pero lo que predomina son los hallazgos, la textura enriquecedora de un castellano moderno que incorpora coloquialismos y recupera palabras de anteriores generaciones. Y sí, hay en la obra de Edwards ecos a otros escritores, pero el eco principal es el suyo: La Casa de Dostoievsky acompaña a su anterior novela, El inútil de la familia. Leídas juntas, se puede reconstruir el recorrido de la bohemia literaria chilena a lo largo del siglo XX, y recorrer la topografía de un Santiago cambiante. El Joaquín Edwards Bello de El inútil conmueve más que el Poeta, acaso porque en la anterior novela el estudio de un personaje no estaba recargado por una condición de representante generacional. El Poeta debió haber tenido un nombre, y no los muchos, imprecisos, que le asigna Edwards, en un recurso que no llega a funcionar. Es un detalle, pero importa.

[Publicado el 05/12/2008 a las 14:38]

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Comentarios (10)

  • Aurelio: el tema es de verdad interesante para debatir. Efectivamente existen amiguismos (y enemistades) en el mundo de las letras (no sólo hispanas). Pero hay que separar dos tmass. Por un lado, si un libro de un escritor consagrado es excelente y merece un premio, no veo por qué se debiera excluir. En esto son más transparentes los premios ingleses y americanos (ej. Coetzee ganó el Booker dos veces, Roth ha ganado decenas de premios, aún ya consagrado). El otro tema es el comportamiento imparcial del jurado. Si son personas honradas deberían poder abstraerse del hecho de que son amigos al emitir su voto. O, llegado el caso, renunciar al jurado. El ejemplo hipotético que pones es extremo y, casi con seguridad, si es que son tan amigos entre sí, tanto Paz Soldán como Fresán estarían al tanto de lo que estuviera escribiendo Fuguet, en cuyo caso deberían abstenerse. Pero, repito, son dos temas distintos: uno es el derecho a la gloria de un escritor y el otro es la supuesta corrupción en los concursos.

    Comentado por: Stiffelio el 17/12/2008 a las 23:19

  • Stiffelio: como tú dices, las novelas que participan en concursos literarios están "supuestamente" enmascaradas por un pseudónimo. Supuestamente. Tal vez la regla se cumple siempre, pero, en el caso de "Lituma en Los Andes" era fácil deducir que el autor era Vargas LLosa. Lituma es un personaje que aparece en numerosas novelas del peruano. En el caso de Edwards, su novela premiada es un roman a clef, ambientada en una bohemia literaria chilena que conocieron tipos que ahora deben de "frisar" los 70 años. El jurado, luego de juntar algunos cabos, tiene que haber adivinado que se trataba de Edwards. Stiffelio: lo que yo quiero denunciar es la amistocracia que rige en el mundo de las letras hispanas. Te pongo un ejemplo. ¿Cómo se vería que, por ejemplo, Alberto Fuguet participara en un hipotético concurso en que el jurado fuera, por ejemplo, Edmundo Paz Soldán y Rodrigo Fresán (los tres son amigos), con una novela en que reapareciera el protagonista de "Mala Onda", la primera obra del chileno? No sé si me explico bien.

    Comentado por: aurelio fernández el 17/12/2008 a las 14:17

  • Aurelio, discúlpame pero no estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Un escritor tiene derecho a querer ganar premios con cada obra que escribe y a satisfacer su ego. Si lo merece, pues que lo gane. Por otra parte, debes saber que en la mayoría de los concursos (al menos aquellos organizados por editoriales)tanto los nombres de los autores como los libros presentados están emascarados y, supuestamente, el jurado no conoce quién es que se presenta. Si así no fuera se estarían violando las reglas del concurso y estaríamos ante un caso de corrupción. Tal ha sido el resonante caso de un renombrado escritor argentino, cuyo premio "ya estaba otorgado" de antemano, cosa que después se supo, con consecuencias poco halagüeñas para el prestigio personal de dicho escritor.

    Hay otros premios "abiertos", sobre todo en los países sajones, tales como el Booker, el Whitbread, el National Book Award o el Pullizer, en que los jurados simplemente eligen al ganador de entre un "short list", seleccionado a partir de todo lo que se haya publicado en determinado período. A veces son las mismas casas editoras quienes presentan los libros.

    Hya también concursos exclusivos para jovenes escritores o para escritores que publican su primer novela (ej. el Guardian Fiction Prize).

    Comentado por: Stiffelio el 16/12/2008 a las 02:48

  • Hay algo que siempre me molestó: Edwards es un tipo vastamente conocido en el ambiente literario latinoamericano. Ganador del Premio Cevantes, ¿era necesario que postulara a un premio literario como el Planeta Casa América, que podría haber recaído en algún autor joven y/o desconocido? Me parece abusivo que un autor consagrado participe en concursos así; muchas veces los jurados pueden ser personas conocidas por él, incluso amiguetes literarios. Recuerdo que pensé lo mismo, años atrás, cuando un Vargas Llosa maduro y ultra consagrado ganó el Planeta España con "Lituma en Los Andes". Este libro no necesitaba pseudónimo. Con ese título cualquiera adivinaría el nombre del autor.

    Comentado por: aurelio fernández el 15/12/2008 a las 15:19

  • No vayan a creer que yo soy muy evolucionado, tengo mucho de primitivo en ciertas cosas, pero no soy xenofóbico, si me molesta un poco las personas que creen saber mucho y en realidad estan auto sobrevaluadas.

    Comentado por: todtranqui el 10/12/2008 a las 17:51

  • Hola Claudia, respecto a Bolaño, quería complementar que no solo sabía mucho sobre la literatura mexicana, también de la literatura argentina, basta leer el capítulo "Derivas de la pesada" que está en una obra póstuma que se llama " El Secreto del Mal", es increíble la capacidad de análisis sobre los escritores argentinos.
    Por otro lado a lo amigos del blog les digo que deberíamos escuchar "la hamaca" para relajarnos un poco, el tema xenofobia ha sido es y sera parte de la vida mientras existan seres humanos en las primeras escalas de la evolución intelectual donde la apariencia física es lo que importa.

    Comentado por: todotranqui el 10/12/2008 a las 17:40

  • Eduardo, Claudia, Stiffelio: gracias por los comentarios. Si no han leído El inútil de la familia, yo comenzaría por ahí. Me encantarías leer más de lo que leo, y mejor. Leo a salto de mata, sin tomar notas, pero bueno, se hace lo que se puede. en México creo que se puede conseguir Palacio Quemado, mi última novela, por lo menos en el D.F. y en Guadalajra estaba.

    Comentado por: edmundo el 09/12/2008 a las 14:15

  • Edmundo, creo que esta ha sido la única reseña de la obra de Edwards (que debo decir que descubrí con "Fantasmas de carne y hueso" y no me terminó de cautiva) que leo y que me seduce lo suficiente para ir a buscar la novela en cuestión.

    Un saludo

    Comentado por: Eduardo Varas el 09/12/2008 a las 13:38

  • La verdad desde que me encontré con tu blog ya he leído varios libros que has reseñado y en ningún caso he quedado desilusionada. Recientemente terminé Los Detectives Salvajes y me llamó la atención el profundo conocimiento de Bolaño de la cultura y literatura mexicana, del español de México, de la ciudad de México. Creo que sabe más de México que la mayoría de los mexicanos. Por otro lado no he podido conseguir un solo libro tuyo en las librerías de México. Como vivo en provincia, tengo que conseguir mis libros por internet, pero en las principales librerías no los tienen. Un amigo de Cochabamba quedó de conseguirme uno, a ver si por fin se me hace. Bueno, saludos y felicidades por tu blog.

    Comentado por: Claudia el 06/12/2008 a las 00:20

  • Muy buena reseña. Me maravilla la velocidad con la que lees. Dos, tres libros por semana? Lees en profundidad, analizando, tomando notas, o bien a vuelo de pájaro para darte una idea conceptual del libro? Yo soy de los lentos...pero este fin de semana terminaré con Turing! Saludos

    Comentado por: Stiffelio el 05/12/2008 a las 17:03

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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