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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Aventuras en el Miss Bolivia

Dominique Peltier, miss Bolivia 2008

La cálida y no tan remota noche del 18 de julio, me hallaba en un salón elegante de la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, cuando, acosado por un grupo de exaltados, debí, como los arbitros que cobran un penal decisivo en los minutos finales del encuentro, escabullirme del lugar para salir indemne. Sabía que el evento para el que me habían invitado desataba pasiones en todo el país, pero jamás se me ocurrió pensar que, como dice el lugar común, la sangre llegaría al río: antes de irme, vi mucha sangre en el piso del salón. Había vasos tirados, platos rotos, gente que se golpeaba con denuedo. Una vez fuera del salón, mientras llegaba agitado al lugar donde unas amigas tenían "aparcado el coche" (o, como diríamos en Bolivia, "parqueado el auto"), pensé que todo había ocurrido por un simple concurso de belleza. Me equivocaba: en América Latina, los concursos de belleza son cualquier cosa menos simples.

A principios de julio, estaba de vacaciones en Cochabamba cuando recibí una invitación para formar parte del jurado del Miss Bolivia, que se llevaría a cabo el 18 de ese mismo mes en Santa Cruz. Aunque mi impulso inicial me pedía que aceptara la invitación, decidí pensarlo un poco: en un país en el que la literatura suele estar dominada por la solemnidad, sabía que sería atacado por mi gesto frívolo. Luego me justifiqué diciendo que el escritor debía explorar todos los rincones de la sociedad, y que si alguna vez había visitado el Palacio Presidencial y me había codeado con políticos, era justo que visitara esa otra cara tan fundamental de Bolivia: en un país sin estrellas de cine ni de televisión, las misses y las modelos son nuestra precaria realeza.

Cuando llegué al salón Sirionó de la Feria Exposición de Santa Cruz, me topé con una alfombra roja, modelos en una pasarela, periodistas con cámaras y micrófonos. Por lo visto, el concurso no sólo era importante, sino incluso trascendente. Debía haberlo sospechado, al enterarme que las representantes de Pando no participarían en protesta porque en el concurso del año interior miss Pando, una de las favoritas, no había ganado. Sí sabía que tendríamos, como siempre, a las representantes del Litoral, la provincia perdida en la guerra del Pacífico más de un siglo atrás. Así estaban las cosas en mi país: no había representantes de uno de los nueve departamentos, y sí las había de un departamento fantasma.

Éramos siete en el jurado. Me tocó sentarme al lado de una ex-Miss Bolivia y una ex-Miss México. La mexicana era de Monterrey y contó que trabajaba en Univisión; sólo abría la boca para pedirnos que le sacáramos fotos. Debió haber sacado trescientas esa noche. Le dije que quizás hubiera sido mejor que se trajera una filmadora, para que alguien la filme todo el tiempo. Se rió, pero no me contestó.

Del concurso, recuerdo haber pensado que, en la parte de los trajes típicos, las representantes del Occidente y los valles estaban en desventaja en relación a las del Oriente tropical: a la chica de Sucre su traje de indígena tarabuqueña apenas le dejaba ver el rostro, mientras que el traje ínfimo de la del Beni le aseguraba fácilmente un lugar entre las finalistas. En la parte de los trajes de baño, los hombres del jurado éramos tímidos, las mujeres no tanto ("esa miss no tiene cuello"; "esa otra tiene kilos demás"). En cuanto a la sección de preguntas y respuestas, me pregunté por qué chicas tan jóvenes no decían lo que querían decir, sino lo que pensaban que la gente quería escuchar, y terminaban enredadas en una respuesta de artificio. Si tuviera la oportunidad de ser otra persona por un día, ¿quién quisiera ser una chica de veinte años? Pensé: Scarlett Johansson, Julieta Venegas, Evita. Una de las finalistas dijo: "Moisés". Yo comencé a llamarla Miss Moisés. Ahí, y no cuando aparecieron los trajes típicos o los de baño, estaba la parte falsa del concurso.

Nos decantamos por dos finalistas: miss Beni, que seguía en colegio y tenía un aire de la-vecina-de-al-lado, si es que las vecinas fueran voluptuosas y se movieran como bailarinas de samba; y miss Cochabamba, que era alta, tenía un cuello grácil de modelo y una seriedad que asustaba. En un país de gente no muy alta, los altos son reyes, me dije, y creí que la cochabambina lo tendría fácil. No fue así, después de la votación se encontraba en la minoría. Entonces una arenga de una integrante del jurado defendió a la cochabambina con el argumento de que tenía las virtudes que se necesitaban en un miss Universo -era alta, tenía garbo y apostura--. La mayoría colapsó y cambió su voto con una facilidad de espanto.

Entre el público había barras para todas las misses, pero al final, cuando se anunció que la ganadora era miss Cochabamba -rompiendo así un predominio de dos décadas de las representantes de Santa Cruz--, la mesa en la que se encontraba la familia de una de las que no había ganado reaccionó airada. De manera inocente, salí de la sección protegida del jurado para hablar con la gente que se acercaba; pensaba: ya se dio el veredicto, el resultado final no tiene trascendencia, lo importante es competir. De pronto, la madre de una de las misses me increpó; me dijo que, como Evo Morales estaba en el poder, su hija había sido discriminada por ser rubia, por no ser "originaria'. Traté de razonar con ella, le dije que no era cierto lo que decía; después de todo, la ganadora era de padre francés y se llamaba Dominique.

Era inútil. De pronto, volaron platos y puñetes; hubo sangre en el piso. Los organizadores del concurso no habían contratado personal de seguridad, por lo que algo que podía haberse detenido en cinco minutos tardó cincuenta en ser controlado. Me encontré rodeado y temí por lo que podría pasar. Ese fue el momento en que decidí escaparme por la puerta de atrás.

(Letras Libres, noviembre 2008)

[Publicado el 11/11/2008 a las 06:39]

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Comentarios (11)

  • bueno man creo q eligieron bien era la mejor para ganar espero q me escribas soy de santa cruz bolivia

    Comentado por: oscar el 19/12/2008 a las 00:51

  • Como notarás estoy leyendo tu blog hacia atrás. Qué historia increíble!Casi me muero de la risa (o como decimos los argentinos "me cagué de risa"). Creo que tendrías material suficiente para una típica novela "boomesca". Mi hizo acordar a algo parecido que leí hace mucho en una novela inglesa (no se recuerdo si era de Muriel Spark o de A.S.Byatt o de quién), en la cual la trifulca se armaba en un concurso de perros, entre los duños de las mascotas.

    Comentado por: Stiffelio el 24/11/2008 a las 04:21

  • Rubén, Julio, estaré en el D.F. del 22 al 25 de noviembre, y en la feria de Guadalajara del 29 al 1 de diciembre. nos vemos

    Comentado por: edmundo el 13/11/2008 a las 18:23

  • Buenos días,

    Sólo un comentario y una pregunta Edmundo ¿Volverías a participar en un concurso similar en Bolivia? y sobre el comentario creo que si no hubiese ocurrido aquello no tendrías argumento para escribir un comentario es decir, esas cosas raras que pasan hacen que luego podamos contar nuestras historias a nuestros hijos.
    Un saludo

    Comentado por: Viviana el 13/11/2008 a las 08:47

  • Entiendo, el comentario mío fue más que todo relacionado a que recordé como te impacto leer la palabra¨chompa¨en la obra de Vargas Llosa. Y tambien a un comentario que hiciste acerca de mi uso del boliviano en Barcelona, un dialecto que lo tengo muy mal a consecuencia de mis 8 años de auto-exilio. Cuando vas a México?
    Julio

    Comentado por: Julio Carrasco el 13/11/2008 a las 00:24

  • Me parece guapa doña Dominique.

    Comentado por: todotranqui el 12/11/2008 a las 19:09

  • Latinoamerica es de pasiones y extremos, y tu artículo lo ilustra bastante bien.

    Al igual que Rubén yo también estoy feliz de tu viaje a México.

    Comentado por: Ale el 12/11/2008 a las 18:12

  • Qué tal Edmundo. Pronto vienes a México de nuevo. He tratado de escribirte a tu correo, pero parece saturado. Saludos, Rubén

    Comentado por: Rubén Don el 12/11/2008 a las 07:00

  • No hay ningún intento de acercamiento al pueblo, Julio. Más bien es un desencuentro, ¿no te parece? El artículo fue escrito para la edición española de Letras Libres, hace poco viví dos años en España y coche y aparcar me parecen ahora tan normales como auto y parquear.

    Comentado por: edmundo el 12/11/2008 a las 02:28

  • En este intento Baylyano de acercamiento al pueblo, te convendría más utilizar el boliviano para coche y aparcar: auto y parquear.

    Comentado por: Julio Carrasco el 12/11/2008 a las 01:15

  • Parece toda una novela.

    Comentado por: todotranqui el 11/11/2008 a las 23:34

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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