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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Colinas como elefantes rosados

Las colinas al otro lado del valle eran alargadas. A este lado no había sombra ni árboles, y la estación quedaba entre dos líneas férreas, al sol. El hombre y la chica que iba con él estaban en una mesa a la sombra, fuera del edificio, cerca de la puerta abierta que daba al bar.
--¿Qué bebemos? -preguntó la chica. Se había quitado el sombrero y lo había dejado encima de la mesa.
--Otro caso de pensamiento mágico, muchacha punk -dijo el hombre--. A ratos parece que seguimos estando en la misma frecuencia.  
--Pidamos una cerveza.
--Dos cervezas -dijo el hombre, dirigiéndose al bar. Al salir, se quedó contemplando la línea de las colinas. El sol hacía que adquirieran una coloración rosada, y el campo era marrón y árido.
--Parecen elefantes rosados -dijo.
--No he visto ninguno -dijo la chica, y dio un trago de cerveza.
--No, no puedes haberlos visto.
--Podría haberlos visto -dijo ella--. Que tú digas que no puedo haberlos visto no prueba nada.
--Ya no somos 24-hour party people. Ya sólo le hacemos al Clonazepam.
--Oh, basta ya.
--Has empezado tú -dijo el hombre--. Yo me estaba divirtiendo.
--Creo que estamos en nuestro período azul. Quizás sea hora de hacer el recuento de los daños.
--Mejor intentemos pasarlo bien. Yo lo intentaba. He dicho que las montañas parecían elefantes rosados. ¿No ha sido algo brillante?
--Claro que sí. Todo lo que dices es brillante.
--¡Por favor, no empieces nuevamente!
--No puedo evitarlo -dijo la chica--. Tú lo sabes todo. Ésa es la madre del cordero. Y sabes que es verdad.
--Deja de decir tonterías -dijo él--. ¿Qué te pasa, de verdad?
--We are becoming The Living Dead. Esto ya no es divertido.
Le daba miedo mirarlo a él. En aquel momento lo miró. El hombre no dijo nada. Ella siguió hablando.
--No lo sé, chico rolingo. No sé qué decir.
Él se levantó. Miró las colinas, en el lado seco del valle. Ella se quedó sentada con la cabeza entre las manos.
El hombre volvió a sentarse.
--¿Estás bien? -dijo ella.
--Me encuentro bien -dijo él--. No me pasa nada. Me encuentro bien.

[Publicado el 11/9/2008 a las 17:32]

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Comentarios (6)

  • hola

    Comentado por: ela@n@ el 03/10/2008 a las 04:11

  • Ya sé que había una coneccion con el cuento de Hemingway, pero podrías haber buscado otro final, y no me refiero a como termina, sino hacer el dialogo final distinto...

    Comentado por: patricia el 13/9/2008 a las 08:34

  • Edmundo, el cuento de Hemingway tiene un significado muy especial para mí. Soy madre soltera y me veo a mí misma retratada en él. En se momento de desesperación ante el rechazo de tu pareja, sólo puedes ver un muro invisible entre tú y el hombre que creías amar. Un lenguaje que para cada uno ya tomó un camino distinto y que no puede ser entendido por el otro. Probablemente el embarazo no sea la única causa para llegar a eso. Debe haber muchas. Pero sí, es como ver colinas como elefantes blancos o rosados que el otro no puede ni podrá nunca ni siquiera imaginar.

    Comentado por: cada cual con su quimera el 13/9/2008 a las 01:20

  • El cuento de Heminghway insinúa el embarazo no deseado de la muchacha, lo cual provoca la incomodidad en la pareja, rompe con la comunicación al entrar en una nueva etapa la relación. En este cuento no alcanzo a ver el motivo del enfado/hastío de la pareja. ¿Simplemente el tiempo los ha llevado a eso? A no tener nada qué decirse. O mejor dicho, ¿a estar hablando idiomas diferentes aunque sea en la misma lengua?

    Comentado por: Claudia el 13/9/2008 a las 01:15

  • El final es así porque es así uno de los dos cuentos de Hemingway que este texto parodia/homenajea...

    Comentado por: edmundo29 el 12/9/2008 a las 15:02

  • un final muy previsible....pero no esta mal.

    Comentado por: patricia el 12/9/2008 a las 08:26

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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